Es con este libro de Elena Poniatowska cuando logras tener una visión de México del siglo XX y que muy a nuestros pesares sigue estando vigente a pesar de transcurridos los años, y que puedes tener la certeza de encontrar un sin número de reflexiones. Lorenzo es un mexicano como cualquier otro preocupado por su país, que gusta de la ciencia y aunque a veces la estorban, también guarda aprecio por las mujeres. Vemos como transcurre su vida desde sus orígenes en una modesta vivienda donde todo lo proveía su madre Florencia cuya muerte temprana lo llevó a vivir al lado de su progenitor que nunca antes se había hecho cargo de él ni de sus hermanos. Aquí, en esta vida más cómoda conoce muchos personajes (y se desentiende de algunos otros, como sus hermanas y hermano) y sigue interesado en la ciencia y da cuenta de ello en la escuela, en sus relaciones, en sus trabajos. Conocemos entonces las inquietudes de quien ama a su país, que tratando de entender sus carencias y valores, aunque impotente por más que hace algo por engradecerlo, de dar más del 100% por él, no es suficiente. Añade apatía, presidencialismo, flojera mexicana, lo que sea, México es así, sí, pero es aún mucho más.
Suena interesante, creo que es una de las grandes enfermedades de México, la apatía.
Ah! si, ese libro es una muy buena descripción de la sociedad mexicana del siglo XX…
Además, es un muy buen homenaje que Elena le hizo a su fallecido esposo Guillermo Haro, uno de los científicos más grandes que México ha tenido.
En alguna entrevista leí que Elena siempre le dijo a su marido que ella era una revancha del destino, ya que cuando se conocieron por una entrevista que ella le haría, la recibió diciendo que no le gustaban los periodistas… y mira!
Saludos