Vamos a Correr – el #ubt50k 2015

Por meses los entrenamientos organizados por Adrián y Susie nos estuvieron preparando para lo que vendría. Pero ya en el día de la carrera todo puede cambiar, o al menos la percepción es distinta. Lo que más me preocupaba a mí precisamente eran los tiempos de corte así que tenía que tener muy presentes los horarios. No iba a sacar un súper tiempo, lo que quería era terminarlo. Después del año pasado que tuve que abandonar en el km 28, éste ultramaratón representaba un reto mayor. El día comenzó… mal. Quería desayunar razonablamente pero después de dos mordidas a un plátano no sentí muy bien mi estómago. Así que empaqué el resto del plátano y el sándwich que había hecho para comérmelo antes de empezar la carrera. Pero a la hora de lavarme los dientes todo se me revolvió y tuve que agacharme a abrazar el escusado :S No quise que esto fuera una excusa para desistir y así partí al Rancho Casián.

Berrendos en el Ultra

Llegué a las 5:40 y ya estaba todo el equipo de Baja Trail Endurance & More ya con todo organizando a los voluntarios, los garrafones de agua, los abastecimientos, todo perfecto. Poco a poco empezaron a llegar los demás corredores y la camaredería y buenos deseos de todos para con todos daban mejor ánimo, pero los nervios en todos eran muy palpables. Con Marthita y Mayito hice unos ejercicios de estiramiento súper efectivos que me quitaron un poco los nervios. Luego que fueron llegando todos los Berrendo pudimos ahora sí tomarnos la foto del recuerdo de los que participaríamos (aunque todavía no llegaba Picos). Así entre saludando a todo mundo y deseándonos lo mejor, de pronto el sonido a cargo de Raymundo Ramírez solicitaba a Antonio Ríos a dar el banderazo de salida no sin antes dar la última plática de orientación. Y así empezamos.

y faltaba
solo lo primero, y lo que faltaba

La primer sorpresa fue una vuelta rodeando el Rancho Casián para ahora sí enfilar rumbo al camino de terracería que nos llevaría al primer cerro. Los ánimos ya estaban encendidos pero al menos yo me quería guardar y las subidas por más pequeñas que fueran quería caminarlas. Esta primer vereda era tranquilita con un camino perfectamente marcado y todavía con mucha compañía que entre todos nos dábamos ánimos. Llegamos al primer puesto de abastecimiento (Isengard) con todavía neblina en el cielo por lo que el sol no era problema. Había que tratar de comer una papa cocida y unos trozos de sándwich para compensar pero todavía tenía el estómago revuelto :\

Corredores enfilando a la Meseta

Salimos así subiendo las jorobas de las cuales detesto las piedras sueltas pero bueno, se trataba de asumir esta parte del reto también. Ya bajando de ahí Raúl Nuncio quien se había apuntado como voluntario daba los primeros gritos de aliento a todos los que pasaban por ahí. Después de esto la corrida siguiendo la montaña es una vista espectacular, pero teníamos que dejar la admiración del paisaje para otra ocasión porque había que tener la vista fija en el camino. Más de dos ví caer estrepitosamente y era particularmente peligroso porque estábamos corriendo por la parte más alta del cerro rodeados de nopaleras y otros cactáceos espinosos . Bajando de estos cerros miré a unos metros del segundo puesto de abastecimiento como Iván Santana iba en friega, quien terminó ganando la carrera de 25k. Aquí ya pude tragar una buena cantidad de papa cocida para reponer energías. Pero lo siguiente era mental.

En medio del bosque en las faldas de la Meseta

Estábamos a las faldas de la Meseta (en mis anotaciones Mount Doom) y había que llegar al siguiente puesto de abastecimiento. En esta parte es donde el escenario es espectacular, en medio de un bosque y un río (aunque seco). Pasando el espantapájaros colgado era que había que hacer un hiking en medio de raíces y más árboles, aunque quisiera no era para correr. Aquí hice uso de uno de los bastones para apoyarme con una rama seca suficientemente firme que encontré y pelando sus varillas sueltas. Esto es subir una montaña y estos bastones ayudan mucho. Había varios que ví con sus bastones profesionales como Santiago Agreda a quien amenazaba rentárselos. Y es que la ventaja de ellos es que son de un material nada pesado y muy firme que asegura un buen soporte. Y así llegamos a un punto de abastecimiento que no era el check point pero que la gente de Baja Trail te apoyaba con agua o cualquier cosa que necesitaras. Pero había que seguir y ahora se trataba de un camino de terracería subiendo y bajando muy empinadamente. Por fin llegamos al tercer check-point que yo llamo Minas Tirith (porque está muy cerca de Mount Doom, get it?) y aquí dejé mi bastón en la caja del pickup. No lo necesitaría pues seguían unas bajadas de unos 5 o 6 kms.

curvas curvas y más curvas

Aquí veíamos como poco a poco dejábamos la Meseta y miraba incrédulo un gran pico de lo que no podía creer era el Cerro Coronel. No solo lucía enorme, sino que el caminito para llegar a él se miraba empinado. Estaba muy equivocado, era peor. En el valle antes de volver a subir como referencia había marcado Dorwinion, el único lugar con vestigios de civilización entre estas dos montañas. Era un valle precioso pero había que empezar a subir. Aquí encontré otra rama que curiosamente estaba perfectamente recta y que me apoyé para usarla de bastón. La primer subida estaba increíblemente empinada y aquí miré a los primeros en regresar que ya iban en los primeros lugares. Pero en una zona donde se emparejaba el camino (plano, pues) empecé a sentir unos intentos de calambres. No quise esperarme y me puse Iodex para calmarlos. Aquí por el kilómetro 21 me encontré a Héctor Romero ya de regreso que también venía con calambres. Ahora lo que me preocupaba era que estaba por terminarse mi agua de mi mochila y la botella adicional que traía. Y empezaron las subidas más empinadas en un camino de terracería lleno de piedras y muy accidentado. Aquí lo que era realmente traumante era que miraba una curva que me hacía entender que al sortearla llegaría al siguiente punto de check-in pero no, había una curva más, y después otra, y una más. Estaba desesperado ante mi falta de agua, mis calambres y el cansancio.

La vista espectacular en la cima

La mala noticia fue que a unos 10 metros del puesto pasó un señor que estaba quejándose amargamente de que no tenían agua. En mi mente solo pasaron maldiciones ¿cómo no iban a tener agua? ¡yo ya no tengo! sentí el peso del fracaso pasar mi mente pero preferí no hacerle caso. Llegando al puesto confirmé y efectivamente no tenían agua porque los garrafones que llevaron se les cayeron y se rompieron. Las personas en este puesto apoyaron como pudieron y había Coca-Cola y otros refrescos pero yo necesitaba agua. Una chica de Baja Trail se apiadó de varios de nosotros y al parecer de su botella personal nos dió unos chorros de agua para lograr subir el último pico. Aquí no podía creer lo empinado que estaba. Era pura piedra en unos caminitos que se miraban muy pesados y así lo confirmé con Marco Valencia que ya venía de regreso y me dice «está muy pesado». Ni hablar, a darle. A pesar del cansancio y los calambres, esta parte la sentí bastante cómoda. Me recordó las idas al Cuchumá que hace años (cuando la frontera con EE.UU. era una cuerda) subíamos mi familia y amigos cada fin de semana. Las  piernas las sentía bastante bien a pesar de que prácticamente veníamos escalando. Lo malo es que teníamos que dejar libre el paso para los que venían bajando y ahí estábamos como cabras pastoreando a la orilla de los riscos.  Aquí me dió mucho gusto ver enteritos a Marthita y Mayito que también siempre en cualquier carrera me dan unos ánimos y apoyo que siempre se agradece. Sorteando la primer subida miré con mucha paciencia que seguían unos 200 o 300 metros más planos antes de otra vez subir empinado. En esta parte plana sentí más pesadas las piernas pero había que subir lo último. La vista era espectacular en Dor-en-Ermil en el punto del kilómetro 25 exactos, aunque estábamos en las puntas de unas piedras. Se logra ver prácticamente hasta la bahía de San Diego hasta un poco más allá de Popotla. Al otro lado la Meseta que todavía nos esperaba. Aquí abriendo mi mochila descubrí una botella de suero que no me acordaba que traía y lo tragué en menos de un minuto. Aquí me dió un gustazo ver llegar a Gerardo Berrelleza aunque desafortunadamente iba en no la mejor condición. Pero ya había que regresar pues se aproximaba el tiempo de corte. Así que empezamos el descenso y me encontré a Viviana Garay que con el compromiso de una gran fotógrafa hizo el esfuerzo de subir a la punta para lograr esas capturas muy especiales para los corredores. Llegando de nuevo al checkpoint ya por fin había agua. Me unté hielo, rellené todo lo que traía y tragué puños y puños de sal. Pero había que partir de nuevo.

Bajando la Meseta

Aquí bajando lo empecé a trotar pues había que llegar en menos de dos horas a Minas Tirith de nuevo. Como sabía que seguían unas subidas muy grandes antes de llegar a la Mt Doom me preocupaban los tiempos de corte. Así lo pude bajar no sin antes ponerme de vez en vez Iodex para apasiguar los calambres hasta que llegamos de nuevo a Dorwinion en la parte más baja de este valle. Y empezó el ascenso de unos 5 a 6 kms. Insoportables. Pero venía acompañado de otras 5 o 6 personas, no se cuantas, apenas miraba yo, y nos adelantábamos a veces y a veces retrasábamos pero sin variar íbamos caminando. Mi bastón me volvió a servir bastante bien y aquí mis recuerdos me traicionaron porque mirábamos la Meseta muy lejana. Pero seguíamos y seguíamos y trataba de reconocer el terreno pero me tranquilizaba al ver las marcas anaranjadas perfectamente bien marcadas. Hasta que por fin llegamos al checkpoint. Aquí me reabastecí con los siempre amables voluntarios de Baja Trail y agradecí enormemente sus atenciones. La mochila recargada de agua y bien hidratado con el Powerade había que enfilar a sortear la última montaña. Recogí el bastón que había dejado en el pickup y ahora con dos bastones esta subida fue mucho más ágil. Es que imagínate unas escaleras con barandales, esto es el soporte adicional que ayuda a que dejes de tener todo el apoyo en las piernas. Y aunque mis brazos hicieron un esfuerzo adicional, esto me permitió llegar en mejor forma a la cima de la meseta. Tanto que hasta me permití trotarlo. Aquí usando los bastones para dar las zancadas más amplias ocurrió mi primer momento de histera. Estaba totalmente feliz, había dominado la Meseta y no solo eso, estaba corriéndola. Al llegar al otro extremo dejé los bastones (la verdad en bajada estorban) dando el otro aviso en Twitter de esto mismo y empecé a bajarlo. Aquí La Lupita me acompañó y yo cantando todas las canciones del último disco fue mucho más placentero. Al bajar estaba un pickup de apoyo de emergencia, me han de haber visto todo loco pero ya no importaba, les hice una señal de que iba bien y continué. Aquí abajo, viendo al lado la Meseta atrás y muy arriba fue mi segundo momento de histeria. Lloré, la volteaba a ver de nuevo y lloré más y más. El reto que me detuvo el año pasado hoy lo había cumplido.

Foto por Raúl Nuncio
Foto por Raúl Nuncio

Pero son engañosos a veces los caminos, al menos no es lo mismo ir de ida que de vuelta y no me daba cuenta cuanto faltaba. Ahí en la última bajada de la Meseta encontré a Antonio Ríos que buscaba a los últimos corredores y se aseguraba que todos estuviéramos bien. Así llegué a Lothlorien, el checkpoint ya del kilómetro 41 donde me atendieron como Rey. Un voluntario en cada pierna me presionaba agua helada con las esponjas. Otro más me rellenaba la mochila. Una chica me mojaba la cabeza y otra más me acercaba papas, sandía y naranjas. Antes de partir todos y cada uno de las 10 a 15 personas que estaban aquí me daban gritos de apoyo y me deseaban un buen fin de carrera. Seguía pasar por un sendero que es mi favorito en todo el trayecto, siguiendo un riachuelo que en tiempos de lluvia se ha de mirar precioso. Venía pisándole los talones a otro corredor que aunque venía tan cansado no tenía los calambres que yo. Al último le dije que quería trotarlo antes de llegar a la siguiente subida antes del ckeckpoint y me le despegué. Aquí antes de llegar a empezar a subir rumbo a Isengard, encuentro de nuevo a Raúl Nuncio que seguía dando y dando apoyo a todo mundo. Le comento que tengo un poco de calambres todavía aunque controlados con Iodex pero me comenta que como es caliente es mejor con agua fría. Y así me empezó a dar unos masajes con agua fría que los sentí como gloria. Esos detalles y extra que dan los voluntarios son lo que hacen la diferencia. Pero había que continuar porque se acercaba el tiempo de corte. Empecé a subir rumbo al último checkpoint y me desesperaba porque recordaba unas bajadas que ahora serían subidas y yo todavía no estaba en mejores condiciones. Pero allá arriba veo a Edgar Armenta muy entusiasta con Magally atendiendo de maravilla. Tomo más Powerade y relleno la botella, la mochila no la necesitaría (tanto). Así que solo faltaba lo último, 5 kilómetros más. Aquí en la parte más baja grité muy fuerte pues sentí una de las ampollas reventarse. Tan fuerte que otro corredor volteó a ver si estaba bien. Le hice señas para que no se preocupara y levanté ambos brazos con los pulgares arriba para que en el puesto me miraran con los binoculares y vieran que estaba en buena forma. La verdad lo único que me hacía continuar era visualizarme en la meta, obteniendo esa medalla preciada y así empecé a trotar de nuevo. El corredor enfrente de mí empezaba a gritar, supongo que para darse ánimos y nomás me daba emoción que faltaba realmente muy poco. Había otras subidas y había que caminarlas. Pero ya se acercaba la última bajada y estaba más que emocionado. Bajando ya era el camino de terracería que nos enfilaba hacia el Casián y ya estaba corriendo entusiasmado. Aquí en ese camino me topé con Blanca la chica de SportsFan que el año pasado me dió muchos ánimos a pesar del fracaso y ahora me miraba llegar y me aplaudía.

Foto por Isabelita Granados
Foto por Isabelita Granados

Ya por fin se miraba la última esquina y ahí estaba Ricardo Castillo a quien pregunté si nos iban a hacer dar la vuelta al rancho como al principio y no, afortunadamente ¡ya solo era cuestión de unos 300 metros! Y ahí miraba la entrada a dar el último esfuerzo. Ahí estaban en esta entrada más voluntarios que vitoreaban. Aquí, Leslie Valladares me acompañó y me seguía dando ánimos y yo estaba extasiado de felicidad, al fin en una vueltita miré la meta y había otros corredores y voluntarios aplaudiendo y felicitando y así, ¡terminé! Aplaudía, abrazaba a quien se pusiera enfrente, lloré, agradecí a todos. Me colgaron la medalla y sentí su peso y me sentí excelente. Los dolores, calambres y todo el sudor habían quedado atrás. Por ahí llamaron a Germán y no me acordaba que había una lona de Finisher y al verla ahí sí lloré inconsolablemente, me tomó la foto ahí en este símbolo de reto cumplido. Al fijarme en el reloj hice aproximadamente 10:10 (mi gps se pausó en un largo trayecto después de Lothlorien) así que estaba rayando en el tiempo de corte pero afortunadamente lo terminé muy bien, y esa era mi reto, terminarlo.

Mi mapa de referencia, junto con otro que me encontré que no entendí del todo
Mi mapa de referencia, junto con otro que me encontré que no entendí del todo

El falso impacto de campañas en redes sociales

Es imposible dejarlos pasar inadvertidos, ahí están, inundando las redes sociales con sus consignas, frases prefabricadas y loas a sus candidatos.

De hace unos años para acá los partidos por fin le hicieron caso a los  expertos de social media sobre la importancia de expandir sus mensajes a una plataforma más aparte de los medios de comunicación tradicionales: internet. Y no estoy hablando aquí de la presencia en línea que es importantísima. Se debe tener una cuenta en redes sociales que permitan una interacción más directa con los usuarios y responderles. Pero como en todo, hay diferencias, empezando en los costos, no es lo mismo producir un spot de 30 segundos de televisión a  empujar un trending topic. Algo importante que tiene que ver con el Alcance (como lo llaman los que sí saben de mercadotecnia) también tiene sus diferencias en esta nueva era de las campañas electorales. No es lo mismo hacer llegar un mensaje muy directo a mil personas en un distrito en específico (con intereses muy particulares) en comparación con un mensaje muy general que es literalmente enviado a todo el mundo (que lo lea). Y es aquí donde no me queda claro a quien benefician estas cuadrillas de personas esparciendo mensajes en las redes sociales. Su objetivo al parecer no es dar a conocer la plataforma del partido o candidato, ni siquiera la de recoger inquietudes de ciudadanos interesados.

Como en cada campaña desde algo así como una década, solo buscan lograr un pellizco de un pico de menciones populares. ¿Esto que aporta a la campaña? Una cosa son las discusiones que se gestan en redes sociales de manera orgánica. En Twitter es más notorio pues ante notas de última hora (sea por desgracia o escándalo suficientemente importante) es prácticamente inmediato saber de ese suceso notorio pues la misma población de esta red social se encarga de convertirlo en suficientemente viral como para tomarlo en cuenta. Cuando así quedan fijos ciertos trending topics al navegar rápidamente entre los cientos (o miles) de menciones de usuarios comunes y corrientes es que se da uno cuenta de la importancia de dicho tema. Uno ve con desconfianza cuando encontramos trending topics claramente fabricados y no es poco común. Puede ocurrir que simplemente una estrella pop pide a sus seguidores twittear (y retwittear) sobre la última película que protagoniza o el más reciente disco que lanza al mercado. En los realmente exitosos sirven a la estrella en cuestión a que se hable del producto que está ofreciendo pues esto invariablemente se traduce en el consumo del mismo. A esto aspiran  programas de televisión que en una esquina de la pantalla colocan el título del show acompañado de un hashtag. Los realmente patéticos son los que intentan empujarlos de acuerdo a lo que está sucediendo en el programa (que no es lo mismo cuando es un evento deportivo). En estos casos de #Dianaconda o #ExigimosADN (así de extraños e ininteligibles) es que esta dinámica no termina de cuajar y por lo menos no son tan predecibles para asegurar el éxito de alguna campaña que algún experto intentó venderle a algún productor.

Pero llegamos a las campañas políticas. ¿Cómo le demuestran a los tomadores de decisiones dentro de la campaña que sus trucos han surtido efecto? Convencerlos de tener una presencia en línea es una cosa, es casi tan importante como el diseño de imagen y eslogan de campaña, pero ¿qué idea les venden cuando les proponen tener a 5, 10, 50 fulanos enviar una y otra vez los mensajes que intentan colocar como trending topic? No hablemos de los bots pre-programados que en Twitter cada vez más se especializa en ir eliminando, en el mejor de los casos estamos hablando de personas de carne y hueso que se ponen de acuerdo a determinadas horas y días para empujar un mensaje o sentido del mensaje del día. A veces se juntan en una sede para estar en el mismo canal (y convivir si se da el caso). Si al término del día lograron un pico en el alcance del mensaje que ese día se decidió empujar terminaron su trabajo. ¿Enfadaron a todo mundo? no importa ¿Sus seguidores terminaron bloqueándolos? no es problema ¿Ni siquiera llegaron a un trending topic? no le hace. El meollo del asunto es que en ese preciso día lograron presentarle una gráfica al candidato donde 1,000 ocasiones se disparó el mensaje que querían empujar. ¿Qué sentido tiene esto? Una cosa es que con dichos mensajes lograran que usuarios (digamos, normales) voltearon a ver al candidato o partido y se sumaron como seguidores (y a su vez nuevos retwitteadores) y otra es que estos usuarios normales prefirieron desenfadarse de estos mensajes y evitar redes sociales por lo que resta de la campaña. Tú los puedes reconocer, de repente salen frases que claramente están pre-fabricadas y muy de pronto están inundando tu timeline.
news_photo_42100_1376752381El siguiente paso de los expertos es sacar notas de prensa o boletines informativos glorificando el suceso de alcanzar un hito de menciones del candidato. La cosa se vuelve realmente fea cuando hay debates entre estos candidatos. Prácticamente hay que desestimar cualquier nota que hable de las repercusiones en redes sociales de ello ¿no te parece curioso que el «ganador» del debate depende del medio que lo proclame? Lo mismo ocurre con los «análisis» en redes sociales que hacen después. ¿Qué utilidad tiene un análisis de impacto en redes sociales si estas tendencias son manufacturadas?

Mi recomendación es lo que hago siempre, si algo me enfada, molesta o irrita, lo bloqueo. Si veo que es algo que hostiga, abusa y me parece inapropiado lo siguiente es reportarlo. Esto ayuda a que mi timeline (y la red social en general) está más acorde a la realidad de las cosas y no a lo que estos expertos quieran tratar de imponer.

Vamos a Correr – Maratón Gobernador 2014

Lo de siempre antes de una carrera fuerte son los nervios, por más preparado que estés nunca faltan. Este maratón no era la excepción en primera porque en el 2013 casi fuí derrotado por unos muy fuertes calambres que me hicieron acabarlo en más de 5 horas, pero logré terminarlo. En segunda porque venía de una semana sin haber podido salir a correr por una infección en la garganta en este invierno húmedo.

Con Club Berrendo y amigos
Con Club Berrendo y el Chain

Llegamos muy temprano a las 6:30 después de un buen café a las estupendas instalaciones de Ciudad Deportiva en Mexicali, saludando a los amigos y compañeros corredores de todo el estado. Un poco de tiempo para las fotos del recuerdo y sin saber como, ya estaban dando la tercera llamada para empezar el maratón y escuchar las palabras de ánimo del Gober Kiko Vega. Suena el disparo y empezamos.
Muy tranquilamente y guardándome inicié pegándome a mi compañero de club y amigo, Marco Valencia. Él venía con muy buena preparación y un excelente plan para hacer un sub 4 y por eso traté de estar siempre con él. La ruta permitía ver a los que ya vienen de regreso lo que no siempre estoy seguro me agrade porque por un lado te distrae y te da ánimos al mismo tiempo que apoyas a quienes te vas encontrando, pero también te deja ver cuanto te falta para alcanzarlos. Bajamos por la Justo Sierra, rodeamos la glorieta Lázaro Cárdenas y subimos de nuevo para recorrer la Avenida Reforma regresando por Madero con muy buen paso.

Espartanos escoltando
Espartanos escoltando

Ahí nos encontramos a otro grupo de corredores con quienes nos fuimos juntos para la compañía y el apoyo. Bajando por Gómez Morín fue que nos despegamos el Chain y yo del grupo pero continuando todavía a buen paso. De hecho al llegar a la marca del medio maratón habíamos hecho 1:53 lo cual era bastante acorde a mi plan. En ese enorme bulevar mirando a los punteros, saludando a Castañeda quien estaba haciendo muy buena carrera y checando las distancias que faltaban como que bajé un poco el paso y ya estaba haciendo poco más de 6 minutos por kilómetro pero todavía con muy buen paso, hasta me lo hicieron saber así Gerardo y Alex de Bonita Road Runners que también querían hacer el sub4. Entrando a la Calzada Cetys, una ida y venida de más de 7 kilómetros con los automovilistas más irrespetuosos del mundo ya estaba llegando a los 7 minutos por kilómetro pero pasando cerca de la casa de mi hermana y con los ánimos de mi carnal quien hacía el último tramo del maratón en relevos no dejé decaerme.
Aquí ya llegando a la calle de la línea de la garita de Mexicali y faltando solo unos 4 kilómetros apenas podía trotar, había un intento de calambre que querían darme pero no quise detenerme a caminar pues sabía que cualquier segundo de inactividad dispararía estos calambres. Todo mundo que me pasaba, como Carlos Arreola (el incansable enmascarado) me daban ánimos y estoy muy agradecido con los jóvenes voluntarios de estos últimos puestos de abastecimiento que no solo detenían el tráfico y te acercaban agua, plátanos, miel y otros aditamentos, sino que se notaba que genuinamente querían apoyarte y que llegaras bien. Aquí al dar vuelta de nuevo, mi ingle estaba a punto de estallar con intentos de calambre y aprovechando que el agua de los bolis estaba helada hice lo que tenía que hacer, abrir los shorts y rociarme el agua. No me había dado cuenta que en esa glorietita estaba una pareja que nomás se me quedaron viendo incómodamente. Pero cuando tienes 40 kilómetros recorridos, obviamente no me importó y seguí echándome esa agua helada que aliviaba mis músculos.
Ya solo faltaban un par de kilómetros, pero mis tiempos estaban acercándose a los 9 minutos por kilómetro casi arrastrando mis pies pero nunca caminando. No reconocía para nada las calles por lo que no tenía idea en realidad cuanto faltaba, hasta que un corredor que ya venía de regreso me dice «ya solo medio kilómetro, ya la hiciste». Pero no miraba nada. Por fin una vuelta en una esquina y ya podía visualizar que realmente era cuestión de unos doscientos metros. Y aquí un ángel se apareció, venía vestida completamente de negro, me tocó con dos yemas de sus dedos en mi espalda prestándome sus alas para correr a una mejor velocidad y me dijo «ya falta muy poco, ¡disfrútalo!», y  ocurrió mi momento de histeria, estaba realmente feliz, carcajéandome tanto que creo que cuando me miró Isabel Mata la ví medio preocupada, pero yo seguía corriendo, riéndome, agradeciendo a este ángel que me llevó unos metros a alcanzar de la mejor forma posible a la meta.

Extasiado llegando a la meta
Extasiado llegando a la meta

Ya dando la última vuelta este ángel no estaba ahí (¿la aluciné?) pero miré el reloj, miré la gente aplaudiendo y me ví levantando las manos disfrutando enormemente terminar este maratón, como dice Raymundo, sin parar y sin llorar.
Sigo pensando que es mucha distancia dejar la hidratación para cada 5 kilómetros los primeros 30, y lo puedo comprobar porque fueron muchos los acalambrados. Por lo mismo llevé agua en una botellita y mis botes a la cintura que estuve cuidando tomar en tiempos apropiados. Llevé 6 Gu de chocolate y de espresso de los cuales solo me eché 3, y otros 2 los regalé pues vi que los necesitaban más que yo. Lo que sí, es que Mexicali es una ciudad que siempre su gente te apoya cuando te mira haciendo tu mejor esfuerzo, no así la mayoría de los automovilistas, pero eso es otra cosa. Los voluntarios en motos, los del pelotón juvenil, los oficiales de tránsito aguantando mentadas, los mismos empleados de INDE muy  puntuales en el apoyo. Los puestos de auxilio de la Cruz Roja siempre atentos con quien lo necesitara. La temperatura fresca, la ruta muy apta para esta distancia, el compañerismo y la camaredería después de terminar la carrera hicieron de este maratón gobernador una estupenda experiencia.

Foto por Germán Rodríguez de Yo También Corro en Tijuana
Alzando los brazos en alto

No tenemos remedio

Iba a publicar, incluso empecé a escribir, algo sobre los recientes hechos que nos han llenado de indignación como mexicanos. Era algo sobre mi opinión de que todos tenemos la culpa de todo y no por cambiar al titular del ejecutivo federal de la noche a la mañana cambiarían las cosas, algo así. Pero terminé de leer el ‘Mis Confusiones’ de Eduardo del Río (Rius) y me quedo con su reflexión de su «México particular» donde tal cual siento que sus palabras reflejan mi pensar. Aquí reproduzco (con énfasis míos) un fragmento sin permiso del autor ni su editora:

«…ESTE POBRE PAÍS YA NO TIENE REMEDIO. Todavía no resolvemos el viejo problema del indio, el dueño de este país, ni el viejo problema de que todavía sigamos (o sigan) adorando a los santos y las vírgenes que nos impusieron los conquistadores, haciéndonos renegar de nuestro pasado. Y mientras no resolvamos es problema, no se va a resolver lo demás. Que es nada más la corrupción generalizada, la ausencia de democracia y de justicia, el fracaso del sistema educativo, la impunidad de los gobernantes y asociados, el problema de los migrantes, el desastre de nuestro campo, la ausencia de la industria nacional, la idiotez de las grandes televisoras, la discriminación, los abusos del ejército y la policía, la inexistencia de una planificación de la economía, el entreguismo hacia Estados Unidos, el constante aumento de la pobreza, la mediocridad de las universidades, el problema de la obesidad, el cinismo de la clase política, la entrega de la soberanía, el creciente analfabetismo, la deforestación de nuestra geografía, la entrega de la banca al extranjero, y otros problemas igual de gordos que llevan sin resolverse…
«¿Por dónde empezamos a tratar de cambiar este país, díganme ustedes? Tenemos pendientes desde hace sexenios una reforma política de a de veras, que no pase por los partidos políticos, que se han convertido en una burla a la despistada ciudadanía. El desempleo, la falta de un sindicalismo auténtico, la cada vez más grave desnutrición, la entrega de nuestras riquezas mineras al capital extranjero, la contaminación de nuestro ambiente, el abandono de nuestros ríos y lagos o la ya casi eterna guerra (fallida) contra el narco… ¿voy bien o me regreso?
«Y les sigo preguntando: ¿por dónde empezamos? El horror del sistema carcelario, el otro horror de la violencia contra las mujeres, la creciente prostitución de las casi-niñas (y niños) o la imparable alcoholización de nuestras mujeres. Sumen ustedes todos los problemas que esperan solución y se pondrán tan pesimistas como el que esto escribe. Pónganse a pensar que la solución a la mayoría de esos problemones está en manos de quienes los han provocado, relegado, detenido o echado de un lado, en el archivo del olvido y del ahí-se-va. Ni modo que esperemos que los políticos resuelvan algo, si ellos son uno de los problemas. Necesitamos otra clase de gobernantes. Otro sistema de gobierno. Otro tipo de sociedad. Nada más (y nada menos).
«Por ahí deberíamos empezar, pero. . . ¿como le hacemos para  tener otro tipo de gobierno, que de veras emprenda los cambios   necesarios? Necio que soy, insisto en señalar que mientras no resolvamos el problema indigenista con todo lo que eso conlleva, no tenemos futuro como país. Seguiremos siendo una sociedad que se niega a sí misma y que prefiere refugiarse en la política del avestruz «cristiano» para no ver el problema. Seguimos viviendo de espaldas a nuestra realidad, haciéndonos de cuenta que rezándole a la Guadalupana Morenita de Tepeyac se nos van a resolver nuestros problemas y nos va a mejorar el futuro. O peor todavía, creyendo que la clase política nacional va a cambiar así porque sí y se va a dedicar a sacar al país del hoyote en que estamos metidos…»

Aclaro una vez más, es un fragmento del último libro de Eduardo del Río García (impreso en junio del 2014, sí, antes de todo lo que pasó).

 

 

‘Interstellar’: Origen, destino

En el mundo planteado por ‘Interstellar’, es el de una generación que a duras penas sobrevive en medio de tormentas de polvo que lastimosamente acostumbran a vivir entre la suciedad y hacen muy difícil respirar. La prioridad entonces está en asegurar el alimento para esta población, en esta tierra donde solo puede germinar el maíz. Cooper (Matthew McConaughey), es un hombre de granja que fue uno de los últimos astronautas en este mundo. La exploración espacial cedió ante la necesidad de conservación de la especie y en la granja vive con su suegro y sus dos hijos procurando primero el alimento pero enseguida el despertar de sus mentes, para no conformarse en ser granjeros y nada más. En este mundo donde no se permite un aire aventurero ni de fomento al descubrimiento, los libros de texto han sido cambiados para deshacerse de los vestigios de la NASA que llevó al hombre a la luna, argumentando que estos gastos excesivos no ayudan a la prosperidad de la población cuya necesidad más apremiante es la alimentación.

Su hijo Tom entiende esta necesidad y está muy acostumbrado a la granja donde sabe que seguirá porque es lo que le gusta y para lo que está destinado. La hija de Cooper, Murph, tiene bien presente el sentido de curiosidad y ante una serie de sucesos en su habitación donde cualquier otra niña podría asustarse, ella intenta descifrar lo que significan. En este intento de interpretar lo que sucede en ese cuarto, dan con un búnker donde la extinta NASA sigue aportando ideas para extender la sobrevivencia del ser humano. Aquí, en el reencuentro con el Profesor Brand (con el incansable Michael Caine), Cooper apuesta por apoyar la misión especial que le proponen.

FL-32535La discusión científica entra en el argumento. El planeta es insalvable, el ser humano no puede seguir aquí. Se debe encontrar un planeta habitable y apto para sobrevivir. Ya han lanzado varias de estas misiones y existen una serie de planetas que cubren con las características necesarias. Después de explorar y decidirse por cual de los planetas que cuente con las características adecuadas para la vida humana, el Plan A es llevar a la mayor cantidad de personas hacia él; el Plan B, es el de establecer ahí una colonia de humanos con embriones que llevan en la misión. ¿Cómo se logra el viaje interestelar hacia una galaxia a años luz de distancia? Fue encontrada una anomalía cerca de Saturno que después de varias sondas y experimentación se descubre es en realidad un agujero de gusano, lo que teóricamente permite el traslado a otro punto en el universo a velocidades superiores a la de la luz, permitiendo así la investigación en las misiones Lázaro en el tiempo suficiente para poder recoger transmisiones que den mejores pistas para tomar la mejor decisión. El escenario deseable por supuesto que es el plan A, y el Profesor Brand ha hecho el trabajo de su vida el de adecuar las fórmulas matemáticas para resolver la gravitación cuántica que permitan el traslado de buena parte de la población en las naves espaciales que ya están construyendo.

En este viaje donde no hay garantía de regreso, Cooper rompe con su hija, prometiendo volver, y es inegable la conmoción que provoca el saber que es posible que esta promesa no se podrá cumplir. La relaciones padre-hija siempre son especiales y se siente en la pantalla el dolor de la separación sí, pero más de la decepción y el abandono. En la trama se incluyen elementos que invitan a pensar para sí mismo el significado de las fuerzas que no son medibles científicamente como el amor y la esperanza pero que indudablemente existen.

Los robots que auxilian como alivio cómico sirven para sentar bases de realidad a lo largo de los datos que manejan y la información de lo que ocurre entre los personajes (por lo menos en una manera menos tétrica que el mítico HAL 9000). Las escenas de los viajes interplanetarios están muy bien logradas en una experiencia visual que ya se ha visto (no se puede evitar comparar con ‘Gravity’) pero no deja de emocionar e impresionar. El texto es por momentos denso, pero es importante en esos momentos cuando estás alejado de tu casa (por millones de kilómetros) por lo menos algo de razón se pierde (o se gana) tratando de analizar la realidad y la motivación por alcanzarla. La banda sonora de Hans Zimmer envuelve esta ambientación cósmica produciendo sensaciones que solo pueden ser provocadas por un buen sonido.

Resumiendo, esta película es un logro más de Cristopher Nolan (con sus reservas). Y como es esperado con ideas que te hacen cuestionar, que te conmueven, que hacen pensar. Más allá de que tiene 4 que 5 momentos muy previsibles y las  claras fallas científicas ya documentadas: como la elección de un sistema solar con un gigantesco hoyo negro en medio o el escape de la gravedad de un planeta con el combustible de una simple nave de servicio (Phil Plait los detalla). Pero la riqueza de esta historia la hace más cercana a casa, a más de un millón de años luz. Uno puede conceder estas «fallas» para disfrutar la película  y dejarse llevar por una esperanza enfurecida contra la muerte de la luz.

American Splendor (2003)

En Estados Unidos hay una subcultura de cómics muy arraigada, donde alejados de los superhéroes toman este medio para contar historias. La obra de Frank Miller o Alan Moore e incluso el serial de Ghost World son otras historietas que han sido llevados al cine y que de ninguna manera deben ser considerados como infantiles por ser “dibujos”; tan así que gozan de seguidores muy comprometidos que disfrutan de esta forma de arte mes a mes. ‘American Splendor’ es una de estas historias narradas gráficamente, donde Harvey Pekar narra los detalles de su vida y como la mira a su alrededor en sus números.

Siendo un ávido coleccionista de discos de Jazz, habiendo pasado por 2 matrimonios (y una vasectomía), Harvey (interpretado por un muy convincente Paul Giamatti) decide compartir su vida usando los comics como medio. Él provee el material y otros artistas gráficos lo dibujan, publicando así lo que le ocurre en su aburrido trabajo como archivador de hospital, sus interacciones con amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Lo que él piensa de sí mismo en el trayecto a su casa, mientras lava su ropa o escucha música.  Sus historias tienen un éxito moderado que lo hace vender varios compilados de sus números y hasta ser invitado varias veces por David Letterman en su Late Show (cuando aún estaba en NBC).

Aunque nunca haya llegado a tener un gran éxito comercial, sí tuvo varios admiradores y coleccionistas que esperaban ansiosamente el más reciente número. Uno de ellos fue Joyce Brabner (representada por una irreconocible Hope Davis) quien a través de una carta logra iniciar una relación de larga distancia y a quien convence Harvey de irse a vivir con él. Ella lo adora a pesar de todos sus defectos y se llega a involucrar tanto en su vida mejorándola en muchos aspectos. Siendo alertada desde la primera vez que se conocen de la vasectomía, acepta a Harvey por lo que es, y el futuro que le espera.

plebeyanLas tomas de la película siguen el estilo de las historietas poniendo encuadres que encajan perfectamente en las viñetas del cómic y aderezando con globos de diálogo (o pensamiento) lo que los personajes están transmitiendo. En varias ocasiones las transiciones entre las secuencias aparece el Harvey Pekar de la vida real agregando algo a las escenas que acabamos de ver, o presentando a aquellos que conocemos en la película. En estas secuencias es cuando conocemos al verdadero Toby siendo un auténtico nerd y vemos que el actor que lo personifica no estaba siendo exagerado. Nos damos cuenta también que Joyce de la vida real es tal cual es retratada por Hope Davis cuando aparece en una especie de entrevista hablando de su relación con Harvey.

Hay una diferenciación en la presentación de las distintas etapas de la vida de Harvey, por ejemplo donde experimenta una soledad inconsolable al inicio de esta historia, son tomas con líneas de perspectiva donde vemos la figura disminuida de Harvey pasando a través de pasillos largos sobre un puente o en banquetas que se funden en el horizonte. En esta etapa vemos planos más abiertos con inserts muy específicos de las situaciones que vemos y sentimos de su día a día que al parecer no tienen sentido. Después de que se anima a hacer el cómic lo vemos en planos mucho más cerrados, donde son más claras sus expresiones faciales y podemos comparar sus gestos con aquellos que son dibujados y presentados como parte de la historieta. Al enterarse de su enfermedad, es muy notorio el cambio en el sentir de la historia pues la iluminación baja y la desesperación de los personajes son palpables, haciendo esta ambientación muy definida.

GiamattiAsPekarNo es una epopeya biográfica al no centrarse solo en la historia de su vida, que dicho sea de paso, ni siquiera es tan extraordinaria. No es una trama de la lucha combativa de un paciente de cáncer, si acaso le dedica un par de escenas en situaciones clave a este hecho. Lo que sí es la película son las opiniones y puntos de vista de un norteamericano común y corriente con una forma de ser muy particular que llegó a miles gracias a la decisión de verter estas ocurrencias en un formato gráfico con la ayuda de dibujantes excepcionales. Esto es el mayor de los aciertos de los directores Shari Berman y Robert Pulcini, al dejar que sea Harvey Pekar quien de la pauta de lo que quiere transmitir y ellos son solo el instrumento para llevarlo a cabo.

Después de la película realizada en 2003, siguieron haciendo los cómics, incluso la novela gráfica ‘Our Movie Year’ tratando sobre sus experiencias al realizar esta película. De sus últimos trabajos incluyen una reflexión sobre su judaísmo en ‘Not the Israel My Parents Promised Me’, y un tratamiento sobre su ciudad en ‘Harvey Pekar’s Cleveland’, donde se impone su forma de ver las cosas que no necesariamente son del todo populares. Antes de su muerte el 12 de junio de 2010 dejó otros trabajos empezados que su esposa se encargaría de editar, con quien vivió hasta su sobredosis accidental mientras seguía tratándose del cáncer que por tercera vez lo acechaba.

El personaje de Harvey Pekar no es el de una persona agradable, eso está muy claro, pero no es posible dejar de sentir empatía con él. El mundo que nos rodea puede ser muchas veces muy monótono y encontramos en pequeños vicios una manera de escapar de ello. En un principio solo era el Jazz, pero cuando Harvey decide relatar su estilo de vida plebeya en los cómics que escribe es como termina de reivindicarse. Las frustraciones en el trabajo, riñas con amigos, los conflictos de pareja e incluso la batalla contra el cáncer que Harvey llega a tener y aquí se retratan son situaciones tan comunes y banales como la vida misma. La vida de cualquier persona.

Escrito para el Taller de Análisis Cinematográfico impartido por el Maestro Juan Alberto Apodaca en la Facultad de Artes de la UABC Tecate

Vamos a correr – Registra tus entrenamientos

Ahora que ya tienes una disciplina y sales a correr rutinariamente y además de inscribirte a carreras te conviene ir midiendo tu progreso. Sí es entendible (y recomendable) correr por el simple gusto sin preocuparte cuanto llevas o que tan rápido. Pero como todo en la vida, si no hay manera de medir algo no hay manera de mejorarlo.

¿Qué se necesita? Básicamente:

  • Medir distancia
  • Medir velocidad
  • Rastrear ruta por GPS

 Garmin (o TomTom, Timex y otros GPS de pulsera)

cf-lgHe visto que es la opción que prefieren los corredores profesionales y tiene sentido pues solo lo llevas en tu muñeca por lo que es muy ligero, además de que las mediciones siempre son más confiables. La desventaja es que casi siempre los encuentras en más de 150 dólares.

http://garmin.com

http://sports.tomtom.com

 Fitbit (o Jawbone Up y otros medidores de patrones portátiles)

Además de medir todo lo anterior te ayuda a rastrear todas las actividades de ejercicio durante el día. Algunos ofrecen opciones más completas como rastreo de tus hábitos de sueño. Por su diseño muy pequeño lo puedes colgar de tus tenis o colocarlo en una pulsera que se vende por separado. Lo encuentras por unos 99 dólares.

http://fitbit.com

https://jawbone.com/up

 Nike+

nikepLa app que instalas en tu celular te ayuda a registrar tus entrenamientos y te va diciendo cuando superas tus mejores marcas en atractivos anuncios que puedes compartir en Facebook. En lo personal me parece confuso por usar «puntos» para sus mediciones en lugar de centrarse en el kilometraje (o millaje) recorrido o velocidad. Ésto a algunos les parece más simple para compararse con otros pero bueno, es cuestión de gustos. Además es la única app cuyo portal se enfoca principalmente en productos Nike que comprar en lugar de tus corridas o las de tus contactos.

http://nikeplus.nike.com/

 Runkeeper/MapMyRun/Runtastic

Son apps gratuitas soportando el registro de tus mejores tiempos en carreras, distancia recorrida y algunos de ellos con extras (premium) para registrar otro tipo de cosas para lograr tu bienestar en forma. Todos ellos con muy buen soporte para comparar tus ejercicios con tus contactos y compartirlos en Facebook. En algunos de ellos puedes sincronizar con una banda de medición de ritmo cardiaco (vía bluetooth) para que te esté alertando cuando debas bajarle.

http://runkeeper.com

http://mapmyrun.com

http://runtastic.com

 Endomondo

endomondoPeerBenchmarkMi preferido desde que empecé a correr, además de registrar todo lo anterior tiene una base de usuarios de todo el mundo por lo que puedes comparar tu desempeño fácilmente con alguien de tus características. Los retos mensuales son motivamentes para competir con tus contactos y ver su evolución a través del tiempo. La característica premium de los planes de entrenamiento se sincronizan con tu cel para que no te pierdas de correr lo que te tocaba hoy para lograr la meta que hayas configurado. Acepta múltiples maneras de importar datos de tus ejercicios de otros dispositivos o cuando anduviste «fuera de línea» haciendo la integración muy simple. También es muy útil para conocer nuevas rutas (en tu ciudad o cuando estás fuera) pues la extensa base de usuarios comparten rutas todo el tiempo, llevándote a tener entrenamientos más informados cuando hay dudas de por donde irte.

http://endomondo.com

 Zombies, Run

¿Quieres hacer tus entrenamientos más interesantes? Imagínate que vas corriendo pero de repente escuchas muy cerca de tí gruñidos de los no vivos, así que hay que correr. Tienes que hacer caso a las indicaciones de las misiones para seguir la historia y en tu corrida recopilar víveres y luchar por tu supervivencia. Si los zombies se acercan mucho puedes perder estos víveres así que tienes que correr más rápido y regresar a la base. Es un poco caro dependiendo de la plataforma que uses pero sin duda muy interesante.

http://zombiesrungame.com

Como ves, éstas son solo herramientas para apoyarte a mejorar. Comparando registros a lo largo del tiempo te puedes dar cuenta de tus mejores rutas, de entrenamientos más apropiados, o tu mejor manera de prepararte para alguna carrera próxima. Aquí lo primordial es que estás compitiendo contigo mismo y con estos registros es la manera de comprobarlo. Prácticamente todas estas herramientas tienen la característica de compartir en tus redes sociales tus logros y entrenamientos, solo configura un poco quien puede ver esto para evitar abrumar a quien de plano no le interese. Y a quienes sí abrumas, siempre pueden bloquear la aplicación y listo.

La mejor app o dispositivo que uses solo tienes que tener presente para que lo quieres aprovechar ¿para mejorar tus tiempos? ¿rastrear tu desempeño? ¿compararte con tus colegas? ¿hacer nuevas amistades? Todo se vale, ¿cuál recomiendas tú?

Vamos a correr – Mi quinto maratón

Después de la preparación por meses llegó el día, y es la tercera prueba de los maratones y medios maratón (a mi parecer) más importantes del estado para este año. Estaba muy nervioso en principio porque el calor estaba arreciando muy fuerte toda la semana pero no había vuelta de hoja, por lo mismo decidí correr con una camiseta de manga larga ligera (para no quemarme y para que secara rápido el sudor). Pues no contaba con que había un 86% de humedad esa mañana y fue comprobable pues todavía no empezaba y ya estaba mi cara completamente empapada de sudor.

Éxtasis

con todos los ánimos y concentrados para hacer un buen papel
con todos los ánimos y concentrados para hacer un buen papel

Es la primera fase, apenas vamos empezando y tienes toda la energía. Por la ruta hay un antes y un después cruzando la marca de los 21 kilómetros y 95 metros. Pues bien, la primera parte conservé un ritmo de más o menos 5:40 minutos por kilómetro lo cual iba muy apretadamente a mi meta de hacer el maratón en menos de 4 horas. Así emprendimos cruzando la Zona Río, y llegando a la Ave. Revolución me sorprendí porque ya eran las 7 pasadas y la gente sigue amaneciéndose en los bares aunque hasta eso que todo mundo nos aplaudía y animaba, dicen que un borrachín hasta se metió a la carrera (en pantalón y zapatos) y terminó el medio maratón, no me consta. La cantidad de gente fue enorme (3,500 corredores en ambas pruebas) así que siempre había gente que saludar, a quien seguir, a quien reconocer y platicar. Para esta primera parte, mi cuñado Jonathan me acompañó pues su meta era hacer el medio en menos de 2 horas y así nos mantuvimos compañía hasta el kilómetro 13 (en el puente de la 5 y 10) donde no me pudo seguir el ritmo. Llegando por los rumbos de la Plaza Carrusel noté que la toalla que siempre cargo para secarme el sudor estaba completamente empapada, y de hecho así fue todo el trayecto, mi ropa completa desde los calcetines hasta el auricular bluetooth se mantuvieron mojados. Yo seguía con música en mi reproductor y disfrutando la experiencia. Un gran punto a favor de los voluntarios que siempre estuvieron apoyando, animados y atentos (aunque en los primeros puestos de hidratación les faltó agilidad por la cantidad enorme de corredores). Ahí ya entrando al Blvd. Benítez por el km. 16 se agradecía mucho los bomberos rociándonos agua, que como dije, aunque no había sol, estaba muy caliente y húmedo.

Meta falsa

Llegando a los primeros 21 kms
llegando a la primer etapa del maratón

Ya adentrádonos a Niños Héroes donde ya estaba el Holiday Inn se sentía el ánimo de la gente, ahí pude dar unos gritos de apoyo a Macedonio Marciano de Tecate Running que ya estaba sobre la Vía Rápida en la segunda fase del maratón. Sobre la avenida ya se miraban los que regresaban con la medalla y camiseta bien puesta y que ahora apoyaban a los que llegaron después de ellos. Pero todavía faltaban alrededor de 2 kilómetros y había que seguirle. Llegando a la última glorieta antes de la meta nos separaron a los que ya terminaban su medio maratón y a la derecha los que todavía nos faltaba a mitad, y yo al ver que iba totalmente solo en ese carril y como todos estaban muy serios de este lado mientras que en la meta estaban dando aplausos y vivas tuve que despertarlos gritando «¡todavía me falta la mitad! ¿dónde está el apoyo?» y todo mundo ahora sí como que despertó y aplaudió mientras cruzaba esta meta falsa. Este tramo lo hice en 1:59:10 y aún estaba en el ritmo que yo me había propuesto. Pero…

Cansancio imposible

Saliendo de la Glorieta Cuauhtémoc había que cruzar el puente para ir a la zona del CREA y allá tenían miel, plátanos, Powerade y agua para recuperar energías. Ahí me tomé mi primer Gu para después pasarlo con agua, y es aquí donde debí haber comido plátano pero al menos sí me eché la bolsita de miel que me supo a gloria. Entrando de ese lado de la Vía Rápida ya estaba sintiendo un cansancio muy fuerte en las piernas, no eran calambres ni dolores, simplemente un cansancio muy fuerte y ya cuando regresé a cruzar el puente para regresar a la Zona Río estaba haciendo un ritmo de 8 minutos el kilómetro, todavía corriendo pero sintiendo muy pesadas las piernas. En esta parte ya en lo emocional viendo a toda la gente que ya estaba descansando y conviviendo con sus amigos y familiares cuando a mí todavía me faltaban 17 kilómetros como que me pesó más. Agradezco a los compañeros de Tecate Running que me encontré por ahí del Sanborn’s pues al verme me echaron muchas porras y me dieron el empujoncito para no desistir aún y así estuve hasta que todo mundo miraba que me rebasaba. Cuando me arrebasó mi hermano iba muy fuerte y con muchas ganas y él desde el principio quiso hacer una carrera a su paso pero seguro y ahí me hizo señales de que le siguiera pero ya estaba muy agotado y empecé a caminar, era la parte posterior de la Plaza Río, el kilómetro 26. Cuando te sientes con esta falta de energía cualquier apoyo cae de perlas. Como el sujeto que desde arriba en lo alto del puente me hizo señas y me aventó un Powerade (!), no se que gestos hice pero se lo agradecí con todo el alma. Los amigos de Baja Trail apoyando desde que me rebasaron «síguele dando Berrendo» y todavía me dieron unas gomitas de energía que me supieron bastante bien y me gustó que eran muy fácil de digerir sin empalagar. Había estacionado del otro lado de la Vía Rápida alguien que le ví finta de entrenador que me preguntó si tenía calambres, a lo que le respondí que todavía no y se ofreció para untarme árnica y sentí las piernas renovadas. Había una familia en un carro con unos niños que también me echaron muchas porras a pesar de que venía caminando y eso me dió la idea de seguir aguantando (descansando las piernas caminando) por lo menos hasta el km 30 a ver si me recuparaba.

Nuevos bríos

Era el km. 29 y tal vez por la sombra de los puentes para acceder a la Vía Alamar, había mucha más gente en ese puesto de hidratación, incluido un equipo de porristas. Aquí me dieron un par de esponjas llenas de agua que aproveché, me detuve a tomar como 5 vasos de agua más y al salir el grupo de porristas me dieron tanto apoyo que no se como, pero como una inyección de energía para lentamente dejar de caminar y empezar a trotar de nuevo. Ya con este trote pude avanzar a un ritmo de más o menos 10 minutos el kilómetro pues sentía las piernas más descansadas aunque todavía no tan listas. En eso se me desabrochan las cintas de uno de los zapatos y después de abrocharlos y empezar de nuevo sentía como las piernas prácticamente tenían cuerda y se movían solas ¿alguien sabe como se llama esto? Parecía que al detenerme alguien les dió cuerda y corrían solitas, lo que me ayudó a seguir apretando el ritmo.

La demencia

Es algo que me pasa muy seguido después de ciertas distancias, pero estaba llegando al Costco rayando el kilómetro 32 y empecé a cantar con amplio volumen de karaoke (muy mal cantados pues) las canciones que tenía en mi cel: ‘When I Come Around’, ‘Zero’, ‘Tainted Love’ y otras pero por alguna razón ya por el Home Depot empecé a llorar inexplicablemente. Hasta un señor que estaba ahí que me estaba echando porras se sacó de onda y después al pasar cerca de él me dice «todavía puedes campeón» conmovido, y no pues seguí llorando aún más. Yo lo llamo demencia de endorfinas.

Recuperando posiciones

Ya con más ruta sobre la Vía Rápida estaba empezando a alcanzar a quienes anteriormente me habían rebasado. Me platicó Carlos Arreola (a quien nunca le había visto la cara porque siempre corre con la máscara de luchador puesta) que solamente en otra carrera y ésta tuvo que quitársela, así de fuerte estaba el calor. Por ahí le di ánimos a Luis Murúa que iba a un paso firme y kilómetros más adelante a su hijo. A la otra chica de Baja Trail que corrió con su perro la primer fase del maratón y otros que como yo, aunque seguían caminando lo que querían era alcanzar la meta sea como sea, a todos ellos siempre ofrecí palabras de aliento.

Meta

Ahora sí, ya entrando al km. 40 más espaciados los corredores me sorprendí de la Batucada que al pasar yo empezaron con ‘Matador’, y es que con música en vivo se siente un ambientazo muy diferente. En ese tramo antes de llegar al Holiday Inn de nuevo, encontré a otra chica que a todos los que íbamos tratando de terminar nos daba muchos ánimos para llegar, ya faltaba muy poco. Yo ya estaba recuperando el ritmo de unos 7 minutos el kilómetro y me sentía mucho mejor. Tanto así que ya para cerrar el último kilómetro apreté para terminarlo a ritmo de 6:30 y ahí pude ver a lo lejos la meta, ese arco que significaba el reto por superar, pero faltaba muy poco. Ahora sí, todas las porras eran para quien llegaba y hasta a unos chicos de la banda de guerra que se acercaron apoyar a los últimos corredores les extendí la mano para darles el «high five». Ahí llegando a la meta, ahora sí pisando el tapete y levantando los brazos en alto pude decir meta superada.

Lo no tan bueno

  • Al principio no se daban abasto en los puestos de hidratación, como el pelotón de corredores es enorme sobre todo los primeros kilómetros en varios de estos puestos se terminaban los vasos de agua para repartir
  • Todavía me parece que sería mejor idea separar como evento el medio maratón del maratón, emocionalmente incluso pasar por donde están ya todos celebrando como que sí afecta.
  • Aunque a mí no me pasó, se de muchos casos que no les funcionó correctamente el chip para marcar tiempos.

Lo positivo

  • Los policías hicieron muy bien su trabajo todo el trayecto, siempre deteniendo a quien se quería pasar de listo y exigiendo el respeto a los corredores
  • Los voluntarios y asistentes que siempre estuvieron dando ánimos y porras y en la medida de lo posible tratando de que no faltara nada
  • La organización que hizo de este evento internacional algo de renombre

No me siento orgulloso por el tiempo que hice, sino por el hecho de haberlo terminado:

Tiempos oficialesSobre todo satisfecho de compartir con mi Club Berrendo la emoción de un reto conjunto, al final todos felices:

Club BerrendoAsí, ya cumplidos los medios maratones de Mexicali, Ensenada y este maratón de Tijuana, me falta para este año el medio maratón de Tecate y Rosarito, además del Maratón Gobernador en Mexicali.

Llegó @uber_tijuana y vale la pena

La verdad nunca me ha gustado manejar, para nada, prefiero siempre evitarlo mientras pueda. Pues bien, Uber es un servicio de auto (algunos lo mirarían como taxi ejecutivo) como cualquier otro en el mundo, con la diferencia que se vale del uso de una app (para iPhone, Windows Phone y Android) para realizar los servicios.

Pues bien, como ya llegó a Tijuana está en promoción por tiempo limitado 10 viajes gratis (hasta 200 pesos cada uno). Es muy sencillo, uno simplemente entra a la aplicación y pide que lo lleven:

wp_ss_20140725_0002Inmediatamente aparece quien de los autos disponibles va a hacer el traslado y aparece información del chofer con tiempo de espera aproximado. El hecho de que por GPS te localice es una ventaja pues al chofer solo le aparece en su aparato el punto exacto donde necesitas que vaya por tí, no hay que batallar para darle indicaciones de como llegar ni nada de eso, es más, ni siquiera tienes que llamar a nadie, en dos «taps» ya lo tienes en camino. Luego se vuelve adictivo estar viendo en tiempo casi real por donde viene el auto y cuanto le falta por llegar, pues tienes toda esa información a tu alcance en el mapa aquí en tu app.

En Tijuana yo le veo mucha practicidad, sobre todo porque no me gusta estar lidiando con el tráfico. Si vas al aeropuerto o la línea y de verdad no tienes a nadie que te lleve. Cuando vas saliendo del partido de los Xolos y quieres seguirla pero ya tienes varias cervezas encima, mejor dividan el costo y evitan una multa (o un accidente ¿cómo se te ocurre conducir en ese estado?), o cuando vas a llevar a un cliente a un restaurant y necesitas seguir hablando de negocios en lo que llegan. Y hablando de costos, me pareció razonable. De Módulos Otay a Palacio Municipal me hubiera costado 193 pesos. Hay ejemplos en el blog de Uber de la Cacho al aeropuerto en aprox. 150, o de Playas a la Garita de San Ysidro en 218 pesos, así que es costo competitivo considerando que son autos tipo BMW, Chrysler y similares con un servicio muy atento y cómodo. Al llegar a tu destino en unos momentos te llega el recibo del cobro con toda la información del viaje que acabas de hacer. Hay que decir que sí hay varios autos disponibles así que no es más que unos minutos lo que esperas a que vengan por tí:

wp_ss_20140725_0001Definitivamente (ya con la confianza) usaré Uber también en otras ciudades donde me encuentre, ya sabes que no puedes estar confiando en cualquier taxi nomás así, hay que cuidarse.

Aprovecha si lo quieres probar con un descuento de 100 pesos en tu primer viaje siguiendo esta liga.

Vamos a correr – Mi primer medio maratón

Las Vegas, 2 de diciembre de 2012
Nos propusimos mis carnales y yo hacer este reto, un medio maratón, 21 kilómetros con 97 metros. Un día antes como es de rigor, había que ir por los paquetes de corredor con el número, el chip para rastrear, y algo que nos llamó la atención, la camiseta. Y es que como que no se siente lo mismo que te den una camiseta por pagarla, que cuando te dan una camiseta por ganártela corriendo. Pero de todos modos muy gustosos la recibimos. ¿Sí mencioné que estábamos en Las Vegas? No queríamos caminar mucho pero es inevitable estar dando vueltas con toda la gente de todas partes del mundo y recorriendo los casinos y tiendas (las apuestas no son lo mío, prácticamente mis gastos en esto son menos de un dólar). Afortunadamente contábamos con la hospitalidad de Meño que fue el primero que me hizo el reto de correr este medio maratón meses antes. Nos preparó una deliciosísima cena llena de carbohidratos con distintas pastas y con el toque característico de su cocina. Y pues, había que descansar bien para la carrera del día siguiente.
Después del desayuno y para mentalizarnos fuimos a pasar el tiempo al Hard Rock Café donde simplemente viendo los pósters y fotografías pudimos pasar varias horas, hasta que ya acercándose la hora nos fuimos caminando a la salida, una distancia de 3 kilómetros antes de un medio maratón, como que no, pero era más la emoción y como vimos que otros cientos de personas hacían lo mismo no le dimos importancia. Llegamos a nuestro corral (esperando hacer 2 horas y media) y esperar otra vez a que salieran todos los corrales antes que nosotros, por lo que venimos empezando prácticamente 1 hora después de la oficial. ¿La ventaja? nos tocó más noche por salir más tarde.
De por sí pasar por el Strip es una vuelta a la fantasía, poder correrlo en medio de la calle sin ningún carro, autobús o vehículo de ningún tipo lo hacía sumamente especial. A todo lo largo del recorrido los turistas y algunos acompañantes de otros corredores echaban porras a todo mundo con sus trompetas y letreros y hasta te pedían el «high five», esto es muy motivamente siempre. Había puestos de hidratación con Gatorade muy bien surtidos por los voluntarios a quienes siempre agradecí, y fue ahí donde conocí los geles»Gu» que luego vería hacen muy buen trabajo. Algo que también fue una novedad para mí fueron las bandas de rock que cada ciertas esquinas animaban el ambiente y con algunas de ellas hasta se antojaba quedarse a seguir la tocada más tiempo pero pues, había que correr. Pasando por la casa de empeño famosa por el History Channel me sorprendí que la gente se salía de la carrera para entrar ahí. No es que siga el cronómetro peleando hasta el último microsegundo pero ¿de verdad era necesario justo en ese momento ir «a conocer»? En fin. Después de 10 kms entramos a áreas residenciales de Las Vegas donde el apoyo era el mismo, pero más especial porque familias enteras salían de sus casas y ponían sillas enfrente para darle ánimos a los corredores. En este punto me despegué de mis carnales porque ya sentía que estaban resagándose y además harían menos tiempo que yo de todos modos.
El resto del camino, ya solo venía saludando a mexicanos y latinoamericanos que me encontraba con quienes platicaba brevemente. Y ya con unos 6 kilómetros por llegar a la meta, volvimos a entrar al Strip y volví a sentir ese apoyo de toda la gente que estaba ya esperando al resto de los corredores. A lo lejos miré la meta, me sentía bastante bien tanto anímica como físicamente así que había que dar el último tirón. Y así, con toda la emoción, crucé la meta con las manos en alto. Nunca en ninguna carrera había alcanzado una medalla pero en ésta había para todos quienes completaran el circuito así que fue muy emotivo cuando me la dieron y la sentí pesada sobre mi pecho y sobre todo muy orgulloso de haber cumplido este reto.

Cometimos varios errores (a nuestro parecer) en este medio maratón:
1. Caminamos (turisteando) el día anterior, que aunque no fue mucho, sí es agotador andar en tiendas, casinos y en la calle.
2. Caminamos para ir a la salida de la carrera (ya medido con Google Maps) 3 kms completos que según nosotros era para calientamiento, pero a nuestro gusto era demasiado caminando pues sí llegamos a resentir las plantas de los pies
3. Algo que pasó específicamente conmigo fue que para evitar tener que ir al baño durante el día de la carrera no tomé agua, o al menos no tanto cuando yo mismo sentía sed. Ya durante la carrera en cada puesto de hidratación aprovechaba pero creo que debí haberme hidratado todo el día normalmente.
4. Fue fatal conducir en carro tanto camino en carretera justo unas horas después de terminar la carrera (teníamos que regresar a trabajar el día siguiente), ya pedíamos esquina y creo que en su momento puede llegar a ser peligroso por lo cansado del camino (6 horas y media)

Lo que creo que sí hicimos bien:
1. Comer pasta y pan integral el día anterior, desayunar suficiente y el lunch ligero (un subway) el día de la carrera.
2. Los primeros 12 kilómetros los hicimos a paso leve de aprox. 7 a 6 minutos por kilómetro, o sea, algo tranquilo para lo que estamos acostumbrados en una carrera, que en mi caso me permitió darle los últimos 10kms a un paso de aprox 5:30 minutos por km que fue más acorde a mis tiempos en entrenamientos.

lvmÉramos 22,000 corredores de todo el mundo y fuí el lugar 5,486 que para mí significó la gratificación de cada madrugada de entrenamiento decir «sí, sí voy a salir y no me voy a quedar en la cama»; de seguir tips y consejos de mi club Berrendo de como aguantar ampollas, lesiones, cansancios y preguntas babosas de «¿y para qué corres?» y se resumió en esa noche como una meta a la que llegué y me respondo a mí mismo la pregunta «¿cuál es tu excusa? NINGUNA ¡lo logré!»