Vamos a correr – Virtual #tcsnycmarathon

Del 12 de diciembre del 2019 al 6 de enero del 2020 participé en el reto virtual del Maratón Guadalupe Reyes organizado por 5krun.mx y RunTjRun en Tijuana. Me gustaba la idea de ponerme como reto salir a correr diario durante los días de este maratón simplemente como eso mismo, reto. Lo que me propuse fue hacer al menos 5k diarios (aunque el requisito eran al menos un kilómetro) y de ahí debías reportar tus corridas para que fueras merecedor de la medalla conmemorativa. Repito que aunque la medalla era muy bonita y se agradece el esfuerzo de los organizadores, mi objetivo era simplemente cumplir el reto durante esos días fríos (y helados) de invierno. Esta era mi primera participación en estas carreras virtuales, de ahí en fuera varios organizadores de carreras de todo el mundo no tuvieron de otra más que esta modalidad debido a los efectos de la pandemia y acatando las cancelaciones de eventos presenciales masivos. La mayoría de estos eventos no fueron de mi interés, ya sea por el costo o lo que se ofrecía pero más que nada lo que me parecía menos atractivo (para mí) era que por ejemplo para completar los 21k o la distancia del maratón podrías correrlo durante varios días acumulando esos kilómetros y así demostrar que cubriste la distancia. Como una estrategia de mantener activos a los corredores ante la falta de carreras presenciales, es una estupenda idea, simplemente no me atraía a mí. En los que sí participé fueron en los que organiza Rock ‘n’ Roll Marathon, ahí prácticamente desde que inició la contingencia por la pandemia cada fin de semana hay un reto de hacer carreras de 5k, 10k, medio maratón o maratón; en caminadora o corriendo fuera de casa. Y aunque tenías ese fin de semana como tiempo límite para hacer estas carreras la condición era que debían ser carreras de un solo jalón. Varias veces tuve que parar mi carrera para cubrir el requisito de algún fin de semana que tocara hacer solo 5k y ya continuar mi entrenamiento. Aquí la estrategia de la compañía Rock ‘n’ Roll Marathon es que aunque la inscripción y seguimiento de tus resultados es gratuito, la medalla, playera y otros accesorios los venden a quien se interese en ellos. Me llamó mucho la atención el esfuerzo que se hizo creando contenido, videos, artículos para motivarte a hacer las carreras, una buena estrategia de marketing, me refiero.

En esto andábamos en este 2020, año cuando me propuse hacer solo ultramaratones: UBT50k en marzo, PCT50M en mayo y Cuyamaka 100k en octubre, pero ya todos sabemos lo que ocurrió. Estuve desesperado varias semanas acatando las indicaciones en esta contingencia (quizás para muchos un tanto exagerado, pero es lo que hice) pero yo necesitaba que bombeara sangre mi corazón. Durante varias semanas hice ejercicios en tapete (¿de calistenia serían?), salto de cuerda y hasta yoga que me hicieron abrir un panorama desconocido para mí. Varios músculos y dolores que no sabía existían los conocí durante esta temporada pero yo lo que quería (y quiero) es correr. Hasta que me conseguí una caminadora con la cual pude regresar a la actividad. Gracias a ella pude cubrir la mayor parte de los retos de las carreras virtuales de Rock ‘n’ Roll Marathon y pude disfrutar de correr de nuevo.

En algún anuncio en Facebook seguramente me enteré entonces de que ante la cancelación inminente del Maratón de Nueva York, ofrecían correrlo de manera virtual. Hay varias maneras de participar con varios beneficios y costos dependiendo que objetivo busques, pero también esta versión empieza por gratis con acceso a tu tablero de resultados y la app para tu dispositivo móvil. La condición es que debes cubrir la distancia completa del Maratón (42.2 kilómetros) en una sola corrida en el día que tú quieras durante el periodo del 17 de octubre al 1 de noviembre. Simplemente para seguir el reto y tener el enfoque en algo este año fue que me inscribí, decidiéndome a hacerlo el sábado 24 de octubre y en esta fecha se fijaron mis entrenamientos. Pero de lo que quería que se tratara este escrito es sobre la experiencia en esta carrera virtual y por equis o por ye razón moví todo al primer día del reto, este pasado 17 de octubre de 2020.

Empecé el día como cualquier otro de una carrera importante, despertando antes de tiempo sin poder dormir gracias a vecinos que no conocen a Susana Distancia. Preparé mi mochila de hidratación, snacks y suplementos que necesito llevar, me bañé y me puse mi playera de mi equipo Diablillos y desayunando me entero a través de la app que ya varios en Europa han concluido su maratón. Me sonó muy bien que ya hubiera un ranking de quienes van finalizando. Me dije a mí mismo «aunque sea en el lugar 60 mil, pero ahí estaré en esos resultados hoy» y salí poco antes de las 4 de la mañana. Debía iniciar mi Garmin pero como experimento decidí también correr usando la app oficial y vaya que me sorprendí gratamente.

Iniciando

Siempre escucho música o podcasts y más cuando son largas distancias aunque para esta ocasión en particular solo quería tener un solo auricular puesto para prestar atención a mi alrededor. Pues solo iniciando me saqué de onda como empecé a oir gritos y aplausos de multitudes, era la app que conforme vas avanzando deja sonar distintos clips de audio de acuerdo a donde estés. En este inicio lo que oyes son el apoyo de los miles de asistentes (o simulándolos) están apoyando a los corredores en la salida. También un entrenador te da consejos de que vas iniciando, no te descontroles y mantén un paso confiable para no sobrelimitarte, enfócate en el objetivo y ese tipo de cosas. Y bueno, ya continué con mi música emprendiendo esta nueva carrera.

Solo mis luces

Era emocionante como cada cierta distancia regresaban estos audios diciéndote cosas sobre la experiencia del maratón de Nueva York (el que no es virtual), mencionándote «cuando cruzas este puente» o «ahí en la calle tal esquina con tal otra» y algunas veces mencionando vivencias personales de quien estaba contando la anécdota. De vez en cuando regresaba el coach y mencionaba cosas del tipo «¿cómo sigues? llevas la mitad, pero vas bien». Fue curioso como tuve un par de coincidencias con estos audios: Cuando llegué al medio maratón mencionaron a quienes se congregan en la calle para aplaudir y apoyar a los corredores y en ese momento un trailer tocó su claxon en señal de apoyo, ya sabes, el clásico Tu-tu tu-tu-tú que ya no solo es exclusivo de la Selección Mexicana de futbol. En otra ocasión mencionaron la batucada de apoyo en el Bronx y en mis audífonos empezó a sonar la bataca de Lars en ‘Hardwired’ casi al mismo ritmo.

La app no está como para estarla viendo todo el tiempo (o corres o ves la app), pero sí resultaba muy interesante ver tu pasar por la ciudad cruzando los 5 barrios emblemáticos. Yo sí lo voltié a ver varias veces más que lo que estoy acostumbrado en una carrera y es que con este tipo de acompañamientos sí se prestaba a querer ver más, inspirarte más. Por ejemplo cuando mencionaron que ya estábamos entrando a Central Park sí era para checar en el mapa como entras a ese mítico parque, aunque en la realidad real solo estabas cruzando el semáforo apurándote a que un camión no termine echándote humo en tu cara. Imposible no emocionarte cuando te echan porras diciéndote que faltan solo 100 metros para la meta y el audio es de miles de personas apoyando.

Kilómetro 33

Todo esto es un sumario de porque el TCS New York City Marathon ha sido mi mejor experiencia en cuanto a carreras virtuales. Se agradece cuando organizadores dan aún un paso más en cuanto a este tipo de esfuerzos para hacer mejores vivencias para los corredores. Claro que mucho tiene que ver la diferencia de recursos entre los países, pero saber usarlos bien ofreciendo este tipo de calidad no hace más que querer buscar aún más experiencias de este nivel.

En tierra de ciegos… ‘See’ en Apple TV+

Imagina un mundo donde la humanidad (d)evoluciona hasta perder la vista. Hay muchas teorías sobre el porqué de esta condición pero se ha llegado al grado de olvidar que alguna vez hace cientos de años esos órganos llamados ojos tenían un uso, y eran para mirar el mundo. La humanidad entonces se ve buscando la compañía de otros y formando pequeñas tribus alrededor de ríos o lagunas como en los tiempos antiguos, de los «ancestros», como se refieren a la humanidad con el don de la vista. Un daño colateral de esta sociedad dispersa que no ve, es la superstición y charlatanería en la que pueden caer grupos de personas crédulas en lo que cualquier insinuación siquiera de aquello llamado mirar es entrar en terrenos de la blasfemia.

Seguimos en esta serie a la comunidad o tribu de los Alkenny, liderados por Baba Voss (Jason Momoa). Se nota como el ser humano ante todo es adaptable y en esta sociedad pueden encontrar sustento, vestirse y poner un techo para sus familias a pesar de no ver. Y esto es clave, la ceguera no representa una discapacidad sino solo una circunstancia. Maghra (Hera Hilmar) llegó a esta tribu embarazada pero aún así Baba Voss la aceptó como esposa y cría a sus hijos como suyos desde su nacimiento. Pero es cuando empiezan a crecer que se dan cuenta que ellos son diferentes, parece que «tienen luz» en sus ojos. Pero no pueden mencionarlo, sería perjudicial no solo para ellos sino que podrían exponer a la tribu entera a los cazadores de brujos.

Estos cazadores de brujos son enviados por la Reina Kane (Sylvia Hoeks) en esta región de lo que alguna vez fue los Estados Unidos. Este reinado afincado en una presa con generadores hidroeléctricos les da energía para calor y hasta música para entretener a la más alta clase. Ante la falta de distinción por belleza o color de piel, la nobleza se distingue por colgantes tipo cascabeles que hacen saber su condición de casta alta. La reina es una implacable soberana y no quiere dejar ningún cabo suelto que ponga en riesgo su reino, así que combate a cualquier «brujo» que ose mencionar siquiera alguna referencia al verbo ver. Su dominio es controlado por la fuerza de su ejército implacable a quien encomienda encontrar a quien más supondría poner en peligro su reinado: Jerlamarel (Joshua Henry), quien sospechan está regando su semilla y con ello devolver la luz a la humanidad.

Hay varias cosas adicionales que hacen más rica la historia, pequeñas referencias a como esta nueva forma de vida tiene sus pecualiaridades. Por ejemplo, la escritura sí persistió a pesar de la imposibilidad de ver, ahora se da usando nudos hechos en cuerdas donde sí pueden escribir por lo menos correspondencia y letreros en los caminos. Indagando un poco noté de alguna cultura peruana que usaba algo similar para llevar una especie de contabilidad en esas comunidades, así que por lo menos sí hay un antecedente como para haber tomado esta alternativa. Al depender más de sus otros sentidos como como el sonido, cada tribu tiene sus formas de comunicarse y hacerse notar. Son fascinantes las míticas «Sombras» que son más bien parecidas a las ninfas del bosque de antaño a quien les puedes pedir indaguen en los sueños de los enemigos o quienes nos interesan amorosamente para tomar alguna ventaja con ello; aunque todo simplemente es más sencillo si opacamos el sentido del ofalto para simular poderes sobrenaturales.

Es esta lucha interna de Baba Voss entre su pasado siniestro y su vida familiar actual al mando de su tribu y el contraste con la gran esperanza de quien pareciera ser el padre de sus hijos, aquel que puede cambiar el destino de la humanidad. Pero como todo padre, no abandonará a sus hijos tal cual. ¿Qué otras piezas faltan por ver? ¿Y si el que ve no necesariamente es rey?

‘Watchmen’ y el racismo natural en EEUU

Esta entrada la escribí el año pasado y ha estado en borrador desde entonces pero la situación actual de este verano del 2020 me hizo recordar que por aquí la tenía. Haciendo a un lado el hecho de que estoy en un punto de mi vida en que voy a reventar de tanto material que tenga que ver con superhéroes, no puedo dejar de recomendar esta serie de HBO.

Empezando por explicar de que va. No son superhéroes per se, estamos hablando más que nada de vigilantes (ergo «watchmen») que existen en esta realidad alterna. Hace varias décadas, varios personajes sintieron la necesidad de resguardarse en una máscara para combatir el crimen. Se dieron cuenta que tendrían mejores resultados si conformaban un grupo llamado ‘Minute men’ para poner un alto al crimen. Uno de ellos, Dr. Manhattan, después de un accidente en un laboratorio nuclear adquiere cualidades especiales que lo hacen ser, digamos, un superhéroe; ya había dicho que no hay aquí, pero este es el único que sabemos a ciencia cierta sí tiene poderes. Al usarlo el gobierno en el conflicto en Vietman desencadenó una serie de eventos en este mundo donde EE.UU. ganó esa guerra, Nixon tuvo hasta 5 periodos presidenciales y por alguna razón Robert Redford (sí, el actor) llegó a ser presidente también. En los 80’s, ante la tensión de la guerra fría, uno de los vigilantes (Ozymandias) decide por su cuenta que para unificar al mundo, necesita originar una amenaza exterior, aunque las cosas no salen como las planeó. Aunado a este incidente y por varios conflictos el Dr. Manhattan se ve obligado a vivir en Marte (sí, el planeta) y así lo notan desde la tierra donde es cosa común hablar de este personaje. Hasta aquí el preámbulo que tiene que ver con el cómic de Alan Moore y la película de Zack Snyder.

La serie se desenvuelve en la época actual, donde los vigilantes ahora trabajan en conjunto con las fuerzas policiales, cuyos elementos deben de cubrirse el rostro también para evitar represarias personales o a su familia. Se vive una amenaza de parte de un grupo de renegados sociales llamados ‘7th Cavalry’ que ya se han adjudicado muertes de policías previamente. El tono de la serie deja ver mucho de desigualdad por motivos raciales imperante en este mundo (y el nuestro). Precisamente iniciando la serie vemos una revuelta ocurrida en Tulsa EE.UU. en 1921 que sí ocurrió en nuestra realidad que desemboca en acontecimientos que tienen que ver con la protagonista, una estupenda Regina King interpretando por un lado a una ex-policía Angela Abar que después del incidente con la Caballería decide tomar una identidad vigilante como Sister Night.

Ya hablando con spoilers aquí: Es cierto que la serie se desenvuele con un ritmo por lo menos confuso. Es de esas series que sí demandan toda tu atención pues en todo momento hay algo que ver, que escuchar, que discernir. Tal vez en el momento que lo veas no lo relacionas con nada pero 3 episodios después sí lo recuerdas y aquí no te tratan como un idiota que se le tienen que recordar estos guiños. No por nada abundan los videos de «30 cosas que no notaste» o «100 easter eggs» sobre esta serie. Mencioné antes que esto es un asunto racial y se deja ver desde que la Caballería utilizando una derivación de la máscara de Rorschach justifica sus motivos abiertamente de supremacía blanca. Es entonces que conforme avanzan los episodios y se van develando las historias que se tocan brevemente resultan magistrales las formas de contar estos relatos. En los primeros episodios por ejemplo se le ve a un detestable y genial Jeremy Irons como Ozymandias prácticamente disfrutando en total libertad de la vida en un palacio con sirvientes que le hacen llamar «Amo» y que además le conceden cualquier tipo de inquietud, incluyendo cuando se trata de ofrendar su vida para su beneplácito. No se explica mucho cada vez que se toca algo de esta parte de la historia pero conforme se van construyendo todos los porqués es que se entiende y se descubre la geniliadad detrás de esto.

Misma genialidad que se ve en el episodio donde Angela devora desesperadamente cápsulas de Nostalgia, una droga que permite hacer recordar sucesos de una persona en específico, y así ella puede revivir todo por lo que ha pasado su abuelo. Descubrimos entonces que su abuelo fue el niño que sobrevivió la matanza de Tulsa, se convierte en un oficial de policía pero por ser negro no recibe el respeto de nadie, y ante una situación que muchos están comparando al abuelo del actual presidente de EE.UU. (el de nuestra realidad) ocasiona que sus compañeros policías casi lo linchen aunque lo dejan ir bajo amenaza. Es así que decide tomar justicia por su propia mano, usando la capucha y soga con la que lo iban a linchar para convertirse en Hooded Justice, uno de los miembros fundadores de los Minute Men. Lo interesante aquí es que decide maquillarse como blanco para que a través de los ojos de su capucha esconder su apariencia negra, resignado a que aún con el rostro cubierto solo le tendrán respeto si aparenta ser de una raza que no es la suya. La genialidad de este episodio es como se intercala al actor que personifica esta etapa de la vida del abuelo con la estupenda Regina King. Como los recuerdos aparecen donde no necesariamente ocurrieron (como la siempre presente madre tocando el piano) todo se vuelve un mosaico de vivencias pero sí es muy claro el mensaje complejo de vivir esta vida aunque ajena a Sister Night, refleja como es que terminamos donde estamos.

Mencioné antes que cualquier situación por extraña o confusa sí tiene que ver, y así se nota conforme se desarrolla la historia. Es en perfecta armonía como cada cabo suelto se va acomadando y clarificando, hasta perfeccionar el reloj cuya maquinaría compleja deja ver algo tan simple e inocuo como el tiempo que estamos viviendo.

Como no es ‘Tijuana’

‘Tijuana’ es una serie de 11 episodios sobre un semanario ficticio llamado Frente Tijuana y la lucha de sus periodistas por encontrar la verdad detrás del asesinato del candidato independiente a gobernador que lidera las encuestas. Intenta retratar el trabajo investigativo de periodistas aguerridos en medio del caos de una ciudad como Tijuana. Esta producción de Netflix, Story House y Univisión (quienes trajeron para tí la serie de ‘El Chapo’) cuya mayoría de sus episodios son dirigidos por Hammudi Al-Rahmoun Font, retoma varias anécdotas del semanario Zeta de Tijuana para enriquecer la historia que intenta contar. No me preocupa que se diga de Tijuana todo lo malo que es (y lo es) sino la muy pobre atención al detalle que refleja este trabajo.

Esto no es el Zeta

La serie sigue el camino de crecimiento y errores de Gabriela Cisneros (Tamara Vallarta) abriéndose paso en el periodismo siguiendo la nota del asesinato. El director del semanario Antonio Borja (Demián Alcázar) aparece como el director a veces necio, pero denotando los años de experiencia que lo han colocado como un pilar del periodismo en la ciudad. En un hilo narrativo que no llega a ninguna parte aparece «El Pantera» (Roberto Sosa) en la forma de entrevista en videos que el hijo del director consulta para hacer un documental sobre él y su asesinato ocurrido hace un par de décadas. La trama pasa por problemas de narcotráfico, trata, corrupción política y otros temas ya sabidos de esta frontera. Los paralelos con el Zeta son claros, el Pantera es el «Gato» Félix de cuyo asesinato se culpa a Mueller (una especie de Hank Rhon interpretado por Rodrigo Abed) y con quien el hijo de Borja desarrolla una amistad enfermiza. Donde no tiene similitud es en la investigación de la narco política bajacaliforniana que le costó a Blancornelas dos atentados y cobró la vida de su escolta y de Francisco Ortiz Franco en su momento. No tuvo porque ser un reflejo de la vida real y al final fue decisión de quien escribió ‘Tijuana’ no incluir esta parte de la historia pero es justo esto por lo que Zeta es reconocido a nivel mundial, simplemente me parece raro.

Esto no es Tijuana

De ninguna manera me estoy quejando de la «leyenda negra» de Tijuana que series como ésta perpetúan, a final de cuentas es una realidad y existe. La queja es en la pobreza del guión y la manufactura. Se les olvida por ejemplo que ese tamaño de tanques de gas simplemente no se usan en Tijuana. O por alguna razón una mujer que figura de prestanombres su trabajo de día es en Luz y Fuerza (¿va y viene al centro del país?) En un par de escenas se les escapan las placas de la Ciudad de México en los carros. Y hablando de esto, ¿porqué es tan importante hacernos saber que Gabriela pone la alarma a su carro tantas veces? perdón, «coche» como se refiere ella y Lalo a estos vehículos. Batallé tratando de reconocer alguna de las calles que figuran en sus escenas, y simplemente parecería que no filmaron ningún actor en esta ciudad con sus contadas excepciones. Claro, quien manejó el dron realizó muy buenas tomas aéreas para los títulos pero muy pocas escenas veo en exteriores donde sí reconozco a Tijuana.

Es el guión

Diálogos rayando en lo melodramático de «¿porqué nadie piensa en esta gente?» «debemos luchar por la verdad» y así por el estilo de programa unitario de media tarde. Como consumidor de un producto de entretenimiento es mi deber suspender la realidad un rato en ciertos casos, por ejemplo, de hacer de cuenta que existe un sindicato que vela por los derechos de trabajadores de maquila. Pero es demasiado esfuerzo, lo siento. Y (spoiler) la manera como resuelven el caso es lo más alejado posible de un trabajo de investigación periodística, ¿cómo una foto fortuita en un evento aleatorio donde aparece la candidata con uno de los sospechosos es la resolución del caso? Incluso debaten en el equipo de trabajo que es algo basado en suposiciones muy extremas ¡y aún así deciden ir a la imprenta con esa historia! Sabemos de la fama de amarillismo del Zeta (ok, olvidémonos del Zeta que no es la historia de este semanario, pero aún así hablemos de un periódico cualquiera) de ahí a publicar conjeturas basadas en nada hay mucho trecho.

En conclusión, me hubiera gustado que se llamese «Tinta Roja» como se referían a esta serie mientras estaba en producción, englobar con su nombre a la serie con el de esta ciudad o como dijeron a manera de homenaje a la labor periodística de este país me queda mucho a deber.

Hasta siempre flickr

Desde el inicio me encantó la idea de flickr por 5 razones:

Tags
Me había enterado de una página donde podías encontrar fotos usando algo muy novedoso llamado «tags» (o etiquetas) que te facilita filtrar los resultados de la búsqueda de imágenes. Estos básicamente eran metadatos para describir la imagen que subes. Ya sabes, no es lo mismo que subas la imagen de una cascada con alguna descripción filosófica que nadie buscaría, pero con las etiquetas de «cascada», «naturaleza» y «agua» sí. Poder tener la ubicación exacta donde fue tomada la foto fue un plus adicional para darle contexto a la imagen y por lo tanto a la búsqueda también.

Creative Commons
Todos conocemos los Derechos Reservados y Copyright ¿cierto? y más por las consecuencias de no respetarlos. Pero ¿qué pasaría si hubiera un licenciamiento para obras artísticas que no solo permite sino que fomenta que las uses y modifiques para lo que quieras? Desde que lo permitieron en flickr todas las fotos que subía las marqué para que pudieran modificarse y compartir libremente, tan solo pidiendo la inclusión de mi nombre en la obra derivada. Podías «configurar» esta licencia para permitir o no permitir ciertas cosas, requerir remuneración económica o no, solo para obras compartidas de la misma manera o no, en fin, total libertad. Esta facilidad me permitió que más de 10 fotos acompañaran un artículo de algo llamado Matador Network (gratis) y de por lo menos 3 oportunidades de venta de mi trabajo fotográfico en situaciones donde el cliente no podía incrustrar alguna leyenda indicando el autor de la foto.

De cuando usaron una foto mía pero no me dieron crédito

Grupos
Nada te permite crecer como fotógrafo como exponer tu trabajo ante aún mejores fotógrafos. Esto era posible con los grupos donde no solo tú hacías la inclusión de alguna foto tuya en grupos con temática muy especializada (o quizás no tan especializada, todo depende de que estabas buscando), pero también otros fotógrafos podían incluir tus fotos en estos grupos. La discusión en ellos enriquecía toda la experiencia.

Explore
Cuando una foto tuya era comentada, favoriteada, entre otros criterios podía figurar en Explore para ese día. Así podías presumir que al menos para el día 24 de marzo de 2005 una foto tuya estuvo en este selecto grupo de «mejores» fotos dentro de flickr.

Datos, datos, datos
No solo las estadísticas eran súper detalladas, también a nivel individual poder saber (si así lo permitías) la configuración completa de tu cámara para llegar a esa foto era información valiosísima.

Y viendo las estadísticas me encontré con varias curiosidades. Empezando por el hecho de que las más comentadas, favoriteadas o visualizadas no se acercan para nada a las fotos por las que estoy más orgulloso o que simplemente me tomó más trabajo hacer. La reacción del público no siempre concuerda con tu esfuerzo pero bueno…

En las más comentadas, me sorprendí de que la mayoría de las cosas expresadas en «16» (hace precisamente 10 años) aún aplican. La de pruebas con el lápiz del IFE fue cuando me tocó presidir una casilla en las elecciones presidenciales del 2012 y publiqué varias fotos de la jornada para ilustrar el post en mi blog. La «Se siente como el fin del mundo» fue una foto tomada originalmente por mi amiga Diana en medio de un incendio en el 2007 que con su permiso publiqué en mi galería (con su debido crédito, claro). La más comentada fue una que metí a un grupo para forzar alguna foto realmente fea figure en Explore (funcionó solo por un par de días).

Un «fav» es muy simil a los «likes» en cualquier otra red social pero aquí era casi una declaración de principios. Por supuesto hay fotos de chicas entre mis más «favoriteadas«, pero rescato la de la pareja que de hecho fue usada para la portada de un libro de una autora independiente en España. En esa ocasión Nef Zaldívar me invitó a hacer unas tomas adicionales para mí en una sesión de fotos de él y así con fotos muy detrás de cámaras y alejado de la acción surgieron buenas tomas que fueron muy gustadas. La «Se siente como el fin del mundo» de Diana Frausto se asoma aquí también.

En las mayormente vistas de todos los tiempos no solo son las que se veían a través de flickr, sino también las reproducidas para ilustrar artículos, blogs, páginas web de cualquier índole que usaron el link original de la foto. La foto del mosquito del 2008 la vi en notas de periódico sobre el dengue. Las de celulares las vi ilustraban posts de blogs hablando de ellos. ‘Love is in the air’ la vi compartida sobre todo en grupos dentro de Flickr pero también para ilustrar algún artículo sobre el amor y sus costumbres. Desconozco porque la foto del Antifaz Veneciano fue tan vista, y eso que era una foto más bien simple, tomada en 2007 con un Sony Ericsson con mínima iluminación de este antifaz de mi amiga Malú.

Y así mi actividad en esta estupenda plataforma desde 2004. Cuando Yahoo! la adquirió indicó un respeto muy pobre hacia los fotógrafos pero la gota que derramó el vaso fue el absurdo manejo que hicieron ante la filtración de datos de millones de cuentas. Después lo vendieron y re-vendieron y simplemente ya no es lo mismo. En muy poco tiempo eliminarán más de 3 mil de las 4,322 fotos que publiqué ahí por una reestructuración que hicieron y están en todo derecho de hacer. Permanecí como usario pro por más años de los que debería pero fue en agradecimiento a Stewart Butterfield y Caterina Fake por diseñar un espacio para compartir (y encontrar) fotografías. Me llevo la experiencia en los comentarios vertidos, las fotos que descubrí de cientos de amigos aunque virtuales muy fieles, las oportunidades aprovechadas a través de esta comunidad.

Algunas impresiones sobre ‘Roma’

Si hablamos de ‘Roma’ de Alfonso Cuarón es hablar de su fotografía, actuaciones sobresalientes (aunque otras no tanto) y muchos detalles.

El cine se ve mejor en formato de pantalla ancha como fue concebido el cine, pero en esta película que fue filmada en 65mm se desborda este formato en la fotografía de Cuarón por los traslados (panning) que ocurren de izquierda a derecha, arriba y abajo y de vuelta. Entonces estamos viendo una imagen larga donde podemos apreciar todos los detalles de la escena siguiendo el movimiento de los actores o la situación. Me causan particular curiosidad los libros en la casa de Tepeji 21 de la Colonia Roma del D.F. donde se desarrolla la historia. Son exquisitas las tomas de entrada y salida que nos dan la bienvenida a esta casa y al final donde nos despiden de la misma. Las escenas en Ciudad Neza pueden ser recorridas de una manera más profunda gracias a estos paneos apreciando cada detalle de una vida cotidiana en medio de lodozales, lejos de la comodidad de la ciudad. Y la escena del Halconazo es muy rica visualmente gracias a este recurso.

Yalitza Aparicio es imprescindible. Ella logra con su actuación transmitir esa dulzura con que mira a su pareja, la incomodidad con la que escucha las preguntas del médico que la atiende, la preocupación ante la incertidumbre con la que trata de hablar de un tema delicado con la señora de la casa y el alivio melancólico ante la confesión hecha en el acto final. Marina de Tavira cumple con la actuación de una señora de casa, como debieran ser las que le tienen mucho cariño a la servidumbre pero inmutables al momento de exigir lo mejor para su familia, desconectada de la atención a sus hijos pues, ya hay quien vele por ellos. El Krampus de la fiesta de fin de año pudiera ser intrascendente pero llega a ser profundamente triste en la escena del fuego en el bosque. Sí es cierto que algunas actuaciones son meramente prácticas para darle avance a la historia, como la de la abuela o incluso algunos de los niños. Ahora bien, no veo un actor o actriz de reparto que de soporte tal a la historia. La historia es Cleo, y Yalitza carga sobre sus hombros este encargo fielmente.

Suma además el sonido de la película, se debe escuchar. Reconocer al afilador, el vendedor de camotes, el cilindrero y los sonidos mismos de la ciudad, además de los ranchos y la playa son un complemento necesario y muy bien logrado. Simplemente el rugir del mar es parte de un escena clave que estremece y no sería tan probable de alcanzar esto sin escucharlo.

Añadamos también la atención al detalle de esa época. Cierto es que no todos crecimos en la Ciudad de México, menos con «nanas» u otras empleadas domésticas o anduvimos de vacaciones en haciendas. Pero pongámonos en los zapatos de un coreano o algún rumano que vea esta película. Reconocerá la publicidad de México 70, notará las calles inundadas de publicidad de partidos políticos y las majestuosas salas de cine de la década. No todos tienen que saber quien era el Profesor Zobek pero en un fragmento de un programa de televisión nos deja ver que es alguien al menos famoso. No se tiene que conocer mucho sobre la represión estudiantil de esos años cuando al encontrarse con una manifestación de estudiantes la abuela expresa preocupación por ellos. Cierto es que toda esta ambientación no es universal entonces, pero está tan bien trabajado que puedas entenderla que resulta en eso, cuestiones de ambiente para que la historia fluya.

Todo en conjunto es esto entonces, la inmersión en esta historia. Donde una empleada del hogar mantiene la casa y atiende a la familia de clase media alta con un matrimonio inestable, una abuela, 4 hijos y un perro. Suceden una marejada de cambios donde Cleo debe tomar decisiones y continuar su vida a pesar de ellos.

P.D. Todavía me cuesta trabajo saber si significan algo los dichos de Pepe (el niño de unos 5 años) donde dice haber sido (en el pasado) un piloto de guerra y un marinero. Aunque en la misma película en una escena en el cine precisamente están viendo la escena final de una película con sus personajes pilotando aviones en medio de una guerra, pero quiero creer que algún significado debe tener.

Para otros detalles minuciosos de Alfonso Cuarón en Roma, recomiendo la entrevista de Fernanda Solórzano para Letras Libres.