American Splendor (2003)

En Estados Unidos hay una subcultura de cómics muy arraigada, donde alejados de los superhéroes toman este medio para contar historias. La obra de Frank Miller o Alan Moore e incluso el serial de Ghost World son otras historietas que han sido llevados al cine y que de ninguna manera deben ser considerados como infantiles por ser “dibujos”; tan así que gozan de seguidores muy comprometidos que disfrutan de esta forma de arte mes a mes. ‘American Splendor’ es una de estas historias narradas gráficamente, donde Harvey Pekar narra los detalles de su vida y como la mira a su alrededor en sus números.

Siendo un ávido coleccionista de discos de Jazz, habiendo pasado por 2 matrimonios (y una vasectomía), Harvey (interpretado por un muy convincente Paul Giamatti) decide compartir su vida usando los comics como medio. Él provee el material y otros artistas gráficos lo dibujan, publicando así lo que le ocurre en su aburrido trabajo como archivador de hospital, sus interacciones con amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Lo que él piensa de sí mismo en el trayecto a su casa, mientras lava su ropa o escucha música.  Sus historias tienen un éxito moderado que lo hace vender varios compilados de sus números y hasta ser invitado varias veces por David Letterman en su Late Show (cuando aún estaba en NBC).

Aunque nunca haya llegado a tener un gran éxito comercial, sí tuvo varios admiradores y coleccionistas que esperaban ansiosamente el más reciente número. Uno de ellos fue Joyce Brabner (representada por una irreconocible Hope Davis) quien a través de una carta logra iniciar una relación de larga distancia y a quien convence Harvey de irse a vivir con él. Ella lo adora a pesar de todos sus defectos y se llega a involucrar tanto en su vida mejorándola en muchos aspectos. Siendo alertada desde la primera vez que se conocen de la vasectomía, acepta a Harvey por lo que es, y el futuro que le espera.

plebeyanLas tomas de la película siguen el estilo de las historietas poniendo encuadres que encajan perfectamente en las viñetas del cómic y aderezando con globos de diálogo (o pensamiento) lo que los personajes están transmitiendo. En varias ocasiones las transiciones entre las secuencias aparece el Harvey Pekar de la vida real agregando algo a las escenas que acabamos de ver, o presentando a aquellos que conocemos en la película. En estas secuencias es cuando conocemos al verdadero Toby siendo un auténtico nerd y vemos que el actor que lo personifica no estaba siendo exagerado. Nos damos cuenta también que Joyce de la vida real es tal cual es retratada por Hope Davis cuando aparece en una especie de entrevista hablando de su relación con Harvey.

Hay una diferenciación en la presentación de las distintas etapas de la vida de Harvey, por ejemplo donde experimenta una soledad inconsolable al inicio de esta historia, son tomas con líneas de perspectiva donde vemos la figura disminuida de Harvey pasando a través de pasillos largos sobre un puente o en banquetas que se funden en el horizonte. En esta etapa vemos planos más abiertos con inserts muy específicos de las situaciones que vemos y sentimos de su día a día que al parecer no tienen sentido. Después de que se anima a hacer el cómic lo vemos en planos mucho más cerrados, donde son más claras sus expresiones faciales y podemos comparar sus gestos con aquellos que son dibujados y presentados como parte de la historieta. Al enterarse de su enfermedad, es muy notorio el cambio en el sentir de la historia pues la iluminación baja y la desesperación de los personajes son palpables, haciendo esta ambientación muy definida.

GiamattiAsPekarNo es una epopeya biográfica al no centrarse solo en la historia de su vida, que dicho sea de paso, ni siquiera es tan extraordinaria. No es una trama de la lucha combativa de un paciente de cáncer, si acaso le dedica un par de escenas en situaciones clave a este hecho. Lo que sí es la película son las opiniones y puntos de vista de un norteamericano común y corriente con una forma de ser muy particular que llegó a miles gracias a la decisión de verter estas ocurrencias en un formato gráfico con la ayuda de dibujantes excepcionales. Esto es el mayor de los aciertos de los directores Shari Berman y Robert Pulcini, al dejar que sea Harvey Pekar quien de la pauta de lo que quiere transmitir y ellos son solo el instrumento para llevarlo a cabo.

Después de la película realizada en 2003, siguieron haciendo los cómics, incluso la novela gráfica ‘Our Movie Year’ tratando sobre sus experiencias al realizar esta película. De sus últimos trabajos incluyen una reflexión sobre su judaísmo en ‘Not the Israel My Parents Promised Me’, y un tratamiento sobre su ciudad en ‘Harvey Pekar’s Cleveland’, donde se impone su forma de ver las cosas que no necesariamente son del todo populares. Antes de su muerte el 12 de junio de 2010 dejó otros trabajos empezados que su esposa se encargaría de editar, con quien vivió hasta su sobredosis accidental mientras seguía tratándose del cáncer que por tercera vez lo acechaba.

El personaje de Harvey Pekar no es el de una persona agradable, eso está muy claro, pero no es posible dejar de sentir empatía con él. El mundo que nos rodea puede ser muchas veces muy monótono y encontramos en pequeños vicios una manera de escapar de ello. En un principio solo era el Jazz, pero cuando Harvey decide relatar su estilo de vida plebeya en los cómics que escribe es como termina de reivindicarse. Las frustraciones en el trabajo, riñas con amigos, los conflictos de pareja e incluso la batalla contra el cáncer que Harvey llega a tener y aquí se retratan son situaciones tan comunes y banales como la vida misma. La vida de cualquier persona.

Escrito para el Taller de Análisis Cinematográfico impartido por el Maestro Juan Alberto Apodaca en la Facultad de Artes de la UABC Tecate