Me interesó el libro How to talk so kids will listen & listen so kids will talk por un post de Coding Horror donde decía que son técnicas para comunicación con cualquier ser humano, no solo niños.
A manera de resumen, y totalmente insistiendo en que no soy ninguna autoridad en ningún sentido sobre como comunicarte con los niños, esto es lo que me queda de cada capítulo dentro del libro.
– Sobre lidiar con los sentimientos del niño
1. Escuchar en silencio y con atención
2. Validar sus sentimientos usando una palabra
3. Nombrar el sentimiento
4. Ceda a sus deseos usando fantasía
En este caso todo tiene que ver con darse cuenta que los niños *sienten*, no podemos desestimarlos con el clásico «¿qué sabes de preocupaciones si nunca has tenido que lidiar con lo que yo hago a diario?» ¿Recuerdas cuando tenías 8, 10 o 12 y un suceso significaba el fin del mundo? Así se sienten los niños ante una contrariedad, solo es darles su lugar, aceptar que están en medio de una problemática, ni siquiera es tratar de darles una solución, es simplemente tener la consideración de «entiendo que estás pasando por un mal momento».
– Para fomentar la cooperación
1. Describir
2. Dar información
3. Decirlo con una palabra
4. Hablar de nuestros sentimientos
5. Escribir una nota
Los reproches solo fomentan un ambiente de negatividad. Muy en el fondo el niño sabe que no tirar la basura, dejar el cuarto desordenado, pegarle a su hermanito está mal. En esta mecánica se describe sin discursos el problema y se ofrecen entendimientos coherentes para enmendarlo.
– Alternativas a castigos
1. Señalar una manera de ser útil
2. Expresar enérgicamente desaprobación
3. Describir expectativas
4. Mostrar como enmendar la situación
5. Ofrecer opciones
6. Tomar acción (sobre la opción elegida)
7. Permitir que el niño experimente la consecuencia de sus actos
Algo muy importante es no caer en el juego de juzgar, el hecho de reprochar tildando de un adjetivo negativo simplemente no ayuda. Se trata de que el niño se de cuenta (con tu apoyo) de que no está bien ese mal que hizo pero sobre todo enmendarlo.
– Fomentar autonomía
1. Permitir que tomen decisiones
2. Demuestre respeto por el esfuerzo del niño
3. No pregunte demasiado
4. No se apresure a contestar preguntas
5. Anime a que el niño busque fuera del hogar
6. No le quite la esperanza
Solo se trata de que el niño no esté siempre en su burbuja. Que salga afuera y se esfuerce por librar batallas con mucho respeto. Uno tiende a siempre tratar de protegerlos (y de hecho es el trabajo de los padres) pero allá afuera la vida no siempre será así.
– Sobre los elogios
1. Elogios descriptivos
2. Describir lo que se siente
3. Resumir en una palabra
Es una característica muy humana decir siempre a los más allegados que son lo mejor del mundo. ¿Puede llegar a ser contraproducente esto? ¿Qué tal si nos enfocamos mejor en las realidades sin llegara a adjetivos absolutistas? Quizás así podamos tener personas más concentradas en dar el mejor esfuerzo sin crear gente que cree merecerse el mundo solo porque sí.
– Liberar al niño de jugar un rol
1. Busque oportunidades para mostrarle al niño que puede verse de distinta manera
2. Ponga al niño en situaciones donde pueda verse distinto
3. Deje que el niño escuche comentarios positivos acerca de él
4. Modele su comportamiento de acuerdo a lo que gustaría ver
5. Busque ser el repositorio de momentos especiales del niño
6. Al fallar, enuncie sus expectativas y sentimientos
Con esto del «rol» se refiere a estereotipo de niño travieso o «maleducado», se trata de quitar viejas costumbres con las que no se está de acuerdo y tratar de moldear comportamientos desde muy dentro de su ser.
En todas estas técnicas básicamente se recae sobre todo en el respeto. Se trata de otras personas con las que estamos compartiendo un hogar y ellos también tienen su forma de ser, sus expectativas y sus deseos de como hacer las cosas. Si logramos encaminar la comunicación fomentando el respeto mutuo se podría llegar a obtener resultados más allá de los monosílabos a los que estamos habituados.
El libro recoge estas técnicas en ejercicios, anécdotas e historietas de estas técnicas puestas a la práctica. Y tal como Jeff Atwood menciona en su post How to talk to human beings, son técnicas para la comunicación humana a cualquier nivel. Recomiendo el libro para tener una herramienta más para la educación de los hijos, y mira, encontré una versión en español de distribución gratuita (aunque, no de muy buena calidad).
Me llamó la atención por el reparto, pero desde el comienzo me quedó claro que no es una película que haya sido hecha recientemente. Vemos a Anna Paquin quizás en medio de su redescubrimiento en ‘True Blood’, un Mark Ruffalo previo a Hulk, Matt Damon aún pendiente a convertirse el nuevo héroe de acción o un Matthew Broderick que recuerda mucho a su profesor en ‘Election Day’. Sí, claro, es una película que fue distribuida hace más de 5 años, pero aún así noté los actores bastante jóvenes.
Lisa (Paquin) es una adolescente común en Nueva York terminando los últimos cursos de High School, donde sus días transcurren como es normal con cualquier estudiante de 17 años. Sus preocupaciones son básicas limitándose a no reprobar materias, llevar la relación con sus padres divorciados lo suficientemente bien para no arruinar nada, confidenciar con sus amigas sobre sus enredos amorosos o buscar un sombrero vaquero.
En medio de su búsqueda del sombrero, nota que el chofer de un camión (Ruffalo) porta uno perfecto. Tratando de llamar su atención claramente provoca un accidente donde pierde la vida Monica (Allison Janney, conocida por The West Wing) al arrollarla haciendo caso omiso del rojo del semáforo. Pero en el reporte policiaco Lisa testifica esto al revés diciendo que estaba en verde, en una complicidad indirecta por miradas con el chofer.
Una vez iniciada su cruzada personal para enmendar su error, se ve aderesada de tomas en picada de plano abierto y otras en cámara lenta que sirven de intermedio para el reto de mostrarse en un estado perpetuo de enfado y hastío convinado con la impotencia por el sistema policial. Se sobrevienen un sinfín de discusiones cada vez más subidas de tono en sus clases de debate o con sus padres, siendo su madre una actriz de teatro Joan (J. Smith-Cameron) con sus propios problemas y ni hablar de su padre Karl (el también director, Kenneth Lonergan) quien hizo su vida al otro lado del país. También con Emily (Jeannie Berlin) con quien decide emprender una demanda contra la compañía de autobuses, además de con sus maestros y prácticamente todos quienes llegan a toparse con ella. Aquí Jeannie Berlin da una caracterización de clásica neoyorquina sin tapujos ni modales para darse a entender. O una derrochante Hina Abdullah y aportaciones de Olivia Thirlby en los debates escolares que escalan de intensidad dejando ver la presión que tiene Lisa para escapar de su carga de culpa. Solo es con el maestro Mr. Aaron (Damon) con quien ve que puede entablar una conversación al menos más adulta que con el resto de los chicos con los que convive.
Esta historia se adentra en el egoísmo adolescente. Es clarísimo con los chicos con los que se relaciona como Darren (un jovenzuelo John Gallagher Jr) o Paul (Kieran Culkin) y sus escenas en las que buscan solo su satisfacción. Pero también y por sobretodo lo vemos en Lisa que lo único que le importa es expiarse. Poco importa darle paz a Monica quien moribunda en sus brazos añoraba a su hija. Lisa solo quiere obtener su propia conclusión y cerrar este ciclo para su personal consuelo. Tan engreída e insoportable como solo una chica cosmopolita de la gran ciudad podría ser.
Es solo con una preciosa interpretación de la Barcarolla en la sala de ópera donde se conmueve aceptándose y baja la guardia.
Brincando entre roca y roca en una de ellas no alcancé a subir bien el pie y ¡pum! el dolor fue contundente y directo. Imagínate que vas por la calle y le das una patada a la pared nomás porque sí, justo así fue. Sentí ahí mismo la pérdida de mi uña del dedo gordo del pie derecho. Pero aún faltaban 8 kilómetros aproximadamente.
Siempre uno se emociona con los retos a los que se registra, y este Noble Canyon mis amigos que ya lo habían corrido me habían dejado muy buena impresión por sus experiencias en él. Así que este año prácticamente en cuanto se abrieron las inscripciones me registré y fue buena idea porque en muy pocos días se llegó al límite de 260 corredores en estos 50 kilómetros en la zona de Pine Valley (muy cerca de Mount Laguna) del este de San Diego CA.
Este año, y mucho tuvo que ver encontrarme con Aleyda Limón en una corrida casual vespertina, decidí no participar mucho en las carreras de fin de semana. Los entrenamientos los programé de acuerdo a un plan que seguimos Marco, Mayo y yo (aunque menos religiosamente que de costumbre) cada quien como pudiera y cuando pudiera. Afortunadamente hubo de todo. Pude entrenar con Isabel y Adán en un calor mayor a 34ºC subiendo y bajando el Cuchumá (ascendiendo de 550 a 1191 metros sobre el nivel del mar) y un par de semanas después además con Paulina, Martha, Chain, Marco y Mayo ya con un clima más cómodo. Me dí mi vuelta por la zona donde el club Linces tuvo su carrera recorriendo las faldas del Cuchumá del lado mexicano y más atrás del ISSSTECALI a la orilla del Río subiendo piedras y entrenando la tierra. Me escapé también por Tanamá a Las Auras que aunque eran más cómodos los ascensos (682 a 952 msendm) sí eran retadores y largos para distancia en terracería. La mejor parte a mi parecer fue recorrer tramos del Pacific Crest Trail cercanos a la frontera con México en Campo, CA que son senderos y veredas muy similares a los de la ruta de la carrera de los 50K de este Noble Canyon. Además de vistas preciosas a todo el largo y ancho de cualquier punto de este trail, tiene los elementos de roca, ganancias en altura y tramos estrechos por donde pasar.
Tuve una infección en la garganta dos semanas antes del reto que me dejó imposibilitado de salir a entrenar por semana y media. Antonio atribuye mi resultado a este descanso que necesitaban mis músculos que permitieron que rindiera muy bien en el #NC50K, pero mientras tanto yo me sentía desesperado, me inquietaba mucho estar cerca de la fecha de la carrera y no poder siquiera estirar las piernas. El médico me inyectaba y recetó antibióticos pero no terminaban de componerme y ya sentía la presión encima. Fue tanta que simplemente un par de días antes decidí correrla a mi modo, sin riesgos, sin buscar ningún tipo de marca de nada con el fin de terminarla en buen estado.
Así llegó el día sábado 17 de septiembre y no pude dormir para nada la noche anterior. Mi alarma estaba para las 3 de la mañana y a las 2:20 decidí levantarme para bañarme, preparar algo de comer y estar listo. Y así me fuí. Como siempre y todas y cada una de las veces que tengo un evento importante tenía la sensación de que algo se me había olvidado pero no lograba atinarle. Cuando llegué a la garita de Otay presentí que era que olvidé irme por la fila del Ready Lane pero fue mejor para mí pues en la fila «normal» solo tenía 3 carros enfrente y pasé sin mayor complicación (ni me dirigió la palabra el agente de inmigración). El camino fue largo, pensaba en que estaba fresco, y con eso me seguía convenciendo a mí mismo que nomás le diera para terminar la carrera aunque seguía con las ansias de que empezara ya.
Llegando saludando a todo mundo, ya estaba Marco y Sandra ahí, todos con frío. Poco a poco fueron llegando la enorme cantidad de corredores de la Baja California que alcanzaron a inscribirse y el ambiente era muy mexicano, con todo y bandera que alguien tenía. También los apoyos como Ninfa, Verito y su hijo, los demás Baja Trail y otros voluntarios. Iba saliendo poco a poco el sol y entre foto y foto, abrazos y buenos deseos ni me di cuenta que ya había empezado y salimos.
En esta primer parte del trayecto es correr en una carretera que le comenté a Mary Aldaco que no me iba a gustar correrla de regreso. Y algo que fue muy notorio ya que iniciamos la escalerita para el primer ascenso (no es muy sencillo rebasar a nadie por más «excuse me» que digas) es que todo mundo iba callado, concentrado, enfocado. Eso está muy bien pero me enfadé y como al kilómetro 6 y en un estrecho donde alcanzas a ver la vuelta de la fila de corredores enfrente de tí alcancé a notar a Paulina e Isabel y grité el «¡HAY NARANJAS!» para darle emoción al asunto pues, aunque percibí un «que pena con las visitas» en su expresión jaja.
Detrás de mí la gran Lori Hancock (foto de George Casas)
Llegamos al primer punto de abastecimiento adyacente al Pine Creek Rd. y los voluntarios aunque muy apurados con que siguiéramos nuestro camino pues había que aprovechar el clima que aún estaba fresco. Y tenían razón porque yo recordaba en mis mapas que tenía preparados que a partir de este punto seguía un ascenso casi sin descansos de 1173 a 1710 metros de altura. Y aquí agarré la onda, éstas tablitas y mapitas con los puntos de hidratación, alturas y tiempos de corte fue lo que olvidé en casa. Pero bueno, al menos lo había estudiado más o menos bien y recordaba lo más importante.
la ida, el regreso (con tiempos de corte) y altimetría
Así que empecé a administrar mis energías para enfrentar estas subidas. Ahí en medio de este bosque de pinos enormes al lado de arroyuelos me pasó Marthita cantando muy campante con sus poles, y ahí busqué alguna rama seca que encontrara que me sirviera de bastón. Y así por fin llegamos a Big Tree donde seguía sintiendo hambre a pesar del sándwich de manteca de maní y jalea de fresas que desayuné antes de salir. Aquí pude complementar con papas fritas, galletas, pretzels y tomé un gel sabor Mocha con buena dosis de cafeína que me gustó bastante, por cierto.
Todo aún muy bien con estas subidas aunque ya empezaba a sentirse el calorcito. Hilda, una TX8 que ya es veterana en Noble me vió preocupada por mi bastón y me ofreció Advil por si tenía alguna molestia. Le comenté que mis poles los tengo en casa y no había problema, simplemente uso ramas secas prácticamente siempre que subo alguna montaña. Pude platicar con Erica también que estaba haciendo por primera vez sus 50K y se miraba muy fuerte. Y así conversando con ellas seguimos amplios kilómetros enfrente hasta llegar a Penny Pines donde felicité por su esfuerzo como voluntario a Matt (así nos lo habían pedido antes de salir) y curiosamente todo mundo se quedó extrañado por mi gesto. Aquí seguía con hambre y después de una papa cocida llena de sal hasta tomé un pedazo de sándwich que había en el buffett. Como siempre agradecía a todos, daba mi número para que no hubiera pérdida de control y seguimos el camino.
Aquí Hilda de TX8
Nos alertaron de que serían los más calientes kilómetros pues no tendríamos la protección de los árboles pero la verdad lo disfruté mucho, simplemente por las vistas a los cañones y laderas de las montañas. Además hacía un viento muy frío que aminoraban la temperatura. Yo seguía con mi mapa mental de que estos kilómetros al menos no serían tan preocupantes las subidas y así fue hasta llegar a la zona donde topas con el punto de abastecimiento pero tienes que subir alrededor de una milla y regresar. Aquí tuve oportunidad de toparme con Claudia, Juan y otros amigos que hice durante el recorrido para desearnos buena carrera y darnos cuenta que todos seguíamos en buen estado.
Regresando al punto de abastecimiento de Pionner Mail tuve un recibimiento de lo mejor con Karina que me aplicó agua helada en la cabeza que se sentía como la gloria misma. Aquí estaban el resto de los camaradas de Baja Trail que fueron a apoyar y aquí me convenció Antonio cuando mencionó que me quitara de cosas y me creyera que estoy en buena forma para correr esta carrera. Esto porque ya estábamos en el kilómetro 27 y medio y me sentía bastante bien. Agradecí los buenos deseos y así me lancé para lo que seguía y al despedirme de Adán que estaba también apoyando me dí cuenta que ya era el kilómetro 28 y apenas salíamos de ahí. Aquí haciendo cuentas me dí a la idea que tendríamos que hacer finalmente un kilómetro más, pero eso lo corroboraría hasta llegar a Big Tree de nuevo que sería el punto donde vuelves a pasar por la misma ruta y la vuelves a recorrer pero de regreso; apenas así estaría ya más seguro de estos cálculos.
De acuerdo a mi mapa que tenía en la mente aquí seguían unos cuantos kilómetros tronadores porque había subidas un poco más largas aunque no con tanta pendiente. Aquí rebasé a Juan que seguía sintiéndose bien pero a paso más conservador. La vista seguía siendo espectacular por la distinta vegetación de esta zona de la montaña y los senderos eran más estrechos, pero por fin regresamos a Big Tree y corroboré mis temores, en este punto aún faltaban aproximadamente 15 kilómetros y sí, tendríamos que hacer un kilómetro más. Yo me seguía sintiendo bien y de hecho prefería que fuera un kilómetro más en lugar de un kilómetro de menos así que ya lo asumí como parte del reto. Rellené mi mochila que ahora sí se me había acabado el agua, tomé un par de sorbos de Coca Cola, Mountain Dew y Ginger Ale (no se porqué se me antojó tanto) y continué.
Aquí ya el sol estaba muy arriba, seguía por los pasadizos en medio del bosque alrededor de riachuelos y estaba todo precioso. Conversaba con una americana y un chicano que ya tenían experiencia corriendo en la montaña pero me preguntaban por el #ubt50K de Baja Trail y les dije la verdad «it’s brutal, but great!» Y es que también cuando rebasamos a Mayo en este caminito recordé cuando el XGabriel nos dijo que si ya hiciste el UBT, Noble es un «walk in the park» y sin ánimos de falsa modestia, pero hasta este punto con casi 40 kilómetros recorridos yo lo sentía así. Y bueno, solo como anécdota les comenté que son pocos los americanos que hacen el ultramaratón de la Baja y que lo repiten el año que sigue.
Aquí ya estábamos por llegar a Pine Creek de vuelta y fue en este recorrido lleno de rocas enormes y escalones de piedra que me dí el porrazo pateando una piedra sólida en seco al no subir bien el pie. Me gusta mucho el agarre que tienen mis Speedcross 4 pero sí recordé porque usaba casquillos en las botas que portaba cuando tenía 20. No era un dolor que me impidiera continuar pero sí sentí que bajé el ritmo. Con esto, ya con el calor encima y aún con el cansancio natural hasta ese momento me dí cuenta que a pesar de todo quizás sí haría el tiempo que Ultrasignup me proyectó cuando me asignaron el número. Y eso me dió mucha satisfacción y me impulsó más a seguir adelante. De hecho en el punto de abastecimiento solo les pedí me remojaran la cabeza y las piernas con el agua helada y no quise perder mucho tiempo aquí. Estaba muy entusiasmado.
foto de George Casas
Aquí estuvo engañosa la ruta pues yo recordaba perfectamente que el punto más alto antes de iniciar el descenso ya enfilando a la meta era de 1283 metros. Pero no pasábamos de subidas y bajadas de 1170 que me hicieron dudar si no me habría equivocado de numerito pero seguíamos subiendo y bajando y enfrente de mí una pareja de plano me dejó pasar porque no me podían aguantar el ritmo (digo, no iba para nada rápido, como 9 minutos el kilómetro) pero estaba en mejor forma que ellos. Pero no, mi memoria no me falló y hubo una cuesta que seguía ascendiendo hasta que llegamos a los 1279 más similares a lo que yo recordaba y ahora sí, ya iba para abajo.
A poco menos de 4 kilómetros de la meta podía ver el Bible Camp y se miraba tan cerca y tan lejano que yo nada más me emocionaba. Estaba un señor ya mayor que no se dejaba rebasar que incluso me decía que le avisara si necesitaba pasarlo. Pero no, le dije, a este ritmo vamos muy bien. Ya más abajo, donde precisamente empieza el Noble Canyon Trail lo perdí de vista, fue de los que se siguieron derecho por la carretera e hicieron más de 700 metros extras. Yo hice caso a mi instinto y no dejé nunca de perseguir los listones naranjas y por eso no lo seguí. Y aquí mis temores iniciales fueron acertados, sentí pisar el asfalto como un martirio a la planta de los pies y lo peor es que era como una milla para llegar. Enfrente de mí iba un par de chicas que iban muy emocionadas por terminar su carrera pero una de ellas desistió pero no dejó de apoyar a su amiga: «you can do it Gloria!» le gritaba y pues yo también le animaba y al verme cerca le daba más duro y yo lo único que quería era terminar.
Al fin llegamos a la entrada del Bible Camp donde volvíamos a pisar terracería y ya no cabía en mí mismo. Ya estaba extasiado y como acostumbro levantando los brazos emocionado y gritando. Al ya ver la meta y la rata colgada alcancé a ver a Karina y a Isabel que ya había terminado y yo me sentía muy contento de lograr estos (finalmente 51) kilómetros. Pero quien sabe porqué, no quise para nada besar a la rata, una especie de ritual que tienen los Bad Rats en esta carrera. Todo mundo felicitaba y gritaba y por fin me dieron la preciada (y pesada) medalla del Noble Canyon 50K.
foto de Karina Rodríguez
No digo que no tenga su nivel de dificultad, lo tiene, y no es un reto que se debe tomar a la ligera porque a final de cuentas cincuenta kilómetros son cincuenta kilómetros. También resultó en la temperatura más agradable en los diez años que se lleva haciendo esta carrera que históricamente para mediados de septiembre se da el calor más intenso de todo el verano. Pero agregando todos estos factores a nuestro favor, es simplemente que cuando te preparas, haces tus entrenamientos, tienes el apoyo de tus amigos y compañeros, las cosas suceden.
Kilómetro 36 apenas empezaba la cuesta matadora con el letrero de que hay quienes temen las subidas, y aquellos que las deboran (o algo así), pero la verdad ya llevaba como 2 kilómetros previos muy pesados por los caminos de cemento que sí me hicieron mella en la planta de mis pies. Ni modo, mientras más pronto salga de esta subida sobre el 163 más pronto llegaré a la meta y aunque gustozo tomé la bajada ya para enfilar a la meta sí resentí en las piernas y rodillas estos últimos 5 kilómetros.
Pero antes tuve toda la semana con nervios por el calor que estuvo haciendo y que se proyectaba para este domingo 5 de junio de 2016. Afortunadamente empezaba a las 6:15 de la mañana saliendo de las inmediaciones de Balboa Park y el clima pintaba muy favorecedor con una brisa suave y el cielo nublado. Muy sabrosa la salida con los buenos deseos de los amigos que saludé y que emocionados corríamos este nuevo maratón (y algunos el medio). La primera parte era una vuelta por unas colonias alrededor de Normal Heights justo enfrente de las casas de donde ofrecían de todo y animaban a miles de corredores de todas partes. Pero en una milla que me conmovió enormemente, había retratos de soldados que no regresaron de sus tours de deber. Muy largo pero al terminar aplaudí a sus familiares y amigos que portaban la bandera de EE.UU. en su memoria. Cualquier opinión de las incursiones bélicas de ese país no regresan a esos padres, madres, hermanos, amigos que dieron la vida por él, y merecen todo el respeto. Este sentimiento me acompañó todo el maratón y sentí paz solo al terminarlo.
Mis audífonos de plano mejor los guardé después de detenerme a escuchar a una banda tributo a Black Sabbath en el Presidio Park. Con varias de estas bandas daban ganas de quedarse un rato a disfrutarlas pero había que continuar. Más adelante por fin salir de esos lagos pestilentes cercanos a Sea World fue un alivio. Por las vueltas y retornos de la ruta ahí podía saludar a amigos que apenas iban o ya venían de regreso de donde me encontraba, y me animaban más por todo lo que faltaba. Un estrecho largo por Friars (esa calle que te lleva a Qualcomm Stadium) y ya veía a mi derecha mi coco, el Highway 163. Retumbaban mis músculos por el esfuerzo hecho hasta entonces y abandoné la idea de que esta fuera la ocasión de mi sub-4, ni modo. Había que tomar por los cuernos este ascenso y después de que Víctor y Efrén me pasaron dándome ánimos me avisaban que atrás muy cerca venía Paulina. Y así miraba de vez en cuando a ver si me alcanzaba y al mirarla no dudé en gritarle el «¡hay naranjas!» Venía fuerte, enfocada y con todas las miras a terminar en buena forma este maratón, le deseé lo mejor y al mirar la dedicatoria en su espalda de este maratón solté el llanto una vez más. Por pláticas que he tenido con ella al respecto pasaron por mi mente muchas cosas que me estremecieron y traté de no decaer y continuar con paso firme.
Ya venía el último tirón de unos 4 a 5 kilómetros en bajada que resentí por el impacto y ahí sí tuve una sensación de calambres que afortunadamente no me pegaron tanto como para orillarme como otros muchos corredores que trataban de estirarse en los camellones de este freeway. Se miraban muy altos los puentes sobre nosotros con aún mucha gente apoyando y dándonos ánimos. Y es que hubo apoyo todo el recorrido, de porristas de varias escuelas, porristas de barba y panzones, gente en los patios de sus casas, en las intersecciones, en las paradas de autobús, daba gusto ver a simpatizantes de Trump los menos pero también de Hillary o Bernie aprovechar la ocasión para darnos un empujoncito más con esos gritos de apoyo.
Y bueno, ya muy tranquilamente empezaba la recta final que no fue recta. Mi Garmin me indicaba que ya había concluido mi maratón pero seguía pasando por las calles dando vueltas por el centro de San Diego. Por fin a lo lejos miraba la meta y mi tercera conmosión ocurría, estaba agradecido de tener fuerzas para hacer estos retos y pedía poder continuar por más años adelante. Mi mal pisada, mi preparación no muy óptima me cobraban factura por este tipo de esfuerzo pero ahí estaba, terminando un maratón más. Y pasando la meta, la interminable peregrinación para la rehidratación, abastecimientos y por lo que yo iba: la chamarra de Marathon Finisher.
Hablar de Las Elegidas de David Pablos es hablar de cine fronterizo, crudo y sucio. Con una visión de una realidad que por más que se intente acallar no deja de brotar a la superficie.
Sofía (Nancy Talamantes) acaba de conocer a Ulises (Oscar Torres) y cree tener una relación firme y duradera con él. Él recién inicia en el negocio al que se dedican su hermano y padre que es el de reclutar (más bien dicho, esclavizar) muchachas para someterlas a la prostitución. El proceso es muy simple: se trata de enamorarlas, inmiscuirse en sus vidas para conocer su entorno y familiares, ganarse su confianza hasta el punto de dominarlas emocionalmente para hacerlas creer que tienen una necesidad muy fuerte que solo con la prostitución podrían solucionarlo y a partir de ahí, no hay vuelta atrás. Con su «¿Harías todo por mí? ¿cualquier cosa?» logran jugar con los sentimientos de las víctimas que acceden en un principio para salvarle el pellejo a su novio pero debido a un complejo sistema de vigilancia, complicidad de autoridades y vecinos que se hacen de la vista gorda por miedo o lo que sea, sobreviven a esta nueva esclavitud del mundo moderno. No es nada de lo que no puedas enterarte leyendo a Lydia Cacho pero verlo así de claro en escenarios tan palpables definitivamente abruma.
Pero Ulises falla y mete el sentimiento en el negocio, algo que su hermano le ordenó suprimir. Por ello, decide confesarle a Sofía sus intenciones y planean la huida para sacarla de peligro. El intento le vale a Ulises una paliza de toda la madrugada y a Sofía el inicio de su vida de esclava sexual. La película entonces cambía al día a día de la situación de vida que cambió abruptamente para esta niña de 14 años.
Aquí me ha parecido una genialidad la manera de presentar a los clientes, que en principio parecieran ser evaluados por Sofía, tratando de entender que les lleva a pagar por tener relaciones con una menor de edad en una casa de citas horrible en medio del día y en cuartos simples bajo el cuidado de una madrota que no tiene paciencia ante mentiras o engaños y guardianes implacables. Después tiene acceso a unas pastillas que le dijeron le ayudarían a aguantar el día y el modo de ver a los clientes cambia, ya no tiene caso.
El tema recurrente, la sobrevivencia. ¿Qué queda cuando simplemente eres mercancía?
La otra realidad que viven cada una de las muchachas atrapadas en esta nueva esclavitud toma relevancia porque vemos en ellas lo que espera a Sofía, la única certeza es la de (sobre)vivir en esta prisión, de la que no tendrá salida. Es en el tercer acto como se ve que el cóctel perfecto para los tratantes son hogares donde las figuras paternales o maternales simplemente dejan de brindar atención a los hijos y ante el más mínimo gesto amable de un adorable Ulises vemos como Karla (Leidi Gutierrez) baja la guardia ante él y nos enteramos entonces del método que está más que ensayado en este grupo dedicado a vivir de las ganancias de la esclavitud sexual.
La realidad supera la ficción en muchos ámbitos, pero estos temas han sido abordados a detalle en otros lados, por lo que no deja de sentirse una impotencia e incomodidad por lo que se está presenciando. Pero todo empieza en el hogar. No solo por hacer sentir queridos en casa a los hijos sin que tengan que obtener fuera de ella satisfacción a su necesidad de atención, sino por dejar claro que todo ser humano es digno de respeto sea hombre o mujer en la situación que sea.
Solo disponible en selectas salas de cine, espero que con las nominaciones al Ariel sea distribuída aún más no solo porque son temas importantes sino porque es un cine del que te hace reflexionar y abrir los ojos.
Actualización: ‘Las Elegidas’ llega a Netflix el 8 de mayo
No leas si no te interesa saber partes de la trama de ‘Batman V Superman: Dawn of Justice’ (sí, es «V», no «Vs» o «Versus», es «V»), advertido estás.
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Básicamente mi problema con esta película se reduce en esto: una persona ofendida, agredida y lastimada personalmente por la destrucción causada por la lucha entre dos seres ajenos a este planeta es capaz de llegar hasta las últimas consecuencias por vengar a los caídos en esta pelea que no tiene que ver con las víctimas. El hombre murciélago es entonces el juez y ejecutor de la condena máxima, y se dispone a terminar con el súper hombre sentenciándolo a muerte sin derecho a apelación. Pero justo cuando está por ultimarlo, un nombre susurrado por el inculpado lo hace recapacitar su decisión.
Y en unos minutos hasta se refiere a él como su amigo.
Pasando de verdugo a amigo entrañable sin un motivo coherente o derivado de algún diálogo revelador o el descubrimiento de los planes malévolos del villano real. No, ahora son súper amigos solo por el recuerdo de su madre siendo víctima de un atraco.
El resto, es una emocionante y divertida película de superhéroes, claro.
Sabíamos que entraríamos a una zona boscosa pero no sabíamos que estaría lleno de árboles, verde vegetación (cactus picantes), bordeando un arroyo y ante la mirada magestuosa de unas formaciones rocosas que me las imagino con agua en forma de cascada. Y esto apenas ni llegando al kilómetro 5. La mayor sorpresa fue al subir a los senderos que conducen a la Meseta fuera del curso tradicional y subir cerca de un kilómetro por subidas extremas antes de llegar al segundo puesto de abastecimiento. Todo esto aumentó el nivel del reto pero con las vistas espectaculares se compensa. Aún mejor cuando de regreso a pesar de tener que subir unos 200 metros quedaba la idea de que al menos recorreríamos los últimos 2 kilómetros y medio en prácticamente puras bajadas en medio de senderos que se dedicaron a limpiar semanas antes. Panorámica
Y es que la vista con la neblina debajo de nosotros fue inmejorable, las montañas de Cuero de Venados siempre es de la mejor escenografía en cualquier carrera, pero ahora ese plus lo hacía aún mejor. Ni hablar en la cumbre del Coronel con la playa de Popotla de fondo.
Compañerismo
Invariablemente persona con quien te topabas aunque fuera la primera vez que lo mirabas te daba ánimos y respondía a los tuyos, siempre había chance de apoyar con darle la mano a quien estuviera a punto de caer en los ascensos o avisarnos de lo que estaba por llegar. De cualquier edad, género o nacionalidad se sentía ese apoyo. Baja Trail Runners & More
Foto de Viviana Garay
No puede haber mejor grupo de corredores que organicen este tipo de eventos, no solo prestan especial atención a que todos estemos muy cuidadosamente atentidos sino que dan ese extra coordinando voluntarios, patrocinadores y hasta dar esos ánimos tan especiales como las hadas del bosque o los payasos de rodeo que siempre sacaron más de una sonrisa. Aclaro, esto no tiene que ver solo con las más de 16 horas que le invirtieron enfocados durante la carrera, sino los meses de preparación previos. Mil y una veces agradecido con todos los que lograron una vez más llevar a la región un evento de este nivel a la altura de cualquier otro en el mundo y mucho más.
Los amigos
Foto de Karina Rodríguez
Durante el recorrido no pude haber tenido mejor compañía, esos últimos 25 kilómetros los disfruté como nunca he disfrutado una carrera. Pero también vuelvo a ver imágenes o videos del esfuerzo vertido en este ultra por la gente con quien entrenas cada semana y me da una emoción enorme. El grito de guerra de nuestro club «¡HAY NARANJAS!» se dejaba escuchar entre las montañas, cañadas y bosques y nos respondíamos. Ante el desafortunado tropezón con el que le rompí un hiking pole a Santiago él solo decía que no había problema. El corredor que se torció el tobillo y ahí lo apoyaron otros cinco hasta que pudiera levantarse y continuar. Las pastillas de sal, los geles, los chocolates que te ofrecían a lo largo del camino y otras muestras afecto son de apreciarse y agradecer. Además, con las porras llenas de júbilo, los aplausos y ánimos de los amigos que miras en todas las carreras es de lo más gratificante en esos momentos que estás a punto de concluir tu reto. Pero esa es solo una parte, ver llegar a tus amigos cumpliendo su reto y darles esos últimos aplausos antes de que lleguen a la meta es para encender aún más los ánimos que ya tienes al tope.
Foto de Germán Rodríguez para Yo También Corro en Tijuana
Vencer tu reto
Primer UBT abandoné en el K28 por calambres, el segundo UBT con muchos calambres también pero terminé muy satisfecho con 10 horas y 9 minutos. Esta vez iba llegando y al darme cuenta que haría aproximadamente 8 horas y 8 minutos me emocioné mucho más pues llegué a la meta en muy buenas condiciones y disfrutando cada uno de los kilómetros corridos.
La suprema alegría aquí claramente es palpable en este video de Monse Sánchez, no solo era la emoción de la mejora en los tiempos sino ver a todos estos amigos recibiéndote ¡lo mejor!
Nunca se que responder a esta pregunta. Es tan subjetiva la respuesta que no quisiera meterme en la situación de tener que responderla.
Era 1995, ‘Pulp Fiction’ estaba en la cartelera y un compañero de escuela dice «no la vayan a ver, no está buena», y yo que no conocía nada de Tarantino confié en su juicio y no la ví hasta en VHS años después. Y es que, ¿basado en qué puede alguien decir que algo es bueno o es malo? Ya está, podemos claramente discernir cuando es un muy mal trabajo, como ‘No se aceptan devoluciones’, donde técnicamente sus fallos brotan a simple vista. Entonces podemos juzgar «no está bien hecha», pero ¿la podrías disfrutar? ¿te podrías entretener? ¿te llegarías a identificar con lo tratado en ella? Es como los puristas de obras literarias llevadas al cine. Sí, la película estará basada en un libro, y sí, varias cosas se pueden omitir, pero yo trato de ver ambos como obras distintas. No me gusta emitir un juicio basado en que le faltó equis o ye parte que sí se cubre en el libro. Se podría lamentar por ejemplo que en un libro tienes más tiempo para ahondar en el psique de los personajes y sus circunstancias, pero en una película a veces no tienes ese lujo.
Desde hace varios años en distintas iteraciones de mi blog he hecho reseñas de películas, a mi manera y sin estudios previos. A lo más que llegué fue a ponerle estrellitas y era un indicativo de que tanto me había gustado. Pero salvo con ‘Urban Legend 2’, me parece que nunca escribí o recomendé no ir a ver alguna película. Soy de la opinión de que una persona puede disfrutar cierto tipo de películas y aborrecer otro cierto tipo de películas y no influye necesariamente el (buen) gusto.
Un ejemplo, vamos, no soy el aficionado al cine de bigotito largo, gafas de pasta, sombrero y cigarro, pero sí me han gustado y vuelvo a ver 3 veces más ‘The Godfather’, ‘Tree of Life’ o ‘Blade runner’. Ahora bien, puedo disfrutar enormemente la trilogía ‘Lord of the Rings’ pero me duermo con la saga ‘Harry Potter’; me desespero con las de ‘Fast & Furious’ pero me vuelvo loco con ‘Avengers’ (al menos la primera), me impactó ‘Old boy’ (la coreana, claro) pero no tanto ‘Ringu’.
Entonces, cada persona es un mundo de posibilidades en cuanto a gustos y hacer que haga o deje de hacer algo me parece una emisión de juicio y prejuicio bárbara que no pienso asumir. Doy mi opinión sobre el trabajo realizado en la película, si la disfruté, me entretuvo o no, muy especialmente cuando una película me toca entonces sí la recomiendo. Pero de ahí a decir «está buena» (o mala), paso.
He pasado por esto antes. Enfrentarme a una decadente plataforma de dispositivos móviles y una elección que hacer. Tuve la Palm III cuando la mayoría de las personas manejaba los datos de contacto en cientos de tarjetas y la agenda se llevaba en cuadernillos estorbosos. Después actualicé a Palm V y migré a la Handspring Visor que también usaba el PalmOS y de regreso a la Tungsten, así que continuaba usando mi inversión en apps como el (genial) calendario de Pimlico o el siempre fiel teclado (en pegatina y después en virtual) Fitaly para agilizar captura de datos con un stylus.
Pero, los tiempos cambiaban, y Palm no se ponía al corriente con la era del internet suficientemente rápido y tuve que abandonar la plataforma. Debido a mi precedente como desarrollador para sistemas Microsoft, me fuí con Windows Phone. No me preocuparé por narrar mi experiencia con Windows Mobile (6.5 y previos), no importa ya.
Cerca de esos años irrumpe en la escena iPhone cambiando el mercado de los smartphones para siempre. Antes, los sistemas móviles tenían que proveer al usuario con el software para todo lo que necesitara el usuario, como una calculadora, la agenda de contactos, etc. Apple cambió esto preparando su sistema operativo para permitir que desarrolladores independientes pudieran incrustar sus apps en él a través de su tienda por algo así como 99 centavos de dólar, permitiéndoles jugosas ganancias a aquellos realmente populares. A mí, no me gustaba la idea de iOS. Y es que desde la primera vez que usé un Zune admiré como fluían los menús, como cada pantalla se mostraba radiante al navegar en las apps. Portaron todo esto al Windows Phone Series 7 (lo sé ¿qué carajos con la nomenclatura?) y desde 2011 fuí fiel a la plataforma. Lo fuí.
Me encantaban los tiles (mosaicos), amaba como las notificaciones se mostraban en algo no obstrusivo y como podías ver un extracto del mensaje de texto que acababa de llegar sin abrir precisamente el mensaje. Implementaron muy bien el área de notificaciones que tomaron de Android, y también las carpetas para los tiles. La necesidad de apps universales (para equipos de escritorio o móviles) prometían mayor integración y desarrollo de terceros y las cosas parecían marchar a pesar de las pobres ventas. Los desarrolladores como Rudy Huyn maximizaron el poder de la plataforma explotando todo lo que ofrecía para tener apps excepcionales, funcionales y hasta atractivas. Pero desde 2014 prácticamente cualquier consorcio comercial (como grandes bancos) dejaron de soportar la plataforma. Ante el desinterés de Facebook o Twitter por actualizar (o hacer) sus apps, el final se veía cada vez más cerca. Entonces, vino 2016 y necesitaba un nuevo dispositivo móvil. Por supuesto que quería un Windows Phone, pero la oferta en México era deprimente. No solo no había terminales suficientemente potentes, en cualquier lado leía que el sistema operativo Windows 10 Mobile simplemente no está listo aún (aún en sitios especializados y foros fanboys de Microsoft). Para mí cualquier sabor de Android y la jungla que representa el Play Store simplemente no eran opción.
Fuí por un iPhone.
Estoy contento con él, es una terminal excelente, sí, pero todavía no me acoplo a varias cosas:
Hay apps para todo y para todos, virtualmente cualquier cosa que me imagine está disponible ahí en el App Store.
Necesito las notificaciones toast, a veces el teléfono vibra o timbra y tengo que asomarme al home para ver que icono tiene un globo con notificación, y como algunos los tengo muy dentro en carpetas, no tengo idea a veces que sucede.
El botón de regresar cada app lo implementa a su modo, a veces arriba, a veces abajo, no hay consistencia.
Ahora extraño los accesos directos (anclas) a secciones dentro de las apps, siempre los usé. Por ejemplo creas un tile directo a una sitio web de Internet Explorer o un fanpage dentro de la app de Facebook, o un contacto directo de Instagram.
No entiendo porque no puedo personalizar el área de fácil acceso, ahí a un lado del modo avión por ejemplo poner un icono para activar y desactivar datos móviles
¿Porqué no tiene un botón de cámara dedicado?
Lo que sí, con una palabra puedo describirlo: confiable
La otra vez intentamos ver Star Wars según queriendo ver completa la épica saga siguiendo el Machete Order donde evitas el Episodio I y cambiando el orden de las películas así: IV, V, II, III, VI. Pero no, nos estuvimos aburriendo con la primera que vimos (‘A new hope’) y dijimos mejor vamos con la siguiente y pusimos ‘Empire strikes back’, pero tampoco y nos adelantamos al Episodio II. Estuvimos desesperándonos porque no nos emocionaba y ya, bueno, a estas alturas lo atribuimos a esta nueva trilogía que todo mundo recriminó y nos pasamos al ‘Revenge of the Sith’ pero nos estaba dando entre sueño y risa de todo lo que ocurría y abortamos la operación después de más o menos 2 horas que iniciamos el experimento.
Siempre me ha parecido algo simple Star Wars, y pues, tiene sentido pues sigue el camino del héroe que después supe está basado en ‘El héroe de las mil caras’ siguiendo un esquema más que definido en cualquier tipo de relatos a lo largo de la historia de la humanidad. Apenas acabo de descubrirlo con información de Fausto Ponce pero en resumidas cuentas tiene que ver con iniciar en un mundo común y corriente, surge un llamado a una aventura, el héroe rechaza este llamado, encuentra un maestro o mentor, atraviesa por pruebas cada vez más difíciles de solventar, obtiene una recompensa y después del regreso ocurre una resurrección o resurgimiento del héroe. Si te parece conocido es porque ha sido aplicado en prácticamente cualquier película de acción de cualquier época, o libros de aventura y hasta basados en deidades.
No digo que no valga la pena o no estén bien hechas, simplemente aunque lo he consumido por años no termina de convecerme Star Wars como grandes películas. Y sí, recuerdo como me emocionaba cuando llegaron a pasar en el canal 12 ‘Return of the Jedi’ con los ewoks y todo eso. O cuando anunciaron la nueva trilogía del siglo pasado como era emocionante estar en esas funciones de media noche y aceptar como muy entretenidas esas películas. Pero ya viéndolas a la distancia no me terminan de cuajar. Vamos, ¿hay alguien en el mundo que piense que los episodios I, II y III son una gran aportación a la humanidad?
¿Qué pasará con esta nueva trilogía? Los trailers me emocionaron mucho y no tanto por el sentimentalismo de un nostálgico «Chewie, we’re home» sino por la confianza en J.J. Abrams más que en Disney. Es más, si por mí fuera estos personajes los dejaría como anécdota y preferiría dar paso a nuevas historias. Puedo decir más, pero esto no impidió que estuviera ahí en la función de media noche esperando la nueva entrega con boletos en mano adquiridos desde casi 2 meses antes. Y esa primerísima escena con un Star Destroyer eclipsando Jakku debo confesar me emocionó.
Y bueno, no te hace más ni menos importante no gustarte estas películas, pero es un hecho que a lo largo de tu vida has interactuado con estas historias o te has encontrado con referencias a ellas. Aunque no quieras.