Específicamente 1993. Se trata de ese periodo de tiempo donde grababas en casette canciones de la radio esperando que la jodida voz del locutor no te arruinara la grabación, tenías que rebobinar los videocasettes antes de regresarlos al video club para evitar la multa adicional, tenías que hablar con el tipo que aunque no te caía muy bien podías hacer tus tareas en su computadora, imagina que para consultar algún tema críptico de alguna tarea había que ir a ese lugar donde alojan libros y buscarlo, o peor aún teníamos maestros francamente mediocres pero al menos uno (con suerte, al menos uno) sí veía por la educación y formación de los estudiantes. Eran otros tiempos, y particularmente en México se vivía una atmósfera de que ahora sí vamos a entrar al primer mundo gracias a las políticas económicas implementadas por el presidente. Que ilusos éramos.
Tenoch, Marifer, Alex y Daniela no son los más populares de la escuela. De hecho serían considerados los que nadie voltea ni a ver, invisibles al resto del estudiantado de la preparatoria Héroes de la Revolución. Aquí van los típicos niños cuyas prioridades siempre son ellos mismos y nada más, así que armaron el negocio que queda de maravilla para esta clientela. Venden trabajos, guías para exámenes y tareas a los demás que nunca han tenido intención de aprender nada. De acuerdo a los talentos de cada cual, se distribuyen el trabajo en sus distintas áreas para realizar estos encargos y se reparten la ganancia correspondiente. Pero llega alguien que cambia la dinámica, Memo, quien es inmediatamente confrontando por la realidad de alumnos estúpidos y abusivos, pero el grupo de amigos al darse cuenta que tiene excelente nivel de inglés, lo incorporan al negocio. Ayuda mucho también que tiene una PC con todo y su WordPerfect.

Pero Memo es más que eso, detrás de sus inseguridades y porte de niño rico (vamos, tiene chofer que lo lleva y trae a donde sea), está la vida de un muchacho cuyos padres siempre están ausentes. Es por esto también que su anhelo más que figurar es pertenecer. Cualquier lugar, pero ser parte de algo más grande, ser querido y aceptado. Antes de que sus padres vuelvan a ignorarlo otra vez.
En esta época también había drama. Donde quién anda con quién era más que un chisme, era la historia del universo. Saber que el ridículo que hiciste en la fiesta sería comentado al día siguiente. Cuando haber cortado con alguien sería discutido en la cafetería por todos y no querías ni siquiera entrar ahí. No era tan fácil hablar a casa de quien te gusta pues en una de esas te contesta el papá. En ese entonces, la recomendación de la gente que te conocía te hacía descubrir tesoros en películas, música, libros, que por tu propia cuenta no hubieras podido saber de ellos. Es muy contrastante como se retrata la vida de esos años en esta serie, pues estas diferencias son sutiles. está tan bien llevada la ambientación que te sientes precisamente en esa época. Y más que en ese espacio de tiempo, te transporta a esa edad, con sus ansiedades y preocupaciones. Anhelos y corazones rotos.
Esta serie de Prime Video funciona por la nostalgia (incluyendo los cameos), y cumple con una historia que entretiene y sorprende, y el momento para la reflexión es más que claro. ¿Qué tanto hemos crecido y aprendido de nuestros errores? ¿de los errores de quienes nos rodean?




El siguiente paso de los expertos es sacar notas de prensa o boletines informativos glorificando el suceso de alcanzar un hito de menciones del candidato. La cosa se vuelve realmente fea cuando hay debates entre estos candidatos. Prácticamente hay que desestimar cualquier nota que hable de las repercusiones en redes sociales de ello ¿no te parece curioso que el «ganador» del debate depende del medio que lo proclame? Lo mismo ocurre con los «análisis» en redes sociales que hacen después. ¿Qué utilidad tiene un análisis de impacto en redes sociales si estas tendencias son manufacturadas?
