En defensa de ‘Emilia Pérez’

No, en realidad no, es imposible defenderla. Pero me ocurre como los seguidores de cierto equipo de futbol, a veces caen más mal sus detractores. Sin embargo, aquí los que han defendido la película han caído en la descalificación de quienes no gustaron de ella por una supuesta superioridad intelectual. Rafa Sarmiento diciendo en Cinegarage «si yo fuera el director de la película estaría feliz de que la gente imbécil se sienta ofendida» no alienta mejorar tu postura frente a ella. René Franco diciendo que es una «maravillosa obra de arte» y lo mismo, denostando como envidiosos o ardidos a cualquiera que la critique, simplemente no abona a la causa. Han habido más prudentes, como Sergio Zurita, que simplemente afirma que le gustó explicando por qué pero sin descalificar a nadie que opine lo contrario. No quiero hablar de otros que para empezar ni respeto como críticos. Imposible justificar tampoco a Karla Sofía Gascón quien ha bloqueado a medio tuiter que ose decir algo mínimamente negativo acerca de la película. Aunque sí hay algo que ambos bandos no han considerado: es posible que a alguien le guste ‘Emilia Pérez’, y carajo, también quien la deteste.

En lo personal sí tenía altas expectativas de ‘Emilia Pérez’, había disfrutado ‘Spring Breakers’ y ‘A rainy day in New York’ con Gómez, esperando algo en lo que ella figurara. Me ha gustado su música y sus actuaciones y esperaba mucho de Zoe Saldaña con lo versátil actriz que siempre ha demostrado ser, así que sí fui uno de los primeros en verla en Netflix cuando se estrenó en EEUU hace unos meses.

Lo que me gustó no me incomodó (tanto)

  • Musical. Yo no soy seguidor de musicales, pero he disfrutado varios a lo largo de mi vida y le di una oportunidad. Pronto entras en la convención de que se cantará todo. Absolutamente todo.
  • Números de danza. Es una forma de expresión artística que también he disfrutado antes, aunque se trate de una coreografía alrededor de un quirófano que cambia vaginas a penes y penes a vaginas.
  • Acento. Es lo de menos, puedo aceptar que la mexicana se fue a estudiar a República Dominicana porque supongo allá se estudia mejor leyes y por eso tiene acento neoyorquino.
  • Denunciando el estado corrupto. Letra de ‘El Mal’:
    Miren al secretario de educación dizque "pública"
    Especialista en las empresas fantasmas
    Hoy sus contratos, si sí, son reales
    Pero las dizque "escuelas" no se construyen
    Ahora, cuéntanos, Chucho
    ¿De dónde sacaste tu jet, tu alberca, tu hotel?
    Miren al "Gober", gobernador
    ¿Quién votó por él, la gente o el cártel?
    Ah, que compró, ay, sí, uno a uno los votos de los campesinos
    Paga, págale al cártel, bombón
    Ya están sentados en tu pinche trono

Lo que sí me pareció deplorable

  • Los desaparecidos. En el mismo episodio de Cinegarage Rafa Sarmiento recomienda a los detractores no autoflagelarse por lo ofensivo que puede resultar esta película a las familias de las decenas de miles de desaparecidos. Y tiene razón. Yo no se que le parezca esto a una familia, a una madre, que de un día para otro tiene que buscar entre matorrales clavando una varilla en el suelo para oler podredumbre y saber que ahí puede estar enterrado su hijo. Sin embargo, sí me puede parecer una manera muy torpe de abordar este tema. El hecho de redimir a este criminal que atrozmente se encargó de acabar con la vida de sus enemigos pero ahora se le tiene que aplaudir. Ya sé que no estamos viendo un documental, pero hasta en la canción ‘Desapariciones’ de los Fabulosos Cadillacs sobre aquellas ocurridas durante la dictadura militar trata con más respeto el tema.
  • Todo en un set cerrado. Me vale que no hayan filmado nada en México, ¿pero poner en un cuarto oscuro el puesto de tacos en exteriores como telenovela de Televisa en los 80’s? El fondo de pantalla de Windows que muchas veces aparecía también resultó distractor, convirtiendo todo en una caricatura mal hecha.
  • ¿Pero qué diablos con esos diálogos? Me duele la pinche vulva nomás de acordarme.
  • Las letras de la mayoría de las canciones, como I see, I see, I see, man to woman or woman to man? from penis to vagina

A final de cuentas finalmente sí se trata de una obra de arte. Un arte que cualquiera tiene derecho a hacer y si te parece, disfrutar. Pero no me vengas con que me deba gustar a fuerzas solo por ser un retrato folclórico de un México que solo se imagina de lejos un director y guionista que ni se molestó en saber de cerca esta realidad jodida que vivimos.

Shows of a Lost World en San Diego, CA

Fue motivo de muchas notas en medios y redes la molestia de Robert Smith con TicketMaster y sus absurdas comisiones y precios exhorbitantes. Pues bien, aunque ya sabía que estaba por iniciar su gira The Cure, no me había animado. Precisamente por esta disputa TicketMaster tuvo que hacer un reembolso (simbólico) a quienes habían ya conseguido boletos. No solo eso, también habían detectado las clásicas compras por montones de re-vendedores y habían invalidado estas para hacerlas disponibles a los fans sin que costara los varios cientos de dólares que ya es hasta esperable en cualquier tipo de espéctaculo. Curioseando, me di cuenta que estaban a solo ¡35 dólares! claro, en el último rincón del Coors Amphitheatre (siempre llamaré así a este recinto de conciertos en Chula Vista) y no dudé en conseguir una entrada. Al poco tiempo abrieron una nueva fecha y siendo mi primer experiencia en un concierto de The Cure, me aventé y pude conseguir un boleto en una mejor zona. Y es que precisamente para evitar abusos con las reventas, en esta gira se solicitó un pre-registro en la forma de Verified Fan, permitiendo primero a ellos la compra y luego una venta general. Otra novedad (que al menos no me había tocado a mí) es que todos eran boletos en digital y personales donde sí era posible re-vender pero solo a través de la plataforma de Live Nation TicketMaster y estrictamente al mismo costo. The Cure y Robert Smith logró así más que nada el agradecimiento de los fans, eliminar tonterías como las tarifas dinámicas que suben el precio de las entradas absurdamente en base a la demanda (y que solo beneficia a la boletera), y ofrecer una gira de lo más memorable.

Debo reconocer lo emocionado que estuve los días previos, como hacía mucho no me emocionaba con un concierto. Debió haber sido que era mi primer experiencia con The Cure, supongo. Siendo quizás innecesariamente anticipado llegué muy temprano al lugar con el objetivo de simplemente sentarme a esperar que empezaran mientras leía mi libro. No podía evitar oir a la gente que platicaban de donde eran, cuantas veces habían asistido a un concierto de The Cure, preguntaban por las camisetas que usaban y también oí más de 5 veces como agradecían a Robert Smith por su batalla contra los ridículos costos de conciertos.

Luego la decepción, el área del césped es pésima. He ido a por lo menos 4 eventos en este anfiteatro y siempre me dió curiosidad que el área del césped se ubica hasta el quinto infierno. Cuando recién llegué no me parecía que estuviera taaan lejos, pero bueno, por más retirado del escenario que estuviera, yo iba por la música, no tanto ver de cerca a Gallup, Roger, Perry o Robert Smith. Yo quería oir en vivo un concierto de The Cure. Entonces empezó The Twilight Sad y empezaron mis temores, no oía del todo bien. Notaba que tenían mucha energía y parecía que sonaban bien. Incluso lo que más me llamó la atención fue que aquí ya tenían un par de fans que al parecer sabían todo su set, pues coreaban y bailaban cada canción. Me hizo hacer una anotación mental de que tenía que checar más sobre ellos porque no apreciaba bien su sonido a estas alturas. Conforme llegaba más gente ya me estaba sintiendo muy engentado, pero bueno, normal, es un concierto ¿no? pero lo que no podía comprender es ¿porqué oía más su conversación que la música? Aún había luz del sol y The Twilight Sad terminaron su presentación y solo había que esperar unos minutos.

Sonaban en las bocinas del lugar una tormenta con truenos y todo. El día nunca dejó de estar nublado así que supongo que era apropiado. De pronto se apagaron todas las luces y todos gritando. Escuchar por primera vez ‘Alone’ fue toda una experiencia hipnótica. Pero oir en vivo ‘Pictures of You’ irremediablemente me transportó a esos 90’s donde la oía en el ‘Standing on a beach’, ese album doble con los sencillos. Los videos, los cientos de veces que la escuché con Alex y Rubén, todos mis amigos. Eran todas las canciones que recordaba y me hubiera dejado llevar por la nostalgia pero el frío y el ruido de la gente alrededor de mí me lo impedía. Según yo fuí precavido y me llevé una chamarra ligera pero no fue suficiente por el frío y humedad esa noche. Seguía decepcionado de no poder oir bien a la banda mientras escuchaba a las chicas detrás de mí hablar de la vecina con todo el detalle de sus disputas (¿porqué jodidos están cotorreando en un concierto?). Entonces, no estaba disfrutando el concierto para nada, y sopesando que al día siguiente de todos modos regresaría, decidí retirarme. Sonaba ‘Charlotte Sometimes’.

Otra historia sería el domingo 21. Llegué igual temprano pero para esta ocasión adquirí el pase al Backyard siguiendo la recomendación en el grupo en Facebook de fans que siguen la gira. Fue la mejor opción ya que es una entrada anticipada a una área acordonada con muebles de patio muy cómodos, baños privados y un stand de bebidas propio. Yo llegué para quedarme leyendo cómodamente mientras se hacía la hora de ir a mi asiento asignado, totalmente alejado de la multitud y sin tanto ruido. Quería ahora sí oir bien a The Twilight Sad y me fuí para allá justo antes de que iniciaran a las 7pm. Ahora sí los oí bastante bien y me sorprendieron muy gratamente. Seguían las fans que al parecer se sabían todas las canciones pues coreaban todas. El punto es que me gustó bastante esta banda que está abriendo la gira de Shows of a Lost World.

Tuve que ir al baño pues no quería interrupciones en medio del concierto, pero al regresar me doy cuenta que llegaron los de los asientos de enfrente, y justo enfrente mío se sentó un tipo 20 centímetros más alto que yo. Eso no es tanto problema, venía a oir a The Cure en vivo después de todo y ahora sí estaba en un lugar que sí podía escuchar perfectamente a la banda. Lo que me sacó de onda es que era muy notorio que no quería estar ahí, al parecer obligado por su papá y su hermana que lo acompañaban.

Y empezó ‘Alone’. Sigo hipnotizado por esta nueva canción. Siguieron con ‘Pictures of You’ y otras canciones con toda su carga de nostalgia. ‘The Last Day of Summer’ y todo del ‘Bloodflowers’ siempre ha sido muy especial para mí. Todo emoción con ‘Burn’, ‘Push’ y con ‘Play for Today’ noté que lo que sentía en mi cara sí eran gotas de agua viniendo del cielo, se notaba en el reflector una especie de lluvia ligera que nos estaba mojando a todos. Sonando ‘From the edge of the deep green sea’, me decía que era solo la lluvia, sonriendo, limpiando mis lágrimas. Bien se ha mencionado que esta no es una gira de grandes éxitos, es presentando su álbum (aún sin publicarse) ‘Songs of a Lost World’, además de otras canciones en ese tenor melancólico, nostálgico y característico del The Cure ochentero y depresivo con canciones como ‘It can never be the same’, ‘Disintegration’, ‘Lullaby’. Pero cerrando en una nota alta con ‘Friday I’m in love’, ‘Close to me’ y las siempre confiables ‘Just like heaven’ y ‘Boys don’t cry’.

Digno de mencionarse es el esfuerzo que artistas locales aportaron su talento para ofrecer los posters oficiales de los conciertos. Me fascinó el de New Orleans, Austin, Alburquerque y Phoenix especialmente. Estos se consiguían en el Merch stand de cada velada además de la tienda en línea, con una versión de ellos en tarjetas de colección. Y posteriormente ofrecieron también hoodies y camisetas con estas imágenes que no he visto algún diseñador que no haya tenido una conexión especial con The Cure al realizarlos. Y bueno, aunque Robert Smith es un señor de 65 años, aún así carga el concierto en sus hombros, Simon Gallup recorre todo el escenario sonando su bajo, y ofrece la banda en conjunto un estupendo show. Pero más que todo eso, es la experiencia de emocionarse con estas canciones que ya son clásicos. El nuevo disco promete y la gira continúa.

El #ubt50k2020 y esta contingencia

«Te voy a decir la verdad, está de la chingada la subida pero ya de regreso ¡mírame!» Les decía a los que todavía les faltaba como 2 kilómetros para la cima del Coronel.

Foto de Germán Rodríguez para Yo También Corro en Tijuana

Sí, varios estábamos nerviosos antes de iniciar, sobre todo por la pandemia recién llegada a México. Ante la amenaza de la cancelación, el comité organizador se guió por las recomendaciones oficiales y no había aún la directiva de evitar conglomeraciones siquiera. Vamos, fue el fin de semana en el que el Vive Latino se llevó a cabo sin ninguna restricción. Pues hasta acá en la esquina de este mundo tierra la recomendación entonces fue la de practicar la sana distancia y todos en el staff llevaron cubrebocas y guantes de inicio a fin. Cubierta esta situación, nos fuimos a la aventura.

Foto de ActionShot TJ

Este reto lo veo en cierta manera cercano a la situación que estamos viviendo hoy en día en esta contingencia. Al inicio todos vamos pensando que lo podemos enfrentar sin problema. "Sí, me lo aviento, ¿qué tanto es tantito?" Como en todas las ediciones, hay un elemento sorpresa y en este 2020 esto fue la subida a la Banquita Baja Trail por ahí del kilómetro 5. Al llegar al primer abastecimiento con Ivonne Sita todavía andábamos de buen ánimo, y más cuando más abajo en el kilómetro 10 estaban mis compañeros Diablillos orientando y apoyando a los corredores. Siempre puedes contar con tus amigos.

La meseta la subí bastante bien, en anteriores tiempos era mi coco pero los entrenamientos me prepararon bien para esta subida (y bajada) y ahí seguí a pesar de todo. Ya en el Wanna’s Antonio me decía que no cargara tanta agua pero yo me temía un problema mayor al peso la falta de agua, como ya me ha pasado antes. Así sin problemas de hidratación continué por los Dead Marshes a veces rebasando, a veces evitando estorbar. Eso sí, me daban ganas de sonarme la nariz y me alejaba del sendero 5 o 6 metros para hacerlo siempre hay que seguir el estornudo (o sonadera de mocos) de etiqueta.

El trayecto zigzagueante rumbo al punto de Marix no lo sentí tan pesado hasta que realmente sí, por eso fue un alivio llegar a él y dejar ahí la mochila para el último trayecto hacia la cima del Coronel mejor es dejar atrás cosas que te estorban que llevarlas a cuestas y allá arriba compartimos entre todos los que estábamos suero, barritas Clif y un spray anticalambres que de no haber sido por ello la hubiera pasado muy mal entre todos apoyando, es mejor. De la nada, ya de regreso por alguna razón estaba tarareando una canción punk que a veces la usan en estadios para animar a la audiencia. Ni idea como se llama. En parte porque realmente estaba viviendo mi momento de histeria y en parte para avisar que iba camino abajo y no pegarle a alguien. Ahí fue donde les decía que sí estaba muy pesado, sobre aviso no hay engaño, pero la verdad de bajada ya no se sentía, lo disfrutaba con gusto.

De vuelta con Marix, Rose me obsequió huevo cocido que bañé en sal y me gustó tanto que quería más. Agradecí a todos y emprendí hacia abajo. Ahí animaba a otros que apenas iban y todavía les faltaba bastante, ¿qué más se podía hacer? Entonces llegué al temido trayecto entre el 33½ y 37½ solo de subida, pesada, eterna. Lo único por hacer era seguir a un ritmo leve pero seguir adelante. Faltando un kilómetro para el punto Wanas es la ruta más tediosa para mí, pesada pero todo esto pasará.

Llegué devorando unos sándwiches que tenían ahí en ese punto de abastecimiento y confirmé con Antonio que tenía razón y no necesité tanta agua hay que hacerle caso a los expertos por lo que cargué por ahí de un litro extra que no era necesario cargar. La verdad estuve muy agradecido con cada uno de los miembros del staff en todo momento, y en esta que era la última vez que los vería la despedida era más emotiva. ¡No los he vuelto a ver!

En el playlist que tenía siguió ‘Dittohead’ de Slayer, y con toda la carrilla que tenía a cuestas por ahí del 38, corrí como si no hubiera un mañana siempre puedes dar el extra. Así seguí con la parte que no es de mis favoritas, la sección escarpada que hasta ponen una cuerda para apoyarte en el descenso. La verdad nunca la he usado, siento que me destantea más y prefiero bajar con mucho cuidado. Superado el obstáculo, mi parte favorita es este bosque del ahorcado corriendo tranquilamente a lo largo del riachuelo en medio de los árboles. Una vez saliendo de ahí me topé con compañeras de la ruta de 30k, para mí ya el 43. Y nos topamos con las vacas obstruyendo el camino. La chica tenía mucho miedo de ellas y yo solo atiné en decirle «mira, ellas tienen más miedo que nosotros» y sí, lo pudimos comprobar porque avanzamos y se salieron del sendero. Íbamos con mucha cautela hasta que vimos un macho y antes de continuar solo me quedó hablarle y decirle «vamos de pasada, no queremos incomodarte» todos atravezaremos por cierta locura y no nos peló.

Foto de ActionShot TJ

Ya por fin era la última carpa de apoyo y comí de todo antes de continuar. Salí corriendo porque ya hacía falta. La meta ya la vislumbraba y corría emocionado hacia ella. El último kilómetro lo grité «I’m home free». Llegué emocionado y abrazando a todo mundo.

Foto de Germán Rodríguez para Yo También Corro en Tijuana

Entonces quizás cuando lleguemos a la meta nos enteremos de alguno o varios que abandonaron la carrera. Otros más con alguna lesión que seguramente saldrán bien librados. Y habremos otros que pudimos superar esta prueba. Cada quien lo superará de distinta manera.

Después de esto la contingencia ahora sí fue estricta y no he podido salir a correr como acostumbraba desde entonces. Varios otros eventos y carreras que tenía programadas como el PCT el 16 de mayo fueron cancelados o pospuestos. Pero al final del día, siempre tendremos otra oportunidad de hacer lo que nos gusta.

Eventualmente.

Aquí iba a hablar de ‘Roma’

Empecemos por la parte, digamos, buena: me dieron un reembolso de costos de traslado y estacionamiento. Ya de mi parte no exigí reembolso del boleto o gastos incidentales por la travesía en un día particularmente complicado en Tijuana (cualquier llovizna genera un caos terrible, hoy llovió fuerte).

Lo que no me cuadra es la parte de deslinde responsabilidad, y me enseña definitivamente que una cosa es hacerte responsable de situaciones que no están bajo tu control y otra muy diferente es echarle la bolita a otras personas.

Me explico: después de dos horas de demora (ya eran las 10 de la noche y no podíamos ingresar a la sala siquiera), alguien quien dijo ser la «encargada del venue» mencionó que el productor de la película estaba asegurándose de que todas y cada una de las bocinas Dolby Atmos estuvieran al cien por ciento. Desde el punto de vista técnico, me queda claro que no iban a «liberar» el producto hasta estar cien por ciento seguros de que tendría la calidad requerida para disfrutar esta película. Lo que me parece inaceptable fueron las razones de «no está en mí» o «nosotros estábamos listos para proyectarla en 2k» (lo que sea que eso signifique) «pero no nos dejaron». Todo esto en un ambiente donde trataban de guardar la calma e insisto, comprometiéndose a reponer parte de mis gastos para acudir al «venue«, pero al final me quedé sin ver la película de Cuarón.

Ya había leído comentarios poco halagadores en redes sociales sobre este lugar y a final de cuentas me da pena que un negocio local falle. Pero me queda claro que si es un bar que proyecta películas no tiene porque llamarse cine.

Haciéndote de tu colección de CDs

Mi papá recién había adquirido un reproductor de CDs, era negro y enorme. Tenía casetera y radio por supuesto pero también una bahía donde le cabían 5 (¿o 10?) discos que hacían el proceso de cambiar de álbum algo tedioso.
El punto es que teníamos este equipo de sonido y ningún disco de ningún tipo. Tenía una colección de casettes que rondaba las 3 cifras pero tenía mi propia «grabadora» para oirlos. Ahora tenía que, no, era un deber reemplazarlos todos por discos. ¿Porqué esa urgencia? La promesa de un mejor sonido era atractivo pero básicamente el hecho de poder seleccionar una canción y que ésta sonara prácticamente en instantáneo era muy tentador. ¿De dónde sacaría CDs?
Por revistas que tenía que me llegaban del otro lado sabía de la existencia de «clubs» de música donde te daban 8 CDs por 1 centavo de dólar. ¿Cuál es el gancho? tener que comprar a precio regular por lo menos un disco en menos de un año que tenga la «membresía». Sonaba muy bien pero Columbia House no aceptaba money orders (aún no tenía tarjeta de crédito ni de ningún tipo) así que me refugié en BMG Music Service. Tenías un catálogo enorme para empezar tu colección. Solo tenías que tener el cuidado de regresar la tarjetita donde marcabas el recuadro de que no querías la selección del mes pues si se te pasaba te sería enviada automáticamente y de la misma forma estarías ya debiendo lo que costaba. Si esto ocurría, no había problema, escribías con un marcador en el paquete «REFUSED RETURN TO SENDER» y no había ningún cobro. Todo esto ayudó a que tuviera mis primeros encuentros con música que era muy difícil de conseguir en México como discografía completa de The Cure o adquirir otros que sí como el ‘Violator’ de Depeche Mode pero a un muy bajo precio ¡y en CD!
Image (4)Nunca llegué al punto de cerrar la cuenta y abrir una nueva con nombres inventados para aprovechar la promoción de introducción al club. Pero sí ponía variaciones de mi nombre para dar de alta nuevas cuentas, pero eso sí, siempre cumplía con mi compromiso de compra de al menos un disco a precio regular.
Años después cuando no compraba tantos discos no se que ocurrió primero, si cancelé la cuenta o cerraron, pero empecé a comprar en línea. De hecho, mi primer compra online fue en cdnow usando mi tarjeta de débito. En estas tiendas virtuales podías comprar sin esperar a ir a la oficina de correos a mandar tu orden con su respectivo money order y al cabo de una o dos semanas llegaría tu pedido. ¡Conveniencia! También cdnow cerró o fue adquirido por Amazon y empecé a comprar en Music Boulevard ya en tiempos de Napster donde ya era común dejar de comprar discos. Y como cereza en el pastel, me llegó un catálogo de Columbia House invitándome a la promo de ahora 12 discos por algo mínimo. Intenté entrar ahora que sí tenía una tarjeta virtual de Banamex y listo, ahora sí volvía a tener acceso a un catálogo enorme para resurtir mi colección.
Todo esto porque miré el documental ‘The Target Shots First‘ con las grabaciones de Christopher Wilcha cuando empezó a trabajar en Columbia House. Es muy interesante desde el punto de vista de negocios por lo que implicaba armar una estrategia de marketing en algo nuevo que empezaba a acaparar la atención de los consumidores como lo era el «Alternative» y el Grunge en el ’93 y como los directivos de empresas que se dedicaban a la música como ésta no tenían idea de la escena musical. También se explica como funcionaban las ganancias, básicamente al ser las mismas productoras de música los dueños de estos clubs de música, podían pagar un número muy cercano a cero por regalías a los artistas, entonces siendo ellos mismos los productores que manufacturaban los discos, aún con el pago de 18 dólares que tú hacías por 9 discos en realidad todavía salían ganándole. Pero la mayor parte de los ingresos era por la «opción negativa», esos discos que se enviaban automáticamente de acuerdo a tu elección de género musical preferido. La empresa prácticamente se sostenía de los que olvidaban marcar en la tarjetita optando por no querer la selección del mes.
Así, el documental me recordó el catálogo, los discos, el lenguaje que usaban para según ellos acercarse a la gente joven.
Otros tiempos.

Discusión con 4 ex-empleados de Columbia House en AV Club (incluido el mencionado Christopher Wilcha).

No tenemos remedio

Iba a publicar, incluso empecé a escribir, algo sobre los recientes hechos que nos han llenado de indignación como mexicanos. Era algo sobre mi opinión de que todos tenemos la culpa de todo y no por cambiar al titular del ejecutivo federal de la noche a la mañana cambiarían las cosas, algo así. Pero terminé de leer el ‘Mis Confusiones’ de Eduardo del Río (Rius) y me quedo con su reflexión de su «México particular» donde tal cual siento que sus palabras reflejan mi pensar. Aquí reproduzco (con énfasis míos) un fragmento sin permiso del autor ni su editora:

«…ESTE POBRE PAÍS YA NO TIENE REMEDIO. Todavía no resolvemos el viejo problema del indio, el dueño de este país, ni el viejo problema de que todavía sigamos (o sigan) adorando a los santos y las vírgenes que nos impusieron los conquistadores, haciéndonos renegar de nuestro pasado. Y mientras no resolvamos es problema, no se va a resolver lo demás. Que es nada más la corrupción generalizada, la ausencia de democracia y de justicia, el fracaso del sistema educativo, la impunidad de los gobernantes y asociados, el problema de los migrantes, el desastre de nuestro campo, la ausencia de la industria nacional, la idiotez de las grandes televisoras, la discriminación, los abusos del ejército y la policía, la inexistencia de una planificación de la economía, el entreguismo hacia Estados Unidos, el constante aumento de la pobreza, la mediocridad de las universidades, el problema de la obesidad, el cinismo de la clase política, la entrega de la soberanía, el creciente analfabetismo, la deforestación de nuestra geografía, la entrega de la banca al extranjero, y otros problemas igual de gordos que llevan sin resolverse…
«¿Por dónde empezamos a tratar de cambiar este país, díganme ustedes? Tenemos pendientes desde hace sexenios una reforma política de a de veras, que no pase por los partidos políticos, que se han convertido en una burla a la despistada ciudadanía. El desempleo, la falta de un sindicalismo auténtico, la cada vez más grave desnutrición, la entrega de nuestras riquezas mineras al capital extranjero, la contaminación de nuestro ambiente, el abandono de nuestros ríos y lagos o la ya casi eterna guerra (fallida) contra el narco… ¿voy bien o me regreso?
«Y les sigo preguntando: ¿por dónde empezamos? El horror del sistema carcelario, el otro horror de la violencia contra las mujeres, la creciente prostitución de las casi-niñas (y niños) o la imparable alcoholización de nuestras mujeres. Sumen ustedes todos los problemas que esperan solución y se pondrán tan pesimistas como el que esto escribe. Pónganse a pensar que la solución a la mayoría de esos problemones está en manos de quienes los han provocado, relegado, detenido o echado de un lado, en el archivo del olvido y del ahí-se-va. Ni modo que esperemos que los políticos resuelvan algo, si ellos son uno de los problemas. Necesitamos otra clase de gobernantes. Otro sistema de gobierno. Otro tipo de sociedad. Nada más (y nada menos).
«Por ahí deberíamos empezar, pero. . . ¿como le hacemos para  tener otro tipo de gobierno, que de veras emprenda los cambios   necesarios? Necio que soy, insisto en señalar que mientras no resolvamos el problema indigenista con todo lo que eso conlleva, no tenemos futuro como país. Seguiremos siendo una sociedad que se niega a sí misma y que prefiere refugiarse en la política del avestruz «cristiano» para no ver el problema. Seguimos viviendo de espaldas a nuestra realidad, haciéndonos de cuenta que rezándole a la Guadalupana Morenita de Tepeyac se nos van a resolver nuestros problemas y nos va a mejorar el futuro. O peor todavía, creyendo que la clase política nacional va a cambiar así porque sí y se va a dedicar a sacar al país del hoyote en que estamos metidos…»

Aclaro una vez más, es un fragmento del último libro de Eduardo del Río García (impreso en junio del 2014, sí, antes de todo lo que pasó).

 

 

Rant del odio

Nota aclaratoria: no porque a mí no me gusten algunas de las cosas que tú disfrutas debas dejar de hacerlo. Y también, estoy seguro que muchas de las cosas que hago a tí te pueden caer muy mal. Aquí solo quería anotarlo para que en 10 años que yo haga estas cosas me lo hagan saber. Van sin orden de ningún tipo:

1. Las fotos con marcos como letrero. En baby showers, en despedidas de soltera, graduaciones y más usan marcos de unicel con letreros del lugar donde la gente posa en medio como una manera divertida de mostrarse en el evento. El resultado es mil fotos con cientos de personas haciendo exactamente la misma pose usando el mismo marco.

no es un marco de unicel, pero es la idea2. Los fun studio, fun photo booths o como sea que los llamen. Reutilizando «props» que diez mil personas más antes que tú usaron ¿apoco crees que las limpian? Además, las pelucas, los lentes enormes ¿realmente te hacen ver divertido? ¿o que estás pasando el mejor día de tu vida?

3. Los selfies no me desagradan, me desagrada que se los tomen en medio de la carretera y a toda velocidad. Si no piensan en sí mismos por lo menos piensen en toda la gente alrededor, conducir cualquier vehículo requiere el cien por ciento de atención. Y sí, se nota porque claramente se ve que eres tú el que va manejando y el exterior se mira barrido en la foto por la velocidad.

4. Cuando usan Youtube como radio. Como música de fondo pues, y todavía usaran la característica de los playlists, pero no, cada que se acaba la canción van y buscan otra y lo repiten. ¿Saben que existe Spotify, Grooveshark, Deezer, etc.?

5. Cuando ponen el aire acondicionado en modo Polar ¿a quién fregados le gusta el frío helado? afuera está a 40ºC, vale, pero ¿porqué quisieras estar adentro a 10ºC? Sobre todo porque afuera te espera el verano solar. Y esto aplica para el carro, oficinas, el cine y otros lugares públicos y privados.

6. Cuando alguien de más de 30 hace/actúa/dice/habla como adolescente. Siempre es tentador hacerlo «para estar en onda» pero cuando tenías esa edad ¿no te acuerdas como te caían esos adultos que intentaban ser como tú?

7. Si cuando van conduciendo no usan las direccionales, eso lo colocaron ahí para avisar a tu exterior que vas a dar una vuelta, ¡hazlo saber!

8. Cuando un correo acusador copian a todo mundo. La mayoría de a quienes enviarás ese correo con el que pretendes lavarte las manos lo ignorarán, arregla tus asuntos con quien tengas que arreglarlos pero no metas en el pleito a cualquiera nomás por que sí. Y cuando resulta que no tenías razón, con la misma actitud que quisiste que todo mundo se enterara del problema, ahora que se entere de que quien tenía la culpa en primer lugar fuiste tú.

9. Que saquen el celular y estén navegando en redes sociales en lugar de estar en el lugar y con las personas. A veces puede ser que apenas están llegando al lugar y están haciendo check-in pero ¿en serio en medio de la película tienes que sacar el celular y comentar la última foto graciosa de tu contacto? ¿en serio en este preciso momento? ¿justo ahora? Escenario bellamente ilustrado por Pablo Stanley (dar click para verlo):

outForDinner

10. El foamy, foam, unicel o como quiera que se llame ese producto de plástico con el que no pueden faltar estar hechos los utencilios deshechables. Además de que son un problema para el medio ambiente, producen un volumen de basura mayor pues al aplastarlos no pierden su tamaño ocasionando bolsas muy extendidas.

11. Las fotos de tus vacaciones donde tienes que salir en todas, absolutamente todas las fotos. Hasta cuando le tomaste foto al animador de la alberca ahí tienes que salir también ¿para qué?

12. Cuando dicen «te mando un inbox», «revisa tu inbox», «más informes por inbox». No necesito decir más.

13. Llegan a buscar a alguien pitando, ¿en serio tanta prisa tienes para no tener consideración con los vecinos? Y no es que me despierten, es simplemente el ruido es el que no soporto.

Vamos a correr – Los clubs de corredores

Estaba en Puerto Morelos hace algunos años cuando en medio de la maleza en un camino de terracería totalmente sin ningún atractivo de ningun tipo caminaba rumbo a donde me llevara ese camino sin saber al menos la longitud del mismo. No estaba esperando nada en particular ni me estaba proponiendo absolutamente nada relevante, simplemente, me nació empezar a correr. Claro, solo pude trotar un par de minutos y para mi sorpresa no hubo un jadeo fuerte en la respiración a causa de esto, la verdad es que me sentí muy bien con este esfuerzo físico en medio de la nada.

En estos tiempos, ya tenía rato viendo a Fabio pasar por enfrente de mi casa cuando él hacia sus entrenamientos. Con un poco de pena yo apenas iba saliendo a trabajar cuando él ya llevaba quien sabe cuantos kilómetros recorridos. Esto fue también un impulso pues pensaba «él es de mi edad, ¿qué me impide a mí también seguir sus pasos?»

Supe de una amiga que corría y que conocí en unas vacaciones. Lotte me dió un par de consejos para perder el miedo a correr, cosas básicas que en cualquier preparatoria del mundo te enseñan pero por alguna razón yo nunca tuve acceso. Ya de regreso a casa, notaba que una amiga estaba corriendo en casi cualquier carrera que se diera en la ciudad. A Susana le pregunté como empezar y casi como cualquier corredor, ella encantada de platicar como era todo el proceso de iniciar y tener constancia en esta práctica. Ahí me propuse una meta, la de correr mi primer carrera de 5K. De esto ya hace 2 años.

Ya después de esta carrera mi amigo de toda la vida Meño me comentó que en Las Vegas hay un maratón muy popular a donde llega gente de todo el mundo y que sería buena idea aventármelo. Antes de esta conversación yo era de la idea de correr por el simple gusto de hacerlo y ya, pasarla tranquilo. Y eso está muy bien, pero miraba como otro tipo de deportistas extremos con los que sinceramente no me identificaba a quienes corrían maratones y medio maratones (un maratón, si lo vas a llamar maratón es de 42 kilómetros con 195 metros, ni más ni menos ¿eh?) El punto es que en este momento surgió una nueva meta, mi primer medio maratón.

Pues bien, consultando con Susana sobre esto me comentó que ella y su club estaban entrenando para el maratón de Tijuana y me llamó la atención pues se organizaban para correr juntos, se enviaban tips y comentaban sobre carreras de la región. En este punto es cuando en el Club Berrendo me dió todos los ánimos y lo mejor, la actitud que necesitaba para asumir ese reto mayor como lo es un medio maratón.
BerrendoTuve también oportunidad de participar con Tecate Running donde por fin en la ciudad se sumaban esfuerzos para demostrarle a empresas, gobierno y comunidad en general que el atlestismo está más vivo que nunca y que a falta de respaldo y apoyo de las autoridades levantamos la mano y nos valemos por nosotros mismos cuando queremos que las cosas ocurran. Esto ha rendido frutos pues ante los números de corredores y la visión de la directiva de Tecate Running se han logrado que los institutos del deporte volteen a vernos y ahora haya más atención como apoyos en transporte a otros eventos del estado y ahora con la organización del primer Medio Maratón en esta ciudad.

Hay distintos tipos de clubes, los hay quienes siempre buscan encontrar el renombre por llegar a alcanzar una buena posición en una carrera, otros con mucha disciplina y de muy alto nivel para poder siquiera considerar entrar a ellos, unos muy divertidos donde la idea es correr a todo dar dando lo mejor de sí pero terminando no debe faltar la carne asada y las cervezas, y la verdad es que todos se valen. Tú puedes identificar mejor cual te conviene más a tí en términos de lo que buscas como corredor, cual ambiente te parece más adecuado de acuerdo a tu personalidad o que tipos de corredores que admiras están en ellos. Pero eso sí, no cabe duda que cuando corres con alguien más (aunque no estén físicamente contigo) siempre siempre, lo disfrutas más.

Todo esto es para decir que no corres solo, aunque estás entrenando a las 4 de la mañana en un sendero solitario siempre hay gente que te ha apoyado y creído en tí para que logres lo que te propongas.

celulares con música

Estás en una sala de espera con algunas 30 personas. Es de esperar que todos tienen celular. Lo que me parece absurdo es que a más de 2 se les ocurrió que sería buena idea encender el reproductor MP3 de su aparato y compartir su música con el resto de la sala. Y es que no sólo lo tienen a todo volumen, sino que por lo mismo y las bocinas de baja calidad (¿qué querías? es para poder llevarlo la música contigo) se escucha horriblemente. Agrégale que hay otras personas con sus móviles a tope y tenemos una orquesta de ruido mientras tienes que ver transcurrir las horas hasta que toque tu turno.

Los más sensatos usan auriculares, pero yo no puedo poner mi música y hacer lo mismo, está agotada mi batería.