escribirme: Día 14

Día 14: escribí un evento de tu vida de atrás para adelante

Y así fue como terminé el reto de Escribir.me

Después del día 29 la imaginación no me daba para más, después de todo, las reglas no están escritas en piedra ¿cierto?

En el día 17 pude explayarme como quizás nunca pude hacerlo.

El reto del día 14 no me dió mucho de que hablar.

Del día 8 disfruté mucho el desarrollo por todo lo que significó.

En el día 4 debí aburrir a más de uno.

Describir mis motivos para escribir en el día 1 me quedó más que claro.

Me pareció interesante el reto propuesto por Magally de escribir durante 30 días, me daría una excusa para desarrollarme aunque sea solo un poco en esto haciéndolo diario.

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 13

Día 13: escribile una carta a tu yo del pasado

1977: Bienvenido al mundo Gabriel, soy Gabriel, 40 años después. Estarás a punto de tener muchos cambios repentinos en tu vida, pero no te preocupes, tus papás (mis papás) no permitarán te falte cosa alguna y te enterarás de nada. Tú simplemente déjate querer por tu mamá, disfruta a tu papá cuanto puedas y exprésale tu cariño. Cuida a tus hermanitos, siempre estarán ahí para tí.

1987: Hola Gabriel, soy Gabriel 30 años después. No te preocupes, no hay manera de que te pueda convencer quien soy, solo te puedo decir que esos amigos que tienes hoy, puedes confiar en ellos toda tu vida aunque por distintos motivos te distancíes de ellos. Lo pasarás genial cuando salgas de la primaria y no te preocupes por nada en la secundaria. Se como temes llegar a esa época, pero no pasa nada, lo disfrutarás igual.

1997: Que onda Gabo, soy yo, Gabo, 20 años después. A lo mejor piensas ¿cómo puedo ser yo? No hay manera, solo sígueme la corriente por ahora. Mira, no te puedo dar consejo o que hagas cosas diferentes a como los tienes planeadas (de hecho no tienes planeado nada a esa edad), pero lo que te propongas, hazlo. No te puedo dar detalles pues quizás afectes como ha funcionado para mi la vida hasta ahora, pero eso que piensas hacer, no le des más vueltas, solo hazlo. Este, una cosa más, en tu fiesta de cumpleaños, no te apures por nada, tus amigos de toda la vida estarán ahí por tí. Y agáchate carajo.

2007: Que hay Gabo, soy Gabo, 10 años después. Las preocupaciones que traes ahora, no importan, de verdad. Todo pasará. No son nada comparado a lo que tu papá vivió a tu edad. Y lo superó perfectamente. Y verás como lo superarás tú también. Apóyate en tu familia y apóyalos a ellos. Son lo único constante en esta vida.

2017: Aquí de nuevo Gabo, hoy. Te he dado consejos todo este tiempo de como no te preocupes de las cosas. Pero ¿sabes algo? en las preocupaciones y apuros se va la vida. Son parte de la experiencia y sobre todo cuando estás acompañado de quienes más te quieren, no importa tanto en realidad. Vívelo.

 

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 12

Día 12: elegí un objeto de tu casa. Escribí su historia.

Este abanico tiene un tiempo de uso de casi 40 años. Ha pertenecido a tantas familias y ha sido colocado en tantos puntos geográficos que no hay manera de revisar por completo su paso por este mundo. Si acaso sirve algo de evidencia son ciertas estampas que tiene adheridas con algún pegamento que debió dejarse de usar el siglo pasado por un nivel de toxicidad no permitido. Las señales de oxidación son muy claras y la última vez que la pintura dejó de lucir debió ser hace década y media. Las rejillas plásticas que protegen a dedos curiosos ya no se mantienen en su lugar pero con un poco de cuidado no es problema. La estructura metálica (de cuando no era común el plástico en todos los electrodomésticos) está tan pesada como hace tantos ayeres, pero por la misma razón, muy útil para dejarlo en su lugar sin preocuparse porque se caiga. La perilla que ajusta la velocidad no se mantiene fija y se debe uno dar cuenta de la potencia deseada solo a la hora de sentir el viento.


Es que es por ello que aún está vigente. El motor funciona perfectamente y con fuerza necesaria tal que refresca cuartos completos. Los recibos de la energía eléctrica llevan por lo menos un dígito menos cuando no es usado pero la manera de aclimatar una habitación lo hace válido. Testimonio vivo de otros tiempos cuando la obsolescencia programada no figuraba en los planes de producción consumistas de hoy.

 

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 11

Día 11: Empezá con “me acuerdo de”

Me acuerdo de cuando querías ver películas en el cine siendo de Tecate, tenías que ir a Tijuana. No era como si no hubiera cine en Tecate, pero era solo para estrenos del (no tan grande) cine mexicano y si acaso recuerdo unas 9 ocasiones en que sí eran estrenos de verdad. Pero si querías ver ‘Forrest Gump’, ‘Independence Day’, ‘Jerry Maguire’ o algún otro blockbuster tenías que esperarte 1 año a que la manejaran alguno de los video clubs de los que eras miembro. O hacer una travesía a Tijuana.

No era cosa fácil, tenías que dedicarle un día a la experiencia del cine. El camión urbano (y suburbano) salía cada 40 minutos o una hora de la central. Si querías irte sentado, había que tomarlo desde el centro, en caso contrario no había manera de conseguir asiento en alguna de las esquinas donde se paraba a subir pasaje. Estos viajes de unos 45 kilómetros duraban 2 horas, sorteando decenas de personas que subían y bajaban en el camino y con distintos propósitos. Era muy distintivos los personajes: el que iba a trabajar, la señora que tenía cita en el seguro, los estudiantes, la parejita que iba de paseo, los señores mayores que irían de visita a algún pariente, y los adolescentes echando relajo. Una vez en el cine, escoger un horario que se acomodara y ni hablar, a hacer fila. Tijuanenses y adoptados por igual hacían esas largas filas en los multicinemas para tener mejor oportunidad a la hora de escoger butaca al abrirse la sala. En películas taquilleras no era raro ver a muchos sentados en las escaleras que no alcanzaron y tenías que esquivar con cuidado sobre todo si llevabas charola cargada con palomitas y sodas.

Al terminar la función era de salir corriendo a la parada del camión y esperar que se detuviera alguno con espacio suficiente. Lo común era ir colgado parado en el pasillo del camión y repetir las dos horas en el trayecto de retorno. Aguantando los frenones, empujones y muchas veces malos olores (que no solo provenían de las granjas ganaderas).

Al final de cuentas, a veces la película era lo de menos. La expedición a la aventura con la familia, los amigos, o quizás una pareja hacía que valiera la pena la ida.

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 10

Día 10: escribí el anuncio de un producto o servicio que te gustaría que existiera

Solo con Goines Pods llegas completo a tu destino. El único dispositivo central automatizado fibralizador desintegrador y reintegrador sin fallas en los últimos 4 años. Olvídate de las excusas al llegar a tu destino, aquí sí te reintegramos completamente ¡garantizado! Mientras que en las compañías de la competencia deben tener confusas cláusulas para aquellos molestos casos de reintegración incompleta o de incómodas reubicaciones de extremidades, con Goines Pod puedes respirar tranquilo y llegarás sin problemas.

* El pasajero es responsable de no incluir más de un organismo viviente en las cámaras de desintegración asumiendo las consecuencias de la reintegración compuesta (caso Deckard – Lowry Trips 2049)
** Descuentos a estudiantes solo en temporada escolar

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 9

Día 9: escribí acerca de la primera vez que viste a una persona de la que te enamoraste

Cuando estaba en la secundaria un amigo me pregonaba lo fascinado que estaba con unas gemelitas que asistían a la primaria de donde venía. Cada vez que me contaba sobre ellas más bien me irritaba porque era notoria su obsesión. En los desfiles que se hacen en la ciudad era clara su intensión de tratar de encontrarse con ellas y yo solo ignoraba todo esto porque no me interesaban estos infortunios amorosos que no tenían que ver conmigo.

Casi como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, la mayoría de mis amigos ingresamos a la misma preparatoria. Era curioso porque prácticamente todos quienes estudiaron en la secundaria donde fuimos iban a la otra prepa de la ciudad pero nosotros la aborrecíamos, y preferimos el CETis. Antes del inicio de clases formales eran obligatorios unos cursos de inducción para nivelar el conocimiento requerido para este nuevo grado de estudios y nos acomodaron por salones de acuerdo a nuestro apellido. El amigo del que hablo comparte el mismo apellido que el mío y estuvimos juntos en este salón.

Era un escenario angustiante y expectante. Salones de quinceañeros que prácticamente no se conocían entre sí enfrentando este nuevo escalón en la vida. Volteaba a ver a todos y miraba a quien quizás me podría caer gordo, con quien me podría llevar bien, o a quienes se miraba serían serios, o aquellos que claramente seguían en el relajo propio de la edad. Por ahí sonaban muchas risas y pláticas de la esquina pegada a las ventanas del pasillo. Había una pareja de chicas que llamaban la atención por el hecho de ser gemelas. Por supuesto que se trataba de las gemelitas que tanto le quitaron el sueño en su infancia a mi amigo. Y bueno, sí estaban guapas, lucían radiantes con su cabello rizado, y particularmente curiosas por usar exactamente el mismo atuendo solo que la blusa de distinto color. Pero hubo algo que me atrapó. Mientras que una de ellas era muy platicadora y cómica, la que estaba sentada atrás era más bien seria y reservada. No significaba esto que no le gustaran las pláticas o que no se divirtiera, simplemente tenía una actitud más tranquila. Para mí esto era una característica muy distintiva, muy tenue, pero claramente diferenciadora. Esta primera vez que las conocí, no es como si me hubieran dejado impactado al nivel que a mi amigo, pero definitivamente sí me inquietó la actitud de la chica sentada detrás de su hermana.

Época muy especial ésta de la preparatoria donde quizás conoces a aquellas amistades de toda la vida y tu forma de ser se define para siempre. Aunque cada quien se fue por su lado los grupitos de amistades se fueron definiendo también y coincidimos por varios semestres, fiestas y salidas. Por decisiones tomadas y circunstancias, cada quien estuvo con otras personas en esta época. Pero no la olvidé. No nos olvidamos. Y yo, enamorado de ella.

Una década después de conocerla me dió el sí y tenemos casi 15 años juntos al día de hoy.

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 8

Día 8: buscá una foto en un cajón y escribí lo que está pasando fuera del cuadro

No fue un cajón sino de la repisa frente a mi escritorio que saqué esta foto. No estaba olvidaba en algún rincón sino colocada correctamente en la primer página de un álbum fotográfico.

En ese cumpleaños del 2012 mi amiga Luisa me regaló un álbum, de los que se usaban el siglo pasado con fotos de papel que puedes tocar físicamente. Se me ocurrió la idea muy pronto: en lugar de usarlo para fotos mías lo usaría para reunir fotos de mis amigos. Logré contactar a varios y así pude reunir de Judith, María Rocío, Luis, Eduardo, Decarlo, Isis Victoria, Yanira, Michelle, Paulina y más. Además los convencí de que me firmaran su foto y algunos lo aprovecharon para escribirme una dedicatoria personal y yo quedé muy agradecido con ellos.

Esta primer foto precisamente es de Luisa. Es en la especie de fuente que más bien es un charco que se forma en la base del monumento Bicentenario en Tecate.

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 6

Día 6: escribí tu pesadilla recurrente

Afortunadamente no es muy frecuente, pero tiene que ver con la angustia. La parte en el sueño (o en este caso pesadilla) donde sabes con toda certeza que todo está perdido, no hay solución, no hay nada de «ya pasará»: en el sueño sabes que no. Piensas que estarás hasta el infinito con esa angustia porque así son estos sueños.

Y en esa irracionalidad te consumes y te sientes disminuido para siempre.

Pero suena el despertador.

#30díasdeescribirme

escribirme: Día 5

Día 5: escribí el último sueño que recuerdes

Nada demasiado transcendente, solo estaba seguro que tenía que llegar a un lugar donde encontraría a mi hermano. No estaba él ahí y tuve que irme a otra ciudad a buscarlo. Un viaje tipo Tijuana a Mexicali, de los que a pesar de estar consciente de que el viaje duraría 3 horas (y estás seguro de que ese tiempo en verdad transcurrió) solo pasaron 2 segundos para llegar.

Allá por fin lo encontré y olvidaba para que necesitaba verlo.

#30díasdeescribirme