Vamos a correr – L Maratón Gobernador

Gritaba «muchas gracias por el apoyo Mexicali ¡gracias!» mientras les aplaudía en el crucero de Gómez Morín y Calzada Cetys. Luego, dejaron pasar a los carros que estaban detenidos y enseguidita de mí una señora me recetó el clásico pitido… Le comenté a Paulina «eso es una mentada»

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Foto por Mexicali Corre

4 horas y 28 minutos aproximadamente fue lo que me duró el Maratón Gobernador 2015 en su edición número 50. No mi mejor tiempo en este evento pero afortunadamente no como la primera vez en el 2013 que llegué a la meta después de 5 horas y acalambrado de todo.

Lo mejor como siempre la convivencia con otros corredores, desde el inicio como la mayoría con algo de nervios por la prueba máxima del atletismo que insisto ¿porqué nos inscribimos más de 1000 si solo una treintena tienen posibilidades de subir al podio? por el reto personal que implica completar esta prueba, tan sencillo como eso. Empezando nos fuimos emparejando Isabel Mata, Adán Morales, Paulina Vega, Sergio Lizárraga y yo, aunque poco después salió disparada la #ultraMata y llegó a la meta con un estupendo tiempo y en muy buenas condiciones. Ahí comentando experiencias con Sergio fueron más amenos los primeros 24 kilómetros y cantando recuerdos de mis tiempos que escuchaba (a fuerzas) La Invasora pude sacarle risas a la #ultraPau. Es que pasamos justo al lado de un puesto de cocos, ¡en Mexicali! y me nació comentarle sobre lo ridícula letra de la canción de los cocos cantándola como la recordaba y comentando como no me hacía sentido:

eres jarocha mi negra
no soy jarocha
eres cubana mi gorda
no soy cubana
entonces que eres mi reina
soy colombiana
entonces que eres mi reina
soy de Tijuana

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Foto por Saúl Tornero

Para esto ya iba en el kilómetro 34 o algo así poco antes del puesto de abastecimiento donde aunque lastimados pero nunca derrotados Martha y Mayito me convidaron de una buena cerveza acompañando a Juan en un aunque improvisado muy socorrido puesto de hidratación ecológico. Con ellos y la chambota que se aventaron mis compañeros de equipo Rosario y Saúl con una barra de rehidratación en el kilómetro 30 donde recargué pilas con el hielo y suero además de los ánimos y comentarios de apoyo todavía teníamos un muy buen ritmo para completar este reto. Ya era el kilómetro 36 y medio y le comenté a Paulina «¿puedes hacer 6 kilómetos en media hora? podemos terminarlo antes de 4 horas» pero era muy cierto lo que contestó, después de correr tanto tiempo no salen las cuentas para este esfuerzo, pero aún así le seguimos duro.

 

En Mexicali no hay botes de basura digamos, públicos donde tirar la basura que cargas, si acaso en algún Oxxo. Pues ya en la calle Cristobal Colón pegadita al muro de la infamia que nos separa de los EE.UU. solo buscaba un bote para devolver el estómago que ya traía revuelto de tanta cosa que estuve ingiriendo y no terminaba de digerirse.

Era el 39 y un señor fuera de su casa me grita «vas muy bien, solo faltan 3 kilómetros ¡ánimo!» y volteo a darme cuenta que tenía bote de basura afuera, me acerco y le digo «perdóname carnal» y acto seguido abrazo el bote a reclamarle a los dioses su abandono. Varios se acercaron conmigo entre ellos mis compas de barrio de Aire Confort pero les comentaba que solo era la revoltura de estómago lo que traía, no algo más grave. Ya con el depósito hecho agradecí su comprensión a este señor en su casa y pude ya correr más tranquilo a la meta que aunque se sentía inalcanzable pude meterle más ganas para terminar este reto.

Llegar a la meta depués de tantas cosas que pasaste, tantas cosas que compartiste con otros guerreros del asfalto es indescriptible en todas las emociones, y ahora con Raymundo Ricardez nombrando al micrófono a los que iban llegando antes de cruzar la meta más bríos dan para cerrar con todo entusiasmo.

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Foto por Saúl Tornero

Lo que me causó aún más emoción es ver a los nuevos maratonistas que se estrenaron como Sergio, Isabelita, Silvia Edith, José Trinidad, Alejandra Figueroa, Piter, Eréndira de Ensenada, Karina y Arelí que aunque no miré su llegada siempre que coincidíamos aprovechaba para darles ánimos y admirarme de su esfuerzo. A quien sí pude ver llegar a la meta es a mi amiga Claudia Lizeth que no se dejó subir a la barredora pues quería completar su reto, tantos meses de preparación no los iba a dejar pasar y llegó entera, a su paso y ritmo, pero en buenas condiciones. A Yaya me dió mucho gusto verla llegar también con toda entereza pero sobre todo muy entusiasmada de graduarse como maratonista y así gritaba felicitándola.

 

Ya en los festejos pude ver a muchos amigos corredores como Héctor Buelna que ya tenía comentarios sobre el evento siempre atinados, felicité a Lalo y Trinidad que también hicieron un estupendo maratón. Mariana, Michelle, Castañeda, Adriana Díaz, Emery, Zoila, Carlos Méndez mejorando su tiempo a sub4, Lulú y Ramón aunque batallándole pero sin rendirse, Macedonio imparable, al que ya hacía su segundo maratón Héctor Tostado, a la siempre emotiva Montse, a Rodolfo, Luis y Bravis con quienes somos barrio lo mismo con felicitaciones. A la familia de Claudia Nájera, Tino y Brenda Solis siempre es emocionante como disfrutan en familia de esta actividad y festejamos su logro en relevos. A Zuluz, Leslie, Ari, Marix, Rayo Ensenada, al marido de Verónica, Santiago Agreda, ya no los miré después pero lo mismo en cada oportunidad festejaba su esfuerzo. A mis compañeros Berrendo Angye, Jesús, Marco, Ninfa, Ernesto y Paulina que ya habían terminado estupendamente la carrera pude compartir las felicitaciones. A todo mundo con quien me topaba nos felicitábamos mutuamente y siempre se agradece. Aunque hubo varios que no pudieron completar la ruta como Claudia, no dejo de admirarme porque lo intentaron, no lo quisieron dejar al «hubiera» y se aventuraron a por lo menos dejar constancia de que el intento se hizo.

Por el último maratón del año y los que siguen, brindamos con el whiskey de la victoria ¡salud!

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Vamos a correr – Lo que pienso durante un maratón

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Estos pensamientos me asaltaron durante el Rock ‘n’ Roll en Las Vegas del 15 de noviembre de 2015, los números corresponden a los marcados aquí arriba entre kilómetros recorridos.

1 Todo mundo me está rebasando ¡TODOS! quizás no fue tan buena idea adelantar mi corral de salida
2 Psst ¿son escupitajos? ¿es mi sudor? ¿no me digas que está lloviendo?
3 ¡Por fin los port-a-potty! al menos puedo cubrirme un poco de este viento tormentoso maldito
4 No, esto definitivamente es lluvia, ah caray, por como brilla el agua en los reflectores está arreciando
5 «Bitch better have my money!» Hora de cubrirme completo con el Buff ¡pinche frío!
6 Hey ¿porqué no me habrá saludado? digo, nos conocemos ¿qué no?
7 Al rato nos vemos Marco, nada más que voy a tener que pasar la invitación a la cheve, ¡tengo mucho frío!
8 Esas mexicanas que me gritan «¡vamos Berrendo!» están a punto de alcanzarme, vienen fuerte, Zuluz aunque detrás de ellas continúa firme, muy bien
9 Aquí está Adán ya, me le voy a pegar a ver si mejoro el ritmo ahorita que ya estoy empezando a rebasar gente
10 No pues ya no miré a Héctor, se acabaron las idas y vueltas de este black hole, psst ¿dónde quedaron mis carnales?
11 ¿Cuándo terminarán las vueltas a estas colonias? ¡Pinche frío!
12 Ya me imagino al promotor «mira, les ponemos las bocinas a todo lo que da, ¡se van a sentir como en el antro! brillante idea, no’mbre, ¿qué se van a andar molestando por el alto volumen?»
13 No manches ¿hasta allá está el Stratosphere?
14 Jeje, que bueno que me encontré a Carlos de Tecate Running, ninguno quiere dejar ir al otro, necesitaba este empujón
15 ¿Que no era la meta en el Treasure Island?

Siempre estamos viajando en el tiempo

Lo que me parece más impresionante de este BTTF Day no es tanto que hoy sea el distante futuro que se vislumbraba hace 30 años en esas películas, con todo y sus aciertos, sus predicciones equivocadas y cosas que simplemente pasaron de largo. Más bien darme cuenta que el distante pasado (de esa época) era 1955, 30 años previos. Una era en el tiempo que sonaba tan antigua en ese entonces pero que solo implicaban 30 años de separación.

Nuestra niñez fue hace 30 años y en un parpadeo llegamos al día de hoy. Ya, sin autos voladores pero sí con algunas maravillas tecnológicas que no podemos prescindir. Con muchas carencias en muchos rubros pero bastantes logros en otros que ahora resulta inimaginable vivir sin ellos. Pero, 30 años a partir de ahora nuestros hijos tendrán su propia vida hecha y recordarán como tiempos ancestrales la vida como la vivimos hoy. ¿Qué cambios habrá? ¿la capacidad de asombro persistirá? ¿Y qué hay de 30 años después de ese entonces? ¿recordarán como prehistoria estos tiempos de smartphones e internet? «Abuelo, no puedo creer que tenías que usar los dedos para teclear en un ¿cómo dijiste que se llama? ¿teléfono?»
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La cultura pop a veces dictamina tendencia y en la ciencia ficción por supuesto que influye en avances tecnológicos y es muy divertido hacer estallar la imaginación en ese sentido. Aunque  me gusta más ver las implicaciones de estas introspecciones en el pasado/presente/futuro de como vivimos cada época.

Pero que lleguen pronto las 3 conchas de mar.

Vamos a correr – En la lluvia

Tú me conoces, el frío helado de invierno, lluvia, a veces sol quemador no me impide salir a correr. Lo que sí te puedo confesar no me gusta es el viento, no tanto por los efectos que en la velocidad produce sino por el polvaderón. No te deja respirar, te incomoda, es molesto. Pero si es en medio de la lluvia, es otra cosa.

En el Medio Maratón Rosarito Puerto Nuevo de este 2015 todos los pronósticos indicaban lluvia incesante desde las 5 de la mañana hasta avanzada la tarde. La espectativa de correr bajo lluvia esta distancia la verdad me emocionaba pues aunque varias veces lo había hecho en entrenamientos, nunca en competencia con otros corredores y no era lo mismo que aquella carrera Sports Fan donde solo acababa de llover y el piso estaba mojado. Ahora la promesa era lluvia.

Guareciéndonos
Guareciéndonos

Desde poco antes de las 7 que llegamos no paraba de llover, y esto me emocionaba más. Al ir en el carro notando a los voluntarios ya instalados en los puntos de abastecimiento soportando el fresco guareciéndose del agua bajo las carpas me animaba y aseguraba una buena organización en este medio maratón que ya es tradición en la región pues ya es la decimo primer edición este año. Y ahí estábamos varios bajo los medios techos de un Burger King esperando a que avanzara la hora de irnos a la línea de salida o que bajara la intensidad de la lluvia, lo que ocurriera primero. Ya en la línea de salida con los ánimos incansables de Raymundo Ricardez daban más nervios y emociones, pero no había más lluvia. Y así empezamos, varios nos dijimos que íbamos a un paso bastante conservador ese primer kilómetro, pero bueno, servía para platicarnos, animarnos, tomarnos las selfies y gritar como locos.

Club Berrendo muy animados (foto de Isabel Mata)

Pero no había lluvia. Por lo mismo de la lluvia proyectada, no quise batallar con mis audífonos y el ziploc en el que envolví el celular y por primera vez en un medio maratón no me acompañaron mis playlists. Y se sintieron bastante rápidos los puntos de abastecimiento, quizás por esto. Cuando menos lo pensaba ya llegaba al km. 9, km. 12, km. 15 donde encontré a Ninfa con muy buen paso y comentándome que estos últimos 6 eran los más retadores. La verdad no lo sentí así, iba disfrutando la escena a un lado del mar que esta ruta tiene. Conversando brevemente con quien alcanzaba, agradeciendo el apoyo táctico a Verito del Club Berrendo, posando para fotos desde todos lados, agradeciendo los ánimos de varios quienes apoyaban a sus familiares y otros tantos corredores como Víctor Puma que fueron a apoyar simplemente.

Empapadas pero con mucho ánimo apoyaron
Empapadas pero con mucho ánimo apoyaron

Pero llegó por fin la lluvia. Los últimos 2 kilómetros empezaron a lloviznar y a un kilómetro de la meta ya sentimos lluvia bastante fuerte que por un momento pensé que era granizo. Ahora sí estábamos empapados completamente y yo estaba extasiado. A lo lejos miré la meta y se oía el sonido. Las chicas de la batucada SportsFan aguantaban el rigor de la lluvia torrencial pero con mucho ánimo. Los voluntarios apoyaban y aplaudían, el público con paraguas o chamarras también bajo la lluvia pero animaban a que cerraras bien este medio maratón. Después de recibir la medalla curiosamente me estaba cuidando de no pisar charcos mientras seguía lloviendo, pero en fin.

Lo que me sirvió:
– Prepararse. Con plásticos para cubrir cartera, llaves, celular lo que sea que no quieras que se moje. También en el guardarropa dejé una chamarra, fue lo que me puse al terminar después de quitarme la camiseta empapada y evitar así una neumonía.
– Asimilarlo. Va a llover ¿ya qué? mejor disfrutarlo.
– Cambio de ropa seco. Lieutenant Dan tiene razón, un par de calcetines secos hacen toda la diferencia del mundo para el traslado a casa.

Atrás, nubes amenazantes (foto de Verito Gálvez)
Atrás, nubes amenazantes (foto de Verito Gálvez)

El viento helado me pegaba de frente en los kilómetros 10 y 11 y me preocupaba me afectara con una gripe o algo peor. Entre delirios no se si leí los labios de un señor que junto a una familia estaba en la caja de un pickup avanzando lento en el tráfico provocado por nosotros corriendo, pero también aguantando ese mismo viento helado. Al parecer nos dijo «pinches locos».

Un poco de locura hay que tener.

Addendum: demasiado buena para no rescartarla de la llegada a la meta LLOVIENDO.

Foto de Isabelita Granados
Foto de Isabelita Granados

Como no ver ‘The Martian’

Al grano:

  • Doblada al español. No la pude ver en su idioma original pues esa función estaba hasta después de las 10 de la noche así que no iba a rendir. Simplemente le resta la riqueza de interpretación de diálogos. Si algo hemos aprendido de ‘The Newsroom’ es que Jeff Daniels sabe dramatizar cuando se requiere. Si algo hemos admirado de Matt Damon es conmovernos con su voz entrecortada, o emocionarnos con alguna expresión de júbilo. Eso en cuanto a la interpretación, pero para que notes mi punto con la traducción solo te dejo esto: compara «I’m gonna have to science the shit out of this» (con la voz de Matt Fucking Damon), contra «Voy a tener que aplicar la ciencia al máximo» con la voz de alguien que seguramente escuchaste en un comercial de Volvo (o algo así).
  • En 3D. Para hacer que valga el 3D (o meterlo a fuerza) se ven unas increíbles panorámicas marcianas que pareciera querían verse majestuosos como quien sobrevuela el magnificente Gran Cañón. Pues bien, aquí no mandaron cámaras a Marte y todo es generado por computadora así que no había de otra. Ese no es el problema, es que por ver esos movimientos de cámara con el 3D parecen la maqueta de 5to grado de tu sobrina. Para lograr que se noten y resalten los primeros, segundos hasta cuarto planos, los artefactos, vehículos o naves parecieran hechas en Lego y tú las estás mirando al borde de la mesa.

The-Martian-viral-teaserLa historia es muy buena, no es por nada que el libro tiene el éxito que ha tenido, pero estos detalles me estaban irritando bastante.

Los samaritanos

4e20fdb0c24617072964da9b90d46020«Su familia en el D.F. está bien, no se preocupe» es lo que recuerdo que escuché a este señor que tocó a la puerta de la casa y que mi mamá lo escuchaba desconcertada.

Tenía 7 años ese 19 de septiembre de 1985 y aunque mi capacidad de comprensión era limitada (no era mucho lo que me transmitían mis papás) sí era muy notable la desesperación y angustia esa mañana. Solo recuerdo que se nos hizo de noche en la oficina de Telégrafos (en ese entonces enfrente de la Cervecería) y estaba saturada de miles de familias con igual desesperación de no poder saber nada de su familia en lo que los noticieros hacían ver como la mayor de las tragedias. Los telegrafistas ante la imposibilidad de conexión a la Ciudad de México según recuerdo de todos modos recibían mensajes para poder transmitir cuando se reestableciera. Todo era un caos.

Transcurriendo los días la angustia en mi mamá no paraba, por más que tratara de que no percibiéramos eso. No era para menos, toda la parentela de su lado vivía ahí donde las imágenes por televisión pintaban un panorama terrible. Y nosotros no sabíamos nada de ellos.

Hasta que ese día, este señor llegó a la puerta a confirmarnos que todos estaban bien. Explicó que él también buscaba noticias de sus familiares y al no haber comunicación por ningún medio decidió apersonarse y buscarlos allá. En la ciudad vió también muchas otras personas con el problema de que no podían hacerles saber a familiares en el norte que no había nada de que se preocuparan (o darles a conocer algún deceso, lamentablemente también) Así que junto la mayor cantidad de nombres y direcciones que pudo y se dispuso a recorrer las ciudades de la frontera tocando puertas y quitarles a familias enteras esa angustia que solo puede provocar la incertidumbre.

Vamos a correr- Agradeciendo a los que apoyan en las carreras

Es el Primer Maratón del Puerto de Ensenada, y a pesar de que iba prácticamente arrastrando las piernas, haciendo cálculos ya estaba por llegar al kilómetro 40 y fue impresionante como me levantó el ánimo este sujeto en ese puesto de abastecimiento. Este señor se desvivió en darme agua helada para beber, un plátano, naranja, empaparme en agua fresca y ya emprendiendo camino va corriendo conmigo a darme un vaso de jugo de naranja. No tiene idea como estoy agradecido.

Así como estoy sumamente agradecido con 3 chicas de un carro gris que me encontré como 4 o 5 veces. Se iban recorriendo conforme avanzaba el contingente de este primer maratón y a todo mundo apoyaban con todas las ganas. La última vez que las vi así se los hice saber «no saben como me sirvió este apoyo, muchas gracias».

AdobePhotoshopExpress_b3e62e4176f9434f87832aa14516ac98Una disculpa a la dependiente del Oxxo por ahí del km. 28 pues iba derramando sudor por toda la tienda cuando me metí a comprar una Coca Cola y una botella de agua. Era necesario, me acordé de que en medio de este esfuerzo esa azúcar levanta fuerte. Aunque lo que me faltó fue salinizarme (o como se diga) pues por ahí del km. 35 ya sentía un hormigueo en las palmas de las manos que me obligó (junto con lo agotado de las piernas) a tener un «receso» y caminar por algunos kilómetros.

Con Héctor Buelna pude coincidir en la cena de carbohidratos y al terminar cuando ya estaba festejando su lugar ganado en el Maratón, y siempre son conversaciones donde se aprende mucho y por ello agradezco poder comentar la experiencia después de las carreras. Me dió mucha pena con Adriana Lascano pues cuando llegué a la meta me tenía que ir corriendo a hacer el checkout al hotel y solo pude tomarme rápidamente una foto y ni chance de felicitarle por su lugar ganado y más por ser su primer maratón. Desde aquí un abrazo Adriana. Al Chain también fue de los pocos que pude saludar al terminar su maratón bastante fuerte.

Muchas familias esperabaran a sus competidores para acercarles agua helada, algún suero o fruta. La gran mayoría ofrecía a todos los corredores un poco de lo que podían, al costo de su propio bolsillo o que se les terminara y tener que regresar por más. Pero esos niños con sus cartulinas apoyando o aquellos que acercaban la hielera para que te pudieras surtir de lo que hubiera son gestos de gran humanidad que se aprecian y agradecen enormemente sobre todo en una prueba como ésta.

Los voluntarios en cada puesto de abastecimiento estuvieron muy animados y contentos de ser partícipes de este gran evento en el puerto, soportaron el calor, las quejas, los pitidos de los autos que no pueden tolerar una pequeña interrupción en sus trayectos. Los ciclistas que cada que pasaban se preocupaban y me ofrecían agua y otros más que con todo el entusiasmo gritaban «sí se puede Gabo, ¡vamos!»

No es nada fácil organizar una carrera, y menos el evento estrella de atletismo, así que esa camisa de once baras (como la llaman) no debió ser una decisión tan sencilla de tomar y se pudo lograr un buen evento, con algunas fallas que ya están observadas pero no dejando de hacer historia. A la próxima.

Gracias por la foto Adriana
Gracias por la foto Adriana

Vamos a Correr – Los encuentros en el 5to Maratón Internacional de Tijuana

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Siempre apoyando Santiago Agreda

Empezando daba oportunidad de saludar a los amigos corredores de todo el estado y otros más del otro lado. Como a Santiago Agreda que siempre tiene toda la actitud y aquí empezando pues más. También pude saludar a José Luis Cano con la foto obligada y los ánimos aún empezando. Aproveché encontrarme con Gerardo Berrelleza quien ya pudo hacer su maratón sub4 y me daba consejos para lograrlo yo esta vez. Ahí por el kilómetro 5 miré a Daniela Tejeda con su muy animado estilo para correr, siempre contenta siempre entusiasmada por hacer la prueba y en esta ocasión acompañando a su amiga para que lograra su primer medio.

A eso del km. 7 me le pegué a Marco Antonio de Somnus y nos dimos cuenta que llevaba un ritmo un tanto apresurado para mí así que me le tuve que despegar. Me topé con Paulina Vega y nos dimos ánimos en lo que la dejé ir porque no quería esforzarme de más. Allí pasandito el puente de la 5 y 10 venía muy fuerte Edgar Armenta haciendo muy buena carrera. En la Plaza Carrusel siempre es complicado por la cantidad enorme de autos desesperados pues se detiene completamente la circulación pero aún así, habían familias enteras apoyando a alguien en particular pero echando porras a todos los que pasamos por ahí. En el punto de ida y vuelta ya en el Benítez te vas dando cuenta quien está enfrente y ahí vi que Mayito y Marco de Berrendos venían con muy buen ritmo y ya cuando me tocó a mí el retorno ves a los que venían detrás y estaba haciendo muy buena carrera Narciso, Jonathan, Marysol y Zeth de Berrendos también. Ya cuando llegas al punto de rocío de agua con el personal de bomberos agradeces esa brisa refrescante que ya siendo poco más de las 8 se disfruta enorme. Restaba mucho más ruta del Benítez y volví a encontrarme a Gerardo de Bonita Roadrunners que me recomendó le bajara pues mi ritmo iba medio acelerado, y sí lo pude constatar con los tiempos en mi marcaje en Endomondo. Volví a encontrarme con Daniela y su amiga que ya estaban más animadas pues les faltaba poco para terminar su medio.

Ya llegando a la Zona Río el ambiente de fiesta es incomparable, todo mundo entre aficionados y corredores que terminaron el medio te da ánimos, lo malo, me tocaban aún otros 21 kilómetros y 97 metros por correr. Y lo que me angustió un tanto es que la botella de suero oral que dejé clavado en un arbusto ya no estaba donde lo dejé 😦 ni hablar, tendría que consumir los powerades que te dan en los puestos de abastecimiento. Ahí al llegar a la meta del lado derecho teníamos que irnos los maratonistas y yo extasiado gritaba «DOS HORAS MÁS» mientras muchas muchas personas me daban el high five. Ahí después me comentó Héctor Buelna que me vió pasar pero lástima que no pude verlo en toda la carrera. Llegando al CREA ni modo, perdí unos minutos en los port-a-potty mientras miraba retirarse a Edson y Leslie (¿o era Ivonne Sita?) de Baja Trail. Pero había que seguirle, aproveché muy bien las esponjas para irme refrescando en el camino. Regresando de las vueltas por el otro lado de la canalización y ya entrando a Plaza Río me encuentro a Alfonso Uribe que ya había terminado y con esos ánimos que me dió ya tenía más energías para seguirle.

Foto de Isabel Mata
Con Paulina en la foto de Isabel Mata

Y es que ya entrar a la Vía Rápida de inmediato sentí el rayazo de sol, ya éramos solo maratonistas y había más metros de separación entre cada uno de nosotros. A lo lejos veo venir con mucha fuerza a Angélica Alejos, con una excelente actitud a pesar de los calores y con mucho gusto pues aunque había entrenado solo para el medio, por un error quedó en el maratón y había decidido completarlo. Al poco tiempo veo llegar corriendo a un par de locas con bib verde, que se les ocurrió así como así «¿le seguimos otro ratito?» y ahí iban no solo para meterle más kilómetros, sino para apoyarnos a los maratonistas. Se agradece siempre la buena vibra de Paulina Vega y la Ultramata Isabel quienes cuales hadas de bosque corrían y corrían aún con ese sol tomando fotos y echándonos porras.

Escuchar los pitidos de apoyo desde los carros en la Vía Rápida como Juan Peñuelas o ya de regreso en el Benítez a Jennifer Federico y a muchos otros que no reconocí y a que a lo mejor eran extraños pero entusiasmados de vernos hacer el esfuerzo de esta carrera. Como a los cientos de voluntarios que me llegué a encontrar quienes aún estando a la sombra no hallaban como echarse aire para soportar el calor que estaba haciendo, y aún así encontraban ánimos para apoyarnos. Y es que esa recta de la Vía Rápida siempre ha sido el coco de muchos, ya lo que uno quiere es salir de ese «black hole». Aquí me rebasó el Chain que tenía la pachita de Whiskey en el carro para celebrar al terminar. Afortunadamente ya venía la vuelta en el kilómetro 34 y alguien de ese puesto de hidratación me reconoció de Tecate y ahí mismo me pasó Claudia Soto y Juan Othon de Berrendos que también preocupados preguntaban como me sentía. La verdad me sentía bien, no había calambres pues ya hacía mucho había decidido no esforzarme de más y hacer un ritmo que me permitiera correrlo para terminarlo. Al dar vuelta ya en el Benítez restaban solo 8 kilómetros cuando me llega por atrás Lorena Puga y me anima a apretar el paso prestándome sus alas para hacerlo. Le pregunto «¿le podemos bajar poquito?» y me dice que no, a darle, pero le tuve que insistir pues ya empezaba a sentir las dolencias de indicios de calambre que era precisamente lo que estaba evitando. Lo comprendió y ya me soltó pero de todos modos eso me animó a tratar de darle un poquito más para no hacer más de 5 horas. Ya quería llegar al punto de rocío de los Bomberos, pero esta vez como era más espaciado el espacio entre corredor y corredor me tocó un regaderazo directo con agua fresca que agradecí con todas mis fuerzas.

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El quemador en el Benítez

Ya con el paso un poco más apretado estaba pasando por grupos de corredores que quizás no estaban en su mejor estado, pero no dejaba de animarlos. Ya faltaba muy poco pues por fin salíamos del Benítez. Y es que iba empapado, aparte de que todo el tiempo en cada puesto de hidratación aprovechaba para mojarme, tomar agua y volver a mojarme. Venía exprimiendo la playera y los shorts y aún así sentía que cargaba mucha agua en la ropa. Pero ya estaba a la vuelta el kilómetro 40, ya varios que habían terminado el maratón regresaban a dar ánimos a los que les faltaba y eso siempre es reconfortante. Ahí en esos metros que se alcanza a ver la Vía Rápida desde Paseo de los Héroes desde un carro nos mostraron el dedo medio al mismo tiempo que pitaban con la tonada característica, yo solo les aplaudí. Y no me importaba pues estaba a punto de terminar. En esta región todo el tráfico estaba limitado y todo mundo apoyaba. Pero al salir de la glorieta Lincoln estaban ahí un grupo del Club Berrendo encabezados por Adrián y Susana, casi lloraba cuando saludé a todos ahí pues esperaron más de 3 horas a que termináramos el resto del club. Pero faltaban unos 500 metros y ya mis ánimos eran otros, estaba muy contento de poder terminarlo y a unos metros de llegar a la meta me encuentro con otro grupo del club con Marysol, Verito, los Berrenditos de Anselmo y Jesús, Claudia, Juan, Marco y demás familia. Siemplemente muy emocionante también ver los clubs Aire Confort, TX8, Tecate Running, Tru Runners y mucho más público en general que en la vida me hacen pero que de todos modos me apoyaban y animaban a terminarlo por fin, en 4 horas 58 minutos.

Esta vez la histeria me dió cuando en el puesto médico cruzando la meta les pregunté extasiado «¿¡¿qué se hace en casos de histeria como éste?!?» y creo que no les pareció tanto.

Todo muy bien organizado y con todos los apoyos al corredor que debe haber en cuanto a seguridad, asistencia, hidratación y todo. Sin embargo a estas alturas es mucha la confusión y molestia de la ciudadanía en general que se topa con el contigente de corredores y se tiene que esperar varios minutos en algunos puntos. No se que trabajo adicional de difusión deba haber pues aunque yo sí ví bastante esfuerzo en este sentido, las mentadas seguían apareciendo. La otra cosa que no me late pero ya es cosa de logística supongo, es que es un evento para los corredores del medio maratón con el extra del maratón y se nota bastante pues muchos apenas van llegando cuando ya está a todo lo que da la celebración de la premiación.

Ahora, a seguir preparándonos que hay dos maratones más en la región que hacer.

Foto de Juan Luis Burgueño. Edición de Héctor Buelna
Foto de Juan Luis Burgueño. Edición de Héctor Buelna

Vamos a correr – Cuando en el fracaso hay victorias

Tenía rato con esto en los borradores pero debido a la experiencia de varias amigas y amigos en el Medio Maratón de Rosarito de este domingo, supongo que es lo apropiado publicarlo ahora. No son palabras de aliento ni nada como superarlo, solo unas reflexiones.

1903009_10151944607426881_1372298289_nEn el 2014 me preparé lo mejor que pude para el primer Ultramaratón Baja Trail, pero del kilómetro 24 al 28 tuve una cantidad tal de calambres que me hizo imposible continuar y tuve que esperarme a que fueran por mí y regresar como todo un perdedor a la línea de salida y tuve que meterme al área del estacionamiento por un lado. Fue tal mi decepción que no aguanté más que un par de minutos dando ánimos a los que sí llegaron (como hago en todas las carreras) y mejor me fuí a refugiar al carro en lo que llegaban los demás.
En el 2014 mismo hice mi mejor tiempo en un medio maratón en Mexicali con 1 hora, 39 minutos y algunos segundos. Según yo me estaba preparando igual para mejorar este tiempo pero en el 2015 no lo pude hacer, y no he podido superar esta marca desde entonces.
Desde que terminé mi primer maratón, he tratado por años hacerlo en menos de 4 horas. Imaginé que en el maratón Gobernador del 2014 sería por fin la fecha en que podría cumplirla. Preparándome para la ruta y clima inigualable de Mexicali e intercambiando consejos con Gerardo de Bonita Roadrunners (que también estaba trabajando para lograrlo en esos momentos, aunque él ya lo logró a estas alturas) imaginé que ahora sí podría desquitarme en ese año. No fue así y lo terminé incluso con tiempos peores a mi marca personal.
Nunca me había sentido tan mal como la vez del fracaso del Ultra del 2014. Yo sabía que todo era enseñanza, que los errores había que corregirlos para superarse y que cada carrera es distinta por más que te hayas preparado pues hay un sin número de factores de los cuales no puedes tener control. Pero me sentía sumamente mal.
Hace muy poco me dí cuenta de algo. Yo siempre, siempre doy palabras de aliento a un corredor que hizo 40 minutos en una carrera de 5K, alentándolo a seguir adelante, que no se desanime y que podrá hacer mejores marcas en la siguiente. O cuando alguien se frusta por haber hecho 5 horas en un maratón lo felicito con total sinceridad, realmente muy contento de su logro, por más que su marca no haya sido la mejor. O cuando alguien hace 3 horas en un medio maratón yo admiro el esfuerzo de esta persona que tiene todo en contra pero valoro su atrevimiento y coraje de terminarlo sea el tiempo que sea. De hecho, yo mismo cuando llego a la meta de cualquier carrera, por más mal que me haya ido, levanto al aire los brazos y me congratulo extasiado en felicidad de haber llegado. Entonces mejor dejamos para otra ocasión estos aires de fracaso ¿no? Por simplemente haber salido corriendo al sonar el disparo de salida ya hiciste mucho más que lo que algunos no se imaginan pueden lograr si tan solo se lo propusieran.
Hace poco le comenté a Héctor Buelna por algo relacionado, palabras más, palabras menos una frase que va en el sentido de «hasta en los fracasos hay enseñanza» y esos «fracasos» nos dan herramientas para tomar medidas, prepararnos mejor.
Y hacerlo.

Haciéndote de tu colección de CDs

Mi papá recién había adquirido un reproductor de CDs, era negro y enorme. Tenía casetera y radio por supuesto pero también una bahía donde le cabían 5 (¿o 10?) discos que hacían el proceso de cambiar de álbum algo tedioso.
El punto es que teníamos este equipo de sonido y ningún disco de ningún tipo. Tenía una colección de casettes que rondaba las 3 cifras pero tenía mi propia «grabadora» para oirlos. Ahora tenía que, no, era un deber reemplazarlos todos por discos. ¿Porqué esa urgencia? La promesa de un mejor sonido era atractivo pero básicamente el hecho de poder seleccionar una canción y que ésta sonara prácticamente en instantáneo era muy tentador. ¿De dónde sacaría CDs?
Por revistas que tenía que me llegaban del otro lado sabía de la existencia de «clubs» de música donde te daban 8 CDs por 1 centavo de dólar. ¿Cuál es el gancho? tener que comprar a precio regular por lo menos un disco en menos de un año que tenga la «membresía». Sonaba muy bien pero Columbia House no aceptaba money orders (aún no tenía tarjeta de crédito ni de ningún tipo) así que me refugié en BMG Music Service. Tenías un catálogo enorme para empezar tu colección. Solo tenías que tener el cuidado de regresar la tarjetita donde marcabas el recuadro de que no querías la selección del mes pues si se te pasaba te sería enviada automáticamente y de la misma forma estarías ya debiendo lo que costaba. Si esto ocurría, no había problema, escribías con un marcador en el paquete «REFUSED RETURN TO SENDER» y no había ningún cobro. Todo esto ayudó a que tuviera mis primeros encuentros con música que era muy difícil de conseguir en México como discografía completa de The Cure o adquirir otros que sí como el ‘Violator’ de Depeche Mode pero a un muy bajo precio ¡y en CD!
Image (4)Nunca llegué al punto de cerrar la cuenta y abrir una nueva con nombres inventados para aprovechar la promoción de introducción al club. Pero sí ponía variaciones de mi nombre para dar de alta nuevas cuentas, pero eso sí, siempre cumplía con mi compromiso de compra de al menos un disco a precio regular.
Años después cuando no compraba tantos discos no se que ocurrió primero, si cancelé la cuenta o cerraron, pero empecé a comprar en línea. De hecho, mi primer compra online fue en cdnow usando mi tarjeta de débito. En estas tiendas virtuales podías comprar sin esperar a ir a la oficina de correos a mandar tu orden con su respectivo money order y al cabo de una o dos semanas llegaría tu pedido. ¡Conveniencia! También cdnow cerró o fue adquirido por Amazon y empecé a comprar en Music Boulevard ya en tiempos de Napster donde ya era común dejar de comprar discos. Y como cereza en el pastel, me llegó un catálogo de Columbia House invitándome a la promo de ahora 12 discos por algo mínimo. Intenté entrar ahora que sí tenía una tarjeta virtual de Banamex y listo, ahora sí volvía a tener acceso a un catálogo enorme para resurtir mi colección.
Todo esto porque miré el documental ‘The Target Shots First‘ con las grabaciones de Christopher Wilcha cuando empezó a trabajar en Columbia House. Es muy interesante desde el punto de vista de negocios por lo que implicaba armar una estrategia de marketing en algo nuevo que empezaba a acaparar la atención de los consumidores como lo era el «Alternative» y el Grunge en el ’93 y como los directivos de empresas que se dedicaban a la música como ésta no tenían idea de la escena musical. También se explica como funcionaban las ganancias, básicamente al ser las mismas productoras de música los dueños de estos clubs de música, podían pagar un número muy cercano a cero por regalías a los artistas, entonces siendo ellos mismos los productores que manufacturaban los discos, aún con el pago de 18 dólares que tú hacías por 9 discos en realidad todavía salían ganándole. Pero la mayor parte de los ingresos era por la «opción negativa», esos discos que se enviaban automáticamente de acuerdo a tu elección de género musical preferido. La empresa prácticamente se sostenía de los que olvidaban marcar en la tarjetita optando por no querer la selección del mes.
Así, el documental me recordó el catálogo, los discos, el lenguaje que usaban para según ellos acercarse a la gente joven.
Otros tiempos.

Discusión con 4 ex-empleados de Columbia House en AV Club (incluido el mencionado Christopher Wilcha).