No leas si no te interesa saber partes de la trama de ‘Batman V Superman: Dawn of Justice’ (sí, es «V», no «Vs» o «Versus», es «V»), advertido estás.
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Básicamente mi problema con esta película se reduce en esto: una persona ofendida, agredida y lastimada personalmente por la destrucción causada por la lucha entre dos seres ajenos a este planeta es capaz de llegar hasta las últimas consecuencias por vengar a los caídos en esta pelea que no tiene que ver con las víctimas. El hombre murciélago es entonces el juez y ejecutor de la condena máxima, y se dispone a terminar con el súper hombre sentenciándolo a muerte sin derecho a apelación. Pero justo cuando está por ultimarlo, un nombre susurrado por el inculpado lo hace recapacitar su decisión.
Y en unos minutos hasta se refiere a él como su amigo.
Pasando de verdugo a amigo entrañable sin un motivo coherente o derivado de algún diálogo revelador o el descubrimiento de los planes malévolos del villano real. No, ahora son súper amigos solo por el recuerdo de su madre siendo víctima de un atraco.
El resto, es una emocionante y divertida película de superhéroes, claro.
Sabíamos que entraríamos a una zona boscosa pero no sabíamos que estaría lleno de árboles, verde vegetación (cactus picantes), bordeando un arroyo y ante la mirada magestuosa de unas formaciones rocosas que me las imagino con agua en forma de cascada. Y esto apenas ni llegando al kilómetro 5. La mayor sorpresa fue al subir a los senderos que conducen a la Meseta fuera del curso tradicional y subir cerca de un kilómetro por subidas extremas antes de llegar al segundo puesto de abastecimiento. Todo esto aumentó el nivel del reto pero con las vistas espectaculares se compensa. Aún mejor cuando de regreso a pesar de tener que subir unos 200 metros quedaba la idea de que al menos recorreríamos los últimos 2 kilómetros y medio en prácticamente puras bajadas en medio de senderos que se dedicaron a limpiar semanas antes. Panorámica
Y es que la vista con la neblina debajo de nosotros fue inmejorable, las montañas de Cuero de Venados siempre es de la mejor escenografía en cualquier carrera, pero ahora ese plus lo hacía aún mejor. Ni hablar en la cumbre del Coronel con la playa de Popotla de fondo.
Compañerismo
Invariablemente persona con quien te topabas aunque fuera la primera vez que lo mirabas te daba ánimos y respondía a los tuyos, siempre había chance de apoyar con darle la mano a quien estuviera a punto de caer en los ascensos o avisarnos de lo que estaba por llegar. De cualquier edad, género o nacionalidad se sentía ese apoyo. Baja Trail Runners & More
Foto de Viviana Garay
No puede haber mejor grupo de corredores que organicen este tipo de eventos, no solo prestan especial atención a que todos estemos muy cuidadosamente atentidos sino que dan ese extra coordinando voluntarios, patrocinadores y hasta dar esos ánimos tan especiales como las hadas del bosque o los payasos de rodeo que siempre sacaron más de una sonrisa. Aclaro, esto no tiene que ver solo con las más de 16 horas que le invirtieron enfocados durante la carrera, sino los meses de preparación previos. Mil y una veces agradecido con todos los que lograron una vez más llevar a la región un evento de este nivel a la altura de cualquier otro en el mundo y mucho más.
Los amigos
Foto de Karina Rodríguez
Durante el recorrido no pude haber tenido mejor compañía, esos últimos 25 kilómetros los disfruté como nunca he disfrutado una carrera. Pero también vuelvo a ver imágenes o videos del esfuerzo vertido en este ultra por la gente con quien entrenas cada semana y me da una emoción enorme. El grito de guerra de nuestro club «¡HAY NARANJAS!» se dejaba escuchar entre las montañas, cañadas y bosques y nos respondíamos. Ante el desafortunado tropezón con el que le rompí un hiking pole a Santiago él solo decía que no había problema. El corredor que se torció el tobillo y ahí lo apoyaron otros cinco hasta que pudiera levantarse y continuar. Las pastillas de sal, los geles, los chocolates que te ofrecían a lo largo del camino y otras muestras afecto son de apreciarse y agradecer. Además, con las porras llenas de júbilo, los aplausos y ánimos de los amigos que miras en todas las carreras es de lo más gratificante en esos momentos que estás a punto de concluir tu reto. Pero esa es solo una parte, ver llegar a tus amigos cumpliendo su reto y darles esos últimos aplausos antes de que lleguen a la meta es para encender aún más los ánimos que ya tienes al tope.
Foto de Germán Rodríguez para Yo También Corro en Tijuana
Vencer tu reto
Primer UBT abandoné en el K28 por calambres, el segundo UBT con muchos calambres también pero terminé muy satisfecho con 10 horas y 9 minutos. Esta vez iba llegando y al darme cuenta que haría aproximadamente 8 horas y 8 minutos me emocioné mucho más pues llegué a la meta en muy buenas condiciones y disfrutando cada uno de los kilómetros corridos.
La suprema alegría aquí claramente es palpable en este video de Monse Sánchez, no solo era la emoción de la mejora en los tiempos sino ver a todos estos amigos recibiéndote ¡lo mejor!
Nunca se que responder a esta pregunta. Es tan subjetiva la respuesta que no quisiera meterme en la situación de tener que responderla.
Era 1995, ‘Pulp Fiction’ estaba en la cartelera y un compañero de escuela dice «no la vayan a ver, no está buena», y yo que no conocía nada de Tarantino confié en su juicio y no la ví hasta en VHS años después. Y es que, ¿basado en qué puede alguien decir que algo es bueno o es malo? Ya está, podemos claramente discernir cuando es un muy mal trabajo, como ‘No se aceptan devoluciones’, donde técnicamente sus fallos brotan a simple vista. Entonces podemos juzgar «no está bien hecha», pero ¿la podrías disfrutar? ¿te podrías entretener? ¿te llegarías a identificar con lo tratado en ella? Es como los puristas de obras literarias llevadas al cine. Sí, la película estará basada en un libro, y sí, varias cosas se pueden omitir, pero yo trato de ver ambos como obras distintas. No me gusta emitir un juicio basado en que le faltó equis o ye parte que sí se cubre en el libro. Se podría lamentar por ejemplo que en un libro tienes más tiempo para ahondar en el psique de los personajes y sus circunstancias, pero en una película a veces no tienes ese lujo.
Desde hace varios años en distintas iteraciones de mi blog he hecho reseñas de películas, a mi manera y sin estudios previos. A lo más que llegué fue a ponerle estrellitas y era un indicativo de que tanto me había gustado. Pero salvo con ‘Urban Legend 2’, me parece que nunca escribí o recomendé no ir a ver alguna película. Soy de la opinión de que una persona puede disfrutar cierto tipo de películas y aborrecer otro cierto tipo de películas y no influye necesariamente el (buen) gusto.
Un ejemplo, vamos, no soy el aficionado al cine de bigotito largo, gafas de pasta, sombrero y cigarro, pero sí me han gustado y vuelvo a ver 3 veces más ‘The Godfather’, ‘Tree of Life’ o ‘Blade runner’. Ahora bien, puedo disfrutar enormemente la trilogía ‘Lord of the Rings’ pero me duermo con la saga ‘Harry Potter’; me desespero con las de ‘Fast & Furious’ pero me vuelvo loco con ‘Avengers’ (al menos la primera), me impactó ‘Old boy’ (la coreana, claro) pero no tanto ‘Ringu’.
Entonces, cada persona es un mundo de posibilidades en cuanto a gustos y hacer que haga o deje de hacer algo me parece una emisión de juicio y prejuicio bárbara que no pienso asumir. Doy mi opinión sobre el trabajo realizado en la película, si la disfruté, me entretuvo o no, muy especialmente cuando una película me toca entonces sí la recomiendo. Pero de ahí a decir «está buena» (o mala), paso.
He pasado por esto antes. Enfrentarme a una decadente plataforma de dispositivos móviles y una elección que hacer. Tuve la Palm III cuando la mayoría de las personas manejaba los datos de contacto en cientos de tarjetas y la agenda se llevaba en cuadernillos estorbosos. Después actualicé a Palm V y migré a la Handspring Visor que también usaba el PalmOS y de regreso a la Tungsten, así que continuaba usando mi inversión en apps como el (genial) calendario de Pimlico o el siempre fiel teclado (en pegatina y después en virtual) Fitaly para agilizar captura de datos con un stylus.
Pero, los tiempos cambiaban, y Palm no se ponía al corriente con la era del internet suficientemente rápido y tuve que abandonar la plataforma. Debido a mi precedente como desarrollador para sistemas Microsoft, me fuí con Windows Phone. No me preocuparé por narrar mi experiencia con Windows Mobile (6.5 y previos), no importa ya.
Cerca de esos años irrumpe en la escena iPhone cambiando el mercado de los smartphones para siempre. Antes, los sistemas móviles tenían que proveer al usuario con el software para todo lo que necesitara el usuario, como una calculadora, la agenda de contactos, etc. Apple cambió esto preparando su sistema operativo para permitir que desarrolladores independientes pudieran incrustar sus apps en él a través de su tienda por algo así como 99 centavos de dólar, permitiéndoles jugosas ganancias a aquellos realmente populares. A mí, no me gustaba la idea de iOS. Y es que desde la primera vez que usé un Zune admiré como fluían los menús, como cada pantalla se mostraba radiante al navegar en las apps. Portaron todo esto al Windows Phone Series 7 (lo sé ¿qué carajos con la nomenclatura?) y desde 2011 fuí fiel a la plataforma. Lo fuí.
Me encantaban los tiles (mosaicos), amaba como las notificaciones se mostraban en algo no obstrusivo y como podías ver un extracto del mensaje de texto que acababa de llegar sin abrir precisamente el mensaje. Implementaron muy bien el área de notificaciones que tomaron de Android, y también las carpetas para los tiles. La necesidad de apps universales (para equipos de escritorio o móviles) prometían mayor integración y desarrollo de terceros y las cosas parecían marchar a pesar de las pobres ventas. Los desarrolladores como Rudy Huyn maximizaron el poder de la plataforma explotando todo lo que ofrecía para tener apps excepcionales, funcionales y hasta atractivas. Pero desde 2014 prácticamente cualquier consorcio comercial (como grandes bancos) dejaron de soportar la plataforma. Ante el desinterés de Facebook o Twitter por actualizar (o hacer) sus apps, el final se veía cada vez más cerca. Entonces, vino 2016 y necesitaba un nuevo dispositivo móvil. Por supuesto que quería un Windows Phone, pero la oferta en México era deprimente. No solo no había terminales suficientemente potentes, en cualquier lado leía que el sistema operativo Windows 10 Mobile simplemente no está listo aún (aún en sitios especializados y foros fanboys de Microsoft). Para mí cualquier sabor de Android y la jungla que representa el Play Store simplemente no eran opción.
Fuí por un iPhone.
Estoy contento con él, es una terminal excelente, sí, pero todavía no me acoplo a varias cosas:
Hay apps para todo y para todos, virtualmente cualquier cosa que me imagine está disponible ahí en el App Store.
Necesito las notificaciones toast, a veces el teléfono vibra o timbra y tengo que asomarme al home para ver que icono tiene un globo con notificación, y como algunos los tengo muy dentro en carpetas, no tengo idea a veces que sucede.
El botón de regresar cada app lo implementa a su modo, a veces arriba, a veces abajo, no hay consistencia.
Ahora extraño los accesos directos (anclas) a secciones dentro de las apps, siempre los usé. Por ejemplo creas un tile directo a una sitio web de Internet Explorer o un fanpage dentro de la app de Facebook, o un contacto directo de Instagram.
No entiendo porque no puedo personalizar el área de fácil acceso, ahí a un lado del modo avión por ejemplo poner un icono para activar y desactivar datos móviles
¿Porqué no tiene un botón de cámara dedicado?
Lo que sí, con una palabra puedo describirlo: confiable
La otra vez intentamos ver Star Wars según queriendo ver completa la épica saga siguiendo el Machete Order donde evitas el Episodio I y cambiando el orden de las películas así: IV, V, II, III, VI. Pero no, nos estuvimos aburriendo con la primera que vimos (‘A new hope’) y dijimos mejor vamos con la siguiente y pusimos ‘Empire strikes back’, pero tampoco y nos adelantamos al Episodio II. Estuvimos desesperándonos porque no nos emocionaba y ya, bueno, a estas alturas lo atribuimos a esta nueva trilogía que todo mundo recriminó y nos pasamos al ‘Revenge of the Sith’ pero nos estaba dando entre sueño y risa de todo lo que ocurría y abortamos la operación después de más o menos 2 horas que iniciamos el experimento.
Siempre me ha parecido algo simple Star Wars, y pues, tiene sentido pues sigue el camino del héroe que después supe está basado en ‘El héroe de las mil caras’ siguiendo un esquema más que definido en cualquier tipo de relatos a lo largo de la historia de la humanidad. Apenas acabo de descubrirlo con información de Fausto Ponce pero en resumidas cuentas tiene que ver con iniciar en un mundo común y corriente, surge un llamado a una aventura, el héroe rechaza este llamado, encuentra un maestro o mentor, atraviesa por pruebas cada vez más difíciles de solventar, obtiene una recompensa y después del regreso ocurre una resurrección o resurgimiento del héroe. Si te parece conocido es porque ha sido aplicado en prácticamente cualquier película de acción de cualquier época, o libros de aventura y hasta basados en deidades.
No digo que no valga la pena o no estén bien hechas, simplemente aunque lo he consumido por años no termina de convecerme Star Wars como grandes películas. Y sí, recuerdo como me emocionaba cuando llegaron a pasar en el canal 12 ‘Return of the Jedi’ con los ewoks y todo eso. O cuando anunciaron la nueva trilogía del siglo pasado como era emocionante estar en esas funciones de media noche y aceptar como muy entretenidas esas películas. Pero ya viéndolas a la distancia no me terminan de cuajar. Vamos, ¿hay alguien en el mundo que piense que los episodios I, II y III son una gran aportación a la humanidad?
¿Qué pasará con esta nueva trilogía? Los trailers me emocionaron mucho y no tanto por el sentimentalismo de un nostálgico «Chewie, we’re home» sino por la confianza en J.J. Abrams más que en Disney. Es más, si por mí fuera estos personajes los dejaría como anécdota y preferiría dar paso a nuevas historias. Puedo decir más, pero esto no impidió que estuviera ahí en la función de media noche esperando la nueva entrega con boletos en mano adquiridos desde casi 2 meses antes. Y esa primerísima escena con un Star Destroyer eclipsando Jakku debo confesar me emocionó.
Y bueno, no te hace más ni menos importante no gustarte estas películas, pero es un hecho que a lo largo de tu vida has interactuado con estas historias o te has encontrado con referencias a ellas. Aunque no quieras.
Gritaba «muchas gracias por el apoyo Mexicali ¡gracias!» mientras les aplaudía en el crucero de Gómez Morín y Calzada Cetys. Luego, dejaron pasar a los carros que estaban detenidos y enseguidita de mí una señora me recetó el clásico pitido… Le comenté a Paulina «eso es una mentada»
Foto por Mexicali Corre
4 horas y 28 minutos aproximadamente fue lo que me duró el Maratón Gobernador 2015 en su edición número 50. No mi mejor tiempo en este evento pero afortunadamente no como la primera vez en el 2013 que llegué a la meta después de 5 horas y acalambrado de todo.
Lo mejor como siempre la convivencia con otros corredores, desde el inicio como la mayoría con algo de nervios por la prueba máxima del atletismo que insisto ¿porqué nos inscribimos más de 1000 si solo una treintena tienen posibilidades de subir al podio? por el reto personal que implica completar esta prueba, tan sencillo como eso. Empezando nos fuimos emparejando Isabel Mata, Adán Morales, Paulina Vega, Sergio Lizárraga y yo, aunque poco después salió disparada la #ultraMata y llegó a la meta con un estupendo tiempo y en muy buenas condiciones. Ahí comentando experiencias con Sergio fueron más amenos los primeros 24 kilómetros y cantando recuerdos de mis tiempos que escuchaba (a fuerzas) La Invasora pude sacarle risas a la #ultraPau. Es que pasamos justo al lado de un puesto de cocos, ¡en Mexicali! y me nació comentarle sobre lo ridícula letra de la canción de los cocos cantándola como la recordaba y comentando como no me hacía sentido:
eres jarocha mi negra no soy jarocha eres cubana mi gorda no soy cubana entonces que eres mi reina soy colombiana entonces que eres mi reina soy de Tijuana
Foto por Saúl Tornero
Para esto ya iba en el kilómetro 34 o algo así poco antes del puesto de abastecimiento donde aunque lastimados pero nunca derrotados Martha y Mayito me convidaron de una buena cerveza acompañando a Juan en un aunque improvisado muy socorrido puesto de hidratación ecológico. Con ellos y la chambota que se aventaron mis compañeros de equipo Rosario y Saúl con una barra de rehidratación en el kilómetro 30 donde recargué pilas con el hielo y suero además de los ánimos y comentarios de apoyo todavía teníamos un muy buen ritmo para completar este reto. Ya era el kilómetro 36 y medio y le comenté a Paulina «¿puedes hacer 6 kilómetos en media hora? podemos terminarlo antes de 4 horas» pero era muy cierto lo que contestó, después de correr tanto tiempo no salen las cuentas para este esfuerzo, pero aún así le seguimos duro.
En Mexicali no hay botes de basura digamos, públicos donde tirar la basura que cargas, si acaso en algún Oxxo. Pues ya en la calle Cristobal Colón pegadita al muro de la infamia que nos separa de los EE.UU. solo buscaba un bote para devolver el estómago que ya traía revuelto de tanta cosa que estuve ingiriendo y no terminaba de digerirse.
Era el 39 y un señor fuera de su casa me grita «vas muy bien, solo faltan 3 kilómetros ¡ánimo!» y volteo a darme cuenta que tenía bote de basura afuera, me acerco y le digo «perdóname carnal» y acto seguido abrazo el bote a reclamarle a los dioses su abandono. Varios se acercaron conmigo entre ellos mis compas de barrio de Aire Confort pero les comentaba que solo era la revoltura de estómago lo que traía, no algo más grave. Ya con el depósito hecho agradecí su comprensión a este señor en su casa y pude ya correr más tranquilo a la meta que aunque se sentía inalcanzable pude meterle más ganas para terminar este reto.
Llegar a la meta depués de tantas cosas que pasaste, tantas cosas que compartiste con otros guerreros del asfalto es indescriptible en todas las emociones, y ahora con Raymundo Ricardez nombrando al micrófono a los que iban llegando antes de cruzar la meta más bríos dan para cerrar con todo entusiasmo.
Foto por Saúl Tornero
Lo que me causó aún más emoción es ver a los nuevos maratonistas que se estrenaron como Sergio, Isabelita, Silvia Edith, José Trinidad, Alejandra Figueroa, Piter, Eréndira de Ensenada, Karina y Arelí que aunque no miré su llegada siempre que coincidíamos aprovechaba para darles ánimos y admirarme de su esfuerzo. A quien sí pude ver llegar a la meta es a mi amiga Claudia Lizeth que no se dejó subir a la barredora pues quería completar su reto, tantos meses de preparación no los iba a dejar pasar y llegó entera, a su paso y ritmo, pero en buenas condiciones. A Yaya me dió mucho gusto verla llegar también con toda entereza pero sobre todo muy entusiasmada de graduarse como maratonista y así gritaba felicitándola.
Ya en los festejos pude ver a muchos amigos corredores como Héctor Buelna que ya tenía comentarios sobre el evento siempre atinados, felicité a Lalo y Trinidad que también hicieron un estupendo maratón. Mariana, Michelle, Castañeda, Adriana Díaz, Emery, Zoila, Carlos Méndez mejorando su tiempo a sub4, Lulú y Ramón aunque batallándole pero sin rendirse, Macedonio imparable, al que ya hacía su segundo maratón Héctor Tostado, a la siempre emotiva Montse, a Rodolfo, Luis y Bravis con quienes somos barrio lo mismo con felicitaciones. A la familia de Claudia Nájera, Tino y Brenda Solis siempre es emocionante como disfrutan en familia de esta actividad y festejamos su logro en relevos. A Zuluz, Leslie, Ari, Marix, Rayo Ensenada, al marido de Verónica, Santiago Agreda, ya no los miré después pero lo mismo en cada oportunidad festejaba su esfuerzo. A mis compañeros Berrendo Angye, Jesús, Marco, Ninfa, Ernesto y Paulina que ya habían terminado estupendamente la carrera pude compartir las felicitaciones. A todo mundo con quien me topaba nos felicitábamos mutuamente y siempre se agradece. Aunque hubo varios que no pudieron completar la ruta como Claudia, no dejo de admirarme porque lo intentaron, no lo quisieron dejar al «hubiera» y se aventuraron a por lo menos dejar constancia de que el intento se hizo.
Por el último maratón del año y los que siguen, brindamos con el whiskey de la victoria ¡salud!
Estos pensamientos me asaltaron durante el Rock ‘n’ Roll en Las Vegas del 15 de noviembre de 2015, los números corresponden a los marcados aquí arriba entre kilómetros recorridos.
1 Todo mundo me está rebasando ¡TODOS! quizás no fue tan buena idea adelantar mi corral de salida
2 Psst ¿son escupitajos? ¿es mi sudor? ¿no me digas que está lloviendo?
3 ¡Por fin los port-a-potty! al menos puedo cubrirme un poco de este viento tormentoso maldito
4 No, esto definitivamente es lluvia, ah caray, por como brilla el agua en los reflectores está arreciando
5 «Bitch better have my money!» Hora de cubrirme completo con el Buff ¡pinche frío!
6 Hey ¿porqué no me habrá saludado? digo, nos conocemos ¿qué no?
7 Al rato nos vemos Marco, nada más que voy a tener que pasar la invitación a la cheve, ¡tengo mucho frío!
8 Esas mexicanas que me gritan «¡vamos Berrendo!» están a punto de alcanzarme, vienen fuerte, Zuluz aunque detrás de ellas continúa firme, muy bien
9 Aquí está Adán ya, me le voy a pegar a ver si mejoro el ritmo ahorita que ya estoy empezando a rebasar gente
10 No pues ya no miré a Héctor, se acabaron las idas y vueltas de este black hole, psst ¿dónde quedaron mis carnales?
11 ¿Cuándo terminarán las vueltas a estas colonias? ¡Pinche frío!
12 Ya me imagino al promotor «mira, les ponemos las bocinas a todo lo que da, ¡se van a sentir como en el antro! brillante idea, no’mbre, ¿qué se van a andar molestando por el alto volumen?»
13 No manches ¿hasta allá está el Stratosphere?
14 Jeje, que bueno que me encontré a Carlos de Tecate Running, ninguno quiere dejar ir al otro, necesitaba este empujón
15 ¿Que no era la meta en el Treasure Island?
Lo que me parece más impresionante de este BTTF Day no es tanto que hoy sea el distante futuro que se vislumbraba hace 30 años en esas películas, con todo y sus aciertos, sus predicciones equivocadas y cosas que simplemente pasaron de largo. Más bien darme cuenta que el distante pasado (de esa época) era 1955, 30 años previos. Una era en el tiempo que sonaba tan antigua en ese entonces pero que solo implicaban 30 años de separación.
Nuestra niñez fue hace 30 años y en un parpadeo llegamos al día de hoy. Ya, sin autos voladores pero sí con algunas maravillas tecnológicas que no podemos prescindir. Con muchas carencias en muchos rubros pero bastantes logros en otros que ahora resulta inimaginable vivir sin ellos. Pero, 30 años a partir de ahora nuestros hijos tendrán su propia vida hecha y recordarán como tiempos ancestrales la vida como la vivimos hoy. ¿Qué cambios habrá? ¿la capacidad de asombro persistirá? ¿Y qué hay de 30 años después de ese entonces? ¿recordarán como prehistoria estos tiempos de smartphones e internet? «Abuelo, no puedo creer que tenías que usar los dedos para teclear en un ¿cómo dijiste que se llama? ¿teléfono?»
La cultura pop a veces dictamina tendencia y en la ciencia ficción por supuesto que influye en avances tecnológicos y es muy divertido hacer estallar la imaginación en ese sentido. Aunque me gusta más ver las implicaciones de estas introspecciones en el pasado/presente/futuro de como vivimos cada época.
Tú me conoces, el frío helado de invierno, lluvia, a veces sol quemador no me impide salir a correr. Lo que sí te puedo confesar no me gusta es el viento, no tanto por los efectos que en la velocidad produce sino por el polvaderón. No te deja respirar, te incomoda, es molesto. Pero si es en medio de la lluvia, es otra cosa.
En el Medio Maratón Rosarito Puerto Nuevo de este 2015 todos los pronósticos indicaban lluvia incesante desde las 5 de la mañana hasta avanzada la tarde. La espectativa de correr bajo lluvia esta distancia la verdad me emocionaba pues aunque varias veces lo había hecho en entrenamientos, nunca en competencia con otros corredores y no era lo mismo que aquella carrera Sports Fan donde solo acababa de llover y el piso estaba mojado. Ahora la promesa era lluvia.
Guareciéndonos
Desde poco antes de las 7 que llegamos no paraba de llover, y esto me emocionaba más. Al ir en el carro notando a los voluntarios ya instalados en los puntos de abastecimiento soportando el fresco guareciéndose del agua bajo las carpas me animaba y aseguraba una buena organización en este medio maratón que ya es tradición en la región pues ya es la decimo primer edición este año. Y ahí estábamos varios bajo los medios techos de un Burger King esperando a que avanzara la hora de irnos a la línea de salida o que bajara la intensidad de la lluvia, lo que ocurriera primero. Ya en la línea de salida con los ánimos incansables de Raymundo Ricardez daban más nervios y emociones, pero no había más lluvia. Y así empezamos, varios nos dijimos que íbamos a un paso bastante conservador ese primer kilómetro, pero bueno, servía para platicarnos, animarnos, tomarnos las selfies y gritar como locos.
Club Berrendo muy animados (foto de Isabel Mata)
Pero no había lluvia. Por lo mismo de la lluvia proyectada, no quise batallar con mis audífonos y el ziploc en el que envolví el celular y por primera vez en un medio maratón no me acompañaron mis playlists. Y se sintieron bastante rápidos los puntos de abastecimiento, quizás por esto. Cuando menos lo pensaba ya llegaba al km. 9, km. 12, km. 15 donde encontré a Ninfa con muy buen paso y comentándome que estos últimos 6 eran los más retadores. La verdad no lo sentí así, iba disfrutando la escena a un lado del mar que esta ruta tiene. Conversando brevemente con quien alcanzaba, agradeciendo el apoyo táctico a Verito del Club Berrendo, posando para fotos desde todos lados, agradeciendo los ánimos de varios quienes apoyaban a sus familiares y otros tantos corredores como Víctor Puma que fueron a apoyar simplemente.
Empapadas pero con mucho ánimo apoyaron
Pero llegó por fin la lluvia. Los últimos 2 kilómetros empezaron a lloviznar y a un kilómetro de la meta ya sentimos lluvia bastante fuerte que por un momento pensé que era granizo. Ahora sí estábamos empapados completamente y yo estaba extasiado. A lo lejos miré la meta y se oía el sonido. Las chicas de la batucada SportsFan aguantaban el rigor de la lluvia torrencial pero con mucho ánimo. Los voluntarios apoyaban y aplaudían, el público con paraguas o chamarras también bajo la lluvia pero animaban a que cerraras bien este medio maratón. Después de recibir la medalla curiosamente me estaba cuidando de no pisar charcos mientras seguía lloviendo, pero en fin.
Lo que me sirvió:
– Prepararse. Con plásticos para cubrir cartera, llaves, celular lo que sea que no quieras que se moje. También en el guardarropa dejé una chamarra, fue lo que me puse al terminar después de quitarme la camiseta empapada y evitar así una neumonía.
– Asimilarlo. Va a llover ¿ya qué? mejor disfrutarlo.
– Cambio de ropa seco. Lieutenant Dan tiene razón, un par de calcetines secos hacen toda la diferencia del mundo para el traslado a casa.
Atrás, nubes amenazantes (foto de Verito Gálvez)
El viento helado me pegaba de frente en los kilómetros 10 y 11 y me preocupaba me afectara con una gripe o algo peor. Entre delirios no se si leí los labios de un señor que junto a una familia estaba en la caja de un pickup avanzando lento en el tráfico provocado por nosotros corriendo, pero también aguantando ese mismo viento helado. Al parecer nos dijo «pinches locos».
Un poco de locura hay que tener.
Addendum: demasiado buena para no rescartarla de la llegada a la meta LLOVIENDO.
Doblada al español. No la pude ver en su idioma original pues esa función estaba hasta después de las 10 de la noche así que no iba a rendir. Simplemente le resta la riqueza de interpretación de diálogos. Si algo hemos aprendido de ‘The Newsroom’ es que Jeff Daniels sabe dramatizar cuando se requiere. Si algo hemos admirado de Matt Damon es conmovernos con su voz entrecortada, o emocionarnos con alguna expresión de júbilo. Eso en cuanto a la interpretación, pero para que notes mi punto con la traducción solo te dejo esto: compara «I’m gonna have to science the shit out of this» (con la voz de Matt Fucking Damon), contra «Voy a tener que aplicar la ciencia al máximo» con la voz de alguien que seguramente escuchaste en un comercial de Volvo (o algo así).
En 3D. Para hacer que valga el 3D (o meterlo a fuerza) se ven unas increíbles panorámicas marcianas que pareciera querían verse majestuosos como quien sobrevuela el magnificente Gran Cañón. Pues bien, aquí no mandaron cámaras a Marte y todo es generado por computadora así que no había de otra. Ese no es el problema, es que por ver esos movimientos de cámara con el 3D parecen la maqueta de 5to grado de tu sobrina. Para lograr que se noten y resalten los primeros, segundos hasta cuarto planos, los artefactos, vehículos o naves parecieran hechas en Lego y tú las estás mirando al borde de la mesa.
La historia es muy buena, no es por nada que el libro tiene el éxito que ha tenido, pero estos detalles me estaban irritando bastante.