Después de una serie de canciones profundas, intentó animar el ambiente con otras canciones más movidas. Pero la respuesta de un público tieso (no tanto apático, sino más bien que no conocía del todo su música) seguía tranquilo, como soldados. Todo cambiaría radicalmente en la próxima canción.
But I try, I try
Zaho de Sagazan me cautivó con su interpretación de ‘Modern Love’ en Cannes este año. Me hizo adentrarme a averiguar sobre su carrera y me maravilló su álbum ‘La symphonie des éclaires’, un álbum que es todo un viaje nostálgico electro-pop majestuoso. Después con su interpretación de ‘Sous le ciel de Paris’ en la clausura de los juegos olímpicos quedé prendido de su trabajo. Casi para terminar el año actualizó su album con 7 canciones más y tenemos ahora ‘La symphonie des éclairs: le dernier des voyages’ con música aún más profunda complementando este viaje. Por supuesto que tenía que aprovechar la oportunidad de experimentar de primera mano su show, y la cita fue el pasado 20 de diciembre de 2024, en el Fonda Theatre, justo en Hollywood Blvd.
Llegué a tiempo para ser el 5to o 6to de la fila que esperaban, y ya tenía la primera sorpresa. Zaho estaba tranquilamente en el estacionamiento saludando a fans amigablemente. Una persona sumamente sencilla, agradecida y atenta fue con todos. Se abrió la puerta del recinto y aunque ya se sabía que no había sido sold-out, poco a poco se fue llenando. A las 9 en punto abrió ‘Dove Armitage’ con su propuesta electrónica que también sonaba muy interesante. Desde mi punto de vista el público era más bien ¿maduro? Me daba la impresión de que eran parejas y familias que venían a ver a su compatriota francesa, no como la mayoría de sus shows en Europa donde el público por lo menos es más joven.
L’insatiable parent a tué ses enfants
Pero tocaba el turno de por quien estábamos todos aquí. Y la vimos entrar al escenario tranquilamente y sentarse en su piano donde desde hace más de una década compone sus canciones esta chica de 24 años. Empezó entonces ‘La fontaine de sang’ que con su ritmo suave y melódico esconde un sangriento y oscuro mensaje. Cuando tocó ‘Le dernier des voyages’ explicaba que, simplemente habla de la muerte, parecía que estábamos todos en trance. Con ‘Dis moi que tu m’aimes’ yo estaba maravillado de lo profesional de su interpretación, la manera como lo da todo en el escenario. Su banda son 3 músicos tocando teclados, cajas de ritmo y percusiones electrónicas que también se notaba el esfuerzo por transmitir emocionados ese sentimiento en esta canción.
Siguieron más canciones como ‘Tristesse’ y la bellísima ‘La symphonie des éclairs’ con la que las emociones se me dispararon al tenerla de cerca entregada a este público. Bromeaba con ellos, que parecían soldados americanos, que aquí podemos deshacernos de todo prejuicio, ¿acaso no entendimos ‘Ne te regarde pas’? no hagas caso de tus propios prejuicios, ¡baila! ¡disfruta! ¡estamos vivos!
J’aimerais faire l’amour, juste une fois
Siguió inmediatamente con ‘Hab sex’ y ‘Dansez’, y se desató la locura en el teatro, todos bailamos, cantamos, gozamos. Zaho se saltó la barrera de contención y estaba en medio de todos nosotros participando de esta comunión con la música. Recorrió el piso del teatro y absolutamente todos, hasta los del balcón no podían seguir tiesos. Nos ganó a todos.
Regresó al escenario a despedirse pero no sin antes presentar a todo su equipo que la acompañó a esta mini gira por los Estados Unidos. Sonreía agradecida, pues lo logró, este público le respondió con creces.
Pero había una canción más, una que no podríamos tener excusa de no cantar pues «it’s in your fucking language»: ‘Modern Love’ de David Bowie, cerrando así el círculo y una estupenda noche.
Fue motivo de muchas notas en medios y redes la molestia de Robert Smith con TicketMaster y sus absurdas comisiones y precios exhorbitantes. Pues bien, aunque ya sabía que estaba por iniciar su gira The Cure, no me había animado. Precisamente por esta disputa TicketMaster tuvo que hacer un reembolso (simbólico) a quienes habían ya conseguido boletos. No solo eso, también habían detectado las clásicas compras por montones de re-vendedores y habían invalidado estas para hacerlas disponibles a los fans sin que costara los varios cientos de dólares que ya es hasta esperable en cualquier tipo de espéctaculo. Curioseando, me di cuenta que estaban a solo ¡35 dólares! claro, en el último rincón del Coors Amphitheatre (siempre llamaré así a este recinto de conciertos en Chula Vista) y no dudé en conseguir una entrada. Al poco tiempo abrieron una nueva fecha y siendo mi primer experiencia en un concierto de The Cure, me aventé y pude conseguir un boleto en una mejor zona. Y es que precisamente para evitar abusos con las reventas, en esta gira se solicitó un pre-registro en la forma de Verified Fan, permitiendo primero a ellos la compra y luego una venta general. Otra novedad (que al menos no me había tocado a mí) es que todos eran boletos en digital y personales donde sí era posible re-vender pero solo a través de la plataforma de Live Nation TicketMaster y estrictamente al mismo costo. The Cure y Robert Smith logró así más que nada el agradecimiento de los fans, eliminar tonterías como las tarifas dinámicas que suben el precio de las entradas absurdamente en base a la demanda (y que solo beneficia a la boletera), y ofrecer una gira de lo más memorable.
Debo reconocer lo emocionado que estuve los días previos, como hacía mucho no me emocionaba con un concierto. Debió haber sido que era mi primer experiencia con The Cure, supongo. Siendo quizás innecesariamente anticipado llegué muy temprano al lugar con el objetivo de simplemente sentarme a esperar que empezaran mientras leía mi libro. No podía evitar oir a la gente que platicaban de donde eran, cuantas veces habían asistido a un concierto de The Cure, preguntaban por las camisetas que usaban y también oí más de 5 veces como agradecían a Robert Smith por su batalla contra los ridículos costos de conciertos.
Luego la decepción, el área del césped es pésima. He ido a por lo menos 4 eventos en este anfiteatro y siempre me dió curiosidad que el área del césped se ubica hasta el quinto infierno. Cuando recién llegué no me parecía que estuviera taaan lejos, pero bueno, por más retirado del escenario que estuviera, yo iba por la música, no tanto ver de cerca a Gallup, Roger, Perry o Robert Smith. Yo quería oir en vivo un concierto de The Cure. Entonces empezó The Twilight Sad y empezaron mis temores, no oía del todo bien. Notaba que tenían mucha energía y parecía que sonaban bien. Incluso lo que más me llamó la atención fue que aquí ya tenían un par de fans que al parecer sabían todo su set, pues coreaban y bailaban cada canción. Me hizo hacer una anotación mental de que tenía que checar más sobre ellos porque no apreciaba bien su sonido a estas alturas. Conforme llegaba más gente ya me estaba sintiendo muy engentado, pero bueno, normal, es un concierto ¿no? pero lo que no podía comprender es ¿porqué oía más su conversación que la música? Aún había luz del sol y The Twilight Sad terminaron su presentación y solo había que esperar unos minutos.
Sonaban en las bocinas del lugar una tormenta con truenos y todo. El día nunca dejó de estar nublado así que supongo que era apropiado. De pronto se apagaron todas las luces y todos gritando. Escuchar por primera vez ‘Alone’ fue toda una experiencia hipnótica. Pero oir en vivo ‘Pictures of You’ irremediablemente me transportó a esos 90’s donde la oía en el ‘Standing on a beach’, ese album doble con los sencillos. Los videos, los cientos de veces que la escuché con Alex y Rubén, todos mis amigos. Eran todas las canciones que recordaba y me hubiera dejado llevar por la nostalgia pero el frío y el ruido de la gente alrededor de mí me lo impedía. Según yo fuí precavido y me llevé una chamarra ligera pero no fue suficiente por el frío y humedad esa noche. Seguía decepcionado de no poder oir bien a la banda mientras escuchaba a las chicas detrás de mí hablar de la vecina con todo el detalle de sus disputas (¿porqué jodidos están cotorreando en un concierto?). Entonces, no estaba disfrutando el concierto para nada, y sopesando que al día siguiente de todos modos regresaría, decidí retirarme. Sonaba ‘Charlotte Sometimes’.
Otra historia sería el domingo 21. Llegué igual temprano pero para esta ocasión adquirí el pase al Backyard siguiendo la recomendación en el grupo en Facebook de fans que siguen la gira. Fue la mejor opción ya que es una entrada anticipada a una área acordonada con muebles de patio muy cómodos, baños privados y un stand de bebidas propio. Yo llegué para quedarme leyendo cómodamente mientras se hacía la hora de ir a mi asiento asignado, totalmente alejado de la multitud y sin tanto ruido. Quería ahora sí oir bien a The Twilight Sad y me fuí para allá justo antes de que iniciaran a las 7pm. Ahora sí los oí bastante bien y me sorprendieron muy gratamente. Seguían las fans que al parecer se sabían todas las canciones pues coreaban todas. El punto es que me gustó bastante esta banda que está abriendo la gira de Shows of a Lost World.
Tuve que ir al baño pues no quería interrupciones en medio del concierto, pero al regresar me doy cuenta que llegaron los de los asientos de enfrente, y justo enfrente mío se sentó un tipo 20 centímetros más alto que yo. Eso no es tanto problema, venía a oir a The Cure en vivo después de todo y ahora sí estaba en un lugar que sí podía escuchar perfectamente a la banda. Lo que me sacó de onda es que era muy notorio que no quería estar ahí, al parecer obligado por su papá y su hermana que lo acompañaban.
Y empezó ‘Alone’. Sigo hipnotizado por esta nueva canción. Siguieron con ‘Pictures of You’ y otras canciones con toda su carga de nostalgia. ‘The Last Day of Summer’ y todo del ‘Bloodflowers’ siempre ha sido muy especial para mí. Todo emoción con ‘Burn’, ‘Push’ y con ‘Play for Today’ noté que lo que sentía en mi cara sí eran gotas de agua viniendo del cielo, se notaba en el reflector una especie de lluvia ligera que nos estaba mojando a todos. Sonando ‘From the edge of the deep green sea’, me decía que era solo la lluvia, sonriendo, limpiando mis lágrimas. Bien se ha mencionado que esta no es una gira de grandes éxitos, es presentando su álbum (aún sin publicarse) ‘Songs of a Lost World’, además de otras canciones en ese tenor melancólico, nostálgico y característico del The Cure ochentero y depresivo con canciones como ‘It can never be the same’, ‘Disintegration’, ‘Lullaby’. Pero cerrando en una nota alta con ‘Friday I’m in love’, ‘Close to me’ y las siempre confiables ‘Just like heaven’ y ‘Boys don’t cry’.
Digno de mencionarse es el esfuerzo que artistas locales aportaron su talento para ofrecer los posters oficiales de los conciertos. Me fascinó el de New Orleans, Austin, Alburquerque y Phoenix especialmente. Estos se consiguían en el Merch stand de cada velada además de la tienda en línea, con una versión de ellos en tarjetas de colección. Y posteriormente ofrecieron también hoodies y camisetas con estas imágenes que no he visto algún diseñador que no haya tenido una conexión especial con The Cure al realizarlos. Y bueno, aunque Robert Smith es un señor de 65 años, aún así carga el concierto en sus hombros, Simon Gallup recorre todo el escenario sonando su bajo, y ofrece la banda en conjunto un estupendo show. Pero más que todo eso, es la experiencia de emocionarse con estas canciones que ya son clásicos. El nuevo disco promete y la gira continúa.
Escuchando el podcast de Estación Revolver me quedé pensando como sería mi lista de aquellas canciones que de alguna forma u otra significaron mucho en su momento, influyeron en mí o persisten en mi memoria. Sin ningún orden en particular estas son las canciones que marcaron mi vida:
For whom the bell tolls
Para mí la mejor canción de todos los tiempos. Punto. Tiene todos los elementos: riff reconocible al instante, transiciones impactantes, letras oscuras y potentes.
Turn me on «Mr. Deadman»
2001, el Sno-core tour estaba pasando por Los Ángeles. Me interesaba mucho oir en vivo esta nueva banda conformada por solo mujeres llamada Kittie. Rock pesado con voces guturales y aguerridas letras tenía que presenciar en su set en vivo. Previo a ellas se presentó The Union Underground, y me voló la cabeza. Estaba seguro esto era el principio de una nueva era del rock. Este estilo ya había tenido presencia en otras bandas pero en The Union Underground lo oía mucho más desarrollado y más en forma. Venían de Austin y rompieron con todo en el Hollywood Palladium donde se presentó esta etapa de la gira. Ya oyendo atentamente el disco admiraba como era un sonido alejado de lo convencional en aquellos tiempos con bandas como Korn, Limp Biskit y similares, con voces y letras muy adhoc al nuevo siglo y un estilo muy sudcaliforniano el que adoptaron estos texanos. A final de cuentas estaba equivocado pues no fue el inicio de una nueva era en el rock, aunque sí me sonaba mucho a ellos Velvet Revolver.
Sin tí
Es una escena idílica, buscando a la mujer que ama, y la encuentra, ahí, tan feliz. Desde que la escuché me sentí con ese deseo de encontrar no solo a alguien con quien «encontrarme en el jardín», también de darme cuenta que es feliz, a mi lado. Con esta canción entramos a la recepción de la boda con la chica con quien me esfuerzo día a día de hacer feliz.
Infinito
No era ningún secreto la fascinación de Bunbury con México, pero esta canción era una carta de amor a este país. En el ‘Pequeño’ incluía la versión de estudio, pero en el ‘México E.P.’ se podía oir la Opción Garibaldi que se oye más intensa aún. El resto del disco es por el estilo, letras de intensidad y pasión acompañando música que en ese entonces era un parteaguas en la carrera del zaragozano.
Claroscuro
Todo el disco Dynamo fue la respuesta de Soda Stereo al movimiento «alternativo» de los 90’s, y ‘Claroscuro’ particularmente experimentaba con las distorciones de la guitarra de la época, con un fuerte aire a modernidad que era característico de Soda en cada nueva grabación.
Ella usó mi cabeza como un revolver
El ‘Sueño Stereo’ completo me recuerda a mi estancia en Mexicali cuando empecé la universidad. Es simplemente para mí algo que marca una etapa, con la gente que frecuentaba, la música que escuchaba, las visitas al Histeria Musical, las tardes en la biblioteca central, el fallido concierto de Soda Stereo en la Calafia y del que nunca pude recuperar el dinero de los boletos. Como anécdota, al día siguiente de este concierto que no se hizo nos encontramos a Charly Alberti en Chula Vista, nos firmó un autógrafo a mi hermana y a mí en la cinta de papel de la caja de un Office Depot.
Touch me
Instrumentos de viento, percusiones y batería de John Densmore, el órgano de Ray Manzarek, la guitarra de Robby Krieger con la voz de Jim Morrison me fascinó en este ensamble. Era música donde cada tiempo está perfectamente bien diseñado y tiene todo el sentido que esta pieza evoca. La primera vez que la oí me emocionó de tal manera que no podría tener menor duda que mi banda favorita de todos los tiempos se llama The Doors.
Five Years
El único acercamiento que había tenido con David Bowie previamente era una ridícula canción (a mi parecer) que cantaba con Mick Jagger. Comprendía que para ese entonces ya gozaba de un nivel de ídolo pero no entendía como alguien de ese nivel podía estar haciendo música (para mi gusto) tan sosa y por eso no me llamaba la atención averiguar nada de él. Por los tiempos en que estaba recién empezando ‘That 70’s Show’ en la televisora Fox local iniciaron una promoción con una caja de discos (de los 70’s) y por alguna razón ¡gané! Me llegó la caja con unos 9 o 10 CDs (por alguna razón todos tenían una perforación circular en su caja) y entre ellos estaba el ‘The rise and fall of Ziggy Stardust and the spiders from Mars’. Lo puse y lo volvía a poner y lo repetía. Me encantaba esta música tan diferente, tan llena de ritmos y entrega al trabajo de ser músico que nunca había oído antes. Particularmente ‘5 years’ me parece tan desgarradora, tan visceral y tan fuerte que no podía dejar de escucharla. Obviamente me acerqué más al resto de la discografía y aunque no puedo decir que soy súper fan, sí disfruto mucho ‘Hunky Dory’, ‘Station to Station’ y ‘Space Odity’ por supuesto.
Los malaventurados no lloran
Descubrí a Pxndx muy tarde, la verdad solo había oido ‘Maracas’ y ‘Hola’ y sinceramente no me entusiasmaron, aunque tampoco los odiaba. Después de que José Madero publicó su autobiografía le presté atención a su discografía y por lo contado en el libro, también a la letra. Específicamente esta canción me recuerda mucho a Sandra de Paz, una chica de 16 años que aunque no se fue de este plano terrenal en las circunstancias que exhibe la letra, sí retrata mi sentir en mis 17 años y esas conversaciones imaginarias que retrata esta canción. Muy fuerte para mí.
Siempre me gustó el estilo de Pantera, alejándose del detestable hair-spray-spandex-rock de los ochentas y de la corriente grunge de los noventas impulsando un estilo propio de trash-metal que si bien es cierto no es main-stream sí logró que toda una generación se identificara.
Anteayer, el guitarrista fue asesinado en plena función de su banda Damageplan, al parecer por un fanático acusando a Dimebag de disolver Pantera. Aquí como en todo, cualquier fanatismo extremo, es malo.