escribirme: Día 20

Día 20: escribí acerca de un lugar que amás

En la plaza central de Tecate, el Parque Miguel Hidalgo, había tres jardineras al centro en la sección sur rodeadas de bancas. Unas bancas que encontrarás en todo México con el escudo nacional de la época de Porfirio Díaz. En la primer jardinera frente al kiosco los árboles daban una sombra que caía justo en la banca, prácticamente en todo el día. Pasé incontables horas sobre todo leyendo tratando de descansar. Conversando sobre las últimas noticias con alguna amistad de antaño. Tomando un café antes de que la luz del sol se ocultara al otro extremo de la ciudad. O simplemente escuchando a las 6 de la mañana los ruidos del viento entrecruzando las hojas de esos altos árboles que llevaban décadas en ese lugar.

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escribirme: Día 19

Día 19: describí tus rituales matutinos

Suena el despertador y Gabriel se levanta lo más rápido posible para apagar la alarma sin causar mayor conmoción. 4 de cada 5 veces falla en su intento de presionar el botón adecuado para callarla y tiene que levantarse por completo para lograrlo. Hay que refrescarse la cara, acomodarse el cabello un poco y ponerse la ropa para salir a correr. Al cabo de una media o una hora completa de rigor regresa a tomar un baño tranquilo. Si es ese día de la semana que toca rasurarse tiene que hacer el tiempo de acomodar el gel de afeitar y el rastrillo a un lado del lavabo para tenerlo listo una vez terminado el baño. Después de esto revisa las notificaciones pendientes, correos que se puedan contestar rápido mientras se prepara el desayuno. Después de lavar los trastos (y los dientes) además de preparar la lonchera, se despide como siempre de su esposa aún dormida antes de partir a trabajar.

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escribirme: Día 18

Día 18: escribí acerca de la vez que rompiste un corazón / un hueso / una ley / una promesa

un hueso: Nunca me he roto nada yo, pero a causa de mí mi hermano sí se rompió más de 3 cosas. Estábamos en la feria con unos 11 años yo y 9 él cuando el carrusel de carritos me pareció aburrido y ahí voy a cambiarme de auto con el carrusel aún en movimiento. Mi hermano me imita y ¡zaz! queda prensado debajo de uno de los carros. Lo siento carnal.

una ley: A la fecha me está costando esta imprudencia: «¿sí sabe que iba a 120 km/hr en una zona de 60?» Multa de más de 3 mil pesos 😦

un corazón: Imagina que tu pareja tiene todo preparado para que te festeje tu cumple y pasarla bomba durante todo el día. Imagina que lo primero que le dices al verla es que se acabó el amor y no puedes seguir la relación. A veces no me entiendo yo mismo. No me malentiendas, no jugué con nada ni nadie nunca y todas las relaciones que he tenido se han basado en nada más que el amor. Simplemente estuve en una época que esta etapa de enamoramiento me duraba muy poco. Terrible.

una promesa: realmente no soy de hacer promesas, suena muy comprometedor

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escribirme: Día 17

Día 17: escribí acerca de algo que no te gusta hacer

Nunca nadie en la vida para nada de ninguna manera obtendrá algún tipo de gozo el hacer fila. Para mí en particular es de una angustia tremenda estar listo para salir de la tienda y ver atiborradas las filas para pagar. Y hablando de eso ¿porqué carajos no hay más cajeros temprano? Es usual que necesito algo que solo en un supermercado puedo comprar y decido ir temprano para evitar las conglomeraciones de medio día y resulta que nada más hay un solo cajero disponible. Y ahí estamos otras 6 personas que tenemos un jugo, un galón de leche o una barra de pan en la mano gastando 20 minutos haciendo fila cuando nuestra transacción solo requiere 2. Ni hablar de los Oxxo, y sí, hay un cartel ahí que dice «si eres la cuarta persona en la fila pide que abran una segunda caja» pero volteas a ver y el dependiente está solo ¿se va a poner a cobrar en las dos cajas al mismo tiempo? Y ahí seguimos haciendo fila cuando a todos se nos escapa un «¡no mames!» cuando el de enfrente repite por tercera ocasión el número de tarjeta a la que quiere depositar. Lo mismo haciendo fila para un cajero automático, y peor aún cuando quien está enfrente de tí cuando ya es tu turno al parecer lleva 4 tarjetas de toda su parentela. ¿La fila para ir a EEUU? olvídalo, tengo mejores cosas en que gastar 2 horas de mi vida, hace años que no cruzo en ese plan. Claro, cuando se que estaré deserdiciando mi tiempo esperando un turno por horas me llevo un libro o el Kindle, y es que tampoco me gusta eso de desperdiciar [tanto] tiempo en redes sociales pegado a un celular, pero no deja de ser una carga.

Algo curioso me ocurre. Cuando necesito ir a alguna dependencia de gobierno ya voy con la idea de perder medio día ahí, quizás por eso no me molesto tanto de tanta fila en una ventanilla, otra fila en la de al lado y al final regresar a la primera a hacer otra fila. Ya predisponiéndote las cosas fluyen diferente. Quizás debería tomar la misma actitud ante cualquier otra fila, pero las odio mientras tanto.

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escribirme: Día 16

Día 16: describí el clima de tu mundo imaginario

Me gusta venir por temporadas cortas, aún cuando llegar aquí me toma solo 3 horas y me encanta este lugar para correr. Es que esta bruma fresca matinal que hace justo a media jornada es ideal. Salgo cuando los demás están reposando antes de comer y me puedo ir por 2 horas sin que la luz me queme, pero con la temperatura precisa para disfrutarlo. ¿Cuál es el problema entonces? que no soy el único que piensa lo mismo. Aquí es temperatura más bien templada la mitad del día, y es prácticamente helada el otro medio día de 20 horas. Estas variaciones tan grandes en la temperatura es el nuevo atractivo de esta generación que experimenta con los extremos, jamás los entenderé. Donde vivimos tenemos la temperatura más estable, por eso para nada es exótico ni emocionante, la gente se aburre si todos los días tienen a la mano pastel de chocolate. Cuando buscamos aventura hay que recorrer 5 horas donde la iluminación de 4 puntos celestes con sus múltiples colores pero vestimenta termosensible es requerida, por eso es de llegar y estar un par de horas y regresar. El punto más popular está a 1 hora de distancia del centro de trabajo, por eso más accesible y a la mano, lo que no me gusta a mí es su calor, que se queden con él los que huyen de los fríos; al fin y al cabo detesto las multitudes. Por eso me inquieta esta nueva moda de venir aquí. Estábamos tan agusto en este planeta antes de esta nueva modita.

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escribirme: Día 15

Día 15: escribí acerca de un perro que haya formado parte de tu vida (y aprendé a recordar en imágenes)

Estoy con Daisy en el Cuchumá, una husky preciosa que ha estado con nosotros por muchos años. Debe ser media mañana en verano pues estamos subiéndolo como hacemos cada fin de semana mi familia con los vecinos. Estamos en la región donde las rocas son enormes justo por encima de las grutas y un ligero hilo de agua aún recorre sus vetas. Mi papá está enfrente y al darse cuenta que no puede más Daisy la coloca en un charco pequeño para que se refresque tomando agua, después de todo, está ardiente el ambiente por el sol que ya está muy arriba sobre nosotros. Nos dice «ni se les ocurra tomar agua de aquí, lleva encharcada mucho tiempo» ¿pero y Daisy? «no le pasa nada hombre» nos responde. Aprovechamos para reposar sentados en esta extensión de piedra sólida y ardiente, colocándonos en la mísera sombra que un pequeño árbol de la izquierda produce. Los kilómetros abajo de nosotros son testimonio de lo que hemos recorrido y atrás se mira lo que aún nos falta por seguir para llegar a la cima. Han pasado unas 2 horas y nos falta igual cantidad de tiempo para continuar.

No es la primera vez que Daisy nos acompaña a subir prácticamente en línea recta casi en vertical por esta montaña. Y aunque casi siempre alguien termina cargándola en riscos o pendientes muy empinados, sí aguanta el recorrido con gusto.

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escribirme: Día 14

Día 14: escribí un evento de tu vida de atrás para adelante

Y así fue como terminé el reto de Escribir.me

Después del día 29 la imaginación no me daba para más, después de todo, las reglas no están escritas en piedra ¿cierto?

En el día 17 pude explayarme como quizás nunca pude hacerlo.

El reto del día 14 no me dió mucho de que hablar.

Del día 8 disfruté mucho el desarrollo por todo lo que significó.

En el día 4 debí aburrir a más de uno.

Describir mis motivos para escribir en el día 1 me quedó más que claro.

Me pareció interesante el reto propuesto por Magally de escribir durante 30 días, me daría una excusa para desarrollarme aunque sea solo un poco en esto haciéndolo diario.

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escribirme: Día 13

Día 13: escribile una carta a tu yo del pasado

1977: Bienvenido al mundo Gabriel, soy Gabriel, 40 años después. Estarás a punto de tener muchos cambios repentinos en tu vida, pero no te preocupes, tus papás (mis papás) no permitarán te falte cosa alguna y te enterarás de nada. Tú simplemente déjate querer por tu mamá, disfruta a tu papá cuanto puedas y exprésale tu cariño. Cuida a tus hermanitos, siempre estarán ahí para tí.

1987: Hola Gabriel, soy Gabriel 30 años después. No te preocupes, no hay manera de que te pueda convencer quien soy, solo te puedo decir que esos amigos que tienes hoy, puedes confiar en ellos toda tu vida aunque por distintos motivos te distancíes de ellos. Lo pasarás genial cuando salgas de la primaria y no te preocupes por nada en la secundaria. Se como temes llegar a esa época, pero no pasa nada, lo disfrutarás igual.

1997: Que onda Gabo, soy yo, Gabo, 20 años después. A lo mejor piensas ¿cómo puedo ser yo? No hay manera, solo sígueme la corriente por ahora. Mira, no te puedo dar consejo o que hagas cosas diferentes a como los tienes planeadas (de hecho no tienes planeado nada a esa edad), pero lo que te propongas, hazlo. No te puedo dar detalles pues quizás afectes como ha funcionado para mi la vida hasta ahora, pero eso que piensas hacer, no le des más vueltas, solo hazlo. Este, una cosa más, en tu fiesta de cumpleaños, no te apures por nada, tus amigos de toda la vida estarán ahí por tí. Y agáchate carajo.

2007: Que hay Gabo, soy Gabo, 10 años después. Las preocupaciones que traes ahora, no importan, de verdad. Todo pasará. No son nada comparado a lo que tu papá vivió a tu edad. Y lo superó perfectamente. Y verás como lo superarás tú también. Apóyate en tu familia y apóyalos a ellos. Son lo único constante en esta vida.

2017: Aquí de nuevo Gabo, hoy. Te he dado consejos todo este tiempo de como no te preocupes de las cosas. Pero ¿sabes algo? en las preocupaciones y apuros se va la vida. Son parte de la experiencia y sobre todo cuando estás acompañado de quienes más te quieren, no importa tanto en realidad. Vívelo.

 

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escribirme: Día 12

Día 12: elegí un objeto de tu casa. Escribí su historia.

Este abanico tiene un tiempo de uso de casi 40 años. Ha pertenecido a tantas familias y ha sido colocado en tantos puntos geográficos que no hay manera de revisar por completo su paso por este mundo. Si acaso sirve algo de evidencia son ciertas estampas que tiene adheridas con algún pegamento que debió dejarse de usar el siglo pasado por un nivel de toxicidad no permitido. Las señales de oxidación son muy claras y la última vez que la pintura dejó de lucir debió ser hace década y media. Las rejillas plásticas que protegen a dedos curiosos ya no se mantienen en su lugar pero con un poco de cuidado no es problema. La estructura metálica (de cuando no era común el plástico en todos los electrodomésticos) está tan pesada como hace tantos ayeres, pero por la misma razón, muy útil para dejarlo en su lugar sin preocuparse porque se caiga. La perilla que ajusta la velocidad no se mantiene fija y se debe uno dar cuenta de la potencia deseada solo a la hora de sentir el viento.


Es que es por ello que aún está vigente. El motor funciona perfectamente y con fuerza necesaria tal que refresca cuartos completos. Los recibos de la energía eléctrica llevan por lo menos un dígito menos cuando no es usado pero la manera de aclimatar una habitación lo hace válido. Testimonio vivo de otros tiempos cuando la obsolescencia programada no figuraba en los planes de producción consumistas de hoy.

 

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escribirme: Día 11

Día 11: Empezá con “me acuerdo de”

Me acuerdo de cuando querías ver películas en el cine siendo de Tecate, tenías que ir a Tijuana. No era como si no hubiera cine en Tecate, pero era solo para estrenos del (no tan grande) cine mexicano y si acaso recuerdo unas 9 ocasiones en que sí eran estrenos de verdad. Pero si querías ver ‘Forrest Gump’, ‘Independence Day’, ‘Jerry Maguire’ o algún otro blockbuster tenías que esperarte 1 año a que la manejaran alguno de los video clubs de los que eras miembro. O hacer una travesía a Tijuana.

No era cosa fácil, tenías que dedicarle un día a la experiencia del cine. El camión urbano (y suburbano) salía cada 40 minutos o una hora de la central. Si querías irte sentado, había que tomarlo desde el centro, en caso contrario no había manera de conseguir asiento en alguna de las esquinas donde se paraba a subir pasaje. Estos viajes de unos 45 kilómetros duraban 2 horas, sorteando decenas de personas que subían y bajaban en el camino y con distintos propósitos. Era muy distintivos los personajes: el que iba a trabajar, la señora que tenía cita en el seguro, los estudiantes, la parejita que iba de paseo, los señores mayores que irían de visita a algún pariente, y los adolescentes echando relajo. Una vez en el cine, escoger un horario que se acomodara y ni hablar, a hacer fila. Tijuanenses y adoptados por igual hacían esas largas filas en los multicinemas para tener mejor oportunidad a la hora de escoger butaca al abrirse la sala. En películas taquilleras no era raro ver a muchos sentados en las escaleras que no alcanzaron y tenías que esquivar con cuidado sobre todo si llevabas charola cargada con palomitas y sodas.

Al terminar la función era de salir corriendo a la parada del camión y esperar que se detuviera alguno con espacio suficiente. Lo común era ir colgado parado en el pasillo del camión y repetir las dos horas en el trayecto de retorno. Aguantando los frenones, empujones y muchas veces malos olores (que no solo provenían de las granjas ganaderas).

Al final de cuentas, a veces la película era lo de menos. La expedición a la aventura con la familia, los amigos, o quizás una pareja hacía que valiera la pena la ida.

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