La bipolaridad del hombre murciélago

No leas si no te interesa saber partes de la trama de ‘Batman V Superman: Dawn of Justice’ (sí, es «V», no «Vs» o «Versus», es «V»), advertido estás.

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Básicamente mi problema con esta película se reduce en esto: una persona ofendida, agredida y lastimada personalmente por la destrucción causada por la lucha entre dos seres ajenos a este planeta es capaz de llegar hasta las últimas consecuencias por vengar a los caídos en esta pelea que no tiene que ver con las víctimas. El hombre murciélago es entonces el juez y ejecutor de la condena máxima, y se dispone a terminar con el súper hombre sentenciándolo a muerte sin derecho a apelación. Pero justo cuando está por ultimarlo, un nombre susurrado por el inculpado lo hace recapacitar su decisión.

Y en unos minutos hasta se refiere a él como su amigo.

Pasando de verdugo a amigo entrañable sin un motivo coherente o derivado de algún diálogo revelador o el descubrimiento de los planes malévolos del villano real. No, ahora son súper amigos solo por el recuerdo de su madre siendo víctima de un atraco.

El resto, es una emocionante y divertida película de superhéroes, claro.

«Pero ¿está buena la película?»

Nunca se que responder a esta pregunta. Es tan subjetiva la respuesta que no quisiera meterme en la situación de tener que responderla.
Era 1995, ‘Pulp Fiction’ estaba en la cartelera y un compañero de escuela dice «no la vayan a ver, no está buena», y yo que no conocía nada de Tarantino confié en su juicio y no la ví hasta en VHS años después. Y es que, ¿basado en qué puede alguien decir que algo es bueno o es malo? Ya está, podemos claramente discernir cuando es un muy mal trabajo, como ‘No se aceptan devoluciones’, donde técnicamente sus fallos brotan a simple vista. Entonces podemos juzgar «no está bien hecha», pero ¿la podrías disfrutar? ¿te podrías entretener? ¿te llegarías a identificar con lo tratado en ella? Es como los puristas de obras literarias llevadas al cine. Sí, la película estará basada en un libro, y sí, varias cosas se pueden omitir, pero yo trato de ver ambos como obras distintas. No me gusta emitir un juicio basado en que le faltó equis o ye parte que sí se cubre en el libro. Se podría lamentar por ejemplo que en un libro tienes más tiempo para ahondar en el psique de los personajes y sus circunstancias, pero en una película a veces no tienes ese lujo.
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Desde hace varios años en distintas iteraciones de mi blog he hecho reseñas de películas, a mi manera y sin estudios previos. A lo más que llegué fue a ponerle estrellitas y era un indicativo de que tanto me había gustado. Pero salvo con ‘Urban Legend 2’, me parece que nunca escribí o recomendé no ir a ver alguna película. Soy de la opinión de que una persona puede disfrutar cierto tipo de películas y aborrecer otro cierto tipo de películas y no influye necesariamente el (buen) gusto.
Un ejemplo, vamos, no soy el aficionado al cine de bigotito largo, gafas de pasta, sombrero y cigarro, pero sí me han gustado y vuelvo a ver 3 veces más ‘The Godfather’, ‘Tree of Life’ o ‘Blade runner’. Ahora bien, puedo disfrutar enormemente la trilogía ‘Lord of the Rings’ pero me duermo con la saga ‘Harry Potter’; me desespero con las de ‘Fast & Furious’ pero me vuelvo loco con ‘Avengers’ (al menos la primera), me impactó ‘Old boy’ (la coreana, claro) pero no tanto ‘Ringu’.
Entonces, cada persona es un mundo de posibilidades en cuanto a gustos y hacer que haga o deje de hacer algo me parece una emisión de juicio y prejuicio bárbara que no pienso asumir. Doy mi opinión sobre el trabajo realizado en la película, si la disfruté, me entretuvo o no, muy especialmente cuando una película me toca entonces sí la recomiendo. Pero de ahí a decir «está buena» (o mala), paso.

Siempre estamos viajando en el tiempo

Lo que me parece más impresionante de este BTTF Day no es tanto que hoy sea el distante futuro que se vislumbraba hace 30 años en esas películas, con todo y sus aciertos, sus predicciones equivocadas y cosas que simplemente pasaron de largo. Más bien darme cuenta que el distante pasado (de esa época) era 1955, 30 años previos. Una era en el tiempo que sonaba tan antigua en ese entonces pero que solo implicaban 30 años de separación.

Nuestra niñez fue hace 30 años y en un parpadeo llegamos al día de hoy. Ya, sin autos voladores pero sí con algunas maravillas tecnológicas que no podemos prescindir. Con muchas carencias en muchos rubros pero bastantes logros en otros que ahora resulta inimaginable vivir sin ellos. Pero, 30 años a partir de ahora nuestros hijos tendrán su propia vida hecha y recordarán como tiempos ancestrales la vida como la vivimos hoy. ¿Qué cambios habrá? ¿la capacidad de asombro persistirá? ¿Y qué hay de 30 años después de ese entonces? ¿recordarán como prehistoria estos tiempos de smartphones e internet? «Abuelo, no puedo creer que tenías que usar los dedos para teclear en un ¿cómo dijiste que se llama? ¿teléfono?»
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La cultura pop a veces dictamina tendencia y en la ciencia ficción por supuesto que influye en avances tecnológicos y es muy divertido hacer estallar la imaginación en ese sentido. Aunque  me gusta más ver las implicaciones de estas introspecciones en el pasado/presente/futuro de como vivimos cada época.

Pero que lleguen pronto las 3 conchas de mar.

Juicio prejuzgado

Alto! por klif en https://www.flickr.com/photos/klif/53729135Hace unas semanas fuimos mi hija y yo al CEART (Centro Estatal de las Artes) y metí el carro al estacionamiento prácticamente vacío. Al salir del carro para entrar al recinto un señor ya mayor que no me había dado cuenta estaba ahí básicamente me acusó del estado deplorable de la juventud actual. Al parecer al entrar al estacionamiento no hice un alto en un cruce peatonal. El señor no estaba esperando a cruzar ni nada, solo estaba ahí. Y se dió cuenta cuando no hice el alto. «¿Que ejemplo le está dando a su hija?, por eso estamos como estamos»; «mire, ahí viene otra que está igual que usted, ¿ya ve lo que sucede?»; «si la educación empieza en casa, pero así ¿cómo?» Y no supe que decirle pues quizás sí me había pasado ese alto. En un amplio estacionamiento donde ni siquiera ví gente, es posible que simplemente no le haya prestado atención. Solo me fuí, y una guardia de seguridad se me quedó viendo tranquilamente, quizás acostumbrada a como este señor increpaba a las personas.
Lo que me dejó más pensativo es esta situación de prejuicio. Este señor no tiene ni más mínima idea de como educo a mi hija, de que ejemplo le doy o de todo lo que hago por ella para que sea una persona de bien. Solo se dió cuenta de un (mal) gesto, en unos cuantos segundos y con eso fue suficiente para emitir un juicio respecto a mí, con total seguridad (y enfado). Vas por la calle y miras a alguien con aspecto «cholo» y hasta con un tatuaje de una lágrima y tu mente empieza a imaginar cien cosas. O el conductor del auto que se te cerró en una intersección ya le adivinas hasta de donde es nativo. No escatimas en acusar de otras diez cosas al agente de inmigración que te mandó a segunda revisión.
Yo no puedo decir que hacer o que no hacer, pero quiero acordarme que ante los hechos lo mejor para mí es reducir todo a lo que estos mismos hechos dan de sí mismos. Es todo lo que presenciaste y toda la información posible que tienes en estos minutos que tienes en tu interacción con una persona de la cual conoces absolutamente nada. Limitarte a lo que sí sabes, que no es mucho de cualquier modo. ¿Qué caso tienen los «tenías que ser de (algún lugar)» o los «así son todos los (algún adjetivo)»? ¿a qué ayuda?
¿O nos acostumbramos a los prejuicios y ya?

Democracia de Secundaria

Recuerdo vívidamente una explicación de lo que es democracia de mi maestra de Ciencias Sociales en tercer grado de secundaria. Ella nos decía que en la escuela se nos enseñan muchas cosas que no necesariamente están en un plan de estudios pero que son cosas que se deben aprender. De ahí la importancia de esas materias que nosotros llamábamos Taller pues se nos enseñaban oficios más o menos artesanales como electricidad y carpintería para los niños además de cocina y corte y confección para las niñas (aunque nunca faltaba quien le gustaba estar en el taller que no le «correspondía» a su género, y ahora que recuerdo nunca había burlas ni nada por el estilo para la niña que iba cargando electrodos para soldar ni para el niño que cargaba sus pasteles, pero bueno, es otra historia eso).

Foto de Foodista, tomada de Flickr«¿Y cómo les enseñamos sobre las elecciones? ahí está el certamen de Señorita Simpatía.» No lo matizaban como concurso de belleza como tal, y afortunadamente en esta secundaria no se trataba de quien recaudara más dinero en efectivo (afortunadamente, si así hubiera sido tendrías que aguantar este arrebato de opinión personal en otro tono :S). A la vista de todas las candidatas se contaban todos los votos en total transparencia. Vaya, me decía yo, si esto es la democracia, está muy bien, no hay pierde y todo mundo sabe exactamente si perdió y porque perdió. Pero en estos concursos también lo que recuerdo muy claramente es que yo sabía perfectamente por quien votar nada más empezando las campañas, pues siempre sabía quien de las niñas me caía mejor desde antes. Muchas veces no concordaba con el resto de mis compañeros y de hecho fue muy doloroso para mí ver que en una de esas mi candidata solo alcanzó 4 votos, uno de ellos el mío. Y ¿porqué perdió tan abrumadoramente? Nunca dió quequitos (todavía no los llamaban cupcakes), paletas, dulces, ni nada de ningún incentivo para que votaran por ella. Desconozco si no tuvo apoyo de sus amigas, de su salón o su casa, simplemente nunca la ví regalando cosas.

Muchos años después descubro que efectivamente estas enseñanzas de secundaria encuadran perfectamente con la realidad. Me atrevo a apostar que esta maestra de Sociales sabía perfectamente las implicaciones de todo el proceso, con todo lo que la igualdad de condiciones en campaña significan (las pregonadas en papel y las reales).

Entonces ¿qué es la democracia?

El falso impacto de campañas en redes sociales

Es imposible dejarlos pasar inadvertidos, ahí están, inundando las redes sociales con sus consignas, frases prefabricadas y loas a sus candidatos.

De hace unos años para acá los partidos por fin le hicieron caso a los  expertos de social media sobre la importancia de expandir sus mensajes a una plataforma más aparte de los medios de comunicación tradicionales: internet. Y no estoy hablando aquí de la presencia en línea que es importantísima. Se debe tener una cuenta en redes sociales que permitan una interacción más directa con los usuarios y responderles. Pero como en todo, hay diferencias, empezando en los costos, no es lo mismo producir un spot de 30 segundos de televisión a  empujar un trending topic. Algo importante que tiene que ver con el Alcance (como lo llaman los que sí saben de mercadotecnia) también tiene sus diferencias en esta nueva era de las campañas electorales. No es lo mismo hacer llegar un mensaje muy directo a mil personas en un distrito en específico (con intereses muy particulares) en comparación con un mensaje muy general que es literalmente enviado a todo el mundo (que lo lea). Y es aquí donde no me queda claro a quien benefician estas cuadrillas de personas esparciendo mensajes en las redes sociales. Su objetivo al parecer no es dar a conocer la plataforma del partido o candidato, ni siquiera la de recoger inquietudes de ciudadanos interesados.

Como en cada campaña desde algo así como una década, solo buscan lograr un pellizco de un pico de menciones populares. ¿Esto que aporta a la campaña? Una cosa son las discusiones que se gestan en redes sociales de manera orgánica. En Twitter es más notorio pues ante notas de última hora (sea por desgracia o escándalo suficientemente importante) es prácticamente inmediato saber de ese suceso notorio pues la misma población de esta red social se encarga de convertirlo en suficientemente viral como para tomarlo en cuenta. Cuando así quedan fijos ciertos trending topics al navegar rápidamente entre los cientos (o miles) de menciones de usuarios comunes y corrientes es que se da uno cuenta de la importancia de dicho tema. Uno ve con desconfianza cuando encontramos trending topics claramente fabricados y no es poco común. Puede ocurrir que simplemente una estrella pop pide a sus seguidores twittear (y retwittear) sobre la última película que protagoniza o el más reciente disco que lanza al mercado. En los realmente exitosos sirven a la estrella en cuestión a que se hable del producto que está ofreciendo pues esto invariablemente se traduce en el consumo del mismo. A esto aspiran  programas de televisión que en una esquina de la pantalla colocan el título del show acompañado de un hashtag. Los realmente patéticos son los que intentan empujarlos de acuerdo a lo que está sucediendo en el programa (que no es lo mismo cuando es un evento deportivo). En estos casos de #Dianaconda o #ExigimosADN (así de extraños e ininteligibles) es que esta dinámica no termina de cuajar y por lo menos no son tan predecibles para asegurar el éxito de alguna campaña que algún experto intentó venderle a algún productor.

Pero llegamos a las campañas políticas. ¿Cómo le demuestran a los tomadores de decisiones dentro de la campaña que sus trucos han surtido efecto? Convencerlos de tener una presencia en línea es una cosa, es casi tan importante como el diseño de imagen y eslogan de campaña, pero ¿qué idea les venden cuando les proponen tener a 5, 10, 50 fulanos enviar una y otra vez los mensajes que intentan colocar como trending topic? No hablemos de los bots pre-programados que en Twitter cada vez más se especializa en ir eliminando, en el mejor de los casos estamos hablando de personas de carne y hueso que se ponen de acuerdo a determinadas horas y días para empujar un mensaje o sentido del mensaje del día. A veces se juntan en una sede para estar en el mismo canal (y convivir si se da el caso). Si al término del día lograron un pico en el alcance del mensaje que ese día se decidió empujar terminaron su trabajo. ¿Enfadaron a todo mundo? no importa ¿Sus seguidores terminaron bloqueándolos? no es problema ¿Ni siquiera llegaron a un trending topic? no le hace. El meollo del asunto es que en ese preciso día lograron presentarle una gráfica al candidato donde 1,000 ocasiones se disparó el mensaje que querían empujar. ¿Qué sentido tiene esto? Una cosa es que con dichos mensajes lograran que usuarios (digamos, normales) voltearon a ver al candidato o partido y se sumaron como seguidores (y a su vez nuevos retwitteadores) y otra es que estos usuarios normales prefirieron desenfadarse de estos mensajes y evitar redes sociales por lo que resta de la campaña. Tú los puedes reconocer, de repente salen frases que claramente están pre-fabricadas y muy de pronto están inundando tu timeline.
news_photo_42100_1376752381El siguiente paso de los expertos es sacar notas de prensa o boletines informativos glorificando el suceso de alcanzar un hito de menciones del candidato. La cosa se vuelve realmente fea cuando hay debates entre estos candidatos. Prácticamente hay que desestimar cualquier nota que hable de las repercusiones en redes sociales de ello ¿no te parece curioso que el «ganador» del debate depende del medio que lo proclame? Lo mismo ocurre con los «análisis» en redes sociales que hacen después. ¿Qué utilidad tiene un análisis de impacto en redes sociales si estas tendencias son manufacturadas?

Mi recomendación es lo que hago siempre, si algo me enfada, molesta o irrita, lo bloqueo. Si veo que es algo que hostiga, abusa y me parece inapropiado lo siguiente es reportarlo. Esto ayuda a que mi timeline (y la red social en general) está más acorde a la realidad de las cosas y no a lo que estos expertos quieran tratar de imponer.

Vamos a correr – Registra tus entrenamientos

Ahora que ya tienes una disciplina y sales a correr rutinariamente y además de inscribirte a carreras te conviene ir midiendo tu progreso. Sí es entendible (y recomendable) correr por el simple gusto sin preocuparte cuanto llevas o que tan rápido. Pero como todo en la vida, si no hay manera de medir algo no hay manera de mejorarlo.

¿Qué se necesita? Básicamente:

  • Medir distancia
  • Medir velocidad
  • Rastrear ruta por GPS

 Garmin (o TomTom, Timex y otros GPS de pulsera)

cf-lgHe visto que es la opción que prefieren los corredores profesionales y tiene sentido pues solo lo llevas en tu muñeca por lo que es muy ligero, además de que las mediciones siempre son más confiables. La desventaja es que casi siempre los encuentras en más de 150 dólares.

http://garmin.com

http://sports.tomtom.com

 Fitbit (o Jawbone Up y otros medidores de patrones portátiles)

Además de medir todo lo anterior te ayuda a rastrear todas las actividades de ejercicio durante el día. Algunos ofrecen opciones más completas como rastreo de tus hábitos de sueño. Por su diseño muy pequeño lo puedes colgar de tus tenis o colocarlo en una pulsera que se vende por separado. Lo encuentras por unos 99 dólares.

http://fitbit.com

https://jawbone.com/up

 Nike+

nikepLa app que instalas en tu celular te ayuda a registrar tus entrenamientos y te va diciendo cuando superas tus mejores marcas en atractivos anuncios que puedes compartir en Facebook. En lo personal me parece confuso por usar «puntos» para sus mediciones en lugar de centrarse en el kilometraje (o millaje) recorrido o velocidad. Ésto a algunos les parece más simple para compararse con otros pero bueno, es cuestión de gustos. Además es la única app cuyo portal se enfoca principalmente en productos Nike que comprar en lugar de tus corridas o las de tus contactos.

http://nikeplus.nike.com/

 Runkeeper/MapMyRun/Runtastic

Son apps gratuitas soportando el registro de tus mejores tiempos en carreras, distancia recorrida y algunos de ellos con extras (premium) para registrar otro tipo de cosas para lograr tu bienestar en forma. Todos ellos con muy buen soporte para comparar tus ejercicios con tus contactos y compartirlos en Facebook. En algunos de ellos puedes sincronizar con una banda de medición de ritmo cardiaco (vía bluetooth) para que te esté alertando cuando debas bajarle.

http://runkeeper.com

http://mapmyrun.com

http://runtastic.com

 Endomondo

endomondoPeerBenchmarkMi preferido desde que empecé a correr, además de registrar todo lo anterior tiene una base de usuarios de todo el mundo por lo que puedes comparar tu desempeño fácilmente con alguien de tus características. Los retos mensuales son motivamentes para competir con tus contactos y ver su evolución a través del tiempo. La característica premium de los planes de entrenamiento se sincronizan con tu cel para que no te pierdas de correr lo que te tocaba hoy para lograr la meta que hayas configurado. Acepta múltiples maneras de importar datos de tus ejercicios de otros dispositivos o cuando anduviste «fuera de línea» haciendo la integración muy simple. También es muy útil para conocer nuevas rutas (en tu ciudad o cuando estás fuera) pues la extensa base de usuarios comparten rutas todo el tiempo, llevándote a tener entrenamientos más informados cuando hay dudas de por donde irte.

http://endomondo.com

 Zombies, Run

¿Quieres hacer tus entrenamientos más interesantes? Imagínate que vas corriendo pero de repente escuchas muy cerca de tí gruñidos de los no vivos, así que hay que correr. Tienes que hacer caso a las indicaciones de las misiones para seguir la historia y en tu corrida recopilar víveres y luchar por tu supervivencia. Si los zombies se acercan mucho puedes perder estos víveres así que tienes que correr más rápido y regresar a la base. Es un poco caro dependiendo de la plataforma que uses pero sin duda muy interesante.

http://zombiesrungame.com

Como ves, éstas son solo herramientas para apoyarte a mejorar. Comparando registros a lo largo del tiempo te puedes dar cuenta de tus mejores rutas, de entrenamientos más apropiados, o tu mejor manera de prepararte para alguna carrera próxima. Aquí lo primordial es que estás compitiendo contigo mismo y con estos registros es la manera de comprobarlo. Prácticamente todas estas herramientas tienen la característica de compartir en tus redes sociales tus logros y entrenamientos, solo configura un poco quien puede ver esto para evitar abrumar a quien de plano no le interese. Y a quienes sí abrumas, siempre pueden bloquear la aplicación y listo.

La mejor app o dispositivo que uses solo tienes que tener presente para que lo quieres aprovechar ¿para mejorar tus tiempos? ¿rastrear tu desempeño? ¿compararte con tus colegas? ¿hacer nuevas amistades? Todo se vale, ¿cuál recomiendas tú?

Comercio en línea en México

Detestable, podría poner varios ejemplos, pero de verdad que no es mi interés quemar a nadie (tanto). Lo que sí puedo hacer es mencionar las únicas ocasiones donde no ha habido problema.

  • He comprado varias veces en mixup.com.mx donde siempre llegaba a tiempo (al menos en los días que decían llegaría), bien empacado para evitar daños y un precio normal, como lo esperarías en la tienda físca. Lamentablemente, aunque sigo comprando música y películas en formato físico, no ha sido tanto como antes y por ello cuando necesito comprar un disco o DVD voy directamente a la tienda (o en Amazon)
  • También en la única ocasión que compré en sanborns.com.mx un libro me sorprendí lo rápido que llegó.
  • En Librerías ghandi.com.mx siempre ha sido un placer comprar libros, a veces más baratos que en la tienda y en muchos otros casos más rápido que cuando llegan a mi sucursal más cercana.

Jeff Bezos: Birth of a Salesman (for the Wall Street Journal)

No me hagas empezar a hablar de los servicios en línea de SAT, pero lo que sí es que en los servicios de banca electrónica no he tenido problemas. Con el rediseño de Bancomer hace unos meses ha mejorado mucho la usabilidad y presentación de como estaba antes, debo reconocer. Banamex aunque ya tiene tiempo con una interfaz más amable y sencilla, se que algunos usuarios sí se les complique. En Banorte aunque es sobrio y llano, hace lo que tiene que hacer sin muchos clicks de por medio. Todos tienen esquemas de seguridad que pueden ser muy engorrosos pero son necesarios para darles confianza a los usuarios, que triste decir es muy poca es la que les tienen.

Y creo que esa desconfianza todavía aplica para muchos de los sitios de comercio electrónico en México

La era del déficit de atención

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En este momento que estás leyendo este artículo quizás estés escuchando música o medio viendo un programa de TV o video en Youtube. Cuando estás con una persona o con un grupo de amigos invariablemente al menos uno de ustedes estará checando alguna cosa en su smartphone mientras asegura estar al tanto de lo que el resto está discutiendo. ¿Cómo pasó esto?

Hace poco estuvo en línea un cortmetraje llamado ‘Noah’. Aunque este corto no trata precisamente sobre lo que estoy tratando (en realidad es una historia de malentendidos y desamor en medio de Facebook, Skype y otros), sucede en medio de una realidad actual muy clara y presente: la falta de atención y enfoque a lo que estamos haciendo. Lamentablemente por una queja del festival de cine de Toronto donde fue mostrado, ya no es posible verlo (fácilmente) en línea, pero lo recomiendo ampliamente (advertido: es NSFW por varios miembros masculinos a la hora que el personaje está en Chatroulette).

Ahora todo lo que hacemos en determinado momento está siendo hecho a la vez que otras 3 o 4 cosas. ¿Recuerdas cuando dejabas de hacer lo que estuvieras haciendo cuando recibías una llamada telefónica? Yo tampoco. O cuando de repente interactúas en el chat de Skype o Facebook, ya damos por hecho que no te están atendiendo al 100% (y te aplican el «visto»). El colmo es cuando estás en una empresa de servicios y ni siquiera entonces dejas de lado todas estas distracciones para atender a tu cliente que esté enfrente de tí.

Recuerdo la pantalla de 9 canales de ‘Back to the Future II’. Ansiaba esa tecnología. De hecho hace unos años que estaba buscando una TV me desilusioné de que prácticamente son obsoletas las que cuenten con Picture in Picture. Hoy, no es precisamente esto lo que ofrecen las televisiones actuales, pero, ¿cuántas veces no has sido distraído en el cine por el teléfono de alguien que no puede esperar a checar sus redes sociales? En la última vez que trataste de ver una película en tu casa ¿cuántas veces checaste tu correo o te fijaste en algo en tu celular o tablet?

No estoy diciendo que sea malo o bueno, pero sobre todo cuando estás interactuando con una persona enfrente de tí en vivo, merece toda tu atención pues eso es respeto. ¿De verdad no puedes esperar a checar tus mensajes justo en medio de esta reunión? ¿en serio es imprecindible detener en este momento la conversación con tus amigos para enviar un instagram? ¿justo enfrente de tu cliente con quien quedaste de verte tienes que hacer el checkin en foursquare?

Solo es cuestión de sentido común.

Los Tag IAVE y los dolores de cabeza

Las autopistas de paga en México son caras, cualquier carretera de cuota representa un gasto exagerado, por donde lo quieras ver. Pues bien, el tramo Tecate – Tijuana es de las más caras del país (ahunado a que en el año 2014 lo han subido dos veces) con un costo de 101 pesos por solo unos 22 kilómetros de trayecto.

Por recomendación de una cajera de esta autopista  adquirí el tag IAVE (pues tienen tarifa reducida). Fue una odisea encontrar donde comprarla pues en los puntos de venta que publicitan en su página www.iave.mx a veces ni los conocen. Fue muy gracioso cuando ante un ejecutivo en una sucursal Bancomer dijo desconocerlas y le enseñé un poster con publicidad de IAVE que ahí mismo tenían y no supo que decirme. En fin, la adquirí en un Sanborn’s en su modalidad prepago (de ninguna manera quería ligarla a una tarjeta de crédito, desconfianza será) y la recargué ahí también porque en los 7-Eleven nunca sirve el sistema (según los 3 cajeros en 3 distintos 7-Eleven que intenté recargarlo).

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Pues entre cobros, cruces y un sistema de aclaraciones muy extraño, esto es lo que he aprendido en estos meses que he usado el tag IAVE:

  • Ten saldo suficiente. Internamente cada cruce hace un cobro por el peaje, una retención y un cobro más adicional que luego te reponen. Pero mientras son peras o manzanas, siempre ten disponible en tu tag al menos 3 veces el monto de lo que cobra la caseta.
  • El sistema de aclaración es unilateral. Cuando no reconozcas un cruce, puedes indicar desde tu estado de cuenta que necesitas aclararlo, y elegir desde una serie de opciones el motivo por el que estás solicitando la aclaración. Lo malo es que no te admite algún comentario o información adicional para fundamentar tu caso. Al cabo de unos días aparecerá si procede o no tu aclaración y si es que no procede (en mi experiencia) dile adiós a ese dinero.
  • Los cruces tienen una entrada y una salida. Siempre aseguráte de que el lector de IAVE te admitió (la luz verde del semáforo) al iniciar tu recorrido y al finalizarlo. De no hacerlo el sistema asume que hiciste el recorrido completo lo cual no es cierto e incurrirás en cobros adicionales, por lo que te verás en interminables aclaraciones y llamadas telefónicas.
  • Si tienes el tag pegado a tu parabrisas no puedes pagar en efectivo. Suponiendo que tú ya sabes que no tienes saldo suficiente (recuerda, por regla general, al menos 3 veces el monto de la cuota) entonces decides hacer uso de la autopista cruzando por las casetas normales y pagando en efectivo tu cruce. Pues bien, el sistema reconoce que has pasado por ahí y te cobra ese cruce también a través de tu tag (con saldo negativo). Otra vez, navega por el sistema de aclaraciones para intentar recuperar tu dinero.
  • A veces el sistema falla. Aunque tengas saldo por demás suficiente o hayas hecho recorrido entrando y saliendo por donde se debe, a veces su equipo no funciona (en unos 20 cruces ha fallado al menos una vez un lector en una salida) y mientras son peras o manzanas, te cobrarán el recorrido completo que luego tienes que aclarar.
  • Es un servicio subcontratado por la autopista. Por lo tanto, ni el cajero de la caseta ni el administrador de la autopista tiene voz ni voto ni capacidad de decisión sobre IAVE, no pierdas tu tiempo ni el de ellos. Lo que sí, es que sí le reclamé personalmente a la cajera que me recomendó la tag para invitarla a que dejara de hacerlo.

En resumidas cuentas, prefiero pagar 57 pesos en lugar de 101 pesos y por eso me aviento todas las inconveniencias con el sistema de aclaraciones y dolores de cabeza. Tú mismo puedes verificar en el fan page de Facebook de IAVE que las palabras «fraude», «robo», «reembolso» y «problema» son usadas frecuemente entre quienes dejamos un comentario ahí. Lo que sí, es que a través de ahí he encontrado el medio más rápido para que me hagan caso.

Lo que sí, de ninguna manera recomiendo IAVE.