escribirme: Día 10

Día 10: escribí el anuncio de un producto o servicio que te gustaría que existiera

Solo con Goines Pods llegas completo a tu destino. El único dispositivo central automatizado fibralizador desintegrador y reintegrador sin fallas en los últimos 4 años. Olvídate de las excusas al llegar a tu destino, aquí sí te reintegramos completamente ¡garantizado! Mientras que en las compañías de la competencia deben tener confusas cláusulas para aquellos molestos casos de reintegración incompleta o de incómodas reubicaciones de extremidades, con Goines Pod puedes respirar tranquilo y llegarás sin problemas.

* El pasajero es responsable de no incluir más de un organismo viviente en las cámaras de desintegración asumiendo las consecuencias de la reintegración compuesta (caso Deckard – Lowry Trips 2049)
** Descuentos a estudiantes solo en temporada escolar

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escribirme: Día 9

Día 9: escribí acerca de la primera vez que viste a una persona de la que te enamoraste

Cuando estaba en la secundaria un amigo me pregonaba lo fascinado que estaba con unas gemelitas que asistían a la primaria de donde venía. Cada vez que me contaba sobre ellas más bien me irritaba porque era notoria su obsesión. En los desfiles que se hacen en la ciudad era clara su intensión de tratar de encontrarse con ellas y yo solo ignoraba todo esto porque no me interesaban estos infortunios amorosos que no tenían que ver conmigo.

Casi como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, la mayoría de mis amigos ingresamos a la misma preparatoria. Era curioso porque prácticamente todos quienes estudiaron en la secundaria donde fuimos iban a la otra prepa de la ciudad pero nosotros la aborrecíamos, y preferimos el CETis. Antes del inicio de clases formales eran obligatorios unos cursos de inducción para nivelar el conocimiento requerido para este nuevo grado de estudios y nos acomodaron por salones de acuerdo a nuestro apellido. El amigo del que hablo comparte el mismo apellido que el mío y estuvimos juntos en este salón.

Era un escenario angustiante y expectante. Salones de quinceañeros que prácticamente no se conocían entre sí enfrentando este nuevo escalón en la vida. Volteaba a ver a todos y miraba a quien quizás me podría caer gordo, con quien me podría llevar bien, o a quienes se miraba serían serios, o aquellos que claramente seguían en el relajo propio de la edad. Por ahí sonaban muchas risas y pláticas de la esquina pegada a las ventanas del pasillo. Había una pareja de chicas que llamaban la atención por el hecho de ser gemelas. Por supuesto que se trataba de las gemelitas que tanto le quitaron el sueño en su infancia a mi amigo. Y bueno, sí estaban guapas, lucían radiantes con su cabello rizado, y particularmente curiosas por usar exactamente el mismo atuendo solo que la blusa de distinto color. Pero hubo algo que me atrapó. Mientras que una de ellas era muy platicadora y cómica, la que estaba sentada atrás era más bien seria y reservada. No significaba esto que no le gustaran las pláticas o que no se divirtiera, simplemente tenía una actitud más tranquila. Para mí esto era una característica muy distintiva, muy tenue, pero claramente diferenciadora. Esta primera vez que las conocí, no es como si me hubieran dejado impactado al nivel que a mi amigo, pero definitivamente sí me inquietó la actitud de la chica sentada detrás de su hermana.

Época muy especial ésta de la preparatoria donde quizás conoces a aquellas amistades de toda la vida y tu forma de ser se define para siempre. Aunque cada quien se fue por su lado los grupitos de amistades se fueron definiendo también y coincidimos por varios semestres, fiestas y salidas. Por decisiones tomadas y circunstancias, cada quien estuvo con otras personas en esta época. Pero no la olvidé. No nos olvidamos. Y yo, enamorado de ella.

Una década después de conocerla me dió el sí y tenemos casi 15 años juntos al día de hoy.

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escribirme: Día 8

Día 8: buscá una foto en un cajón y escribí lo que está pasando fuera del cuadro

No fue un cajón sino de la repisa frente a mi escritorio que saqué esta foto. No estaba olvidaba en algún rincón sino colocada correctamente en la primer página de un álbum fotográfico.

En ese cumpleaños del 2012 mi amiga Luisa me regaló un álbum, de los que se usaban el siglo pasado con fotos de papel que puedes tocar físicamente. Se me ocurrió la idea muy pronto: en lugar de usarlo para fotos mías lo usaría para reunir fotos de mis amigos. Logré contactar a varios y así pude reunir de Judith, María Rocío, Luis, Eduardo, Decarlo, Isis Victoria, Yanira, Michelle, Paulina y más. Además los convencí de que me firmaran su foto y algunos lo aprovecharon para escribirme una dedicatoria personal y yo quedé muy agradecido con ellos.

Esta primer foto precisamente es de Luisa. Es en la especie de fuente que más bien es un charco que se forma en la base del monumento Bicentenario en Tecate.

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escribirme: Día 6

Día 6: escribí tu pesadilla recurrente

Afortunadamente no es muy frecuente, pero tiene que ver con la angustia. La parte en el sueño (o en este caso pesadilla) donde sabes con toda certeza que todo está perdido, no hay solución, no hay nada de «ya pasará»: en el sueño sabes que no. Piensas que estarás hasta el infinito con esa angustia porque así son estos sueños.

Y en esa irracionalidad te consumes y te sientes disminuido para siempre.

Pero suena el despertador.

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escribirme: Día 5

Día 5: escribí el último sueño que recuerdes

Nada demasiado transcendente, solo estaba seguro que tenía que llegar a un lugar donde encontraría a mi hermano. No estaba él ahí y tuve que irme a otra ciudad a buscarlo. Un viaje tipo Tijuana a Mexicali, de los que a pesar de estar consciente de que el viaje duraría 3 horas (y estás seguro de que ese tiempo en verdad transcurrió) solo pasaron 2 segundos para llegar.

Allá por fin lo encontré y olvidaba para que necesitaba verlo.

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escribirme: Día 4

Día 4: exponé una de tus obsesiones

Mi chica me ha dicho que he pasado por varias de estas obsesiones. Algunas más irritantes que otras, pero definitivamente deben ser eso, obsesiones.

Te platico de mi obsesión más predominante actual: correr. ¿Cómo no llamarla obsesión cuando la alarma suena a las 4 de la mañana? ¿o si me he desplazado casi 600 kilómetros para correr un par de horas? no mencionaré para nada la inversión en calzado, dispositivos, ropa, suplementos y ni hablar el costo de las carreras que he hecho.

Es una obsesión que empieza con un par de meses antes del nacimiento de mi hija. Sentía una especie de presión en el pecho que en definitiva no me auguraba nada bueno así que acudí al médico. La doctora me mandó hacer análisis y lo que encontró fue que necesitaba hacer un ejercicio cardiovascular o de lo contrario me tenía que casar con medicamento para el corazón de por vida. Había un indicador en uno de los análisis que más me preocupó, decía que tenía un factor de riesgo de 1.2 de un ataque cardiaco (o al menos algo así lo interpreté) y de verdad, fue una temporada algo temerosa. Con mi niña a punto de llegar al mundo, no fue más que ahora sí poner en marcha un deseo que hacía mucho ya deseaba.

Siempre me ha gustado caminar. A la secundaria y prepa prefería irme caminando con mi hermano y amigos en lugar de tomar un camión. Ciudades nuevas que visitaba me lanzaba a patearlas pues sentía que es la mejor manera de conocerlas, sentirlas de cerca, mezclarte con los locales. Pero no es ejercicio suficiente, necesitaba hacer que la sangre circulara por mis venas y que el corazón realmente se pusiera a trabajar. Alguna vez lo intenté en unos pantanales de la Riviera Maya y disfruté bastante esos 2 minutos que pude correr sin bofearme (tanto) pero no me había aplicado a tomármelo en serio.

Así que empecé. Me fui a la Unidad Deportiva más cercana a darle unas 3 vueltas a la pista de atletismo caminando y luego me aventuré a hacer 100 metros corriendo (pero sin parar) y terminaba haciendo otras tres vueltas a la pista. Este método muy gradual de iniciar en la corrida me lo recomendó una amiga en Europa una década atrás y apenas le hice caso. El meollo del asunto es que no puedes hacer una carrera de 5 kilómetros a la primera, todo debe ser a pasos escalonados. Después de esto me sugirieron fijarme una meta y para julio había una de las carreras más importantes de la ciudad y ese fue mi objetivo. Continué con los entrenamientos simples y sencillos y ahora después de varios días y semanas en lugar de 100 metros avancé a 200 metros continuos corriendo, después los 400 metros (la vuelta completa a la pista), y poco más. Después de esto agarré la onda en otra cuestión, no solo me parecía poco coherente irme en carro a correr a otro sitio, sino que la carrera sería en la ciudad por sus calles, así que fue mi primer cambio para correr.

Paulatinamente aumenté las distancias y el ritmo y ese día de julio de 2012 pude hacer esa primer carrera de 5 kilómetros. Ese mismo año mi amigo Meño me retó a hacer el medio maratón Rock ‘n’ Roll en Las Vegas para diciembre y allá fuimos mis carnales y yo. Al año siguiente el Maratón completo ahí mismo y esto apenas comenzaba.

Con eso, han pasado decenas de carreras, cientos de entrenamientos, miles de kilómetros corridos en distintos terrenos, estados, niveles de dificultad, y claro, de satisfacción. Pero no puedo dejar de gozar esa sensación de que suene el despertador y pensar para mí mismo «hoy corro»

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escribirme: Día 3

Día 3: desde donde estás sentado, escribí diez cosas a las que no les habías prestado atención.
1. Son más carros de los que pensaba que se estacionan en doble fila en la calle afuera
2. Hay un vendedor de Tejuinos afuera
3. La pintura que tengo tiene 3 llaves en él, pensé que eran 2
4. Me cambiaron mi cesto de basura a uno de esos de rejilla de alumnio, tenía uno de plástico cerrado
5. Tengo más papelitos sueltos de los que me gustaría tener
6. También llegó un vendedor de burritos
7. En la construcción del edificio de enfrente colocaron 4 letrinas portátiles, nunca son suficientes
8. Tengo una libreta que no uso desde hace varias semanas aunque la tengo a la mano
9. Nunca usé esta pluma con una terminal de goma para usar la pantalla del smartphone, no me funcionó del todo bien
10. Necesito sacarle más punta a este lápiz

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escribirme: Día 2

Día 2: escribí un fragmento de tu autobiografía y mentí en algunas cosas

Yo no era un mal estudiante, aunque tampoco era el mejor de todos. De hecho salí de la prepa en tercer lugar de aprovechamiento ¿o era segundo? la verdad no me importaba. Simplemente las cosas que comprendía las asimilaba, trataba de aplicarlas y listo. Si no me interesaban tanto por lo menos trataba de hallarles sentido para ver como me podían servir. Venían los exámenes y los pasaba sin mucho trámite.

No significa esto que no tuve tropiezos.

Aunque en la primaria y parte de la secundaria hasta diplomas obtuve por aprovechamiento, tuve una temporadita de rezago y de valemadrismo que por andar en el juego con los amigos descuidé los estudios. Paré cuando llegando a una clase a primera hora de 7 de la mañana me sorprendió un compañero con que había examen ese día. No tenía idea del temario y él me vió como manufacturé un acordeón perfecto para poder pasar ese examen. Durante el mismo fue tan bueno ese acordeón que lo rolé y lo rolaron a otros y todos sacamos de 9 para arriba, las mejores calificaciones. Pero mi compañero que me vió hacerlo no, sacó un modesto 7. Sentí vergüenza. No quise volver a sentir eso y tomé medidas para no tener que reaccionar como lo hice en esa ocasión. Mis calificaciones entonces sí fueron mías.

Antes de esa ocasión, como mencioné, lo reflejado en las boletas de calificación fueron resultados de mi esfuerzo a excepción de ese par de meses que definitivamente perdí el rumbo. No solo en lo que respecta a como me preparaba para los exámenes, sino en muchas cosas personales más y que serán tema de otro de los días de este reto.

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escribirme: Día 1

Día 1: escribí acerca de por qué escribís

Escribo primero que nada para mí, porque es el ejercicio mental de desfogue de ideas que más me gusta. Conversando con alguien que te rete los pensamientos es siempre muy gratificante pero muchas veces no coincidimos o no son momentos adecuados para exponer temas que inciten a una discusión. Escribiendo hago un poco de trampa, pues esas ideas las voy puliendo y acomodo las palabras y frases conforme mejor pienso que estoy exponiendo mi diatriba, y de todos modos no siempre quedo satisfecho con el resultado. Pero bueno, como me dijo una amiga que realmente escribe exquisito, solo se desarrolla esa habilidad ejerciéndola muchas veces, escribiendo.

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