El diablo se llama Rius

Así como muchos mexicanos, descubrimos Rius desde chicos por los "monitos". En mi caso fue curiosamente en una casa de un pariente en USA. Eran el tipo de vacaciones que no disfrutaba del todo, ya sabes, el tipo de viajes que son solo para visitar familia que no conoces y te aburres terriblemente. Pues bien, en una de esas noté varios libros en el librero/cabecera de la cama donde estábamos. Yo casi siempre llevaba algo para leer pero en esa ocasión me llamaron la atención los títulos 'Filosofía para principiantes', 'La panza es primero' y por supuesto varios políticos como 'Trukulenta historia del kapitalismo' y el clásico 'Cuba para Principiantes'. Tenía 10 u 11 años y obviamente no entendía mucho de lo que trataban, hasta me dió miedo cuando un tío me comentó que no debería preocuparme a mi edad por política, pensaba "¿por qué es mala o qué?" y por eso me fuí más por el lado humorístico.

De regreso a casa no encontraba sus libros o eran títulos que no entendía o quería entender. Lo cierto es que cuando entré ya de lleno a leer sus libros fue en tercero de secundaria, específicamente aquellos que trataban sobre Cuba. Quedé fascinado con las historias de la travesía de Fidel Castro para "liberar" a Cuba de un tirano pero sobre todo la forma amena de relatar todo. Obviamente con el 'Lástima de Cuba' comprendí muy contrariado como Rius mismo se lamentaba del "logro" cubano. Me dí cuenta que está bien cometer errores y no solo eso, rectificarte cuando te das cuenta de ello. El punto es que gracias a esta maestra me atreví a adentrarme a esos libros más "serios" como el 'abché', 'Lenin' y 'Marx' (para principiantes), 'La Pereztroika' y otros más de tinte, digamos, de izquierda. Por ahí leí compendios de Los Agachados o Los Supermachos que compartíamos entre algunos amigos. Ya después la revista 'El Chahuistle' era muy esperada y por supuesto nos adentramos a la nueva generación de moneros que de una u otra forma nacieron gracias a Rius.

Los libros de Rius eran muy variados, me parecieron fascinantes aquellos sobre nutrición y el de las profesías del fin del mundo. La sexualidad, religión y mucha historia eran explicados en sus libros. '500 años fregados pero cristianos' e incluso el muy reciente 'Como se empezó a xoder Méjico' deberían ser parte de la biblioteca de cualquier escuela. 'Con Perdón de Doré (y la Biblia)' es un tipo de humor que no cualquiera se atreve a hacer pero muy efectivo. 'Jesús, alias el Cristo' y varios relacionados reafirmó mis ideas religiosas (en uno de sus libros pude leer "la lectura (crítica) de la biblia es la mejor fábrica de ateos"). Con 'La droga que refresca' y otros sobre la alimentación que tenemos en México me dí cuenta que hay que cuidar la salud empezando por lo que ingerimos. Por supuesto no tenía que estar de acuerdo al 100% en sus opiniones, pero era muy efectivo en dar a conocer su mensaje y entender su forma de pensar. Ya era otro boleto con que te quedabas y con que no. Lastimosamente, puedes tomar cualquiera de estos libros donde se explica mucho de lo que está mal en este país y en el mundo y te darás cuenta que no han perdido vigencia. Hablan de políticos haciéndose ricos por corrupción, de corporaciones y sus deseos salvajes de enriquecerse a costa del medio ambiente o el bienestar común, y muchos temas más que podrás entender conociendo el origen.

Chamuco271661906Cuando salió el 'Rius para principiantes' me lo regaló un gran amigo, y coincidentemente vino a Mexicali a promocionarlo. Me quedé con las ganas de asistir al teatro de la universidad y oirle hablar de las diabluras que relata en su autobiografía. Supe que el teatro estaba lleno, muchos lectores con sus libros que tenían la esperanza de que se los dedicara y firmara. Le pude seguir la pista después con El Chamuco y hasta me dedicaron un saludo en una edición que pude comprar. Y es que a pesar de sus más de 80 años seguía escribiendo y se quedaron algunos borradores en su librería según tengo entendido. Lo cierto es que Rius hizo mucho por transmitir educación en este país; y hay legiones de lectores que hoy lamentan su partida de este plano existencial.

Hasta siempre maese.

 

Los samaritanos

4e20fdb0c24617072964da9b90d46020«Su familia en el D.F. está bien, no se preocupe» es lo que recuerdo que escuché a este señor que tocó a la puerta de la casa y que mi mamá lo escuchaba desconcertada.

Tenía 7 años ese 19 de septiembre de 1985 y aunque mi capacidad de comprensión era limitada (no era mucho lo que me transmitían mis papás) sí era muy notable la desesperación y angustia esa mañana. Solo recuerdo que se nos hizo de noche en la oficina de Telégrafos (en ese entonces enfrente de la Cervecería) y estaba saturada de miles de familias con igual desesperación de no poder saber nada de su familia en lo que los noticieros hacían ver como la mayor de las tragedias. Los telegrafistas ante la imposibilidad de conexión a la Ciudad de México según recuerdo de todos modos recibían mensajes para poder transmitir cuando se reestableciera. Todo era un caos.

Transcurriendo los días la angustia en mi mamá no paraba, por más que tratara de que no percibiéramos eso. No era para menos, toda la parentela de su lado vivía ahí donde las imágenes por televisión pintaban un panorama terrible. Y nosotros no sabíamos nada de ellos.

Hasta que ese día, este señor llegó a la puerta a confirmarnos que todos estaban bien. Explicó que él también buscaba noticias de sus familiares y al no haber comunicación por ningún medio decidió apersonarse y buscarlos allá. En la ciudad vió también muchas otras personas con el problema de que no podían hacerles saber a familiares en el norte que no había nada de que se preocuparan (o darles a conocer algún deceso, lamentablemente también) Así que junto la mayor cantidad de nombres y direcciones que pudo y se dispuso a recorrer las ciudades de la frontera tocando puertas y quitarles a familias enteras esa angustia que solo puede provocar la incertidumbre.

Vamos a Correr – el #ubt50k 2015

Por meses los entrenamientos organizados por Adrián y Susie nos estuvieron preparando para lo que vendría. Pero ya en el día de la carrera todo puede cambiar, o al menos la percepción es distinta. Lo que más me preocupaba a mí precisamente eran los tiempos de corte así que tenía que tener muy presentes los horarios. No iba a sacar un súper tiempo, lo que quería era terminarlo. Después del año pasado que tuve que abandonar en el km 28, éste ultramaratón representaba un reto mayor. El día comenzó… mal. Quería desayunar razonablamente pero después de dos mordidas a un plátano no sentí muy bien mi estómago. Así que empaqué el resto del plátano y el sándwich que había hecho para comérmelo antes de empezar la carrera. Pero a la hora de lavarme los dientes todo se me revolvió y tuve que agacharme a abrazar el escusado :S No quise que esto fuera una excusa para desistir y así partí al Rancho Casián.

Berrendos en el Ultra

Llegué a las 5:40 y ya estaba todo el equipo de Baja Trail Endurance & More ya con todo organizando a los voluntarios, los garrafones de agua, los abastecimientos, todo perfecto. Poco a poco empezaron a llegar los demás corredores y la camaredería y buenos deseos de todos para con todos daban mejor ánimo, pero los nervios en todos eran muy palpables. Con Marthita y Mayito hice unos ejercicios de estiramiento súper efectivos que me quitaron un poco los nervios. Luego que fueron llegando todos los Berrendo pudimos ahora sí tomarnos la foto del recuerdo de los que participaríamos (aunque todavía no llegaba Picos). Así entre saludando a todo mundo y deseándonos lo mejor, de pronto el sonido a cargo de Raymundo Ramírez solicitaba a Antonio Ríos a dar el banderazo de salida no sin antes dar la última plática de orientación. Y así empezamos.

y faltaba
solo lo primero, y lo que faltaba

La primer sorpresa fue una vuelta rodeando el Rancho Casián para ahora sí enfilar rumbo al camino de terracería que nos llevaría al primer cerro. Los ánimos ya estaban encendidos pero al menos yo me quería guardar y las subidas por más pequeñas que fueran quería caminarlas. Esta primer vereda era tranquilita con un camino perfectamente marcado y todavía con mucha compañía que entre todos nos dábamos ánimos. Llegamos al primer puesto de abastecimiento (Isengard) con todavía neblina en el cielo por lo que el sol no era problema. Había que tratar de comer una papa cocida y unos trozos de sándwich para compensar pero todavía tenía el estómago revuelto :\

Corredores enfilando a la Meseta

Salimos así subiendo las jorobas de las cuales detesto las piedras sueltas pero bueno, se trataba de asumir esta parte del reto también. Ya bajando de ahí Raúl Nuncio quien se había apuntado como voluntario daba los primeros gritos de aliento a todos los que pasaban por ahí. Después de esto la corrida siguiendo la montaña es una vista espectacular, pero teníamos que dejar la admiración del paisaje para otra ocasión porque había que tener la vista fija en el camino. Más de dos ví caer estrepitosamente y era particularmente peligroso porque estábamos corriendo por la parte más alta del cerro rodeados de nopaleras y otros cactáceos espinosos . Bajando de estos cerros miré a unos metros del segundo puesto de abastecimiento como Iván Santana iba en friega, quien terminó ganando la carrera de 25k. Aquí ya pude tragar una buena cantidad de papa cocida para reponer energías. Pero lo siguiente era mental.

En medio del bosque en las faldas de la Meseta

Estábamos a las faldas de la Meseta (en mis anotaciones Mount Doom) y había que llegar al siguiente puesto de abastecimiento. En esta parte es donde el escenario es espectacular, en medio de un bosque y un río (aunque seco). Pasando el espantapájaros colgado era que había que hacer un hiking en medio de raíces y más árboles, aunque quisiera no era para correr. Aquí hice uso de uno de los bastones para apoyarme con una rama seca suficientemente firme que encontré y pelando sus varillas sueltas. Esto es subir una montaña y estos bastones ayudan mucho. Había varios que ví con sus bastones profesionales como Santiago Agreda a quien amenazaba rentárselos. Y es que la ventaja de ellos es que son de un material nada pesado y muy firme que asegura un buen soporte. Y así llegamos a un punto de abastecimiento que no era el check point pero que la gente de Baja Trail te apoyaba con agua o cualquier cosa que necesitaras. Pero había que seguir y ahora se trataba de un camino de terracería subiendo y bajando muy empinadamente. Por fin llegamos al tercer check-point que yo llamo Minas Tirith (porque está muy cerca de Mount Doom, get it?) y aquí dejé mi bastón en la caja del pickup. No lo necesitaría pues seguían unas bajadas de unos 5 o 6 kms.

curvas curvas y más curvas

Aquí veíamos como poco a poco dejábamos la Meseta y miraba incrédulo un gran pico de lo que no podía creer era el Cerro Coronel. No solo lucía enorme, sino que el caminito para llegar a él se miraba empinado. Estaba muy equivocado, era peor. En el valle antes de volver a subir como referencia había marcado Dorwinion, el único lugar con vestigios de civilización entre estas dos montañas. Era un valle precioso pero había que empezar a subir. Aquí encontré otra rama que curiosamente estaba perfectamente recta y que me apoyé para usarla de bastón. La primer subida estaba increíblemente empinada y aquí miré a los primeros en regresar que ya iban en los primeros lugares. Pero en una zona donde se emparejaba el camino (plano, pues) empecé a sentir unos intentos de calambres. No quise esperarme y me puse Iodex para calmarlos. Aquí por el kilómetro 21 me encontré a Héctor Romero ya de regreso que también venía con calambres. Ahora lo que me preocupaba era que estaba por terminarse mi agua de mi mochila y la botella adicional que traía. Y empezaron las subidas más empinadas en un camino de terracería lleno de piedras y muy accidentado. Aquí lo que era realmente traumante era que miraba una curva que me hacía entender que al sortearla llegaría al siguiente punto de check-in pero no, había una curva más, y después otra, y una más. Estaba desesperado ante mi falta de agua, mis calambres y el cansancio.

La vista espectacular en la cima

La mala noticia fue que a unos 10 metros del puesto pasó un señor que estaba quejándose amargamente de que no tenían agua. En mi mente solo pasaron maldiciones ¿cómo no iban a tener agua? ¡yo ya no tengo! sentí el peso del fracaso pasar mi mente pero preferí no hacerle caso. Llegando al puesto confirmé y efectivamente no tenían agua porque los garrafones que llevaron se les cayeron y se rompieron. Las personas en este puesto apoyaron como pudieron y había Coca-Cola y otros refrescos pero yo necesitaba agua. Una chica de Baja Trail se apiadó de varios de nosotros y al parecer de su botella personal nos dió unos chorros de agua para lograr subir el último pico. Aquí no podía creer lo empinado que estaba. Era pura piedra en unos caminitos que se miraban muy pesados y así lo confirmé con Marco Valencia que ya venía de regreso y me dice «está muy pesado». Ni hablar, a darle. A pesar del cansancio y los calambres, esta parte la sentí bastante cómoda. Me recordó las idas al Cuchumá que hace años (cuando la frontera con EE.UU. era una cuerda) subíamos mi familia y amigos cada fin de semana. Las  piernas las sentía bastante bien a pesar de que prácticamente veníamos escalando. Lo malo es que teníamos que dejar libre el paso para los que venían bajando y ahí estábamos como cabras pastoreando a la orilla de los riscos.  Aquí me dió mucho gusto ver enteritos a Marthita y Mayito que también siempre en cualquier carrera me dan unos ánimos y apoyo que siempre se agradece. Sorteando la primer subida miré con mucha paciencia que seguían unos 200 o 300 metros más planos antes de otra vez subir empinado. En esta parte plana sentí más pesadas las piernas pero había que subir lo último. La vista era espectacular en Dor-en-Ermil en el punto del kilómetro 25 exactos, aunque estábamos en las puntas de unas piedras. Se logra ver prácticamente hasta la bahía de San Diego hasta un poco más allá de Popotla. Al otro lado la Meseta que todavía nos esperaba. Aquí abriendo mi mochila descubrí una botella de suero que no me acordaba que traía y lo tragué en menos de un minuto. Aquí me dió un gustazo ver llegar a Gerardo Berrelleza aunque desafortunadamente iba en no la mejor condición. Pero ya había que regresar pues se aproximaba el tiempo de corte. Así que empezamos el descenso y me encontré a Viviana Garay que con el compromiso de una gran fotógrafa hizo el esfuerzo de subir a la punta para lograr esas capturas muy especiales para los corredores. Llegando de nuevo al checkpoint ya por fin había agua. Me unté hielo, rellené todo lo que traía y tragué puños y puños de sal. Pero había que partir de nuevo.

Bajando la Meseta

Aquí bajando lo empecé a trotar pues había que llegar en menos de dos horas a Minas Tirith de nuevo. Como sabía que seguían unas subidas muy grandes antes de llegar a la Mt Doom me preocupaban los tiempos de corte. Así lo pude bajar no sin antes ponerme de vez en vez Iodex para apasiguar los calambres hasta que llegamos de nuevo a Dorwinion en la parte más baja de este valle. Y empezó el ascenso de unos 5 a 6 kms. Insoportables. Pero venía acompañado de otras 5 o 6 personas, no se cuantas, apenas miraba yo, y nos adelantábamos a veces y a veces retrasábamos pero sin variar íbamos caminando. Mi bastón me volvió a servir bastante bien y aquí mis recuerdos me traicionaron porque mirábamos la Meseta muy lejana. Pero seguíamos y seguíamos y trataba de reconocer el terreno pero me tranquilizaba al ver las marcas anaranjadas perfectamente bien marcadas. Hasta que por fin llegamos al checkpoint. Aquí me reabastecí con los siempre amables voluntarios de Baja Trail y agradecí enormemente sus atenciones. La mochila recargada de agua y bien hidratado con el Powerade había que enfilar a sortear la última montaña. Recogí el bastón que había dejado en el pickup y ahora con dos bastones esta subida fue mucho más ágil. Es que imagínate unas escaleras con barandales, esto es el soporte adicional que ayuda a que dejes de tener todo el apoyo en las piernas. Y aunque mis brazos hicieron un esfuerzo adicional, esto me permitió llegar en mejor forma a la cima de la meseta. Tanto que hasta me permití trotarlo. Aquí usando los bastones para dar las zancadas más amplias ocurrió mi primer momento de histera. Estaba totalmente feliz, había dominado la Meseta y no solo eso, estaba corriéndola. Al llegar al otro extremo dejé los bastones (la verdad en bajada estorban) dando el otro aviso en Twitter de esto mismo y empecé a bajarlo. Aquí La Lupita me acompañó y yo cantando todas las canciones del último disco fue mucho más placentero. Al bajar estaba un pickup de apoyo de emergencia, me han de haber visto todo loco pero ya no importaba, les hice una señal de que iba bien y continué. Aquí abajo, viendo al lado la Meseta atrás y muy arriba fue mi segundo momento de histeria. Lloré, la volteaba a ver de nuevo y lloré más y más. El reto que me detuvo el año pasado hoy lo había cumplido.

Foto por Raúl Nuncio
Foto por Raúl Nuncio

Pero son engañosos a veces los caminos, al menos no es lo mismo ir de ida que de vuelta y no me daba cuenta cuanto faltaba. Ahí en la última bajada de la Meseta encontré a Antonio Ríos que buscaba a los últimos corredores y se aseguraba que todos estuviéramos bien. Así llegué a Lothlorien, el checkpoint ya del kilómetro 41 donde me atendieron como Rey. Un voluntario en cada pierna me presionaba agua helada con las esponjas. Otro más me rellenaba la mochila. Una chica me mojaba la cabeza y otra más me acercaba papas, sandía y naranjas. Antes de partir todos y cada uno de las 10 a 15 personas que estaban aquí me daban gritos de apoyo y me deseaban un buen fin de carrera. Seguía pasar por un sendero que es mi favorito en todo el trayecto, siguiendo un riachuelo que en tiempos de lluvia se ha de mirar precioso. Venía pisándole los talones a otro corredor que aunque venía tan cansado no tenía los calambres que yo. Al último le dije que quería trotarlo antes de llegar a la siguiente subida antes del ckeckpoint y me le despegué. Aquí antes de llegar a empezar a subir rumbo a Isengard, encuentro de nuevo a Raúl Nuncio que seguía dando y dando apoyo a todo mundo. Le comento que tengo un poco de calambres todavía aunque controlados con Iodex pero me comenta que como es caliente es mejor con agua fría. Y así me empezó a dar unos masajes con agua fría que los sentí como gloria. Esos detalles y extra que dan los voluntarios son lo que hacen la diferencia. Pero había que continuar porque se acercaba el tiempo de corte. Empecé a subir rumbo al último checkpoint y me desesperaba porque recordaba unas bajadas que ahora serían subidas y yo todavía no estaba en mejores condiciones. Pero allá arriba veo a Edgar Armenta muy entusiasta con Magally atendiendo de maravilla. Tomo más Powerade y relleno la botella, la mochila no la necesitaría (tanto). Así que solo faltaba lo último, 5 kilómetros más. Aquí en la parte más baja grité muy fuerte pues sentí una de las ampollas reventarse. Tan fuerte que otro corredor volteó a ver si estaba bien. Le hice señas para que no se preocupara y levanté ambos brazos con los pulgares arriba para que en el puesto me miraran con los binoculares y vieran que estaba en buena forma. La verdad lo único que me hacía continuar era visualizarme en la meta, obteniendo esa medalla preciada y así empecé a trotar de nuevo. El corredor enfrente de mí empezaba a gritar, supongo que para darse ánimos y nomás me daba emoción que faltaba realmente muy poco. Había otras subidas y había que caminarlas. Pero ya se acercaba la última bajada y estaba más que emocionado. Bajando ya era el camino de terracería que nos enfilaba hacia el Casián y ya estaba corriendo entusiasmado. Aquí en ese camino me topé con Blanca la chica de SportsFan que el año pasado me dió muchos ánimos a pesar del fracaso y ahora me miraba llegar y me aplaudía.

Foto por Isabelita Granados
Foto por Isabelita Granados

Ya por fin se miraba la última esquina y ahí estaba Ricardo Castillo a quien pregunté si nos iban a hacer dar la vuelta al rancho como al principio y no, afortunadamente ¡ya solo era cuestión de unos 300 metros! Y ahí miraba la entrada a dar el último esfuerzo. Ahí estaban en esta entrada más voluntarios que vitoreaban. Aquí, Leslie Valladares me acompañó y me seguía dando ánimos y yo estaba extasiado de felicidad, al fin en una vueltita miré la meta y había otros corredores y voluntarios aplaudiendo y felicitando y así, ¡terminé! Aplaudía, abrazaba a quien se pusiera enfrente, lloré, agradecí a todos. Me colgaron la medalla y sentí su peso y me sentí excelente. Los dolores, calambres y todo el sudor habían quedado atrás. Por ahí llamaron a Germán y no me acordaba que había una lona de Finisher y al verla ahí sí lloré inconsolablemente, me tomó la foto ahí en este símbolo de reto cumplido. Al fijarme en el reloj hice aproximadamente 10:10 (mi gps se pausó en un largo trayecto después de Lothlorien) así que estaba rayando en el tiempo de corte pero afortunadamente lo terminé muy bien, y esa era mi reto, terminarlo.

Mi mapa de referencia, junto con otro que me encontré que no entendí del todo
Mi mapa de referencia, junto con otro que me encontré que no entendí del todo

Vamos a correr – La importancia de las metas

A estas alturas por lo menos ya debiste correr completito un kilómetro ¿cierto? Y bueno, uno puede estar corriendo y corriendo por el simple gusto de hacerlo. Sintiendo las endorfinas (el runner-high que le llaman) después de ciertas distancias o tiempos es absolutamente genial. A veces cuando tienes muchas cosas en la cabeza y simplemente sales a correr a sacarlo (y sudarlo) complementamente sin marcas ni registros de ningún tipo llega a ser muy satisfactorio también.

Pero bueno, lo que me funcionó muy bien a mí después de algunas visitas a la pista atlética donde no miraba rumbo me decidí a prepararme justo para una carrera de 5kms de la que ya había tradición en mi ciudad. Era una carrera que se hace en verano y era abril cuando ya hacía 2 kilómetros más o menos sin problema en la pista. Estar al pendiente de estos 5kms y siguiendo un plan de entrenamiento para lograrlo fue un proceso muy satisfactorio pues estás trabajando gradualmente para llegar a una meta (literalmente).

Y es que estos planes de entrenamiento para lo que sirven también es para acostumbrarte a una disciplina. ¿Tienes flojera? Es día de entrenamiento. ¿Estás muy agusto calientito en cama? Es día de entrenamiento. ¿Está haciendo mucho frío? Es día de entrenamiento. ¿Te sientes pésimo por un mal día en el trabajo? Es día de entrenamiento. Esto es de darle y darle para conseguir el objetivo. Claro, siempre hay que ser realista y conocer tu cuerpo para saber cuando definitivamente un paso más te hará caer en una lesión, pero por lo mismo, por que te conoces, sabes cuando estas excusas son solo eso, pretextos para evitar salir y dar lo tuyo.

Algo que tuve que tomar en cuenta para estar completamente preparado es dejar la pista de tartán. Las carreras pedestres son casi en su totalidad recorriendo caminos de asfalto no tan óptimos como las vueltas a la pista, así que tómalo en cuenta para esa primer carrera. De preferencia haciendo recorridos en la ruta que la carrera seguirá (o similares) para no tener sorpresas que te pongan en riesgo.

¿Y porqué una carrera? Tú y yo sabemos que en esta primer carrera las posibilidades de llegar al podio de honor son cercanas a nada. Pero entonces ¿las otros 397 personas que se inscribieron para que la hacen? Para lograr llegar a la meta, tan simple como eso. Ya sea que es la primer carrera de su vida o para superar sus tiempos personales pero llegar a esta meta es algo tan personal como uno mismo. La ventaja es que en este caso ya no estás solo. Otros como tú están tratando de llegar a la meta y aunque no lo puedas reconocer de inmediato, la multitud te jala para que no desistas y es increíble la cantidad de apoyo que recibes de extraños que no quieren verte rendir y te animan para que logres esa meta. Algo que no creo suceda en ningún otro deporte.

Mi primer carrera en julio de 2012

Ya que llegues a esta primer carrera de 5kms, hablaremos de tu primer recorrido de 10kms, 21.097kms y tu graduación en 42.195kms, lo importante es tener presente estas metas.

Vamos a correr (parte 1)

Hace casi dos años me decidí a hacer ejercicio y opté por correr. Entre algunas de las razones que tenía eran:

  • Siempre me ha gustado caminar. Todo el tiempo salgo a caminar y no se diga cuando estoy de visita en alguna ciudad que no conozco. Recorrer las calles de mi ciudad también es algo que me ha gustado hacer desde siempre. Como alguna vez me dijeron «la única manera de conocer esta ciudad es pateándola»
  • Necesitaba un ejercicio que bombeara sangre por mis venas. Había hecho spinning por algunos meses años atrás y sí es muy vigorizante pero también muy demandante.
  • Es relativamente barato. Salvo por los tenis (pienso yo que sí debes invertir en unos buenos, que ojo, no es lo mismo que unos de marca), lo único que necesitas de equipo es ropa con la que te sientas cómodo.
  • Mi horario es limitado. Mi único marco de tiempo era muy temprano por las mañanas, no podía atarme a un horario de gimnasio o sujetarme a horarios de partidos que no controlo.
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New Running Shoes by aaipodpics

¿Y qué he obtenido? Sabía que la real «quema» de grasa se da después de que corres ciertas distancias o con ciertas intensidades, no esperaba bajar más de 15 kilos. Me siento muy bien anímicamente y aunque salgo a correr desde las 4 de la mañana o antes, estoy con mucha energía todo el día. Las horas que le dedico a correr son tiempo para mí y no hay reflexiones más profundas que las que tienes contigo mismo.

Algunas recomendaciones:

  • Esto es paso a paso, no desesperes si a la primera no puedes correr más allá de una cuadra.
  • Siempre estira y siempre calienta. Antes y después, estira bien los músculos. No hay nada peor que no poder salir a correr por una lesión, así que debes cuidarte.
  • Es importantísimo hidratarte, sobre todo en tiempo cálido pero aún en invierno, debes tomar de medio a un litro completo de agua, como sea que tú te sientas cómodo.
  • Invierte en unos buenos tenis, y estos son los que a tí te resulten cómodos. No te dejes llevar necesariamente por usar la mejor marca o los más caros, busca los que te hagan sentir cómodo.

Mi evolución musical

En el último episodio de Salud Mental, el Faus y el Cheko hablan de su propia experiencia en la música. Me inspiro a escribir la mía.

De niño, yo oía a Burbujas y Chabelo, y fue precisamente en el que cantaba rock donde sale la de ‘Adiós, Superman’ que me dí cuenta que me gusta más ese lado de la música. Ya de unos 11 años me encontré en una tienda un cassette llamado Rockorollo donde alguna banda de algún lado reinterpretaba los éxitos de ese  «movimiento» del «Rock en tu Idioma» con canciones de Enanitos Verdes, Miguel Mateos, La Unión y entre otros, Hombres G.

Desde que oí esas canciones me llamaron mucho la atención, ¿cómo vas a cantar en una canción «sufre mamón» o «los músculos de tus tetas» y me puse a coleccionar todos los discos disponibles hasta el momento de ellos hasta llegar a una discusión con el primo de un vecino que venía de España y decía que lo que mandaba allá eran los Toreros Muertos (esos de la agüita amarilla) pero obvio, nunca llegaron al nivel de fenómeno como Hombres G. Imagínate mi fanatismo que hasta para ambientar la entrada en mi boda escogimos ‘Sin tí’.

Ya eran tiempos de secundaria y se escuchaban en todas partes el rock en tu idioma pero ahora sí, mexicano. Y aunque mi primer acercamiento no fue precisamente con algo nacional con el cassette ‘Doble Vida’ de Soda Stereo, esto me hizo que volteara a ver a todo un mundo que yo desconocía hasta entonces y me acerqué a otras bandas mexicanas. No hay manera de probarlo pero realmente a mí nunca me gustó Maná, no entendía como una canción tan babosa cuyo coro rezaba «rayando el sol … ooo eee ooo» podía gustarle a la gente. No me parecía rock, no me parecía que aportara nada nuevo como en esos entonces sí lo hacían Caifanes, Maldita Vecindad y otros. Más adelante con Cuca, La Lupita, Santa Sabina y hasta Fobia enterraría más ese engendro.

http://www.youtube.com/watch?v=3pjcgjdaI9Q

En esa época empezaron los clubs de música donde por unos cuantos dólares te llegaban a tu domicilio alrededor de 12 cassettes con el acuerdo de comprar otros 8 a precio regular. Se de varios que nada más se quedaban con los 12 al comienzo y ya se olvidaban, aunque después llegaban las cartas de los servicios de cobranza. El punto es que gracias a estos catálogos pude conocer música que de ninguna manera hubiera podido acceder en mi ciudad. Llegaron los primeros cassettes de The Cure y Depeche Mode aunque con más apego a los primeros que a los segundos, a pesar de que el ‘Violator’ lo he renovado cada ciertos años que por alguna razón lo presto y no me lo regresan.

Otros que empezaron a llegar y que definieron mis gustos fueron los de Soundgarden, Nirvana, Alice in Chains, Korn, el ‘Ten’ de Pearl Jam que nunca he podido oir completo sin quedarme dormido y por supuesto Guns N’ Roses y Metallica. Fue mi primer acercamiento con una de mis bandas favoritas de todos los tiempos en The Doors. Y afortunadamente nunca me gustó nada glam, pero desde que un amigo me prestó un disco de Mötley Crüe no he parado de oirlos. En otra ocasión también me prestaron algo de Scorpions y quedé prendido de ese tipo de música más pesada y no volví atrás. Conocí a Megadeth, Pantera y Sepultura por amigos de la prepa y empecé a ir a los primeros conciertos donde se escuchaba metal.

Llegaba MTV a los hogares latinoamericanos y con ello el Headbanger’s Ball. Entré de lleno a Danzig, Rage Against The Machine, Rollins Band, Morbid Angel, Carcass, algo de Cannibal Corpse y por supuesto más Sepultura, Pantera y sobre todo Megadeth. El album negro de Metallica me hizo repasar su repertorio pasado y nunca compré el ‘Load’ y no volvieron a redimirse conmigo hasta el ‘St. Anger’. Mención aparte tiene Megadeth que por los tiempos del ‘Countdown to Extinction’ ya se conocían como la alternativa a la música alternativa. Y es que en estos tiempos de mediados de los 90’s fueron de los primeros en aprovechar la plataforma de internet con Megadeth Arizona, el único fan club del mundo donde podías estar tan cerca de tu banda como tu monitor lo permitiera. En esta época donde la música banda empezaba a agarrar una modita en la región, Megadeth Arizona fue mi refugio hablando con otros fans de todo el mundo sobre la música que nos gustaba, intercambiando gustos y en alguna ocasión, quizás, solo quizás, hasta llegamos a hablar (vía chat) con David Elefson o hasta Dave Mustaine.

Lo que tenía en esos entonces MTV era una especie de formación de una hermandad latinoamericana y por ellos me enteré de Fabulosos Cadillacs, A.N.I.M.A.L., Todos tus Muertos, Mano Negra y otra banda que me definiría hasta la fecha: Héroes del Silencio. Con un estilo muy particular de cantar, pero sobre todo con letras que pueden significar todo y absolutamente nada a la vez con riffs poderosos y acordes de guitarra magistrales.

Llegando a los 2000 llegué a la edad donde la música de la nueva generación no me agradaba del todo, eso de Linkin’ Park, Limp Bizkit y similares nunca me parecieron. Pero cuando era un grupo que se atrevía a darle una cachetada a todo lo que se pusiera enfrente con lírica hermosa, música brutal pero armoniosa, me aviento con todo. Esta banda se llama System of a Down.

¿Y más adelante que hubo que me gustara? Sinceramente no me acuerdo. Redescubrí Iron Maiden con sus primeros álbums, he consumido nuevos discos de mis bandas favoritas pero nada de lo nuevo realmente me interesa. Quizás es por el síndrome de que todo lo nuevo me suena a mierda.

http://youtu.be/D0EcQ8sFHpw?t=4s

Sigue lo que escucho en mi perfil de Last.FM

¿Y cuál fue tu evolución musical?

 

Addendum: Algunos me han mencionado «¿y todos los conciertos de Carla Morrison a los que has ido qué? y pues es que sí, por alguna razón también ciertas aristas del pop me han interesado, a lo mejor primero por el atractivo visual y después porque son cosas que me han hecho sentir bien en el momento adecuado. Algo de esto encontré en Lisa Loeb (tengo sus primeros 5 discos), Mandy Moore (que sus últimos álbums han sido más maduros), hasta OV7 (he ido a un par de conciertos también), pasando por The Ting Tings (a veces me gusta bailar para mí mismo), Lilly Allen (a veces encuentra uno letras duras en estas chicas británicas), Stacie Orrico (lástima que no pegó tanto, pero era la mejor voz del pop en su momento), y claro, Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Carla Morrison (que vamos, tienen sus diferencias). No considerando a Paramore como pop, pero no necesariamente rock duro, también he disfrutado todos sus discos.

 

Addendum 2: Mira, todo el tiempo que el carro tiene una autoestéreo la dejo en el XLNC1 104.9 de FM escuchando música clásica. Para nada me aburre, la disfruto y me hace revisar los clásicos de para toda la vida.

 

Addendum 3: Sigo religiosamente el podcast de Rockofonía donde se exponen los géneros más poderosos del rock. Y es que confío mucho en el gusto de César y Tony para acercarme a la música nueva y de antaño que valen la pena en el terreno de hard rock y metal.

Cuando te mueven tu queso

Lo único constante en la vida es el cambio, y a eso se refiere el libro «¿Quién se ha llevado mi queso?» A cosas que suceden en tu entorno (laboral, personal, cualquiera que sea) que están generando cambios en el mismo. Tan sencillo como que estás viendo televisión con las palomitas a todo lo que da. Se te acaban las palomitas pero todavía no se acaba la película. Te han movido tu queso. Debes hacer algo para adaptarte a ese cambio, en este caso, ¡ir por más!

Pero puede ser más complejo que eso, si estás pasando por un divorcio, te han despedido de tu trabajo o el carro se te descompuso, te han movido tu queso. Debes ir a encontrar mejor queso, o en su defecto nuevo queso. Estos cambios por más abruptos que sean debes tomarlo como lo que son, oportunidades de algo mejor. ¿Realmente te sirve orillarte en el rincón y lamentarte de porqué a tí te sucede esto? Levántate, vívelo, enfrenta los cambios de frente.