‘El rockcito y yo’ de Hugo García Michel

Quizás te encuentras en una reunión o fiesta y alguien menciona que le gusta la música latina y el autor es el tipo de agradables sujetos que hace el comentario «¿sí sabes que latino se refiere a los fundadores de Roma y a nada de lo que hay aquí en América?» Razón no le falta, pero suena a que se empeña en demostrar que tiene la razón y tú no. Conozco a un par de columnistas y autores que nunca fueron adeptos a lo que conocemos como rock en español a quienes lo suyo es el rock de verdad que se hace en Estados Unidos o Gran Bretaña y esta tropicalización nunca terminó por encantarles. Pero este no es el caso necesariamente de Hugo García Michel. A diferencia de ellos que simplemente lo ignoraron, el autor lo detesta y demuestra con motivos sus porqué a la primera oportunidad en este libro que es una colección de artículos y columnas publicados a lo largo de casi tres décadas.

Empecemos por el hecho de que llama «rockcito» al llamado «rock» que se hace en México. Salvo muy contadas excepciones, el autor simplemente nunca suscribió esa ola «nueva» surgida en los 90’s. Podríamos decir que es un purista al respecto denostando lo que se llama «rock mexicano» a que no tienen absolutamente ninguna base del rock real surgido en la comunidad negra de EEUU. Pero va un poco más allá. Relata con varios ejemplos como básicamente ese rockcito es más bien un derivado de la egolatría de los rockstarscitos mexicanos que ante la menor oportunidad vendieron el alma al diablo con tal de aparecer en televisión. Es debatible cuestionarlos por aparecer con Paco Stanley y luego en sus conciertos hacer llamados a ignorar «la caja idiota» (y no empecemos con las «causas sociales» a las que abrazan por moda), cierto, pero ¿cuándo el rock (digamos, el rock real) ha estado peleado con la mercadotecnia y el ganarse la vida haciéndolo?

No es que todo lo hecho en este país le disguste: vió con buenos ojos la propuesta inicial de Santa Sabina, por ejemplo, La Barranca y otros proyectos que realmente han destacado por ser originales. Como los dos o tres primeros discos de Julieta Venegas a quien el autor respeta pues le pareció un esfuerzo honesto sin disfrazarlo de rock. Y es que ese es el problema (su problema), quizás izaron la bandera del rock cuando en realidad estos exponentes no iban más allá de un pop juvenil. Ha repetido a lo largo de casi toda su carrera que todas esas bandas le deben un homenaje (en serio) a Timbiriche, como la real influencia en la música que hacen. Le parece imperdonable también que se codeén con grupos de norteño o cumbias y estrellas pop del canal de las estrellas. Recuerdo vívidamente la Eres (no era que lo comprara, estaba en todas partes) donde el rock de entonces ya era totalmente mainstream con fotos de Fobia, Café Tacuba o Saúl Hernández al lado de Paulina Rubio o Thalía.

Carla Morrison

Es muy entretenido como desmenuza (¿o destruye?) la historia del llamado rock nacional a lo largo de su, digamos, historia. Especialmente desde los noventas que empezó a escribir sus columnas y artículos, además de su dirección en la mítica Mosca en la Pared. La lucha constante del autor es contra ese empeño por llamar rock a algo que no lo es, según su apreciación. Y aquí difiero en su crítica a Carla Morrison, de quien he disfrutado mucho su música desde la primera vez que la vi tocando un sintetizador en el patio de una escuela. Entonces y ahora, nunca he oido nadie decir que lo que ella hace es rock (ni siquiera ella, como reconoce el autor), sin embargo Hugo la mete en el mismo saco de estos rockeritos ¿quizás por haber estado en el Vive Latino? ¿Por que le tocó compartir el apellido de su papá con rockstars de verdad como Jim o Van? No he leído todos sus artículos pero hay exponentes de lo regional, corridos tumbados o reguetón que sí tienen toda esa actitud rockstar cuyos shows tienen más pirotecnia que Metallica y no hay crítica hacia ellos sobre esto. Otra constante que repite mucho es esta idea de que los rockeros actuales (de los 90 para acá) consideran a Soda Stereo como los creadores del rock (que obviamente critica por tan salvaje ignorancia). Jamás había escuchado eso hasta ahora que leí sus líneas.

No en todo estoy en desacuerdo. Sí comparto que a final de cuentas la música digamos, popular, es más bien mediocre, como muchas otras ramas de la cultura nacional. Pero también en que hay grupos que lograron cierta fama, él nota que la norma es esa infantil forma de hacer canciones, atraer masas por lo fácil, alcanzar a ser famosos solo por logar el objetivo de figurar a como de lugar a costa de traicionar los valores del rock de verdad. Y lo más seguro es que ni siquiera los conozcan.

Otras observaciones en las que me sorprendí asintiendo con la cabeza son claras, como esa modita que surgió con Lila Downs o esa actitud eternamente adolescente de muchos grupos (me acuerdo mucho de lo estúpido que siempre me pareció Los Lagartos o Genitallica por mencionar algunos), o el pretexto de abrazar causas sociales es innegable que es un recurso barato para ganar adeptos. La crítica sobre la casi nula cultura musical del periodismo del rock nacional que más bien es publicidad encubierta en artículos con el fin de seguir obteniendo pases a las tocadas, es muy acertada. Y antes mencioné que quizás no deban saber historia musical completa quienes tocan en una banda, pero caray, que bien les haría.

Ya en lo personal comento a veces que me enorgullezco, en broma, de no haber asistido nunca a ningún concierto de Caifanes (ahora que lo recuerdo, tampoco de la Maldita Vecindad) pero eso no me impide disfrutar ‘El Diablito’. Coincido en la crítica de todo lo que representó Soda Stereo pero no me impide mencionar que el ‘Sueño Stereo’ es uno de los discos que más significan para mí (con todo y el abierto plagio a la estupenda ‘New York Groove’ y otras más). Y tampoco por ello, estoy impedido de disfrutar el ‘Aladdin Sane’ de Bowie, alucinar con el ‘Waiting for the sun’ de The Doors, emocionarme con Led Zeppelin, leer con cuidado las letras de Bob Dylan. Entonces, vale la pena señalar, criticar, hasta denostar, pero ¿porqué no también bailamos y disfrutamos y si no nos gusta, dejar que otros lo gocen? aunque no tengan idea de nada. ¿Quién sí la tiene absolutamente? Pero no lo sé, tienes unos amigos, te late empezar a tocar y hacer canciones. Empiezan a tocar en la cochera de alguno de ellos y empiezan a presentarse donde los dejen. ¿Porqué no tiene valor esto? Aún cuando no tengan idea de Chuck Berry o nada sobre el blues, si gusta ¿por qué no permitir disfrutarlo?

‘Alien: Earth’ episodio 6

No pretendo que esto sea un recuento o un intento de diseccionar todos los episodios de la temporada, empezando por el hecho que no soy necesariamente un fan conocedor de todo el lore de Alien. Es solo un espacio para anotar mis impresiones y cosas que me parecen relevantes o que me inspiran a reflexionar más allá.

Nibs sufrió una especie de shock mental en episodios pasados por su acercamiento con el ojopulpo, pulpojo o tentáculojo o como le quieras llamar. Que ya hemos sabido no solo se apropia de su huésped mediante la cavidad ocular controlando sus capacidades motoras sino que al parecer también posee una especie de habilidad de ver o influir tu mente. Todo esto lo ven como un problema y deciden resetear a Nibs. Eliminando todo recuerdo de su incursión a la ciudad o encuentro con cualquiera de las especies que encontraron. No recuerda nada de la semana pasada. Esto por supuesto desata la furia de Wendy que no tolera que tan sencillo como apretar un botón se pierda toda la personalidad, memoria e identidad de estos seres híbridos que son una nueva adición a esta saga.

Después de la reunión Prodigy / Weyland-Yutani se toma en cuenta esta discusión también sobre la obsolescencia entre el cyborg y el sintético. Pero ¿son personas los sintéticos? Sienten, saben, indagan, curiosean, guardan discreción o discuten sobre temas existenciales también. La sugerencia del cyborg de que estos nuevos juguetes (la mente de los niños en estos repositorios híbridos) harán que queden en el olvido los Synths, aunque tiene validez, sabemos que no ocurre pues en todo el resto de la saga abundan estos personajes. Pero la duda está ahí.

Por otro lado, esta posibilidad de comunicación entre Wendy y el xenomorfo presenta una serie de posibilidades que resulta muy interesante. Sigo pensando personalmente que es imposible controlar estas máquinas de matar pero que algún directivo sin escrúpulos como el de Prodigy piense que pueda tener la siguiente máxima arma de destrucción biológica, permite que sueñe con ahora sí tener poder absoluto.

Por último, sí me parece un descuido mayúsculo que quede expuesto y comprometido por horas un laboratorio donde resguarda especies parasíticas que pueden poner en peligro la humanidad entera (vamos, no necesitas estudiarlas mucho para darte cuenta desde el primer contacto con ellas). Pero supongo es lo que se necesitaba que sucediera para que pudiera por fin tener un receptor del facehugger para sacar de la isla el espécimen.

Sigo pensando ¿queda aún algo del planeta Tierra a lo largo de la saga después de esta serie?

Por cierto, para una detallada excursión en cada capítulo, junto con referencias de toda la saga de parte de alguien que sí sabe del tema (además de muchas más curiosidades), recomiendo el perfil de Xeno426 en X

Alien: Earth (dos primeros episodios)

Algunas impresiones sobre los dos primeros episodios de ‘Alien: Earth’ que se transmite por Hulu en EEUU, Disney+ (o donde transmitan contenido de FX) en otros territorios.

Se ubica 2 años antes de la primer película ‘Alien’ (1979) y después de ‘Prometheus’ (2012), ambas de Ridley Scott. Estas son algunas observaciones que tuve sin investigar demasiado y alejado del canon de esta saga

La nave de exploración Maginot regresa con varios ejemplares de especies parasíticas obtenidas de algún punto en el universo profundo. Como siempre ocurre en estas situaciones, todo sale mal.

Además de los synths (androides IA), existen cyborgs (humanos actualizados) pero también hybrids (conciencia humana en androides). En esta serie seguimos una «familia» de estos últimos que como explican, solo pueden ser cerebros de infantes, ya que los cerebros adultos son demasiado rígidos. A quienes dan oportunidad de un segunda vida son a aquellos con alguna enfermedad terminal.

Se determina que el xenomorfo huele el miedo, por ello las especies artificiales no lo experimentan y podrían ser prácticamente invisibles a ellos.

Un momento ¿están en la TIERRA? ¿hay un xenomorfo deambulando por ahí (ok, en las ruinas del edificio contra el que chocó el Maginot) pero con facehuggers REPRODUCIÉNDOSE? ¿aún existe en el cronología de las películas este planeta?

Y una buena sorpresa es que los créditos del primer episodio terminan con Mob Rules de Black Sabbath, el segundo con Stinkfist de Tool, espero esta tendencia continúe.

Cine en 2024

Hay una situación peculiar con los nominados al Oscar este año y algo tiene que ver la polémica sobre ‘Emilia Pérez’. Lastimosamente quizás no obtenga la mayoría de los premios por la actual cultura de cancelación y esos inexcusables tuits, y no tanto por la falta de mérito de esta producción.

Entonces sí hay una carrera un tanto inusual. Siempre hay un caballo negro o un premio que rompe todas las quinielas, pero esta vez hay mucha incertidumbre. Casi nunca he disfrutado los recuentos del año de que tanto le atina al Oscar un crítico de cine o que tanto no, pero desde aquí sí puedo comentar lo que me pareció relevante y que no tanto de esta temporada de premios al cine.

Emilia Pérez: Como he dicho antes, no me parece enteramente terrible, pero sí muy mala. Injustificada la cantidad de nominaciones, simplemente inaudito. Sí, fue un esfuerzo extravagante y de propuesta arriesgada pero no me pareció acertada. No abona el hecho de que abandonaron a su suerte a la protagonista después de que salieron a relucir tuits reflejando su verdadera personalidad.

Wicked: Prácticamente siempre evito musicales, pero a veces encuentro alguno que si está tan bien hecho, que te hace vibrar, emocionar y casi cantar. Las actuaciones de Ariana Grande y Cynthia Erivo a final de cuentas son todo lo que se esperaba, y más.

Dune Part Two: Es un blockbuster, sí, pero viendo el tamaño de la producción, todas las decisiones correctas, cinematografía, música, el resultado es espectacular.

Nickel Boys: No es nuevo filmar en primera persona, pero sí el efecto, el motivo y la forma. La historia lleva más allá de este horrible crimen racial en terrenos donde se esperaría todo lo contrario. Pero es precisamente este punto de vista lo que hace genial esta historia, este desenlace y por lo tanto el tratado en global.

The Brutalist: Es simplemente cine. Una historia que merece la pena cada uno de los más de 200 minutos que dura. No hay ninguna escena que parezca fuera de lugar o que se sienta innecesaria. Ni hablar de las tomas que son, bueno, brutales.

A complete unknown: La historia de Bob Dylan es digna de ser contada de por sí, pero es particularmente enfocada en este periodo de tiempo cuando precisamente era un completo desconocido. A final de cuentas estamos hablando de un genio de la música que siempre hizo lo que no se espera de él y el clímax en el festival de folk refleja esto.

Conclave: Increíble fotografía, prácticamente puedes tomar cualquier segundo y tienes una excelente toma. Imperdonable no haber logrado la nominación por cinematografía. Independientemente de esto, la historia es arriesgada y propositiva. Las patadas debajo de la mesa al elegir al nuevo Papa quedan en último plano cuando la historia se convierte en otra cosa aún más arriesgada.

Ainda Estou Aqui: La película es Fernanda Torres. Llevando el peso de una madre de familia que tiene que hacer frente a este desgarrador suceso de parte de los gorilas de la dictadura militar en el Brasil de los 70’s.

Anora: Es una de mis favoritas del año. Siendo esta historia de aspiración a algo mejor de Ani llevada por Mikey Madison quien personifica este personaje magistralmente.

The Substance: Desde que salió la consideré mi favorita. Esta premisa de que incluso alguien que luce como Demi Moore puede tener este tipo de inseguridades me pareció una genialidad. Ni hablar que Margaret Qualley es un acierto que asombra. Coralie Fargeat forjó un guión impresionante además de dirigir esta pieza como eso que solo una mujer podría contar. Y sí, es una exageración, y sí, recae en lo mismo que está criticando, y sí, es incogniscible el ser, pero es maravillosa.

Otras nominaciones

The Apprentice: Sebastian Stan es excelente como un novato Donald Trump apoyado por un Roy Cohn interpretado magistralmente por Jeremy Strong

A different man: Sebastian Stan da una cátedra de como interpretar un personaje tan complejo como alguien que busca cambiar su apariencia física. Pero se vuelve más complejo cuando Adam Pearson sufre realmente de esa apariencia pero sabe como vivirla. La única nominación por maquillaje es merecida, pero faltaron al menos un par más.

Flow: Es una película completa. Aún sin ningún diálogo, aún con una animación que podría decirse básica, todo recae tal cual en la historia que realmente se está contando y como lo hace. De las mejores de este año

The Seed of the Sacred Fig: Nada como ver un reflejo de la sociedad en precisamente la base de esta, una familia. Que se trate de Irán y estos últimos movimientos exigiendo el cambio la vuelve aún más interesante.

The Girl with the Needle: Dinamarca nos ofrece esta representación de una historia real que no esperaba fuera tan impactante. Una joya.

A real pain: Jesse Eisenberg escribe y dirige este relato de un viaje de un par de primos, tan distintos pero fraternales. Kieran Culkin es estupendo como el más desenfadado y aunque pareciera ser irresponsable es simplemente más animado a vivir. Mucho aprenden uno del otro en este viaje a Polonia a reencontrarse con los sucesos que marcaron a su abuela.

Nosferatu: Es una gran película de una historia que ya se ha visto antes pero contada con la visión de Robert Eggers que ya nos tiene acostumbrados a ser más oscuro y podría ser, más blasfemo.

Better Man: La biopic de Robbie Williams, llevando su música a visualizar distintos pasajes de su vida y como llegó a donde está.

Las ignoradas

The Last Showgirl: Pamela Anderson y Jamie Lee Curtis tuvieron un excelente papel como mujeres, digamos, mayores, que vieron sus mejores años décadas atrás. Quizás el guion estuvo un poco flojo pero en conjunto fue una película reflejando estos tiempos de cambio en Las Vegas, en la nostalgia que ahora deshecha lo viejo y construye encima de sus ruinas lo más moderno y actual.

Civil War: En un Estados Unido sumergido en una guerra civil, se nos muestra el gran esfuerzo que un grupo de periodistas para llegar al presidente antes de ser eliminado. Independientemente de la acción y las bajezas humanas que una guerra desata, es un himno a la labor de informar. Especialmente mediante la fotografía.

Ghostlight: A veces surgen películas como esta donde simplemente son una carta de amor al arte de hacer teatro.

Love Lies Bleeding: Una historia de amor, fantástica y estupenda.

Challengers: Música fenomenal de Atticus Rose y Trent Reznor que pasó desapercibida en las nominaciones. La música realmente enaltece esta historia de rivalidades deportivas y amorosas.

Maria: Es genial Angelina Jolie, pero también lo es la increíble cinematografía.

The Outrun: Saorsie Ronan crea este personaje de una persona tratando de recuperarse de sus adicciones, en este paraje alejado y tan cerca de todo.

Le Comte de Monte-Cristo: Esta super producción francesa debió haber sido su apuesta al Oscar, pero ya sabemos que pasó. Es fenomenal esta re-introducción a la historia de venganza de Alexandre Dumas

Lee: Kate Winslet en el papel de la fotógrafa de guerra Lee Miller quien llevó a las casas los horrores donde combatían sus hijos. Quizás pareciera frívola, desactualizada pero para mí fascinante

Como resumen, fue un gran año para quienes disfrutamos del cine. Historias distintas, arriesgadas y bien hechas. Aunque suene pretencioso, pero son películas hechas para esta forma de arte, en lenguaje cinematográfico, que se ven, se viven, se gozan. Mejor para verlas en la sala de cine a oscuras y con el teléfono apagado, pero de no ser así también se vale disfrutarlas en casa. Y por ello los enlaces son a JustWatch, donde también puedes acceder a recursos como calificación en Rotten Tomatoes o más datos de IMDB.

Zaho de Sagazan en el Fonda Theatre

«Just try to move your body Los Angeles, DANSEZ!»

Después de una serie de canciones profundas, intentó animar el ambiente con otras canciones más movidas. Pero la respuesta de un público tieso (no tanto apático, sino más bien que no conocía del todo su música) seguía tranquilo, como soldados. Todo cambiaría radicalmente en la próxima canción.

But I try, I try

Zaho de Sagazan me cautivó con su interpretación de ‘Modern Love’ en Cannes este año. Me hizo adentrarme a averiguar sobre su carrera y me maravilló su álbum ‘La symphonie des éclaires’, un álbum que es todo un viaje nostálgico electro-pop majestuoso. Después con su interpretación de ‘Sous le ciel de Paris’ en la clausura de los juegos olímpicos quedé prendido de su trabajo. Casi para terminar el año actualizó su album con 7 canciones más y tenemos ahora ‘La symphonie des éclairs: le dernier des voyages’ con música aún más profunda complementando este viaje. Por supuesto que tenía que aprovechar la oportunidad de experimentar de primera mano su show, y la cita fue el pasado 20 de diciembre de 2024, en el Fonda Theatre, justo en Hollywood Blvd.

Llegué a tiempo para ser el 5to o 6to de la fila que esperaban, y ya tenía la primera sorpresa. Zaho estaba tranquilamente en el estacionamiento saludando a fans amigablemente. Una persona sumamente sencilla, agradecida y atenta fue con todos. Se abrió la puerta del recinto y aunque ya se sabía que no había sido sold-out, poco a poco se fue llenando. A las 9 en punto abrió ‘Dove Armitage’ con su propuesta electrónica que también sonaba muy interesante. Desde mi punto de vista el público era más bien ¿maduro? Me daba la impresión de que eran parejas y familias que venían a ver a su compatriota francesa, no como la mayoría de sus shows en Europa donde el público por lo menos es más joven.

L’insatiable parent a tué ses enfants

Pero tocaba el turno de por quien estábamos todos aquí. Y la vimos entrar al escenario tranquilamente y sentarse en su piano donde desde hace más de una década compone sus canciones esta chica de 24 años. Empezó entonces ‘La fontaine de sang’ que con su ritmo suave y melódico esconde un sangriento y oscuro mensaje. Cuando tocó ‘Le dernier des voyages’ explicaba que, simplemente habla de la muerte, parecía que estábamos todos en trance. Con ‘Dis moi que tu m’aimes’ yo estaba maravillado de lo profesional de su interpretación, la manera como lo da todo en el escenario. Su banda son 3 músicos tocando teclados, cajas de ritmo y percusiones electrónicas que también se notaba el esfuerzo por transmitir emocionados ese sentimiento en esta canción.

Siguieron más canciones como ‘Tristesse’ y la bellísima ‘La symphonie des éclairs’ con la que las emociones se me dispararon al tenerla de cerca entregada a este público. Bromeaba con ellos, que parecían soldados americanos, que aquí podemos deshacernos de todo prejuicio, ¿acaso no entendimos ‘Ne te regarde pas’? no hagas caso de tus propios prejuicios, ¡baila! ¡disfruta! ¡estamos vivos!

J’aimerais faire l’amour, juste une fois

Siguió inmediatamente con ‘Hab sex’ y ‘Dansez’, y se desató la locura en el teatro, todos bailamos, cantamos, gozamos. Zaho se saltó la barrera de contención y estaba en medio de todos nosotros participando de esta comunión con la música. Recorrió el piso del teatro y absolutamente todos, hasta los del balcón no podían seguir tiesos. Nos ganó a todos.

Regresó al escenario a despedirse pero no sin antes presentar a todo su equipo que la acompañó a esta mini gira por los Estados Unidos. Sonreía agradecida, pues lo logró, este público le respondió con creces.

Pero había una canción más, una que no podríamos tener excusa de no cantar pues «it’s in your fucking language»: ‘Modern Love’ de David Bowie, cerrando así el círculo y una estupenda noche.

Vamos a correr – Un maratón en Coronado

Bueno, no fue específicamente en Coronado, pero por ahí. Este año no tenía perspectivas para carreras largas, solo me inscribí al UBT en marzo y no podía perderme la Binational Half-Marathon en septiembre. Así que sucede lo que pasa cuando no tienes un enfoque en este tipo de ejercicio: corridas de 10, 15 kilómetros aquí y allá, 5k si de repente la pereza me ganaba. Al final de cuentas es esa sensación de indiferencia y apatía que aunque disfrutaba correr, no era con demasiado entusiasmo.

Pero hace unos meses Strava lanzó un reto, el Best Efforts 26.2 que consiste en superar tu marca en maratón. Impulsándote a hacerlo, te animaba a que si lograbas hacer un maratón con tiempo suficiente para estar en tu top 3, te mandarían un poster con la ruta para inmortalizar tu logro. Saqué mi calendario de entrenamientos, ajusté la fecha para hacerlo un día antes de la fecha límite y me puse a entrenar.

Estuve leyendo el libro ‘Marathon Man’ de Bill Rodgers, quien en los 70’s fue de los pocos americanos que lograron ganar el Boston Marathon y aunque su experiencia es muy distinta a la mía, me inspiró también a hacer este reto. Logré acordarme siempre a concentrarme en la forma de la corrida y la respiración, por ejemplo, pero sin olvidar que rayos, tienes que disfrutarlo, si no ¿para qué?

Algo que también tuve que analizar fue donde hacer esta distancia. Hace unos años cuando hice el NYC Virtual Marathon hice una ruta sencilla recorriendo la autopista Tecate Tijuana y fue mi primer opción, pero una corrida de prueba me hizo desistir de la idea: demasiado tráfico, y del pesado, por lo tanto mucho ruido. Además de que es una ruta con muchas colinas y bajadas, así que no se prestaba a hacer un buen tiempo. Estuve scouteando otros lugares como algunas avenidas de manzanas largas sin demasiados cruces y aunque las sentí rápidas, sucedía el mismo problema del tráfico, aún a las 4 de la mañana. Una ruta que parecía prometedora también fue el espacio entre la Vía Rápida y la canalización del Río Tijuana. La policía tenía varios años que había limpiado la zona de basura y personas que vivían ahí, por lo que espacio largo sin interrupciones sí hay. Lo que no me gustó es que aunque limpio, hay mucha grava suelta y de repente sí me tocó ver algunos transeúntes vagando por ahí.

Lo que me llevó al Bayshore Bikeway, que es un sendero ciclista que rodea la bahía de San Diego hasta Coronado precisamente. Ruta absolutamente plana y segura, si acaso yo sentía la ansiedad de estar en un espacio que está hecho para ciclistas, pero me tranquilicé al ver muchos otros corredores y paseantes también. De hecho, miré grupos de ciclistas prefiriendo rodar sobre la carretera 75 en lugar de usar ese sendero (lo siento). También podía dejar el carro en el estacionamiento y si algo necesitaba como agua extra o hacer algo con mis prendas (por si el frío o el calor) solo tenía que regresar a este punto y reabastecerme.

Pasó algo significativo cuando empecé este maratón, estaba corriendo la verdad muy bien. Sintiendo la brisa, pero no demasiado frío, agradecí tener un buen clima para llevar a cabo este reto. Me concentraba en la forma y la respiración, pisando firme y bien colocado, sin chancletear los zapatos, pues. Venía quizás demasiado fijado en mi ritmo para estar constante alrededor de 5:10 el kilómetro y así fue por lo menos los primeros 33. Empecé temprano y a oscuras así que eran muy pocos los ciclistas y no vi otro corredor sino hasta una hora después. Por un momento pensé que era como estar en una caminadora pues el terreno es asfalto común, apto para las bicicletas, sin ni siquiera una pequeña inclinación, así que de vez en vez me iba mejor por la orilla en terreno de tierra. Claro, no siempre se podía, en ocasiones estas orillas sí tenía nivel muy irregular y me regresaba al asfalto. Lo que también es un hecho es que yo estoy invadiendo la ruta que usan los ciclistas, así que siempre me iba muy a la orilla procurando no estorbarles tanto, respeto ante todo. Desde el estacionamiento hacia el sur, podía hacer en esta ruta 8 kilómetros aproximadamente ida y vuelta. Hacia al norte, solo te encuentras con 4 cruces de semáforo, pero afortunadamente a esa hora nunca me tocó esperar nada, así que son aproximadamente unos 15 a 16 kilómetros de ida y vuelta, así que mientras corría hacía las cuentas de que tanto correr y hasta donde.

Como mencioné, sopresivamente (para mí, al menos) mantuve mi ritmo constante más o menos al km. 33. Poco antes recibí una llamada de mi hermana y ante los ánimos de mi sobrina «tú puedes tío» no podía decepcionarlos. Pero pues el maldito muro, jaja. Estuve racionando mi suero y geles Gu que tenía, de acuerdo a lo que estaba acostumbrado en los entrenamientos, pero quien sabe porqué tipo al kilómetro 38 ya no me entraba ni agua. Consciente de que no podía NO hidratarme, daba sorbos aunque sea pequeños de mi mochila que siempre tuvo agua suficiente. Pero ya ni siquiera vigilaba el ritmo que llevaba, estaba seguro que me había retrasado demasiado y me sentía desesperado de no lograr mi meta. Pero eso sí, no quería desistir y ponerme a caminar, eso hubiera significado detenerme por completo y no podía llegar a ese punto, así que por lo menos empujé y seguía corriendo. Al marcar mi Garmin el 40 noté que todavía tenía relativamente buen tiempo, no podría superar mi PB, pero al menos sí llegar dentro de mis top 3, así que fue mayor el deseo de no desistir y presioné para al menos cerrar un poco menos mal. Cuando crucé el umbral del maratón me sentí satisfecho por terminar en el tiempo que según yo estaba justo, pero inmediatamente sentí unas ganas enormes de vomitar. Sin fijarme me atravesé a una ciclista pero apenas me salió el «I’m sorry!» cuando ya estaba wacareando a la orilla del sendero.

Ya recuperado pude darme cuenta que este fue mi segundo mejor tiempo en maratón, apenas superando la primera vez que hice menos de 4 horas en el Rock’n’Roll Arizona hace casi 8 años. También ya analizando los parciales, por lo menos no estuvieron tan mal esos últimos 10 kilómetros, oscilaba entre 6 y 7 minutos el kilómetros pero no en los pésimos 10 u 12 minutos/km de otros maratones que me ha tocado hacer de peor manera.

Entonces, retos así que te obligan a salir de la zona de confort se aprecian pero sobre todo, se toman.

En fin

¿Qué harías al saber que no hay escapatoria de una extinción eminente? Posiblemente no lo soportarías y al ver ese planeta rojo errante acercarse cada vez más y más a la tierra te convencerías de que lo mejor es escapar. Abandonarías a tu esposa e hija, te entregarías al hedonismo, conocerías más personas como tú que son cobardes y les encanta hacer el idiota a pesar de todo. Finalmente, para dar cierre a la existencia, quizás harías la más escandalosa fiesta y orgía desenfrenada. Pero ¿y si al despertar te dieras cuenta que el apocalipsis no sucedió?

Es la premisa de esta historia de Enrique Lojo y David Sainz, situada en alguna localidad de España relatando este choque de la realidad humana cuando el final, simplemente no llegó. Tomás (José Manuel Poga), es el padre que decidió huir ante la inminencia final, quien ahora vuelve arrepentido tratando de recuperar su familia. Pero Julia (Malena Alterio) no lo acepta así como así, y en su búsqueda del que hacer después de que no llegó el día del juicio final quiere ahora sí empezar a vivir.

La comedia es negra, y ayuda mucho que básicamente todos son unos idiotas, salvo quizás por la hija de ambos, Noa (Irene Pérez). En el camino uno se da cuenta de la locura en la que cayó el mundo en estos meses. No pueden faltar los consparanoicos, las reglas no escritas, los absurdas justificaciones en las que caen quienes hacen cosas horribles. A lo largo de los seis episodios entran y salen a cuadro personajes muy interesantes que aportan más a entender este mundo de absurdos en el que nos hemos convertido. Con todo y pandillas hasta de niños que hacen lo que quieren, donde los veganos ven bien consumir carne humano porque hay consentimiento, o como la moneda corriente son las drogas y la sangre para pagarla.

Kevin can fuck himself

Es un tanto difícil describir esta serie, uno podría verla y simplemente limitarse a atascarte de risa con las escenas con el brillo al cien por ciento en colores pastel. Y luego ver en las escenas de tonos grises la triste realidad de la esposa que sumisamente le sigue el juego a su marido. Y si lo quieres ver hasta ahí está bien, es suficiente. Por lo menos así presenta una propuesta distinta, pero va más allá de mostrar el lado alegre y el lado oscuro de un matrimonio difícil.

Kevin es un tipo muy despreciable, sus necesidades están siempre por encima de cualquier anhelo o petición de su esposa Allison. Se rodea de otras personas que solo le festejan sus locuras y estupideces. Así vemos que su mejor amigo Neil es un idiota sin cerebro muy dependiente; Patty, la hermana de Neil entiende que es un estúpido pero está con ellos para escapar de su propia realidad; además el papá de Kevin por alguna razón no deja de aplaudirle y seguirle cualquier ocurrencia que tengan.

No es tanto que las escenas tipo Sitcom sean para aligerar la oscuridad de las escenas dramáticas. Desde mi punto de vista Kevin se ve a sí mismo con el personaje principal, el mundo gira en torno a él, él lo es todo y por lo tanto es el alma del lugar donde esté, siempre. Por ello, para Allison no existe otra salida, en la primer temporada todo gira en torno a una solución, en la segunda temporada cambia a otra igual o más drástica. Curiosamente la detective que ahora anda con Patty y varios personajes más entienden el embrollo en el que está Allison, lo que alimenta en ella la necesidad de hacer algo.

Son solo dos temporadas, la primera termina en un cliffhanger importante por lo que no es una serie que pudiera ser contenida solo en esta. Sin embargo, la incertidumbre y otras circunstancias alrededor de la segunda evitaron que guardara consistencia, aunque aún así funciona. Si lo pensamos un poco más a detalle, se trata de la lucha de una mujer tratando de salir del letargo de un miserable matrimonio, cuando por fin ella decide no dedicarle ni un segundo más de atención.

Leyendo con mi Kindle

El dispositivo de libros electrónicos de Amazon, Kindle, tiene muchas ventajas:

  • No es una pantalla brillante (como cualquier tablet o celular), sino que es de tinta electrónica. Esto permite que pueda verse a la luz del sol o a la sombra sin cansar la vista, se siente prácticamente como leer sobre papel.
  • Por lo mismo que la pantalla no emite luz (o no tanta si el modelo que tienes tiene iluminación, pero de todos modos no es tal que toda la pantalla es una linterna) la batería dura semanas. Así es, puedes durar casi un mes sin preocuparte por volver a recargar la batería.
  • Es del tamaño de un paperback, pero más ligero. Por lo que si ya estás acostumbrado a siempre ir cargando un libro a donde sea que vayas no es mucho problema.
  • Aunque ya estés acostumbrado a llevar contigo un libro, seguro no estás acostumbrado a llevar contigo 500 libros ¿o sí? Igual no los estás leyendo al mismo tiempo pero que recién termines uno puedas continuar con el que quieras de tu colección es una maravilla.
  • Los highlights son las frases o párrafos que subrayarías en tu libro en papel con un marcador (si es que lo haces). Poder ver que han subrayado otros usuarios ayuda a ver como el libro que estás leyendo tiene el impacto que tiene con otros lectores y vamos, te invita a hacerlo tú mismo.
  • De todos modos hay aplicaciones para computadora y dispositivos iOS o Android si ya hiciste una inversión en ellos, pero funcionan perfectamente como complemento. He estado más de trece veces en una situación que no anticipé tener que esperar por algún tiempo (sean 5 minutos o 1 hora) entonces en lugar de escrollear al infinito en redes sociales abro mi app de Kindle y continúo donde me quedé en mi libro. Cuando regreso a mi kindle se da cuenta que avancé lo que sea que haya avanzado y se sincroniza por lo que continúo la lectura sin ningún problema.

No todo es la mejor experiencia:

  • En modelos más recientes como que sí veo que hay cierto reflejo en la pantalla. No sé si por ser táctiles o que tiene que ver pero sí tienes que acomodarte de cierta manera para que no te moleste tanto.
  • Como cualquier compra digital estás sujeto a la tienda de donde lo compras. Es decir, las compras no son realmente de tu propiedad para siempre, solo te permiten descargarlo a tu dispositivo, y sí, permanecerán ahí, pero si deja de existir la tienda (no todo es para siempre), adiós libros.
  • Hablando de compras no todos los libros están en 1 dólar o menos (aunque puedes hacer una búsqueda en Amazon y los encontrarás.) Pero las novedades editoriales no siempre suponen un ahorro sustancial que antes sí eran una garantía de precio bajo dado que el coste de distribución y producción en masa se reduce a (casi) cero.
  • Afortunadamente no se prohibe el subir tu propio contenido pero sí tienes que hacer un paso adicional para convertirlo a formato kindle. En este caso recomiendo Calibre para estas conversiones ya que no es muy cómodo de leer PDFs en su formato original hecho para pantallas de una computadora.

Ahora bien, es solo práctico, no significa que debas sustituir todos tus libros y dejar de disfrutar de cambio de hojas y el olor que tiene esa tinta sobre el papel. Como comento, habrá quien prefiera siempre cargar siempre sus volúmenes, pero lo práctico de llevar solo ese aparitito en un viaje o una estancia prolongada no la cambio.

Shows of a Lost World en San Diego, CA

Fue motivo de muchas notas en medios y redes la molestia de Robert Smith con TicketMaster y sus absurdas comisiones y precios exhorbitantes. Pues bien, aunque ya sabía que estaba por iniciar su gira The Cure, no me había animado. Precisamente por esta disputa TicketMaster tuvo que hacer un reembolso (simbólico) a quienes habían ya conseguido boletos. No solo eso, también habían detectado las clásicas compras por montones de re-vendedores y habían invalidado estas para hacerlas disponibles a los fans sin que costara los varios cientos de dólares que ya es hasta esperable en cualquier tipo de espéctaculo. Curioseando, me di cuenta que estaban a solo ¡35 dólares! claro, en el último rincón del Coors Amphitheatre (siempre llamaré así a este recinto de conciertos en Chula Vista) y no dudé en conseguir una entrada. Al poco tiempo abrieron una nueva fecha y siendo mi primer experiencia en un concierto de The Cure, me aventé y pude conseguir un boleto en una mejor zona. Y es que precisamente para evitar abusos con las reventas, en esta gira se solicitó un pre-registro en la forma de Verified Fan, permitiendo primero a ellos la compra y luego una venta general. Otra novedad (que al menos no me había tocado a mí) es que todos eran boletos en digital y personales donde sí era posible re-vender pero solo a través de la plataforma de Live Nation TicketMaster y estrictamente al mismo costo. The Cure y Robert Smith logró así más que nada el agradecimiento de los fans, eliminar tonterías como las tarifas dinámicas que suben el precio de las entradas absurdamente en base a la demanda (y que solo beneficia a la boletera), y ofrecer una gira de lo más memorable.

Debo reconocer lo emocionado que estuve los días previos, como hacía mucho no me emocionaba con un concierto. Debió haber sido que era mi primer experiencia con The Cure, supongo. Siendo quizás innecesariamente anticipado llegué muy temprano al lugar con el objetivo de simplemente sentarme a esperar que empezaran mientras leía mi libro. No podía evitar oir a la gente que platicaban de donde eran, cuantas veces habían asistido a un concierto de The Cure, preguntaban por las camisetas que usaban y también oí más de 5 veces como agradecían a Robert Smith por su batalla contra los ridículos costos de conciertos.

Luego la decepción, el área del césped es pésima. He ido a por lo menos 4 eventos en este anfiteatro y siempre me dió curiosidad que el área del césped se ubica hasta el quinto infierno. Cuando recién llegué no me parecía que estuviera taaan lejos, pero bueno, por más retirado del escenario que estuviera, yo iba por la música, no tanto ver de cerca a Gallup, Roger, Perry o Robert Smith. Yo quería oir en vivo un concierto de The Cure. Entonces empezó The Twilight Sad y empezaron mis temores, no oía del todo bien. Notaba que tenían mucha energía y parecía que sonaban bien. Incluso lo que más me llamó la atención fue que aquí ya tenían un par de fans que al parecer sabían todo su set, pues coreaban y bailaban cada canción. Me hizo hacer una anotación mental de que tenía que checar más sobre ellos porque no apreciaba bien su sonido a estas alturas. Conforme llegaba más gente ya me estaba sintiendo muy engentado, pero bueno, normal, es un concierto ¿no? pero lo que no podía comprender es ¿porqué oía más su conversación que la música? Aún había luz del sol y The Twilight Sad terminaron su presentación y solo había que esperar unos minutos.

Sonaban en las bocinas del lugar una tormenta con truenos y todo. El día nunca dejó de estar nublado así que supongo que era apropiado. De pronto se apagaron todas las luces y todos gritando. Escuchar por primera vez ‘Alone’ fue toda una experiencia hipnótica. Pero oir en vivo ‘Pictures of You’ irremediablemente me transportó a esos 90’s donde la oía en el ‘Standing on a beach’, ese album doble con los sencillos. Los videos, los cientos de veces que la escuché con Alex y Rubén, todos mis amigos. Eran todas las canciones que recordaba y me hubiera dejado llevar por la nostalgia pero el frío y el ruido de la gente alrededor de mí me lo impedía. Según yo fuí precavido y me llevé una chamarra ligera pero no fue suficiente por el frío y humedad esa noche. Seguía decepcionado de no poder oir bien a la banda mientras escuchaba a las chicas detrás de mí hablar de la vecina con todo el detalle de sus disputas (¿porqué jodidos están cotorreando en un concierto?). Entonces, no estaba disfrutando el concierto para nada, y sopesando que al día siguiente de todos modos regresaría, decidí retirarme. Sonaba ‘Charlotte Sometimes’.

Otra historia sería el domingo 21. Llegué igual temprano pero para esta ocasión adquirí el pase al Backyard siguiendo la recomendación en el grupo en Facebook de fans que siguen la gira. Fue la mejor opción ya que es una entrada anticipada a una área acordonada con muebles de patio muy cómodos, baños privados y un stand de bebidas propio. Yo llegué para quedarme leyendo cómodamente mientras se hacía la hora de ir a mi asiento asignado, totalmente alejado de la multitud y sin tanto ruido. Quería ahora sí oir bien a The Twilight Sad y me fuí para allá justo antes de que iniciaran a las 7pm. Ahora sí los oí bastante bien y me sorprendieron muy gratamente. Seguían las fans que al parecer se sabían todas las canciones pues coreaban todas. El punto es que me gustó bastante esta banda que está abriendo la gira de Shows of a Lost World.

Tuve que ir al baño pues no quería interrupciones en medio del concierto, pero al regresar me doy cuenta que llegaron los de los asientos de enfrente, y justo enfrente mío se sentó un tipo 20 centímetros más alto que yo. Eso no es tanto problema, venía a oir a The Cure en vivo después de todo y ahora sí estaba en un lugar que sí podía escuchar perfectamente a la banda. Lo que me sacó de onda es que era muy notorio que no quería estar ahí, al parecer obligado por su papá y su hermana que lo acompañaban.

Y empezó ‘Alone’. Sigo hipnotizado por esta nueva canción. Siguieron con ‘Pictures of You’ y otras canciones con toda su carga de nostalgia. ‘The Last Day of Summer’ y todo del ‘Bloodflowers’ siempre ha sido muy especial para mí. Todo emoción con ‘Burn’, ‘Push’ y con ‘Play for Today’ noté que lo que sentía en mi cara sí eran gotas de agua viniendo del cielo, se notaba en el reflector una especie de lluvia ligera que nos estaba mojando a todos. Sonando ‘From the edge of the deep green sea’, me decía que era solo la lluvia, sonriendo, limpiando mis lágrimas. Bien se ha mencionado que esta no es una gira de grandes éxitos, es presentando su álbum (aún sin publicarse) ‘Songs of a Lost World’, además de otras canciones en ese tenor melancólico, nostálgico y característico del The Cure ochentero y depresivo con canciones como ‘It can never be the same’, ‘Disintegration’, ‘Lullaby’. Pero cerrando en una nota alta con ‘Friday I’m in love’, ‘Close to me’ y las siempre confiables ‘Just like heaven’ y ‘Boys don’t cry’.

Digno de mencionarse es el esfuerzo que artistas locales aportaron su talento para ofrecer los posters oficiales de los conciertos. Me fascinó el de New Orleans, Austin, Alburquerque y Phoenix especialmente. Estos se consiguían en el Merch stand de cada velada además de la tienda en línea, con una versión de ellos en tarjetas de colección. Y posteriormente ofrecieron también hoodies y camisetas con estas imágenes que no he visto algún diseñador que no haya tenido una conexión especial con The Cure al realizarlos. Y bueno, aunque Robert Smith es un señor de 65 años, aún así carga el concierto en sus hombros, Simon Gallup recorre todo el escenario sonando su bajo, y ofrece la banda en conjunto un estupendo show. Pero más que todo eso, es la experiencia de emocionarse con estas canciones que ya son clásicos. El nuevo disco promete y la gira continúa.