Tú me conoces, el frío helado de invierno, lluvia, a veces sol quemador no me impide salir a correr. Lo que sí te puedo confesar no me gusta es el viento, no tanto por los efectos que en la velocidad produce sino por el polvaderón. No te deja respirar, te incomoda, es molesto. Pero si es en medio de la lluvia, es otra cosa.

En el Medio Maratón Rosarito Puerto Nuevo de este 2015 todos los pronósticos indicaban lluvia incesante desde las 5 de la mañana hasta avanzada la tarde. La espectativa de correr bajo lluvia esta distancia la verdad me emocionaba pues aunque varias veces lo había hecho en entrenamientos, nunca en competencia con otros corredores y no era lo mismo que aquella carrera Sports Fan donde solo acababa de llover y el piso estaba mojado. Ahora la promesa era lluvia.

Guareciéndonos
Guareciéndonos

Desde poco antes de las 7 que llegamos no paraba de llover, y esto me emocionaba más. Al ir en el carro notando a los voluntarios ya instalados en los puntos de abastecimiento soportando el fresco guareciéndose del agua bajo las carpas me animaba y aseguraba una buena organización en este medio maratón que ya es tradición en la región pues ya es la decimo primer edición este año. Y ahí estábamos varios bajo los medios techos de un Burger King esperando a que avanzara la hora de irnos a la línea de salida o que bajara la intensidad de la lluvia, lo que ocurriera primero. Ya en la línea de salida con los ánimos incansables de Raymundo Ricardez daban más nervios y emociones, pero no había más lluvia. Y así empezamos, varios nos dijimos que íbamos a un paso bastante conservador ese primer kilómetro, pero bueno, servía para platicarnos, animarnos, tomarnos las selfies y gritar como locos.

Club Berrendo muy animados (foto de Isabel Mata)

Pero no había lluvia. Por lo mismo de la lluvia proyectada, no quise batallar con mis audífonos y el ziploc en el que envolví el celular y por primera vez en un medio maratón no me acompañaron mis playlists. Y se sintieron bastante rápidos los puntos de abastecimiento, quizás por esto. Cuando menos lo pensaba ya llegaba al km. 9, km. 12, km. 15 donde encontré a Ninfa con muy buen paso y comentándome que estos últimos 6 eran los más retadores. La verdad no lo sentí así, iba disfrutando la escena a un lado del mar que esta ruta tiene. Conversando brevemente con quien alcanzaba, agradeciendo el apoyo táctico a Verito del Club Berrendo, posando para fotos desde todos lados, agradeciendo los ánimos de varios quienes apoyaban a sus familiares y otros tantos corredores como Víctor Puma que fueron a apoyar simplemente.

Empapadas pero con mucho ánimo apoyaron
Empapadas pero con mucho ánimo apoyaron

Pero llegó por fin la lluvia. Los últimos 2 kilómetros empezaron a lloviznar y a un kilómetro de la meta ya sentimos lluvia bastante fuerte que por un momento pensé que era granizo. Ahora sí estábamos empapados completamente y yo estaba extasiado. A lo lejos miré la meta y se oía el sonido. Las chicas de la batucada SportsFan aguantaban el rigor de la lluvia torrencial pero con mucho ánimo. Los voluntarios apoyaban y aplaudían, el público con paraguas o chamarras también bajo la lluvia pero animaban a que cerraras bien este medio maratón. Después de recibir la medalla curiosamente me estaba cuidando de no pisar charcos mientras seguía lloviendo, pero en fin.

Lo que me sirvió:
– Prepararse. Con plásticos para cubrir cartera, llaves, celular lo que sea que no quieras que se moje. También en el guardarropa dejé una chamarra, fue lo que me puse al terminar después de quitarme la camiseta empapada y evitar así una neumonía.
– Asimilarlo. Va a llover ¿ya qué? mejor disfrutarlo.
– Cambio de ropa seco. Lieutenant Dan tiene razón, un par de calcetines secos hacen toda la diferencia del mundo para el traslado a casa.

Atrás, nubes amenazantes (foto de Verito Gálvez)
Atrás, nubes amenazantes (foto de Verito Gálvez)

El viento helado me pegaba de frente en los kilómetros 10 y 11 y me preocupaba me afectara con una gripe o algo peor. Entre delirios no se si leí los labios de un señor que junto a una familia estaba en la caja de un pickup avanzando lento en el tráfico provocado por nosotros corriendo, pero también aguantando ese mismo viento helado. Al parecer nos dijo «pinches locos».

Un poco de locura hay que tener.

Addendum: demasiado buena para no rescartarla de la llegada a la meta LLOVIENDO.

Foto de Isabelita Granados
Foto de Isabelita Granados

2 comentarios sobre “Vamos a correr – En la lluvia

  1. Hola Gabo! Me gusta tu forma de narrar los hechos.
    Me he perdido de correr este medio maratón los últimos dos años, y sobre todo esta vez, con un clima que ya deseaba llegara para correr así; la lluvia me encanta, tampoco le temo, si acaso como tu lo dices, el viento es algo molesto, pero solo el que es polvoriento.

    Que bueno que sigues imparable…creo ya me empataste con la cantidad de «medios» corridos en el 2015, hice 7 y éste que no corrí hubiera sido el octavo. Ah! pero en unos 15 días planeo correr por mi cuenta esa ruta de 21 kms.

    Cuidate, que falta muy poco para Las Vegas ¡Saludos!

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