escribirme: Día 26

Día 26: escribí acerca de la ropa que estás usando ahora mismo, cómo cada prenda llegó a tu vida

Los calcetines seguramente los conseguí en una barata en un sobrerruedas pues no los uso mucho. Tengo una situación con los calcetines negros (estilo tube socks), casi siempre solo encuentras en las tiendas en México en talla para niño y talla para adulto. Yo hace mucho que no veo unos en talla extra grande, hablo de medidas 14 o 16 para afro-americanos de 2 metros. Es que este tipo de calcetín enorme son los que me gustan para ponérmelos para dormir pues así no tengo descubiertos mis pies pero tampoco los siento con la compresión de unos calcetines comunes.

Los zapatos ya quiere mi chica que me deshaga de ellos pues ya tienen sus años. No quiero, todavía tienen la suela y costuras como si estuvieran nuevos y están amoldados a mi forma del pie y estilo al caminar. Son los pares más cómodos que tengo. Aunque claro, no los uso para el trabajo por ejemplo pues tienen suficiente desgaste como para no ser apropiado llevarlos.

La camiseta me la regaló en un cumpleaños una gran amiga. Me sorprendió porque no acostumbro recibir cosas festejando mi cumpleaños y el estilo de la camiseta me gustó mucho. Mis pantalones me los regaló mi chica en otro cumpleaños, después de quejarse de que los que tengo ya están viejos y no debería usarlos. Pero insisto mucho en que aunque se mire viejo algo si me siento cómodo en ello pues todo vale.

Y aún desgaste o decoloraciones me da cosa tirar ropa así nomás. Prefiero regalarlo a alguien que lo necesite o colocarlo fuera de los botes de basura, bien acomodado. Alguien siempre puede darle mejor uso.

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 25

Día 25: escribí acerca de un tema del que no tenés ni idea. Inventá todo.

En la actualidad no podríamos pensar en como podríamos ser funcionales sin el uso de algo tan básico como la pantalla subcutánea. Ya en las primeras iteraciones de los prototipos se fueron notando y resolviendo algunas de los retos que presentaba. Era solo
posible mostrar datos en blanco y negro, provocaban irritación, y no servían más que para notificaciones rápidas y mostrar la hora. Poco a poco se fueron desarrollando nuevas aplicaciones tanto de la información a mostrar como de sensores que podrían
aprovecharse. Después de todo, ya está el aparato dentro de tu cuerpo.

Pero ¿cómo funciona? mediante literalmente inyectar cientos de celdas que se postran por debajo de la epidermis. Éstas son las receptoras de la estimulación microeléctrica con un patrón que están programados para detectar. Esto les dice cuando activar ciertas
secciones de su propia celda en coordinación perfecta con las celdas contiguas. Con el paso del tiempo se fueron perfeccionando las técnicas de implantación y ahora ya es posible tener en una sola aplicación la suficiente cantidad de celdas para asegurar una
cómoda lectura y visión de lo que se muestra, a diferencia de hace unos años que prácticamente eran injertadas una a una con una resolución raquítica.

Esta estimulación es la que las celdas requieren para mostrar o dejar de mostrar los puntos precisos para en conjunto mostrar una imagen o texto. Hoy en día ya están a color y en unos cuantos meses ya están por liberar la aplicación para mostrar video en vivo.
Más adelante podrían incluso desarrollar estas celdas de monitor subcutáneo para emitir otro tipo de señal y no solo fotones. No es muy fantasioso pensar en hologramas o incluso la posibilidad de usar esas celdas para grabar imágenes o video.

Pero hablemos de esas otras aplicaciones que actualmente sí existen y son aprovechadas. En lo estético ya es una realidad ver tatuajes animados (como aquella vieja película animada ‘Moana’, aunque no hemos llegado al punto de que el portador interactúe con él ¿o sí?) También la industria del cine se vió beneficiada ya que los efectos especiales para ciertas escenas terroríficas son ahora más reales gracias a estas celdas. Aunque es más caro que lo que se hacía hace décadas con animación por computadora sobrepuesta en la escena, esas imágenes realistas que claramente son visibles en la piel del personaje es muy beneficioso a la hora de contar una historia.

Las más importantes son las aplicaciones médicas. Gracias a otros elementos (o módulos) que pueden ser injertados junto con las celdas ya es cosa del pasado el pinchazo de sangre para detectar niveles de glucosa. Incluso mediante este método se pudo lograr el monitoreo constante de otros disparadores de emergencias que han salvado innumerables vidas. Gracias a esta tecnología que ya está muy estandarizada en el grueso de la población, con una sola indicación del personal médico que cuenta con las credenciales adecuadas, puede ver el tipo de sangre, alergias, enfermedades crónicas y otros indicadores personales a observar aún cuando el paciente no tenga posibilidad de habla.

Y pensar que este desarrollo tecnológico empezó cuando un especialista en radiología notó que el material de deshecho de su laboratorio se «encendía» con el leve estímulo eléctrico que le daba al estar cerca de un podómetro. Definitivamente el momento
«¡eureka!» de este siglo.

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 24

Día 24: escribile a alguien que ya no está

Hola Betty,
No puedo negar que la última vez que nos vimos fingí no conocerte. Te ví contenta, feliz con tu nueva pareja y tus dos hijos. Decidí no acercarme siquiera a eso que lograste formar después de tantos años. Ya no recuerdo exactamente como fue que nos dejamos de ver, que dejamos de salir o de hablarnos por teléfono. Seguramente por alguna pareja de alguno de los dos pero no ví porque la amistad tuviera que acabar. Hasta que tu papá me dijo en una llamada que te hice «deja a Betty en el pasado, vive tu vida y déjala vivir la suya». Quería gritarle, exigirle que me pasara contigo para que me explicaras porqué me había dicho esto tu padre. No tenía mucho que hacer, te dejé en paz y seguí mi vida.
Deja contarte, ya formé mi familia con la chica que te decía terminaría casándome y mira, lo logramos. Conseguí salir de la universidad con todo el trabajo que me costó ¿recuerdas que te contaba? También pude salir de ese trabajo que no me daba lo que me necesitaba y tú me insistías lo dejara porque no tendría el crecimiento que me merecía. Y no, los tres perros que me conociste ya pasaron a mejor vida. Tanto que te ladraban histéricamente cuando me visitabas…
Han pasado muchas y tantas cosas y eso está muy bien contarlas, pero no hay otra persona con quien platicar lo que platicaba contigo. La manera de ver la vida desde tu punto de vista tan particular no se encuentra en cualquiera. Entiendo que sería imposible regresar a ese nivel de confianza que nos tuvimos para contarnos las cosas que nos contábamos, han pasado muchos años, pero sí me hubiera gustado tener el valor de saludarte en esa última ocasión que te ví y hacerte saber que me puso contento verte así de feliz.

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 23

Día 23: cómo te parecés a tu papá

Si algo me causa un trauma es el parecido que mi hijo tiene con respecto a mí. Y es que en ciertos ticks nerviosos o ademanes se nota de donde vienen los genes, ni hablar que físicamente me dicen que es mi misma cara. No me imagino que esperar de él cuando desarrolle una personalidad propia y que características mías se verán reflejadas en él.

Abro con ese desconcierto porque fue muy paulatino como me dí cuenta de las cosas que están muy arraigadas en mí y que vienen de mi papá.

Como mi obsesión con la puntualidad. Desde que me acuerdo mi papá es el primero en llegar al trabajo, por ejemplo. Él y yo nos empezamos a angustiar cuando sabemos que no llegaremos a tiempo a algún compromiso por causas ajenas a nosotros. Pero desde que recae en mi la responsabilidad de llegar a tiempo no hago más que hacer lo que mi papá: puntual. Esto me ha dejado que quienes me rodean saben de esto, y por ello confían que cuando digo una hora, a esa hora estoy listo y disponible.

Desde que tengo 14 años estoy trabajando. No he llegado al punto como él de no tomar vacaciones siquiera, pero no me veo haciendo absolutamente nada. Claro que he tenido mi momento Corona tomando cerveza (obviamente no marca Corona) despreocupadamente, pero ha sido con mi chica y estamos conversando tratando de hallar el hilo existencial de nuestras vidas, no necesariamente no haciendo algo.

Somos muy corajudos. Es una característica que muy pocas veces puedo ocultar, pues a veces estoy tan desesperado que estoy a punto de estallar y no hay manera de guardar compostura. Así que pues no, no somos muy populares en las fiestas.

La lectura. Siempre había libros en casa, de variados temas y agarré el hábito de estar siempre leyendo algo por él. No hay campaña en pro de la lectura más efectiva que ver con naturalidad como un libro te abre la mente y te acerca más al mundo de manos de tus padres. Ahora, nunca fueron mis papás de leer cuentos o cosas así pero estar familiarizado con libros me hizo adentrarme a ellos.

Y bueno otra decena de cualidades y defectos que son mínimos pero que son claros. La sangre se lleva dentro.

 

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 22

Día 22: escribí el monólogo interno que experimentás cada vez que te sentás a escribir

«Tengo ganas de escribir sobre esto»
«Es que me llamó la atención, tengo unas ganas imperiosas de dar a conocer mi opinión al respecto, aunque ya ni se acuerde nadie»
«A ver, si empiezo con esta idea, puedo desarrollarla y la hilo con esta otra»
«Pero para escribir sobre esto otro tengo que detallar esto de acá, debo revisar más sobre esto»
«Okey, ya entendí esta parte, pero no tiene nada que ver con lo que quería plasmar»
«Bueno, no puedo dejar de mencionarlo, pero no profundizaré tanto para no desviar el tema»
«Íjole, entonces si empiezo hablando de lo primero ya no se como hilarlo»
«A ver, esto de acá tiene que ver con esto de allá y a la vez con lo de acá ¿no quedará todo más confuso?»
«Tengo que plantearlo nomás, solito va a desengranarse todo»
«¡Maldita hoja en blanco!»

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 20

Día 20: escribí acerca de un lugar que amás

En la plaza central de Tecate, el Parque Miguel Hidalgo, había tres jardineras al centro en la sección sur rodeadas de bancas. Unas bancas que encontrarás en todo México con el escudo nacional de la época de Porfirio Díaz. En la primer jardinera frente al kiosco los árboles daban una sombra que caía justo en la banca, prácticamente en todo el día. Pasé incontables horas sobre todo leyendo tratando de descansar. Conversando sobre las últimas noticias con alguna amistad de antaño. Tomando un café antes de que la luz del sol se ocultara al otro extremo de la ciudad. O simplemente escuchando a las 6 de la mañana los ruidos del viento entrecruzando las hojas de esos altos árboles que llevaban décadas en ese lugar.

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 19

Día 19: describí tus rituales matutinos

Suena el despertador y Gabriel se levanta lo más rápido posible para apagar la alarma sin causar mayor conmoción. 4 de cada 5 veces falla en su intento de presionar el botón adecuado para callarla y tiene que levantarse por completo para lograrlo. Hay que refrescarse la cara, acomodarse el cabello un poco y ponerse la ropa para salir a correr. Al cabo de una media o una hora completa de rigor regresa a tomar un baño tranquilo. Si es ese día de la semana que toca rasurarse tiene que hacer el tiempo de acomodar el gel de afeitar y el rastrillo a un lado del lavabo para tenerlo listo una vez terminado el baño. Después de esto revisa las notificaciones pendientes, correos que se puedan contestar rápido mientras se prepara el desayuno. Después de lavar los trastos (y los dientes) además de preparar la lonchera, se despide como siempre de su esposa aún dormida antes de partir a trabajar.

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 18

Día 18: escribí acerca de la vez que rompiste un corazón / un hueso / una ley / una promesa

un hueso: Nunca me he roto nada yo, pero a causa de mí mi hermano sí se rompió más de 3 cosas. Estábamos en la feria con unos 11 años yo y 9 él cuando el carrusel de carritos me pareció aburrido y ahí voy a cambiarme de auto con el carrusel aún en movimiento. Mi hermano me imita y ¡zaz! queda prensado debajo de uno de los carros. Lo siento carnal.

una ley: A la fecha me está costando esta imprudencia: «¿sí sabe que iba a 120 km/hr en una zona de 60?» Multa de más de 3 mil pesos 😦

un corazón: Imagina que tu pareja tiene todo preparado para que te festeje tu cumple y pasarla bomba durante todo el día. Imagina que lo primero que le dices al verla es que se acabó el amor y no puedes seguir la relación. A veces no me entiendo yo mismo. No me malentiendas, no jugué con nada ni nadie nunca y todas las relaciones que he tenido se han basado en nada más que el amor. Simplemente estuve en una época que esta etapa de enamoramiento me duraba muy poco. Terrible.

una promesa: realmente no soy de hacer promesas, suena muy comprometedor

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 17

Día 17: escribí acerca de algo que no te gusta hacer

Nunca nadie en la vida para nada de ninguna manera obtendrá algún tipo de gozo el hacer fila. Para mí en particular es de una angustia tremenda estar listo para salir de la tienda y ver atiborradas las filas para pagar. Y hablando de eso ¿porqué carajos no hay más cajeros temprano? Es usual que necesito algo que solo en un supermercado puedo comprar y decido ir temprano para evitar las conglomeraciones de medio día y resulta que nada más hay un solo cajero disponible. Y ahí estamos otras 6 personas que tenemos un jugo, un galón de leche o una barra de pan en la mano gastando 20 minutos haciendo fila cuando nuestra transacción solo requiere 2. Ni hablar de los Oxxo, y sí, hay un cartel ahí que dice «si eres la cuarta persona en la fila pide que abran una segunda caja» pero volteas a ver y el dependiente está solo ¿se va a poner a cobrar en las dos cajas al mismo tiempo? Y ahí seguimos haciendo fila cuando a todos se nos escapa un «¡no mames!» cuando el de enfrente repite por tercera ocasión el número de tarjeta a la que quiere depositar. Lo mismo haciendo fila para un cajero automático, y peor aún cuando quien está enfrente de tí cuando ya es tu turno al parecer lleva 4 tarjetas de toda su parentela. ¿La fila para ir a EEUU? olvídalo, tengo mejores cosas en que gastar 2 horas de mi vida, hace años que no cruzo en ese plan. Claro, cuando se que estaré deserdiciando mi tiempo esperando un turno por horas me llevo un libro o el Kindle, y es que tampoco me gusta eso de desperdiciar [tanto] tiempo en redes sociales pegado a un celular, pero no deja de ser una carga.

Algo curioso me ocurre. Cuando necesito ir a alguna dependencia de gobierno ya voy con la idea de perder medio día ahí, quizás por eso no me molesto tanto de tanta fila en una ventanilla, otra fila en la de al lado y al final regresar a la primera a hacer otra fila. Ya predisponiéndote las cosas fluyen diferente. Quizás debería tomar la misma actitud ante cualquier otra fila, pero las odio mientras tanto.

#30díasdeescribirme