Zaho de Sagazan en el Fonda Theatre

«Just try to move your body Los Angeles, DANSEZ!»

Después de una serie de canciones profundas, intentó animar el ambiente con otras canciones más movidas. Pero la respuesta de un público tieso (no tanto apático, sino más bien que no conocía del todo su música) seguía tranquilo, como soldados. Todo cambiaría radicalmente en la próxima canción.

But I try, I try

Zaho de Sagazan me cautivó con su interpretación de ‘Modern Love’ en Cannes este año. Me hizo adentrarme a averiguar sobre su carrera y me maravilló su álbum ‘La symphonie des éclaires’, un álbum que es todo un viaje nostálgico electro-pop majestuoso. Después con su interpretación de ‘Sous le ciel de Paris’ en la clausura de los juegos olímpicos quedé prendido de su trabajo. Casi para terminar el año actualizó su album con 7 canciones más y tenemos ahora ‘La symphonie des éclairs: le dernier des voyages’ con música aún más profunda complementando este viaje. Por supuesto que tenía que aprovechar la oportunidad de experimentar de primera mano su show, y la cita fue el pasado 20 de diciembre de 2024, en el Fonda Theatre, justo en Hollywood Blvd.

Llegué a tiempo para ser el 5to o 6to de la fila que esperaban, y ya tenía la primera sorpresa. Zaho estaba tranquilamente en el estacionamiento saludando a fans amigablemente. Una persona sumamente sencilla, agradecida y atenta fue con todos. Se abrió la puerta del recinto y aunque ya se sabía que no había sido sold-out, poco a poco se fue llenando. A las 9 en punto abrió ‘Dove Armitage’ con su propuesta electrónica que también sonaba muy interesante. Desde mi punto de vista el público era más bien ¿maduro? Me daba la impresión de que eran parejas y familias que venían a ver a su compatriota francesa, no como la mayoría de sus shows en Europa donde el público por lo menos es más joven.

L’insatiable parent a tué ses enfants

Pero tocaba el turno de por quien estábamos todos aquí. Y la vimos entrar al escenario tranquilamente y sentarse en su piano donde desde hace más de una década compone sus canciones esta chica de 24 años. Empezó entonces ‘La fontaine de sang’ que con su ritmo suave y melódico esconde un sangriento y oscuro mensaje. Cuando tocó ‘Le dernier des voyages’ explicaba que, simplemente habla de la muerte, parecía que estábamos todos en trance. Con ‘Dis moi que tu m’aimes’ yo estaba maravillado de lo profesional de su interpretación, la manera como lo da todo en el escenario. Su banda son 3 músicos tocando teclados, cajas de ritmo y percusiones electrónicas que también se notaba el esfuerzo por transmitir emocionados ese sentimiento en esta canción.

Siguieron más canciones como ‘Tristesse’ y la bellísima ‘La symphonie des éclairs’ con la que las emociones se me dispararon al tenerla de cerca entregada a este público. Bromeaba con ellos, que parecían soldados americanos, que aquí podemos deshacernos de todo prejuicio, ¿acaso no entendimos ‘Ne te regarde pas’? no hagas caso de tus propios prejuicios, ¡baila! ¡disfruta! ¡estamos vivos!

J’aimerais faire l’amour, juste une fois

Siguió inmediatamente con ‘Hab sex’ y ‘Dansez’, y se desató la locura en el teatro, todos bailamos, cantamos, gozamos. Zaho se saltó la barrera de contención y estaba en medio de todos nosotros participando de esta comunión con la música. Recorrió el piso del teatro y absolutamente todos, hasta los del balcón no podían seguir tiesos. Nos ganó a todos.

Regresó al escenario a despedirse pero no sin antes presentar a todo su equipo que la acompañó a esta mini gira por los Estados Unidos. Sonreía agradecida, pues lo logró, este público le respondió con creces.

Pero había una canción más, una que no podríamos tener excusa de no cantar pues «it’s in your fucking language»: ‘Modern Love’ de David Bowie, cerrando así el círculo y una estupenda noche.

Shows of a Lost World en San Diego, CA

Fue motivo de muchas notas en medios y redes la molestia de Robert Smith con TicketMaster y sus absurdas comisiones y precios exhorbitantes. Pues bien, aunque ya sabía que estaba por iniciar su gira The Cure, no me había animado. Precisamente por esta disputa TicketMaster tuvo que hacer un reembolso (simbólico) a quienes habían ya conseguido boletos. No solo eso, también habían detectado las clásicas compras por montones de re-vendedores y habían invalidado estas para hacerlas disponibles a los fans sin que costara los varios cientos de dólares que ya es hasta esperable en cualquier tipo de espéctaculo. Curioseando, me di cuenta que estaban a solo ¡35 dólares! claro, en el último rincón del Coors Amphitheatre (siempre llamaré así a este recinto de conciertos en Chula Vista) y no dudé en conseguir una entrada. Al poco tiempo abrieron una nueva fecha y siendo mi primer experiencia en un concierto de The Cure, me aventé y pude conseguir un boleto en una mejor zona. Y es que precisamente para evitar abusos con las reventas, en esta gira se solicitó un pre-registro en la forma de Verified Fan, permitiendo primero a ellos la compra y luego una venta general. Otra novedad (que al menos no me había tocado a mí) es que todos eran boletos en digital y personales donde sí era posible re-vender pero solo a través de la plataforma de Live Nation TicketMaster y estrictamente al mismo costo. The Cure y Robert Smith logró así más que nada el agradecimiento de los fans, eliminar tonterías como las tarifas dinámicas que suben el precio de las entradas absurdamente en base a la demanda (y que solo beneficia a la boletera), y ofrecer una gira de lo más memorable.

Debo reconocer lo emocionado que estuve los días previos, como hacía mucho no me emocionaba con un concierto. Debió haber sido que era mi primer experiencia con The Cure, supongo. Siendo quizás innecesariamente anticipado llegué muy temprano al lugar con el objetivo de simplemente sentarme a esperar que empezaran mientras leía mi libro. No podía evitar oir a la gente que platicaban de donde eran, cuantas veces habían asistido a un concierto de The Cure, preguntaban por las camisetas que usaban y también oí más de 5 veces como agradecían a Robert Smith por su batalla contra los ridículos costos de conciertos.

Luego la decepción, el área del césped es pésima. He ido a por lo menos 4 eventos en este anfiteatro y siempre me dió curiosidad que el área del césped se ubica hasta el quinto infierno. Cuando recién llegué no me parecía que estuviera taaan lejos, pero bueno, por más retirado del escenario que estuviera, yo iba por la música, no tanto ver de cerca a Gallup, Roger, Perry o Robert Smith. Yo quería oir en vivo un concierto de The Cure. Entonces empezó The Twilight Sad y empezaron mis temores, no oía del todo bien. Notaba que tenían mucha energía y parecía que sonaban bien. Incluso lo que más me llamó la atención fue que aquí ya tenían un par de fans que al parecer sabían todo su set, pues coreaban y bailaban cada canción. Me hizo hacer una anotación mental de que tenía que checar más sobre ellos porque no apreciaba bien su sonido a estas alturas. Conforme llegaba más gente ya me estaba sintiendo muy engentado, pero bueno, normal, es un concierto ¿no? pero lo que no podía comprender es ¿porqué oía más su conversación que la música? Aún había luz del sol y The Twilight Sad terminaron su presentación y solo había que esperar unos minutos.

Sonaban en las bocinas del lugar una tormenta con truenos y todo. El día nunca dejó de estar nublado así que supongo que era apropiado. De pronto se apagaron todas las luces y todos gritando. Escuchar por primera vez ‘Alone’ fue toda una experiencia hipnótica. Pero oir en vivo ‘Pictures of You’ irremediablemente me transportó a esos 90’s donde la oía en el ‘Standing on a beach’, ese album doble con los sencillos. Los videos, los cientos de veces que la escuché con Alex y Rubén, todos mis amigos. Eran todas las canciones que recordaba y me hubiera dejado llevar por la nostalgia pero el frío y el ruido de la gente alrededor de mí me lo impedía. Según yo fuí precavido y me llevé una chamarra ligera pero no fue suficiente por el frío y humedad esa noche. Seguía decepcionado de no poder oir bien a la banda mientras escuchaba a las chicas detrás de mí hablar de la vecina con todo el detalle de sus disputas (¿porqué jodidos están cotorreando en un concierto?). Entonces, no estaba disfrutando el concierto para nada, y sopesando que al día siguiente de todos modos regresaría, decidí retirarme. Sonaba ‘Charlotte Sometimes’.

Otra historia sería el domingo 21. Llegué igual temprano pero para esta ocasión adquirí el pase al Backyard siguiendo la recomendación en el grupo en Facebook de fans que siguen la gira. Fue la mejor opción ya que es una entrada anticipada a una área acordonada con muebles de patio muy cómodos, baños privados y un stand de bebidas propio. Yo llegué para quedarme leyendo cómodamente mientras se hacía la hora de ir a mi asiento asignado, totalmente alejado de la multitud y sin tanto ruido. Quería ahora sí oir bien a The Twilight Sad y me fuí para allá justo antes de que iniciaran a las 7pm. Ahora sí los oí bastante bien y me sorprendieron muy gratamente. Seguían las fans que al parecer se sabían todas las canciones pues coreaban todas. El punto es que me gustó bastante esta banda que está abriendo la gira de Shows of a Lost World.

Tuve que ir al baño pues no quería interrupciones en medio del concierto, pero al regresar me doy cuenta que llegaron los de los asientos de enfrente, y justo enfrente mío se sentó un tipo 20 centímetros más alto que yo. Eso no es tanto problema, venía a oir a The Cure en vivo después de todo y ahora sí estaba en un lugar que sí podía escuchar perfectamente a la banda. Lo que me sacó de onda es que era muy notorio que no quería estar ahí, al parecer obligado por su papá y su hermana que lo acompañaban.

Y empezó ‘Alone’. Sigo hipnotizado por esta nueva canción. Siguieron con ‘Pictures of You’ y otras canciones con toda su carga de nostalgia. ‘The Last Day of Summer’ y todo del ‘Bloodflowers’ siempre ha sido muy especial para mí. Todo emoción con ‘Burn’, ‘Push’ y con ‘Play for Today’ noté que lo que sentía en mi cara sí eran gotas de agua viniendo del cielo, se notaba en el reflector una especie de lluvia ligera que nos estaba mojando a todos. Sonando ‘From the edge of the deep green sea’, me decía que era solo la lluvia, sonriendo, limpiando mis lágrimas. Bien se ha mencionado que esta no es una gira de grandes éxitos, es presentando su álbum (aún sin publicarse) ‘Songs of a Lost World’, además de otras canciones en ese tenor melancólico, nostálgico y característico del The Cure ochentero y depresivo con canciones como ‘It can never be the same’, ‘Disintegration’, ‘Lullaby’. Pero cerrando en una nota alta con ‘Friday I’m in love’, ‘Close to me’ y las siempre confiables ‘Just like heaven’ y ‘Boys don’t cry’.

Digno de mencionarse es el esfuerzo que artistas locales aportaron su talento para ofrecer los posters oficiales de los conciertos. Me fascinó el de New Orleans, Austin, Alburquerque y Phoenix especialmente. Estos se consiguían en el Merch stand de cada velada además de la tienda en línea, con una versión de ellos en tarjetas de colección. Y posteriormente ofrecieron también hoodies y camisetas con estas imágenes que no he visto algún diseñador que no haya tenido una conexión especial con The Cure al realizarlos. Y bueno, aunque Robert Smith es un señor de 65 años, aún así carga el concierto en sus hombros, Simon Gallup recorre todo el escenario sonando su bajo, y ofrece la banda en conjunto un estupendo show. Pero más que todo eso, es la experiencia de emocionarse con estas canciones que ya son clásicos. El nuevo disco promete y la gira continúa.

Vinyl (o como a veces no sabemos como toman sus decisiones)

Esta serie en la superficie puedes quedarte con la espiral decadente de Richie Finestra (Bobby Cannavale) a causa del abuso de sustancias. Alguien con el poder que llega a tener (o por lo menos hace creer a sí mismo) pareciera intocable al mando de una importante firma de discos (cuando eran de vinil, claro) hasta que la realidad lo alcanza. Pero también es la historia de Devon (una espectacular Olivia Wilde) como la esposa aflijida que no tiene porque seguir soportando la humillación constante. El músico Lester Grimes (Ato Essandoh) y su vuelta a la industria después de que American Century (la discográfica de Finestra) lo exprimió hasta derrumbarlo. Jamie Vine (Juno Temple) como la ambiciosa ejecutiva que quiere escalar en los peldaños de la industria descubriendo a los Nasty Bits liderados por Kip (James Jagger, sí, el hijo) y descubriendo todos el estiercolero en lo que se ha convertido la industria de vender música.

Pero ese es el punto de esta serie creada por Martin Scorcese, Mick fucking Jagger, Rich Cohen entre otros, la música es el centro y definición de todo lo que se mueve. Desde el primer episodio donde Richie vuelve a sentir aquello que se siente cuando la música te mueve y te llega hasta volverte deseoso de vivir. Es cuando decide que siempre no quiere vender su compañía con un cheque de salida que le permitirá vivir muy holgadamente. Decide apostar a eso, a la música, a volver a levantar esta compañía y buscar esos sonidos que sí vale la pena escuchar y por los que la gente consume discos. Aunque cueste su matrimonio, su paz mental, y su vida esa apuesta.

Y es que la ambientación no pudo ser mejor en estos principios de los 70’s, con referencias a actos que marcaban la pauta en ese entonces como Led Zeppelin, David Bowie (si alguien puede hacer su biopic es Noah Bean), Elvis y más. Pero más que nada, esa actitud de «we want the world and we want it NOW!» es lo que adorna todo alrededor de esta pequeña fotografía a la industria musical, con todos sus cuantiosos y cuestionables defectos pero con toda su magia que provoca la música también. Y es por eso que no se puede comprender como HBO canceló la serie culminada tan solo una temporada, con la calidad de sus guionistas, los actores y la producción. Lo más raro incluso es que ni siquiera en HBO Max se puede ver, se tiene que comprar en Amazon o en algún mercado alternativo.

Las 10 canciones que definieron mi vida

Escuchando el podcast de Estación Revolver me quedé pensando como sería mi lista de aquellas canciones que de alguna forma u otra significaron mucho en su momento, influyeron en mí o persisten en mi memoria. Sin ningún orden en particular estas son las canciones que marcaron mi vida:

For whom the bell tolls
Para mí la mejor canción de todos los tiempos. Punto. Tiene todos los elementos: riff reconocible al instante, transiciones impactantes, letras oscuras y potentes.

Turn me on «Mr. Deadman»
2001, el Sno-core tour estaba pasando por Los Ángeles. Me interesaba mucho oir en vivo esta nueva banda conformada por solo mujeres llamada Kittie. Rock pesado con voces guturales y aguerridas letras tenía que presenciar en su set en vivo. Previo a ellas se presentó The Union Underground, y me voló la cabeza. Estaba seguro esto era el principio de una nueva era del rock. Este estilo ya había tenido presencia en otras bandas pero en The Union Underground lo oía mucho más desarrollado y más en forma. Venían de Austin y rompieron con todo en el Hollywood Palladium donde se presentó esta etapa de la gira. Ya oyendo atentamente el disco admiraba como era un sonido alejado de lo convencional en aquellos tiempos con bandas como Korn, Limp Biskit y similares, con voces y letras muy adhoc al nuevo siglo y un estilo muy sudcaliforniano el que adoptaron estos texanos. A final de cuentas estaba equivocado pues no fue el inicio de una nueva era en el rock, aunque sí me sonaba mucho a ellos Velvet Revolver.

Sin tí
Es una escena idílica, buscando a la mujer que ama, y la encuentra, ahí, tan feliz. Desde que la escuché me sentí con ese deseo de encontrar no solo a alguien con quien «encontrarme en el jardín», también de darme cuenta que es feliz, a mi lado. Con esta canción entramos a la recepción de la boda con la chica con quien me esfuerzo día a día de hacer feliz.

Infinito
No era ningún secreto la fascinación de Bunbury con México, pero esta canción era una carta de amor a este país. En el ‘Pequeño’ incluía la versión de estudio, pero en el ‘México E.P.’ se podía oir la Opción Garibaldi que se oye más intensa aún. El resto del disco es por el estilo, letras de intensidad y pasión acompañando música que en ese entonces era un parteaguas en la carrera del zaragozano.

Claroscuro
Todo el disco Dynamo fue la respuesta de Soda Stereo al movimiento «alternativo» de los 90’s, y ‘Claroscuro’ particularmente experimentaba con las distorciones de la guitarra de la época, con un fuerte aire a modernidad que era característico de Soda en cada nueva grabación.

Ella usó mi cabeza como un revolver
El ‘Sueño Stereo’ completo me recuerda a mi estancia en Mexicali cuando empecé la universidad. Es simplemente para mí algo que marca una etapa, con la gente que frecuentaba, la música que escuchaba, las visitas al Histeria Musical, las tardes en la biblioteca central, el fallido concierto de Soda Stereo en la Calafia y del que nunca pude recuperar el dinero de los boletos. Como anécdota, al día siguiente de este concierto que no se hizo nos encontramos a Charly Alberti en Chula Vista, nos firmó un autógrafo a mi hermana y a mí en la cinta de papel de la caja de un Office Depot.

Touch me
Instrumentos de viento, percusiones y batería de John Densmore, el órgano de Ray Manzarek, la guitarra de Robby Krieger con la voz de Jim Morrison me fascinó en este ensamble. Era música donde cada tiempo está perfectamente bien diseñado y tiene todo el sentido que esta pieza evoca. La primera vez que la oí me emocionó de tal manera que no podría tener menor duda que mi banda favorita de todos los tiempos se llama The Doors.

Five Years
El único acercamiento que había tenido con David Bowie previamente era una ridícula canción (a mi parecer) que cantaba con Mick Jagger. Comprendía que para ese entonces ya gozaba de un nivel de ídolo pero no entendía como alguien de ese nivel podía estar haciendo música (para mi gusto) tan sosa y por eso no me llamaba la atención averiguar nada de él. Por los tiempos en que estaba recién empezando ‘That 70’s Show’ en la televisora Fox local iniciaron una promoción con una caja de discos (de los 70’s) y por alguna razón ¡gané! Me llegó la caja con unos 9 o 10 CDs (por alguna razón todos tenían una perforación circular en su caja) y entre ellos estaba el ‘The rise and fall of Ziggy Stardust and the spiders from Mars’. Lo puse y lo volvía a poner y lo repetía. Me encantaba esta música tan diferente, tan llena de ritmos y entrega al trabajo de ser músico que nunca había oído antes. Particularmente ‘5 years’ me parece tan desgarradora, tan visceral y tan fuerte que no podía dejar de escucharla. Obviamente me acerqué más al resto de la discografía y aunque no puedo decir que soy súper fan, sí disfruto mucho ‘Hunky Dory’, ‘Station to Station’ y ‘Space Odity’ por supuesto.

Los malaventurados no lloran
Descubrí a Pxndx muy tarde, la verdad solo había oido ‘Maracas’ y ‘Hola’ y sinceramente no me entusiasmaron, aunque tampoco los odiaba. Después de que José Madero publicó su autobiografía le presté atención a su discografía y por lo contado en el libro, también a la letra. Específicamente esta canción me recuerda mucho a Sandra de Paz, una chica de 16 años que aunque no se fue de este plano terrenal en las circunstancias que exhibe la letra, sí retrata mi sentir en mis 17 años y esas conversaciones imaginarias que retrata esta canción. Muy fuerte para mí.

Despertar
Solo puedo soñar entre arena y espuma.

Haciéndote de tu colección de CDs

Mi papá recién había adquirido un reproductor de CDs, era negro y enorme. Tenía casetera y radio por supuesto pero también una bahía donde le cabían 5 (¿o 10?) discos que hacían el proceso de cambiar de álbum algo tedioso.
El punto es que teníamos este equipo de sonido y ningún disco de ningún tipo. Tenía una colección de casettes que rondaba las 3 cifras pero tenía mi propia «grabadora» para oirlos. Ahora tenía que, no, era un deber reemplazarlos todos por discos. ¿Porqué esa urgencia? La promesa de un mejor sonido era atractivo pero básicamente el hecho de poder seleccionar una canción y que ésta sonara prácticamente en instantáneo era muy tentador. ¿De dónde sacaría CDs?
Por revistas que tenía que me llegaban del otro lado sabía de la existencia de «clubs» de música donde te daban 8 CDs por 1 centavo de dólar. ¿Cuál es el gancho? tener que comprar a precio regular por lo menos un disco en menos de un año que tenga la «membresía». Sonaba muy bien pero Columbia House no aceptaba money orders (aún no tenía tarjeta de crédito ni de ningún tipo) así que me refugié en BMG Music Service. Tenías un catálogo enorme para empezar tu colección. Solo tenías que tener el cuidado de regresar la tarjetita donde marcabas el recuadro de que no querías la selección del mes pues si se te pasaba te sería enviada automáticamente y de la misma forma estarías ya debiendo lo que costaba. Si esto ocurría, no había problema, escribías con un marcador en el paquete «REFUSED RETURN TO SENDER» y no había ningún cobro. Todo esto ayudó a que tuviera mis primeros encuentros con música que era muy difícil de conseguir en México como discografía completa de The Cure o adquirir otros que sí como el ‘Violator’ de Depeche Mode pero a un muy bajo precio ¡y en CD!
Image (4)Nunca llegué al punto de cerrar la cuenta y abrir una nueva con nombres inventados para aprovechar la promoción de introducción al club. Pero sí ponía variaciones de mi nombre para dar de alta nuevas cuentas, pero eso sí, siempre cumplía con mi compromiso de compra de al menos un disco a precio regular.
Años después cuando no compraba tantos discos no se que ocurrió primero, si cancelé la cuenta o cerraron, pero empecé a comprar en línea. De hecho, mi primer compra online fue en cdnow usando mi tarjeta de débito. En estas tiendas virtuales podías comprar sin esperar a ir a la oficina de correos a mandar tu orden con su respectivo money order y al cabo de una o dos semanas llegaría tu pedido. ¡Conveniencia! También cdnow cerró o fue adquirido por Amazon y empecé a comprar en Music Boulevard ya en tiempos de Napster donde ya era común dejar de comprar discos. Y como cereza en el pastel, me llegó un catálogo de Columbia House invitándome a la promo de ahora 12 discos por algo mínimo. Intenté entrar ahora que sí tenía una tarjeta virtual de Banamex y listo, ahora sí volvía a tener acceso a un catálogo enorme para resurtir mi colección.
Todo esto porque miré el documental ‘The Target Shots First‘ con las grabaciones de Christopher Wilcha cuando empezó a trabajar en Columbia House. Es muy interesante desde el punto de vista de negocios por lo que implicaba armar una estrategia de marketing en algo nuevo que empezaba a acaparar la atención de los consumidores como lo era el «Alternative» y el Grunge en el ’93 y como los directivos de empresas que se dedicaban a la música como ésta no tenían idea de la escena musical. También se explica como funcionaban las ganancias, básicamente al ser las mismas productoras de música los dueños de estos clubs de música, podían pagar un número muy cercano a cero por regalías a los artistas, entonces siendo ellos mismos los productores que manufacturaban los discos, aún con el pago de 18 dólares que tú hacías por 9 discos en realidad todavía salían ganándole. Pero la mayor parte de los ingresos era por la «opción negativa», esos discos que se enviaban automáticamente de acuerdo a tu elección de género musical preferido. La empresa prácticamente se sostenía de los que olvidaban marcar en la tarjetita optando por no querer la selección del mes.
Así, el documental me recordó el catálogo, los discos, el lenguaje que usaban para según ellos acercarse a la gente joven.
Otros tiempos.

Discusión con 4 ex-empleados de Columbia House en AV Club (incluido el mencionado Christopher Wilcha).

Vamos a correr – En la autopista Tecate – Tijuana

Algunos apuntes sobre un entrenamiento hecho hace unos días en esta ruta.

ruta

  • Está cortita, desde el Paso del Águila a la caseta son entre 19 y 20 kilómetros solamente. Y sí, te cobran 105 pesos por eso
  • De la entrada a la autopista desde la salida a Mexicali hasta la caseta son aprox. 30 km solamente
  • Los letreros indican que no se permiten bicicletas, tampoco peatones
  • El puente peatonal en Paso del Águila tiene puerta cerrada, es completamente inútil
  • Hay ciclistas que sí te regresan el saludo, lo miré cuando iba de ida y estaba del otro carril, de regreso estaba en mi carril y ambas ocasiones sí regresó el «buenos días»
  • Que unos 5 kilómetros sea pura bajadita ayuda a hacer buenos tiempos
  • Saludar a los empleados de limpieza de la autopista también es redituable
  • Hay mucho tráfico hacia Tijuana, aún a las 5 de la mañana
  • Las curvas al final antes de llegar a caseta es vital tomarlas en sentido contrario al tráfico
  • Los Gatorade de 600ml cuestan 18 pesos en la tiendita de la caseta
  • Los camiones de pasajeros no se detienen a subir pasaje en la caseta, menos si tienen adentro al supervisor
  • Siempre ten preparado el plan B para regresar

Addendum:

  • Hay una zona con muchos mosquitos, demasiados
  • Encontré al menos 3 botellas de plástica llenas de un líquido ambar y cerradas, según me dicen algunos amigos traileros, muchas veces detenerse un par de minutos implica muchas operaciones adicionales en el transporte, por lo que optan por utilizar estas botellas, cerrarlas y aventarlas al lado de la carretera con la máquina caminando. Siempre recojo basura que me encuentro, esta vez de ninguna manera toqué estos recipientes.
  • La vista hacia Valle Redondo es inigualable, se antoja mucho un entrenamiento siguiendo esas rutas la próxima vez, para muestra:

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Valle Redondo

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Mi evolución musical

En el último episodio de Salud Mental, el Faus y el Cheko hablan de su propia experiencia en la música. Me inspiro a escribir la mía.

De niño, yo oía a Burbujas y Chabelo, y fue precisamente en el que cantaba rock donde sale la de ‘Adiós, Superman’ que me dí cuenta que me gusta más ese lado de la música. Ya de unos 11 años me encontré en una tienda un cassette llamado Rockorollo donde alguna banda de algún lado reinterpretaba los éxitos de ese  «movimiento» del «Rock en tu Idioma» con canciones de Enanitos Verdes, Miguel Mateos, La Unión y entre otros, Hombres G.

Desde que oí esas canciones me llamaron mucho la atención, ¿cómo vas a cantar en una canción «sufre mamón» o «los músculos de tus tetas» y me puse a coleccionar todos los discos disponibles hasta el momento de ellos hasta llegar a una discusión con el primo de un vecino que venía de España y decía que lo que mandaba allá eran los Toreros Muertos (esos de la agüita amarilla) pero obvio, nunca llegaron al nivel de fenómeno como Hombres G. Imagínate mi fanatismo que hasta para ambientar la entrada en mi boda escogimos ‘Sin tí’.

Ya eran tiempos de secundaria y se escuchaban en todas partes el rock en tu idioma pero ahora sí, mexicano. Y aunque mi primer acercamiento no fue precisamente con algo nacional con el cassette ‘Doble Vida’ de Soda Stereo, esto me hizo que volteara a ver a todo un mundo que yo desconocía hasta entonces y me acerqué a otras bandas mexicanas. No hay manera de probarlo pero realmente a mí nunca me gustó Maná, no entendía como una canción tan babosa cuyo coro rezaba «rayando el sol … ooo eee ooo» podía gustarle a la gente. No me parecía rock, no me parecía que aportara nada nuevo como en esos entonces sí lo hacían Caifanes, Maldita Vecindad y otros. Más adelante con Cuca, La Lupita, Santa Sabina y hasta Fobia enterraría más ese engendro.

http://www.youtube.com/watch?v=3pjcgjdaI9Q

En esa época empezaron los clubs de música donde por unos cuantos dólares te llegaban a tu domicilio alrededor de 12 cassettes con el acuerdo de comprar otros 8 a precio regular. Se de varios que nada más se quedaban con los 12 al comienzo y ya se olvidaban, aunque después llegaban las cartas de los servicios de cobranza. El punto es que gracias a estos catálogos pude conocer música que de ninguna manera hubiera podido acceder en mi ciudad. Llegaron los primeros cassettes de The Cure y Depeche Mode aunque con más apego a los primeros que a los segundos, a pesar de que el ‘Violator’ lo he renovado cada ciertos años que por alguna razón lo presto y no me lo regresan.

Otros que empezaron a llegar y que definieron mis gustos fueron los de Soundgarden, Nirvana, Alice in Chains, Korn, el ‘Ten’ de Pearl Jam que nunca he podido oir completo sin quedarme dormido y por supuesto Guns N’ Roses y Metallica. Fue mi primer acercamiento con una de mis bandas favoritas de todos los tiempos en The Doors. Y afortunadamente nunca me gustó nada glam, pero desde que un amigo me prestó un disco de Mötley Crüe no he parado de oirlos. En otra ocasión también me prestaron algo de Scorpions y quedé prendido de ese tipo de música más pesada y no volví atrás. Conocí a Megadeth, Pantera y Sepultura por amigos de la prepa y empecé a ir a los primeros conciertos donde se escuchaba metal.

Llegaba MTV a los hogares latinoamericanos y con ello el Headbanger’s Ball. Entré de lleno a Danzig, Rage Against The Machine, Rollins Band, Morbid Angel, Carcass, algo de Cannibal Corpse y por supuesto más Sepultura, Pantera y sobre todo Megadeth. El album negro de Metallica me hizo repasar su repertorio pasado y nunca compré el ‘Load’ y no volvieron a redimirse conmigo hasta el ‘St. Anger’. Mención aparte tiene Megadeth que por los tiempos del ‘Countdown to Extinction’ ya se conocían como la alternativa a la música alternativa. Y es que en estos tiempos de mediados de los 90’s fueron de los primeros en aprovechar la plataforma de internet con Megadeth Arizona, el único fan club del mundo donde podías estar tan cerca de tu banda como tu monitor lo permitiera. En esta época donde la música banda empezaba a agarrar una modita en la región, Megadeth Arizona fue mi refugio hablando con otros fans de todo el mundo sobre la música que nos gustaba, intercambiando gustos y en alguna ocasión, quizás, solo quizás, hasta llegamos a hablar (vía chat) con David Elefson o hasta Dave Mustaine.

Lo que tenía en esos entonces MTV era una especie de formación de una hermandad latinoamericana y por ellos me enteré de Fabulosos Cadillacs, A.N.I.M.A.L., Todos tus Muertos, Mano Negra y otra banda que me definiría hasta la fecha: Héroes del Silencio. Con un estilo muy particular de cantar, pero sobre todo con letras que pueden significar todo y absolutamente nada a la vez con riffs poderosos y acordes de guitarra magistrales.

Llegando a los 2000 llegué a la edad donde la música de la nueva generación no me agradaba del todo, eso de Linkin’ Park, Limp Bizkit y similares nunca me parecieron. Pero cuando era un grupo que se atrevía a darle una cachetada a todo lo que se pusiera enfrente con lírica hermosa, música brutal pero armoniosa, me aviento con todo. Esta banda se llama System of a Down.

¿Y más adelante que hubo que me gustara? Sinceramente no me acuerdo. Redescubrí Iron Maiden con sus primeros álbums, he consumido nuevos discos de mis bandas favoritas pero nada de lo nuevo realmente me interesa. Quizás es por el síndrome de que todo lo nuevo me suena a mierda.

http://youtu.be/D0EcQ8sFHpw?t=4s

Sigue lo que escucho en mi perfil de Last.FM

¿Y cuál fue tu evolución musical?

 

Addendum: Algunos me han mencionado «¿y todos los conciertos de Carla Morrison a los que has ido qué? y pues es que sí, por alguna razón también ciertas aristas del pop me han interesado, a lo mejor primero por el atractivo visual y después porque son cosas que me han hecho sentir bien en el momento adecuado. Algo de esto encontré en Lisa Loeb (tengo sus primeros 5 discos), Mandy Moore (que sus últimos álbums han sido más maduros), hasta OV7 (he ido a un par de conciertos también), pasando por The Ting Tings (a veces me gusta bailar para mí mismo), Lilly Allen (a veces encuentra uno letras duras en estas chicas británicas), Stacie Orrico (lástima que no pegó tanto, pero era la mejor voz del pop en su momento), y claro, Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Carla Morrison (que vamos, tienen sus diferencias). No considerando a Paramore como pop, pero no necesariamente rock duro, también he disfrutado todos sus discos.

 

Addendum 2: Mira, todo el tiempo que el carro tiene una autoestéreo la dejo en el XLNC1 104.9 de FM escuchando música clásica. Para nada me aburre, la disfruto y me hace revisar los clásicos de para toda la vida.

 

Addendum 3: Sigo religiosamente el podcast de Rockofonía donde se exponen los géneros más poderosos del rock. Y es que confío mucho en el gusto de César y Tony para acercarme a la música nueva y de antaño que valen la pena en el terreno de hard rock y metal.