Día 8: buscá una foto en un cajón y escribí lo que está pasando fuera del cuadro
No fue un cajón sino de la repisa frente a mi escritorio que saqué esta foto. No estaba olvidaba en algún rincón sino colocada correctamente en la primer página de un álbum fotográfico.
En ese cumpleaños del 2012 mi amiga Luisa me regaló un álbum, de los que se usaban el siglo pasado con fotos de papel que puedes tocar físicamente. Se me ocurrió la idea muy pronto: en lugar de usarlo para fotos mías lo usaría para reunir fotos de mis amigos. Logré contactar a varios y así pude reunir de Judith, María Rocío, Luis, Eduardo, Decarlo, Isis Victoria, Yanira, Michelle, Paulina y más. Además los convencí de que me firmaran su foto y algunos lo aprovecharon para escribirme una dedicatoria personal y yo quedé muy agradecido con ellos.
Esta primer foto precisamente es de Luisa. Es en la especie de fuente que más bien es un charco que se forma en la base del monumento Bicentenario en Tecate.
Afortunadamente no es muy frecuente, pero tiene que ver con la angustia. La parte en el sueño (o en este caso pesadilla) donde sabes con toda certeza que todo está perdido, no hay solución, no hay nada de «ya pasará»: en el sueño sabes que no. Piensas que estarás hasta el infinito con esa angustia porque así son estos sueños.
Y en esa irracionalidad te consumes y te sientes disminuido para siempre.
Nada demasiado transcendente, solo estaba seguro que tenía que llegar a un lugar donde encontraría a mi hermano. No estaba él ahí y tuve que irme a otra ciudad a buscarlo. Un viaje tipo Tijuana a Mexicali, de los que a pesar de estar consciente de que el viaje duraría 3 horas (y estás seguro de que ese tiempo en verdad transcurrió) solo pasaron 2 segundos para llegar.
Allá por fin lo encontré y olvidaba para que necesitaba verlo.
Mi chica me ha dicho que he pasado por varias de estas obsesiones. Algunas más irritantes que otras, pero definitivamente deben ser eso, obsesiones.
Te platico de mi obsesión más predominante actual: correr. ¿Cómo no llamarla obsesión cuando la alarma suena a las 4 de la mañana? ¿o si me he desplazado casi 600 kilómetros para correr un par de horas? no mencionaré para nada la inversión en calzado, dispositivos, ropa, suplementos y ni hablar el costo de las carreras que he hecho.
Es una obsesión que empieza con un par de meses antes del nacimiento de mi hija. Sentía una especie de presión en el pecho que en definitiva no me auguraba nada bueno así que acudí al médico. La doctora me mandó hacer análisis y lo que encontró fue que necesitaba hacer un ejercicio cardiovascular o de lo contrario me tenía que casar con medicamento para el corazón de por vida. Había un indicador en uno de los análisis que más me preocupó, decía que tenía un factor de riesgo de 1.2 de un ataque cardiaco (o al menos algo así lo interpreté) y de verdad, fue una temporada algo temerosa. Con mi niña a punto de llegar al mundo, no fue más que ahora sí poner en marcha un deseo que hacía mucho ya deseaba.
Siempre me ha gustado caminar. A la secundaria y prepa prefería irme caminando con mi hermano y amigos en lugar de tomar un camión. Ciudades nuevas que visitaba me lanzaba a patearlas pues sentía que es la mejor manera de conocerlas, sentirlas de cerca, mezclarte con los locales. Pero no es ejercicio suficiente, necesitaba hacer que la sangre circulara por mis venas y que el corazón realmente se pusiera a trabajar. Alguna vez lo intenté en unos pantanales de la Riviera Maya y disfruté bastante esos 2 minutos que pude correr sin bofearme (tanto) pero no me había aplicado a tomármelo en serio.
Así que empecé. Me fui a la Unidad Deportiva más cercana a darle unas 3 vueltas a la pista de atletismo caminando y luego me aventuré a hacer 100 metros corriendo (pero sin parar) y terminaba haciendo otras tres vueltas a la pista. Este método muy gradual de iniciar en la corrida me lo recomendó una amiga en Europa una década atrás y apenas le hice caso. El meollo del asunto es que no puedes hacer una carrera de 5 kilómetros a la primera, todo debe ser a pasos escalonados. Después de esto me sugirieron fijarme una meta y para julio había una de las carreras más importantes de la ciudad y ese fue mi objetivo. Continué con los entrenamientos simples y sencillos y ahora después de varios días y semanas en lugar de 100 metros avancé a 200 metros continuos corriendo, después los 400 metros (la vuelta completa a la pista), y poco más. Después de esto agarré la onda en otra cuestión, no solo me parecía poco coherente irme en carro a correr a otro sitio, sino que la carrera sería en la ciudad por sus calles, así que fue mi primer cambio para correr.
Paulatinamente aumenté las distancias y el ritmo y ese día de julio de 2012 pude hacer esa primer carrera de 5 kilómetros. Ese mismo año mi amigo Meño me retó a hacer el medio maratón Rock ‘n’ Roll en Las Vegas para diciembre y allá fuimos mis carnales y yo. Al año siguiente el Maratón completo ahí mismo y esto apenas comenzaba.
Con eso, han pasado decenas de carreras, cientos de entrenamientos, miles de kilómetros corridos en distintos terrenos, estados, niveles de dificultad, y claro, de satisfacción. Pero no puedo dejar de gozar esa sensación de que suene el despertador y pensar para mí mismo «hoy corro»
Día 3: desde donde estás sentado, escribí diez cosas a las que no les habías prestado atención.
1. Son más carros de los que pensaba que se estacionan en doble fila en la calle afuera
2. Hay un vendedor de Tejuinos afuera
3. La pintura que tengo tiene 3 llaves en él, pensé que eran 2
4. Me cambiaron mi cesto de basura a uno de esos de rejilla de alumnio, tenía uno de plástico cerrado
5. Tengo más papelitos sueltos de los que me gustaría tener
6. También llegó un vendedor de burritos
7. En la construcción del edificio de enfrente colocaron 4 letrinas portátiles, nunca son suficientes
8. Tengo una libreta que no uso desde hace varias semanas aunque la tengo a la mano
9. Nunca usé esta pluma con una terminal de goma para usar la pantalla del smartphone, no me funcionó del todo bien
10. Necesito sacarle más punta a este lápiz
Día 2: escribí un fragmento de tu autobiografía y mentí en algunas cosas
Yo no era un mal estudiante, aunque tampoco era el mejor de todos. De hecho salí de la prepa en tercer lugar de aprovechamiento ¿o era segundo? la verdad no me importaba. Simplemente las cosas que comprendía las asimilaba, trataba de aplicarlas y listo. Si no me interesaban tanto por lo menos trataba de hallarles sentido para ver como me podían servir. Venían los exámenes y los pasaba sin mucho trámite.
No significa esto que no tuve tropiezos.
Aunque en la primaria y parte de la secundaria hasta diplomas obtuve por aprovechamiento, tuve una temporadita de rezago y de valemadrismo que por andar en el juego con los amigos descuidé los estudios. Paré cuando llegando a una clase a primera hora de 7 de la mañana me sorprendió un compañero con que había examen ese día. No tenía idea del temario y él me vió como manufacturé un acordeón perfecto para poder pasar ese examen. Durante el mismo fue tan bueno ese acordeón que lo rolé y lo rolaron a otros y todos sacamos de 9 para arriba, las mejores calificaciones. Pero mi compañero que me vió hacerlo no, sacó un modesto 7. Sentí vergüenza. No quise volver a sentir eso y tomé medidas para no tener que reaccionar como lo hice en esa ocasión. Mis calificaciones entonces sí fueron mías.
Antes de esa ocasión, como mencioné, lo reflejado en las boletas de calificación fueron resultados de mi esfuerzo a excepción de ese par de meses que definitivamente perdí el rumbo. No solo en lo que respecta a como me preparaba para los exámenes, sino en muchas cosas personales más y que serán tema de otro de los días de este reto.
Escribo primero que nada para mí, porque es el ejercicio mental de desfogue de ideas que más me gusta. Conversando con alguien que te rete los pensamientos es siempre muy gratificante pero muchas veces no coincidimos o no son momentos adecuados para exponer temas que inciten a una discusión. Escribiendo hago un poco de trampa, pues esas ideas las voy puliendo y acomodo las palabras y frases conforme mejor pienso que estoy exponiendo mi diatriba, y de todos modos no siempre quedo satisfecho con el resultado. Pero bueno, como me dijo una amiga que realmente escribe exquisito, solo se desarrolla esa habilidad ejerciéndola muchas veces, escribiendo.
Mi primer maratón lo hice en el 2013, el que fuera mi mejor marca hasta ahora con 4 horas y 8 minutos.
Definir: El Plan
Estuve por años checando varios planes de entrenamiento. Los que me dictaba Endomondo simplemente no me sirvieron, no me daban la marca a pesar de seguirlos al pie de la letra o quizás yo no le ingresaba los parámetros adecuados. Hasta que Gerardo Berrelleza me compartió el plan que le sirvió a él a superar el maratón en menos de 4 horas. Consistía en entrenamientos muy dedicados, sobre todo considerando mi ritmo personal de carrera. Para esto fijamos como mi mejor 5K los 21 minutos que corrí en 2015 y así surgieron entrenamientos para todos los días de la semana exceptuando un día de descanso que fijamos en el día miércoles ¿y esto porqué? porque el jueves tocaba pista. La endemoniada pista. Muy necesarios esos cambios de ritmo y con entrenamientos progresivos logré llegar al día que me tocó sostener un ritmo de menos de 5 minutos el kilómetro durante 4000 metros (10 vueltas a la pista pues) combinado con «descansos» de 800 metros a ritmo de 6 minutos por kilómetro y repetirlo 4 veces: 4000x800x4. Los fines de semana eran de tiradas largas alternando alrededor de los 16 y 32 kilómetros, y en lo que me enfoqué yo es que la segunda mitad de estas tiradas largas fueran las decisivas pues le cambiaba el ritmo asegurando ir de 15 o 20 segundos el kilómetro más rápido que la primera mitad. Así que mi calendario lucía muy entretenido.
Todo esto estaba enfocado para hacerlos en los meses previos al Maratón Gobernador del 2016 en Mexicali. Clima idóneo, ruta prácticamente sin elevación y con el apoyo de mi equipo pintaba para que pudiera llevarlo a cabo. Pero ya sabemos como terminó esa historia.
No es imposible: Sobrellevar el fracaso
Las dos semanas previas a ese maratón no pude seguir el entrenamiento, y el resultado ahí está: 4 horas 12 minutos, que a pesar de que sí lo disfruté y lo viví al máximo, no cumplí el objetivo trazado. No fue como para autoflagelarme ni nada por el estilo pero simplemente la espinita sub4 seguía ahí.
Así que unos días después de navidad me confirmó mi hermano que no podría correr el maratón por el que había pagado meses antes y que el boleto tendría mi nombre si así lo deseaba, y pues claro que acepté. La cita quedó para el 15 de enero en Phoenix, solo unas tres semanas adelante. Tomé el plan de entrenamiento, recorrí las últimas tres semanas y me dispuse a seguirlo.
Lo difícil: Distractores
Hay carreras de 5K donde la comunidad atlética se reúne y es imposible no darse una vuelta a saludar. También las fiestas de fin de año incluyen deliciosos platillos a los que no les puedes hacer el feo y por supuesto que se antojan esas copitas y botellas de cerveza (que sabrosa la Noche Buena de este año, por cierto). Pero pues hay un objetivo en mente.
De todos modos se trata mucho de disciplina seguir el plan a pesar de que solo tienes disponibles las mañanas a partir de las 4 de la mañana en el invierno de montaña. Llegando el día lo que pasó fue que estaría solo en la carrera pues mi cuñado haría el medio y en este lugar es separado del maratón, y a decir verdad me gustó mucho así. La otra es que solo miré a otros 3 mexicanos en toda la carrera, no se si tenga que ver algo el próximo presidente de los EE.UU. pero eso fue lo que me tocó. Por esta separación de las rutas los corredores son menos pues estamos ahí únicamente los que vamos por el maratón y había unos 6 «corrales». Al colocarme en el número 3 me dí cuenta que ahí estaba el pacer de 4 horas así que todo tenía más sentido. De hecho dieron el balazo de salida y corrimos todos sin esperar la salida de los corrales previos. Ya durante la carrera en esa fría mañana con amenaza de lluvia recordaba mucho las palabras de Gerardo «concéntrate ahorita, festeja después.» Es que mi personalidad de estar muy alegre recibiendo el apoyo de completos desconocidos y agradeciendo no puedo reprimirla; ahí estaba dando high fives y thumbs up a todo mundo. Cantando las canciones de las bandas y corrigiendo «La Bamba» a aquel que medio la tarareaba. Diciéndoles el «thanks a lot officers» a la policía, felicitando a aquel que festejaba su cumpleaños 42 corriendo 42 kilómetros, el paquete completo pues. Pero de todos modos sentía que estaba haciendo mi carrera prácticamente solo.
La ruta es saliendo de Downtown Phoenix pasando por las colonias de comercios más antiguos de la ciudad y pasando por mucha zona residencial. Son rectas muy largas y por lo mismo no las consideraría aburridas, más bien enfocadas y al ser en medio de casas, varias familias salen a apoyar a los corredores. Después de otras rectas había una pendiente, ligera, pero pendiente al fin de unos 7 kilómetros antes de llegar a Scottsdale, y aquí todavía mantenía un ritmo constante de 5:30, y como no quería menguarlo seguí pegándole a pesar de la subida y me sentí bastante bien. Pensaba que en el retorno me iba a soltar pues me tocaría descenso y así fue. Ya era más del kilómetro 30 y podía darle 5:25 y hasta 5:20 el ritmo. Para mí los puntos clave son los kilómetros 11, 22 y 33 para darme una idea como voy y ya para el 33 iba con bastante buena actitud. Me sentía sin ningún tipo de molestia y ya empezaba a considerar que en efecto todo pintaba para ahora sí superar el PB. Pero no podía perder el enfoque: «festeja al terminar» me seguía repitiendo. Seguí con mi ritmo a menos de 5:30 sin atravancarme ni tratando nada más rápido. Ya cuando llegué al kilómetro 40 tomé la única colina «pesada» del recorrido subiendo un puente, pero lo tomé con todo el entusiasmo, determinado a continuar a la meta para terminar el maratón en la mejor forma. Conforme nos acercábamos a la meta ya estaban regresando los corredores que habían terminado y nos apoyaban. Ya en el puente sobre el río antes de llegar a Tempe, a 600 metros de la meta perdí toda serenidad y me dí el lujo de tomarme la selfie y no cabía de contento. Proseguí corriendo a la par de una chica con la que nos estuvimos echando porras todo el camino y ahora sí al dar vuelta a unos 200 metros de la meta voltié a ver el reloj y ahí no quise dejar de festejar. Crucé la meta gritando y brincando. 3 horas y 52 minutos habían transcurrido. Objetivo al fin logrado.
Pude mantener una constancia en el ritmo
Recuperación: La carrerita post-maratón
Héctor Buelna me enseñó a dar un trote ligero después de un medio y vaya que me funcionaba. Resulta que por el esfuerzo terminas con los músculos tensos, inflamados y arremangados (como quien dice) así que con la trotatida se va reacomodando todo en su sitio poco a poco. Me acostumbré a darle un par de kilómetros después de terminar un medio maratón desde entonces. Y luego lo probé con los maratones.
Pues el día lunes después del maratón Rock N Roll de Arizona me aventé unos 5 kilómetros y medio a unos muy lentos pero satisfactorios 35 minutos. Y es que todo el día domingo después del maratón sí me sentí con una leve molestia en la rodilla, los muslos atrincherados y con las pantorrillas muy tensas. Hice la corridita temprano en la mañana y ese mismo lunes noté mejoría. Para el martes (es en serio) ya me sentía como si nada. Ni cansancio, ni la inflamación ni nada que dijera que acababa de hacer un maratón.
Objetivo cumplido: nuevos retos
Este año 2017 no digo que dejaré de ir a carreras pero la presión de hacer menos de 4 horas ya está fuera de mi mente así que puedo voltear a ver con otros ojos lo que me proponga. Y con más tranquilidad.
Disfrutaré entonces el UBT50K en marzo, buscaré enfocarme en completar el PCT50M en mayo por lo pronto, con miras a llegar en buen estado para el Tule Trail 57K en octubre y hasta ahí estaré concentrando mis esfuerzos. Si se atraviesan un par de medios o el maratón de Tijuana ya será con más calma y sin presión. Quiero más tierra y menos asfalto ahora que ya pude quitar un elemento de mi lista «de la cubeta». Al menos este año.
Tengo un playlist en Deezer con canciones que me gusta escuchar de vez en cuando. No puedo decir que son mis favoritas de toda la vida pero más bien canciones que puedo escuchar y disfrutarlas a la hora que sea y en la situación que sea. Hace más de un año que no corro una carrera con música y se me ocurrió para el quincuagésimo primer maratón Gobernador rescatar ese playlist y ponerlo en Shuffle. Esta es una selección de las canciones que estaba escuchando y lo que pasaba por mi mente al recorrer esos kilómetros. Está en Spotify pues se facilita más compartirlo por acá. Dale al play.
Words like violence, break the silence
Es muy fría esta mañana ¿en serio estamos a 0ºC? que bueno que me puse una camiseta pegadita debajo. Desayuné ligero, pero desayuné, y esos pretzels que me eché en el camino me deben ayudar a no andar hambreado. Voy bien en mi ritmo, la clave es no bajar de 5:20 pero nunca llegar hasta 5:50 por kilómetro.
Si la vida me da palo yo la voy a soportar, si la vida me da palo yo la voy a espavilar
Vamos sobre Lázaro Cárdenas y apenas el primer abastecimiento. Insisto que hidratarnos cada 5 kilómetros no es suficiente aún cuando estamos en temporada invernal ¿pero qué voy a saber yo? Ya dejé atrás a Aracely quien va por su tercer maratón y ahora estoy concentrado en la música, mi ritmo que ha seguido estable fluctuando el 5 y medio por kilómetro.
Me dicen el matador nací en barracas
Tengo que hacerle caso a Gerardo y concentarme, él sí ha podido bajarle de 4 horas con el plan de entrenamiento. Ya se va con Alex pero me aconseja concentración y dejar las celebraciones para el final. No estoy seguro de no andar como loco saludando a todo mundo, aplaudiendo a todos quienes están a los lados dando ánimos y gritando cada rato, así soy ¿qué puedo hacer? Saludo a Tania que esta vez recorre el circuito en bici. Toda esta Calzada de los Presidentes me parece que será lo más complicado de la ruta ¡no hay nada! pero afortunadamente es corto, nada que ver con la Calzada Cetys que simplemente por las mentadas era más que insoportable.
Dicen que no conoció el amor, dicen que tiene maldito el corazón
Amo la Madero. Esta avenida es especial con sus tiendas de Guayaberas a las que veníamos con mi papá de niños. Creo que no volví a Mexicali después de esos viajes a los 8 o 9 años sino hasta que regresé para los trámites de ingreso a la universidad. Ahora estoy pateando esta avenida y re-descubriendo como ha cambiado a lo largo de los años. Wow, ahí viene Zeth corriendo a alcanzarme suero, me acuerdo de pedirle potasio para evitar calambres (a pesar de que no hay indicios de ello aún), saludo a Naraí y a su sobrino que es una máquina animando a la gente.
Do what I want cause I can and if I don’t because I wanna be ignored by the stiff and the bored because I’m gonna.
Aquí era, Argentina 270. Viví aquí el último semestre que estudié en Mexicali. No ha cambiado tanto y sí, recuerdo perfectamente estas cuadras enormes que me hacían sudar cada que me iba rumbo a la Justo Sierra a tomar el camión que me llevaba a la escuela. Aquí me emparejé con Zuluz platicando admirando la fuerza que trae.
You’ve got your mother in a whirl, she’s not sure if you’re a boy or a girl
foto por Germán Rodríguez
Cantidad de gente alcanzando el medio maratón. Esta es la parte que estaba seguro valdría mucho la pena pues al dar dos vueltas todos estarían esperando en la meta y podríamos pasar por ella a la mitad recibiendo de todos ese apoyo vital. Tomo mi primer Gu de Espresso Love que ya necesito ese boost de energía y cafeína. Oh oh, me acaba de tomar una foto Germán y yo con mis cosas. Voy razonablemente bien con 1 hora y 58 minutos en la mitad del reto.
Many years since I was here, on the street i was passin’ my time away
Recuerdo la pena que me daba cuando corredores del estado iban a correr a Tecate por la condición de las calles. Es absurdo, todas las calles están igual de mal en todo el país. Pero es imposible que en esta calle enfrente de la UABC siga con estos bachecitos que si no me doy cuenta prestando atención asotaré. No puedo creer que esté rebasando a Victor Ponce, pero mi ritmo ha seguido estable en 5:30. No importa, al rato me pasará sin duda. [actualización: por supuesto que sí me rebasó]
Spitting in a wishing well, blown to hell crash… on the last splash
Estoy siendo testigo de un gran duelo. Hay dos parejas enfrente de mí disputándose el tercer lugar en la categoría de débiles visuales. Una vez más va Edgar guiando a Álvaro. Voy siguiéndolos de cerca y casi me descuido con un ritmo de 5:10 , tengo que bajarle. Parece que les dieron ganas de ir al baño y les digo que ahorita se reponen ya que regresen a darle.
Maldito sudaca, maldito latino, inmundo chileno, peruano o argentino
Estoy alcanzando a Claudia y la saludo con el «lalalá lalalá» de la canción, jeje, nos deseamos lo mejor y le seguimos. Yo estoy incomprensiblemente emocionado de que tal vez, solo tal vez este maratón sea cuando por fin lo haga en menos de 4 horas. Me siento muy entero aún y sigo midiéndome en mi ritmo. Aquí viene Danny que aunque viene batallando estoy seguro lo terminará bien.
El hablar me ha cansado, he hablado toda mi vida
Caray, es el kilómetro 33 y me está costando trabajo esta subidita. Un momento, ya estoy otra vez en el centro y no puedo bajarle, ir a más de 6 minutos el kilómetro no está bien. Ok, aquí dando la vuelta me recupero nomás que pasen estos taxistas. Agradezco a los oficiales de policía que están dirigiendo el tráfico siempre complicado de este rumbo. Va, ya estoy en marcha. Estoy sintiendo un jaloncito en el muslo, ahora que regrese al carro de Zeth y Naraí me pongo el unguento mágico de Marthita. Ah mira, ahí está precisamente, a ver si puedo alcanzarla.
I can’t stand it, I know you planned it, but I’m gonna set it straight, this is Watergate
Bueno, oficialmente tengo calambres. No estoy caminando pero voy a casi 8 minutos el kilómetro ¿no es muy estresante estarte midiendo el ritmo en todo momento? ¿qué pasó con disfrutar el correr simplemente por correr? No, no, estoy a nada de llegar, solo faltan 5 kilómetros. Pero me duele. Me están tratando de detener. Oh, ya viene de nuevo Gerardo. «ya estás llegando, sigue dándole» y así le trato de hacer. Pero duele. Déjame caminar. 9 minutos el kilómetro. No puedo dejar esto así no puede ser. Saludo como puedo a Susy para que no se note tanto mi sufrimiento para la foto. Agradezco a los motociclistas que detienen el tráfico de la Justo Sierra y le corro más rápido para no importunar (más) a los conductores. Le doy y le doy. Pero me duele. 9 minutos el kilómetro.
Esta está buena pa’ bailar. No sé donde acomodarte, no sé de que color pintarte
Mi reloj marca 3 horas y 45 minutos transcurridos desde el disparo de salida. Estoy en el kilómetro 38. No hay manera de que los próximos 4 kilómetros y fracción los haga en menos de 4 minutos el kilómetro. Es simplemente imposible. Los calambres no me han dejado así que ¿qué voy a hacer? a la fregada todo. Voy a bailar. Al menos estaré avanzando. Me ve con gracia Aracely en el último retorno pues ya me alcanzó y me da gusto que venga entera a terminarlo. Yo sigo bailando ¿ya qué? O al menos eso creo que hago ¿porqué me miran burlonamente estos muchachos de la patrulla juvenil?
Me and Fast got the gats; we’re out to rob a bank. We got Steve outside carrying A full pack.
Sigo bailando ¿ya qué? nunca me he aprendido la letra completa de esta rola. Seguiré medio tarareándola.
One crown shines on through the sound, one crown born to lose, one man does not give a damn
A huevo, este disco de Metallica está chingón. Esta rola inmortalizando a Lemmy debe ser el mejor homenaje. Me vale lo que pienses de mí conductor del auto verde que ni te conozco, esta rola está chingona y seguiré en el headbanging.
Somos campesinos de la raza de altroqué, jamás un turista del famoso deme tres
foto por Silvia Gómez
Que increíble que una campeona del tamaño de Andrea Jarillo me conceda este último kilómetro con ella. Me dice que se lo aventó en relevos y ahorita está apoyando y celebrando a los que estamos terminando el maratón. Ya vamos bajándole a algo así de 6 minutos el kilómetro y me siento muy bien. Me despide en la última esquina y ya estoy celebrando culminar mi undécimo maratón (oficial) con la meta aquí a la vuelta. Me saluda Jenni y el club Zaragoza. Me aplauden los familiares y amigos de alguien. Veo al enfilarme a Marco y Mayo gritando y apoyando también. Aquí estoy en la meta y suena el cruce en el MyLaps de Protime. Saludo a Silvia que seguro terminó hace una hora y me envuelven en una cobija. Caray, no había reparado en que he tenido frío toda esta mañana hasta sentir este calor.
Epílogo
Oficialmente 4 horas con 14 minutos y 30 segundos. Nunca había entrenado tanto para un maratón y nunca había llegado tan mal preparado a un maratón. Con salidas casi a diario de más o menos 10 kilómetros por tirada. Exigentes repeticiones en pista y cambios de ritmo. Fines de semana dedicados a marcar distancias superiores a 28 kilómetros. Y es que te puedes acostumbrar a salir a correr a las cuatro y media de la mañana y al hacer hábito te encarrilas a hacer ese tipo de distancias. Pero salir a correr a las cuatro y media de la mañana en diciembre enfrentándote a temperaturas cercanas a cero grados centígrados cobraron factura con una fuerte infección en la garganta. Me imposibilitaron el entrenamiento a 15 días de la carrera, y aunque estaba nervioso por esto no desconfié. Siempre tuve en duda el Sub4 por esta misma razón pero definitivamente no quería terminarlo muerto, mi meta era terminar el maratón en buenas condiciones. Y a eso me enfoqué este 18 de diciembre de 2016 en Mexicali.