escribirme: Día 23

Día 23: cómo te parecés a tu papá

Si algo me causa un trauma es el parecido que mi hijo tiene con respecto a mí. Y es que en ciertos ticks nerviosos o ademanes se nota de donde vienen los genes, ni hablar que físicamente me dicen que es mi misma cara. No me imagino que esperar de él cuando desarrolle una personalidad propia y que características mías se verán reflejadas en él.

Abro con ese desconcierto porque fue muy paulatino como me dí cuenta de las cosas que están muy arraigadas en mí y que vienen de mi papá.

Como mi obsesión con la puntualidad. Desde que me acuerdo mi papá es el primero en llegar al trabajo, por ejemplo. Él y yo nos empezamos a angustiar cuando sabemos que no llegaremos a tiempo a algún compromiso por causas ajenas a nosotros. Pero desde que recae en mi la responsabilidad de llegar a tiempo no hago más que hacer lo que mi papá: puntual. Esto me ha dejado que quienes me rodean saben de esto, y por ello confían que cuando digo una hora, a esa hora estoy listo y disponible.

Desde que tengo 14 años estoy trabajando. No he llegado al punto como él de no tomar vacaciones siquiera, pero no me veo haciendo absolutamente nada. Claro que he tenido mi momento Corona tomando cerveza (obviamente no marca Corona) despreocupadamente, pero ha sido con mi chica y estamos conversando tratando de hallar el hilo existencial de nuestras vidas, no necesariamente no haciendo algo.

Somos muy corajudos. Es una característica que muy pocas veces puedo ocultar, pues a veces estoy tan desesperado que estoy a punto de estallar y no hay manera de guardar compostura. Así que pues no, no somos muy populares en las fiestas.

La lectura. Siempre había libros en casa, de variados temas y agarré el hábito de estar siempre leyendo algo por él. No hay campaña en pro de la lectura más efectiva que ver con naturalidad como un libro te abre la mente y te acerca más al mundo de manos de tus padres. Ahora, nunca fueron mis papás de leer cuentos o cosas así pero estar familiarizado con libros me hizo adentrarme a ellos.

Y bueno otra decena de cualidades y defectos que son mínimos pero que son claros. La sangre se lleva dentro.

 

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escribirme: Día 22

Día 22: escribí el monólogo interno que experimentás cada vez que te sentás a escribir

«Tengo ganas de escribir sobre esto»
«Es que me llamó la atención, tengo unas ganas imperiosas de dar a conocer mi opinión al respecto, aunque ya ni se acuerde nadie»
«A ver, si empiezo con esta idea, puedo desarrollarla y la hilo con esta otra»
«Pero para escribir sobre esto otro tengo que detallar esto de acá, debo revisar más sobre esto»
«Okey, ya entendí esta parte, pero no tiene nada que ver con lo que quería plasmar»
«Bueno, no puedo dejar de mencionarlo, pero no profundizaré tanto para no desviar el tema»
«Íjole, entonces si empiezo hablando de lo primero ya no se como hilarlo»
«A ver, esto de acá tiene que ver con esto de allá y a la vez con lo de acá ¿no quedará todo más confuso?»
«Tengo que plantearlo nomás, solito va a desengranarse todo»
«¡Maldita hoja en blanco!»

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escribirme: Día 20

Día 20: escribí acerca de un lugar que amás

En la plaza central de Tecate, el Parque Miguel Hidalgo, había tres jardineras al centro en la sección sur rodeadas de bancas. Unas bancas que encontrarás en todo México con el escudo nacional de la época de Porfirio Díaz. En la primer jardinera frente al kiosco los árboles daban una sombra que caía justo en la banca, prácticamente en todo el día. Pasé incontables horas sobre todo leyendo tratando de descansar. Conversando sobre las últimas noticias con alguna amistad de antaño. Tomando un café antes de que la luz del sol se ocultara al otro extremo de la ciudad. O simplemente escuchando a las 6 de la mañana los ruidos del viento entrecruzando las hojas de esos altos árboles que llevaban décadas en ese lugar.

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escribirme: Día 19

Día 19: describí tus rituales matutinos

Suena el despertador y Gabriel se levanta lo más rápido posible para apagar la alarma sin causar mayor conmoción. 4 de cada 5 veces falla en su intento de presionar el botón adecuado para callarla y tiene que levantarse por completo para lograrlo. Hay que refrescarse la cara, acomodarse el cabello un poco y ponerse la ropa para salir a correr. Al cabo de una media o una hora completa de rigor regresa a tomar un baño tranquilo. Si es ese día de la semana que toca rasurarse tiene que hacer el tiempo de acomodar el gel de afeitar y el rastrillo a un lado del lavabo para tenerlo listo una vez terminado el baño. Después de esto revisa las notificaciones pendientes, correos que se puedan contestar rápido mientras se prepara el desayuno. Después de lavar los trastos (y los dientes) además de preparar la lonchera, se despide como siempre de su esposa aún dormida antes de partir a trabajar.

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escribirme: Día 18

Día 18: escribí acerca de la vez que rompiste un corazón / un hueso / una ley / una promesa

un hueso: Nunca me he roto nada yo, pero a causa de mí mi hermano sí se rompió más de 3 cosas. Estábamos en la feria con unos 11 años yo y 9 él cuando el carrusel de carritos me pareció aburrido y ahí voy a cambiarme de auto con el carrusel aún en movimiento. Mi hermano me imita y ¡zaz! queda prensado debajo de uno de los carros. Lo siento carnal.

una ley: A la fecha me está costando esta imprudencia: «¿sí sabe que iba a 120 km/hr en una zona de 60?» Multa de más de 3 mil pesos 😦

un corazón: Imagina que tu pareja tiene todo preparado para que te festeje tu cumple y pasarla bomba durante todo el día. Imagina que lo primero que le dices al verla es que se acabó el amor y no puedes seguir la relación. A veces no me entiendo yo mismo. No me malentiendas, no jugué con nada ni nadie nunca y todas las relaciones que he tenido se han basado en nada más que el amor. Simplemente estuve en una época que esta etapa de enamoramiento me duraba muy poco. Terrible.

una promesa: realmente no soy de hacer promesas, suena muy comprometedor

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escribirme: Día 17

Día 17: escribí acerca de algo que no te gusta hacer

Nunca nadie en la vida para nada de ninguna manera obtendrá algún tipo de gozo el hacer fila. Para mí en particular es de una angustia tremenda estar listo para salir de la tienda y ver atiborradas las filas para pagar. Y hablando de eso ¿porqué carajos no hay más cajeros temprano? Es usual que necesito algo que solo en un supermercado puedo comprar y decido ir temprano para evitar las conglomeraciones de medio día y resulta que nada más hay un solo cajero disponible. Y ahí estamos otras 6 personas que tenemos un jugo, un galón de leche o una barra de pan en la mano gastando 20 minutos haciendo fila cuando nuestra transacción solo requiere 2. Ni hablar de los Oxxo, y sí, hay un cartel ahí que dice «si eres la cuarta persona en la fila pide que abran una segunda caja» pero volteas a ver y el dependiente está solo ¿se va a poner a cobrar en las dos cajas al mismo tiempo? Y ahí seguimos haciendo fila cuando a todos se nos escapa un «¡no mames!» cuando el de enfrente repite por tercera ocasión el número de tarjeta a la que quiere depositar. Lo mismo haciendo fila para un cajero automático, y peor aún cuando quien está enfrente de tí cuando ya es tu turno al parecer lleva 4 tarjetas de toda su parentela. ¿La fila para ir a EEUU? olvídalo, tengo mejores cosas en que gastar 2 horas de mi vida, hace años que no cruzo en ese plan. Claro, cuando se que estaré deserdiciando mi tiempo esperando un turno por horas me llevo un libro o el Kindle, y es que tampoco me gusta eso de desperdiciar [tanto] tiempo en redes sociales pegado a un celular, pero no deja de ser una carga.

Algo curioso me ocurre. Cuando necesito ir a alguna dependencia de gobierno ya voy con la idea de perder medio día ahí, quizás por eso no me molesto tanto de tanta fila en una ventanilla, otra fila en la de al lado y al final regresar a la primera a hacer otra fila. Ya predisponiéndote las cosas fluyen diferente. Quizás debería tomar la misma actitud ante cualquier otra fila, pero las odio mientras tanto.

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escribirme: Día 16

Día 16: describí el clima de tu mundo imaginario

Me gusta venir por temporadas cortas, aún cuando llegar aquí me toma solo 3 horas y me encanta este lugar para correr. Es que esta bruma fresca matinal que hace justo a media jornada es ideal. Salgo cuando los demás están reposando antes de comer y me puedo ir por 2 horas sin que la luz me queme, pero con la temperatura precisa para disfrutarlo. ¿Cuál es el problema entonces? que no soy el único que piensa lo mismo. Aquí es temperatura más bien templada la mitad del día, y es prácticamente helada el otro medio día de 20 horas. Estas variaciones tan grandes en la temperatura es el nuevo atractivo de esta generación que experimenta con los extremos, jamás los entenderé. Donde vivimos tenemos la temperatura más estable, por eso para nada es exótico ni emocionante, la gente se aburre si todos los días tienen a la mano pastel de chocolate. Cuando buscamos aventura hay que recorrer 5 horas donde la iluminación de 4 puntos celestes con sus múltiples colores pero vestimenta termosensible es requerida, por eso es de llegar y estar un par de horas y regresar. El punto más popular está a 1 hora de distancia del centro de trabajo, por eso más accesible y a la mano, lo que no me gusta a mí es su calor, que se queden con él los que huyen de los fríos; al fin y al cabo detesto las multitudes. Por eso me inquieta esta nueva moda de venir aquí. Estábamos tan agusto en este planeta antes de esta nueva modita.

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La insoportable levedad de ’13 Reasons Why’

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Es un drama adolescente pero tiene varios toques característicos que la distinguen de cualquier cosa similar que encuentres en tv o películas actualmente.

¿Pero de qué va? Sabemos desde el primer episodio que Hannah Baker recientemente se ha suicidado, y a casa de Clay Jensen llega un paquete con unas cintas (cassettes) misteriosas. Solo conoce de su amigo Tony que poseé dispositivos para poder escucharlos y obtiene de él un Walkman. Al empezar a escuchar las cintas se encuentra con el testimonio de Hannah y sus motivos que la orillaron a quitarse la vida. Cada lado de las cintas está dedicado a una persona que de una manera u otra la decepcionó o lastimó. Son las 13 razones por las que tomó su decisión. Estas cintas deben irse repartiendo al siguiente personaje que protagoniza un lado de la cinta y por lo mismo, los involucrados se ven amenazados de lo que pudiera pasar con sus padres o la policía si se descubriera públicamente el contenido de estas grabaciones.

Hay varios elementos muy rescatables de esta serie. Para empezar sí transcurre en esta época donde las redes sociales y el celular forma parte de la vida diaria, pero no tiene porque ser el hilo conductor de la trama como otras historias con adolescentes como protagonistas. Se valen de los mensajes de texto o WhatsApp en la medida justa para llevar el desarrollo de la historia.

Algo muy importante es ese microcosmos que para los chicos de esa edad significa el ambiente de preparatoria (de los 14 a 17 años, más – menos 1 año dependiendo del chico). En el sentido que su vida entera se desarrolla en esas aulas, en esos campos deportivos, en ese círculo de amistades. Por lo tanto, cualquier cosa por mínima que parezca para los adultos (maestros o padres) es magnificada a la máxima potencia. ¿No lo recuerdas tú mismo? Todos te decían que no es nada, o que tus padres pasaron por cosas realmente fuertes a esa edad, pero la realidad es que mientras te está pasando a tí sientes que es el fin del mundo.

Las canciones que acompañan los episodios son parte de esa angustiosa obscuridad. Se pueden oir esas notas melancólicas con The Cure, Joy Division o Echo and the Bunnymen; pero también se nota esa ambientación musical con otras canciones como las de The Alarm o Chromatics. Ni hablar de la banda sonora que deja oir un estado de ánimo deprimente y nostálgico.

Son actores que sí tienen una mediana trayectoria en otras series o películas aunque no del todo reconocidos. Con actores populares esas escenas tan fuertes quizás hubieran tenido otro resultado, pero con este elenco se dan grandes actuaciones. El personaje de Tony (Christian Navarro) como el agente conductor que lleva de la mano a Clay a la resolución y claridad en su participación es muy importante, con la entereza y serenidad necesaria para ello. La bella porrista popular venida a menos Jessica (Alisha Boe) se retrata perfectamente con todo lo que vive y sobrevive; la inocente frivolidad pero no menos maléfica de Bryce (Justin Prentice) da en el clavo con la dosis perfecta de apatía; el precoz y cretino Tyler (Devin Druid) es igual de molesto que su contraparte Marcus (Steven Silver) en su rol de galán que cree poder salirse con la suya. Y bueno, con Hannah (Katherine Langford) y Clay (Dylan Minnette) es muy interesante la evolución como amigos, compañeros y cómplices que se va dando a lo largo de los 13 capítulos.

Lo que nos lleva al siguiente elemento: el guión, basado en el libro del mismo nombre. Retrata como mencioné antes una época muy especial en la vida de cualquiera. Donde básicamente la preocupación más importante es la de divertirse y pasar tiempo con los amigos (y parejas) aún a costa de lo que afectes. Y eso me pareció lo más importante: no siempre te das cuenta. ¿Cuántas personas lastimaste en tu juventud? ¿lo hiciste concientemente? ¿sabes si 20 o 40 años después les sigue afectando? Es más ¿tienes tú un apego no concluído de algo que te hizo daño en esa etapa de tu vida? ¿saben los involucrados de tu sentir? Si estás en esta edad de menos de 18 años ¿sabes que repercusión tienen tus actos? ¿te das cuenta como estás afectando la vida de quienes te rodean? ¿quieres hacer algo al respecto? ¿te das cuenta de como tus acciones (o cosas que dejas de hacer) tienen un impacto en quienes te rodean? Pudieras pensar que es insignificante pero es necesario tomar un momento y reflexionar como nuestra vida forma parte de la vida de otros.

Una serie con esta temática así de fuerte no la imagino hace 20 años o 25 años cuando viví esa época, con o sin internet y el nuevo mercado de consumo de contenidos. Es una apuesta específica a voltear a ver que no todo es color de rosa con los adolescentes de cualquier década y ese «sí, estoy bien» al responderte tus cuestionamientos puede tener muchas lecturas.

escribirme: Día 15

Día 15: escribí acerca de un perro que haya formado parte de tu vida (y aprendé a recordar en imágenes)

Estoy con Daisy en el Cuchumá, una husky preciosa que ha estado con nosotros por muchos años. Debe ser media mañana en verano pues estamos subiéndolo como hacemos cada fin de semana mi familia con los vecinos. Estamos en la región donde las rocas son enormes justo por encima de las grutas y un ligero hilo de agua aún recorre sus vetas. Mi papá está enfrente y al darse cuenta que no puede más Daisy la coloca en un charco pequeño para que se refresque tomando agua, después de todo, está ardiente el ambiente por el sol que ya está muy arriba sobre nosotros. Nos dice «ni se les ocurra tomar agua de aquí, lleva encharcada mucho tiempo» ¿pero y Daisy? «no le pasa nada hombre» nos responde. Aprovechamos para reposar sentados en esta extensión de piedra sólida y ardiente, colocándonos en la mísera sombra que un pequeño árbol de la izquierda produce. Los kilómetros abajo de nosotros son testimonio de lo que hemos recorrido y atrás se mira lo que aún nos falta por seguir para llegar a la cima. Han pasado unas 2 horas y nos falta igual cantidad de tiempo para continuar.

No es la primera vez que Daisy nos acompaña a subir prácticamente en línea recta casi en vertical por esta montaña. Y aunque casi siempre alguien termina cargándola en riscos o pendientes muy empinados, sí aguanta el recorrido con gusto.

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