Leyendo con mi Kindle

El dispositivo de libros electrónicos de Amazon, Kindle, tiene muchas ventajas:

  • No es una pantalla brillante (como cualquier tablet o celular), sino que es de tinta electrónica. Esto permite que pueda verse a la luz del sol o a la sombra sin cansar la vista, se siente prácticamente como leer sobre papel.
  • Por lo mismo que la pantalla no emite luz (o no tanta si el modelo que tienes tiene iluminación, pero de todos modos no es tal que toda la pantalla es una linterna) la batería dura semanas. Así es, puedes durar casi un mes sin preocuparte por volver a recargar la batería.
  • Es del tamaño de un paperback, pero más ligero. Por lo que si ya estás acostumbrado a siempre ir cargando un libro a donde sea que vayas no es mucho problema.
  • Aunque ya estés acostumbrado a llevar contigo un libro, seguro no estás acostumbrado a llevar contigo 500 libros ¿o sí? Igual no los estás leyendo al mismo tiempo pero que recién termines uno puedas continuar con el que quieras de tu colección es una maravilla.
  • Los highlights son las frases o párrafos que subrayarías en tu libro en papel con un marcador (si es que lo haces). Poder ver que han subrayado otros usuarios ayuda a ver como el libro que estás leyendo tiene el impacto que tiene con otros lectores y vamos, te invita a hacerlo tú mismo.
  • De todos modos hay aplicaciones para computadora y dispositivos iOS o Android si ya hiciste una inversión en ellos, pero funcionan perfectamente como complemento. He estado más de trece veces en una situación que no anticipé tener que esperar por algún tiempo (sean 5 minutos o 1 hora) entonces en lugar de escrollear al infinito en redes sociales abro mi app de Kindle y continúo donde me quedé en mi libro. Cuando regreso a mi kindle se da cuenta que avancé lo que sea que haya avanzado y se sincroniza por lo que continúo la lectura sin ningún problema.

No todo es la mejor experiencia:

  • En modelos más recientes como que sí veo que hay cierto reflejo en la pantalla. No sé si por ser táctiles o que tiene que ver pero sí tienes que acomodarte de cierta manera para que no te moleste tanto.
  • Como cualquier compra digital estás sujeto a la tienda de donde lo compras. Es decir, las compras no son realmente de tu propiedad para siempre, solo te permiten descargarlo a tu dispositivo, y sí, permanecerán ahí, pero si deja de existir la tienda (no todo es para siempre), adiós libros.
  • Hablando de compras no todos los libros están en 1 dólar o menos (aunque puedes hacer una búsqueda en Amazon y los encontrarás.) Pero las novedades editoriales no siempre suponen un ahorro sustancial que antes sí eran una garantía de precio bajo dado que el coste de distribución y producción en masa se reduce a (casi) cero.
  • Afortunadamente no se prohibe el subir tu propio contenido pero sí tienes que hacer un paso adicional para convertirlo a formato kindle. En este caso recomiendo Calibre para estas conversiones ya que no es muy cómodo de leer PDFs en su formato original hecho para pantallas de una computadora.

Ahora bien, es solo práctico, no significa que debas sustituir todos tus libros y dejar de disfrutar de cambio de hojas y el olor que tiene esa tinta sobre el papel. Como comento, habrá quien prefiera siempre cargar siempre sus volúmenes, pero lo práctico de llevar solo ese aparitito en un viaje o una estancia prolongada no la cambio.

Shows of a Lost World en San Diego, CA

Fue motivo de muchas notas en medios y redes la molestia de Robert Smith con TicketMaster y sus absurdas comisiones y precios exhorbitantes. Pues bien, aunque ya sabía que estaba por iniciar su gira The Cure, no me había animado. Precisamente por esta disputa TicketMaster tuvo que hacer un reembolso (simbólico) a quienes habían ya conseguido boletos. No solo eso, también habían detectado las clásicas compras por montones de re-vendedores y habían invalidado estas para hacerlas disponibles a los fans sin que costara los varios cientos de dólares que ya es hasta esperable en cualquier tipo de espéctaculo. Curioseando, me di cuenta que estaban a solo ¡35 dólares! claro, en el último rincón del Coors Amphitheatre (siempre llamaré así a este recinto de conciertos en Chula Vista) y no dudé en conseguir una entrada. Al poco tiempo abrieron una nueva fecha y siendo mi primer experiencia en un concierto de The Cure, me aventé y pude conseguir un boleto en una mejor zona. Y es que precisamente para evitar abusos con las reventas, en esta gira se solicitó un pre-registro en la forma de Verified Fan, permitiendo primero a ellos la compra y luego una venta general. Otra novedad (que al menos no me había tocado a mí) es que todos eran boletos en digital y personales donde sí era posible re-vender pero solo a través de la plataforma de Live Nation TicketMaster y estrictamente al mismo costo. The Cure y Robert Smith logró así más que nada el agradecimiento de los fans, eliminar tonterías como las tarifas dinámicas que suben el precio de las entradas absurdamente en base a la demanda (y que solo beneficia a la boletera), y ofrecer una gira de lo más memorable.

Debo reconocer lo emocionado que estuve los días previos, como hacía mucho no me emocionaba con un concierto. Debió haber sido que era mi primer experiencia con The Cure, supongo. Siendo quizás innecesariamente anticipado llegué muy temprano al lugar con el objetivo de simplemente sentarme a esperar que empezaran mientras leía mi libro. No podía evitar oir a la gente que platicaban de donde eran, cuantas veces habían asistido a un concierto de The Cure, preguntaban por las camisetas que usaban y también oí más de 5 veces como agradecían a Robert Smith por su batalla contra los ridículos costos de conciertos.

Luego la decepción, el área del césped es pésima. He ido a por lo menos 4 eventos en este anfiteatro y siempre me dió curiosidad que el área del césped se ubica hasta el quinto infierno. Cuando recién llegué no me parecía que estuviera taaan lejos, pero bueno, por más retirado del escenario que estuviera, yo iba por la música, no tanto ver de cerca a Gallup, Roger, Perry o Robert Smith. Yo quería oir en vivo un concierto de The Cure. Entonces empezó The Twilight Sad y empezaron mis temores, no oía del todo bien. Notaba que tenían mucha energía y parecía que sonaban bien. Incluso lo que más me llamó la atención fue que aquí ya tenían un par de fans que al parecer sabían todo su set, pues coreaban y bailaban cada canción. Me hizo hacer una anotación mental de que tenía que checar más sobre ellos porque no apreciaba bien su sonido a estas alturas. Conforme llegaba más gente ya me estaba sintiendo muy engentado, pero bueno, normal, es un concierto ¿no? pero lo que no podía comprender es ¿porqué oía más su conversación que la música? Aún había luz del sol y The Twilight Sad terminaron su presentación y solo había que esperar unos minutos.

Sonaban en las bocinas del lugar una tormenta con truenos y todo. El día nunca dejó de estar nublado así que supongo que era apropiado. De pronto se apagaron todas las luces y todos gritando. Escuchar por primera vez ‘Alone’ fue toda una experiencia hipnótica. Pero oir en vivo ‘Pictures of You’ irremediablemente me transportó a esos 90’s donde la oía en el ‘Standing on a beach’, ese album doble con los sencillos. Los videos, los cientos de veces que la escuché con Alex y Rubén, todos mis amigos. Eran todas las canciones que recordaba y me hubiera dejado llevar por la nostalgia pero el frío y el ruido de la gente alrededor de mí me lo impedía. Según yo fuí precavido y me llevé una chamarra ligera pero no fue suficiente por el frío y humedad esa noche. Seguía decepcionado de no poder oir bien a la banda mientras escuchaba a las chicas detrás de mí hablar de la vecina con todo el detalle de sus disputas (¿porqué jodidos están cotorreando en un concierto?). Entonces, no estaba disfrutando el concierto para nada, y sopesando que al día siguiente de todos modos regresaría, decidí retirarme. Sonaba ‘Charlotte Sometimes’.

Otra historia sería el domingo 21. Llegué igual temprano pero para esta ocasión adquirí el pase al Backyard siguiendo la recomendación en el grupo en Facebook de fans que siguen la gira. Fue la mejor opción ya que es una entrada anticipada a una área acordonada con muebles de patio muy cómodos, baños privados y un stand de bebidas propio. Yo llegué para quedarme leyendo cómodamente mientras se hacía la hora de ir a mi asiento asignado, totalmente alejado de la multitud y sin tanto ruido. Quería ahora sí oir bien a The Twilight Sad y me fuí para allá justo antes de que iniciaran a las 7pm. Ahora sí los oí bastante bien y me sorprendieron muy gratamente. Seguían las fans que al parecer se sabían todas las canciones pues coreaban todas. El punto es que me gustó bastante esta banda que está abriendo la gira de Shows of a Lost World.

Tuve que ir al baño pues no quería interrupciones en medio del concierto, pero al regresar me doy cuenta que llegaron los de los asientos de enfrente, y justo enfrente mío se sentó un tipo 20 centímetros más alto que yo. Eso no es tanto problema, venía a oir a The Cure en vivo después de todo y ahora sí estaba en un lugar que sí podía escuchar perfectamente a la banda. Lo que me sacó de onda es que era muy notorio que no quería estar ahí, al parecer obligado por su papá y su hermana que lo acompañaban.

Y empezó ‘Alone’. Sigo hipnotizado por esta nueva canción. Siguieron con ‘Pictures of You’ y otras canciones con toda su carga de nostalgia. ‘The Last Day of Summer’ y todo del ‘Bloodflowers’ siempre ha sido muy especial para mí. Todo emoción con ‘Burn’, ‘Push’ y con ‘Play for Today’ noté que lo que sentía en mi cara sí eran gotas de agua viniendo del cielo, se notaba en el reflector una especie de lluvia ligera que nos estaba mojando a todos. Sonando ‘From the edge of the deep green sea’, me decía que era solo la lluvia, sonriendo, limpiando mis lágrimas. Bien se ha mencionado que esta no es una gira de grandes éxitos, es presentando su álbum (aún sin publicarse) ‘Songs of a Lost World’, además de otras canciones en ese tenor melancólico, nostálgico y característico del The Cure ochentero y depresivo con canciones como ‘It can never be the same’, ‘Disintegration’, ‘Lullaby’. Pero cerrando en una nota alta con ‘Friday I’m in love’, ‘Close to me’ y las siempre confiables ‘Just like heaven’ y ‘Boys don’t cry’.

Digno de mencionarse es el esfuerzo que artistas locales aportaron su talento para ofrecer los posters oficiales de los conciertos. Me fascinó el de New Orleans, Austin, Alburquerque y Phoenix especialmente. Estos se consiguían en el Merch stand de cada velada además de la tienda en línea, con una versión de ellos en tarjetas de colección. Y posteriormente ofrecieron también hoodies y camisetas con estas imágenes que no he visto algún diseñador que no haya tenido una conexión especial con The Cure al realizarlos. Y bueno, aunque Robert Smith es un señor de 65 años, aún así carga el concierto en sus hombros, Simon Gallup recorre todo el escenario sonando su bajo, y ofrece la banda en conjunto un estupendo show. Pero más que todo eso, es la experiencia de emocionarse con estas canciones que ya son clásicos. El nuevo disco promete y la gira continúa.

Vinyl (o como a veces no sabemos como toman sus decisiones)

Esta serie en la superficie puedes quedarte con la espiral decadente de Richie Finestra (Bobby Cannavale) a causa del abuso de sustancias. Alguien con el poder que llega a tener (o por lo menos hace creer a sí mismo) pareciera intocable al mando de una importante firma de discos (cuando eran de vinil, claro) hasta que la realidad lo alcanza. Pero también es la historia de Devon (una espectacular Olivia Wilde) como la esposa aflijida que no tiene porque seguir soportando la humillación constante. El músico Lester Grimes (Ato Essandoh) y su vuelta a la industria después de que American Century (la discográfica de Finestra) lo exprimió hasta derrumbarlo. Jamie Vine (Juno Temple) como la ambiciosa ejecutiva que quiere escalar en los peldaños de la industria descubriendo a los Nasty Bits liderados por Kip (James Jagger, sí, el hijo) y descubriendo todos el estiercolero en lo que se ha convertido la industria de vender música.

Pero ese es el punto de esta serie creada por Martin Scorcese, Mick fucking Jagger, Rich Cohen entre otros, la música es el centro y definición de todo lo que se mueve. Desde el primer episodio donde Richie vuelve a sentir aquello que se siente cuando la música te mueve y te llega hasta volverte deseoso de vivir. Es cuando decide que siempre no quiere vender su compañía con un cheque de salida que le permitirá vivir muy holgadamente. Decide apostar a eso, a la música, a volver a levantar esta compañía y buscar esos sonidos que sí vale la pena escuchar y por los que la gente consume discos. Aunque cueste su matrimonio, su paz mental, y su vida esa apuesta.

Y es que la ambientación no pudo ser mejor en estos principios de los 70’s, con referencias a actos que marcaban la pauta en ese entonces como Led Zeppelin, David Bowie (si alguien puede hacer su biopic es Noah Bean), Elvis y más. Pero más que nada, esa actitud de «we want the world and we want it NOW!» es lo que adorna todo alrededor de esta pequeña fotografía a la industria musical, con todos sus cuantiosos y cuestionables defectos pero con toda su magia que provoca la música también. Y es por eso que no se puede comprender como HBO canceló la serie culminada tan solo una temporada, con la calidad de sus guionistas, los actores y la producción. Lo más raro incluso es que ni siquiera en HBO Max se puede ver, se tiene que comprar en Amazon o en algún mercado alternativo.

Cinismo e hipocresía

Sugerencia de escritura del día
¿Cuáles son tus marcas favoritas? ¿Por qué?

Siempre he dicho «yo no voy a andar promocionando gratis marcas, nunca me verás usando chamarra con la marca de ‘véanme, puedo comprarme esto carísimo'» y mi amiga me cuestiona «¿y esa camiseta de Megadeth?»

Vamos a correr – el #ubt50k2022

Viento, agua, frío, lodo, lluvia, calor, barro y más

La pandemia detuvo los planes para llevar a cabo la edición 2021 de este Ultramaratón Baja Trail que se lleva a cabo desde 2014 en el área de Cuero de Venados al sur de Tijuana, B.C. Pero con porcentajes de vacunación a la alza y la curva de contagios a la baja se prestaron las condiciones para ahora sí llevar a cabo esta demandante carrera de montaña.

«Va a llover» me estuvo diciendo mi chica toda la semana, y le respondía «pues me pongo chamarra» y así fue. El ritual de la noche previa es uno que todo corredor conoce, y en cierta manera es la primera mentalización de lo que viene. Tenía especial interés en ver como se comportan (en carrera larga) los LMNT que me funcionan como suero de muy buen sabor, con la ventaja de que al ser en polvo lo que cargué fueron los sobres y no la botella completa de Electrolit como en ediciones anteriores. Tenía también listas unas pastillas de potasio por lo que pudiera pasar, además de agua en mi vejiga de 1.5 litros. Una camiseta ceñida y otra de mi equipo junto con la chamarra impermeable y empaquetable. A diferencia de otros años y otras carreras en la montaña me fuí muy minimalista.

Quiero siempre llegar lo más pronto posible para evitar las aglomeraciones y estar listo evitando filas, así que desde las 5 de la mañana llegué a Rancho Casián. Ahí en el carro estuve desayunándome un sándwich de crema de cacahuate con mi café esperando que llegara la hora. Pero después como le comenté a Mario cuando nos vimos en la línea de salida, quien sabe porqué me empezó a doler la espalda baja justo antes de salir. Algo que se me hizo muy curioso y raro fue saludar de nuevo a tanta gente. Obviamente con sana distancia y todo, pero muchos que saludé aquí era la primera vez en dos años que no había visto siquiera, se sentía tan extraño pero tan complacido a la vez de regresar.

Foto por Germán Rodríguez

Estuvimos mentalizándonos y preparándonos Marco, Karina y yo pero aún sin chicharra, empezó todo con la emoción de todos los participantes. Como parte de los requisitos era que en áreas comunes todavía tenemos que seguir usando cubre bocas y aunque yo estoy acostumbrado a siempre correr con tubulares Migö, sí se sintió la diferencia, así que después de un kilómetro y más aislada la gente uno del otro ya pude quitármelo. Los primeras subidas empezaban y no se porqué esta vez no le hice caso a mi cautela, será el entrenamiento que he estado teniendo estos últimos meses o que será, pero subir a la banquita no era caminando, pasaba a otros corredores cuando lo prudente es caminarla pues faltan otras ochocientas cuarenta y siete subidas más adelante. Aquí y al llegar al primer check point en la Rumorosita se sentía el buen ambiente, ahora con mucha más porra y personal de apoyo, todos dándote ánimos.

Algo muy recurrente fue que cuando ya sentía mucho calor porque salía el sol un momento y guardaba mi chamarra de repente se volvía a nublar y estaba de nuevo en otra colina donde soplaba un viento frío que me obligaba a ponérmela de nuevo. Todo esto siguió pasando mientras llegábamos al check point del Ahorcado de nuevo muy bien abastecido y con todos los ánimos.

Para mí siempre es especial la Meseta desde la primera edición, pero ahora estaba listo para enfrentarla corriéndola en medio de las nubes y visibilidad de unos cuantos metros enfrente. Ahora se sentían bastante más picudas las piedras, será por la limpia que les hizo la lluvia o qué pero así sentí. Afortunadamente no fue como otros años que bajar de la Meseta era prácticamente una resbaladilla pero no menos difícil y ya estábamos en el Check de los Wannas donde el buen Antonio me atendió de maravilla mientras saludaba de nuevo a Isabelita. Rellenada mi mochila para allá me lancé, donde me esperaba el largo camino para el cañón que nos lleva al Coronel.

Y es que fue aquí donde todo fue a pique con el barro. No podías quitarlo simplemente golpeando los tenis contra alguna piedra, no, tenías que hacer una maceta y moldearla para que pudiera despegarse y pudieras continuar a acomular más barro. Aquí también me funcionaron muy bien los gaiters porque ese barro no entró a mis tenis, y eso sí hubiera sido mucho más incómodo. Pero lo importante era que estaba avanzando cuando veo regresar a Adán y luego al Silencio, con un ritmo bastante fuerte a pesar de las condiciones.

Ya para subir el Coronel lo que siempre hago es dejar mi mochila para descansar un poco de ella, y fue lo más difícil tratar de subirlo mientras veía a todos los que bajaban cayendo. Allá arriba todo estaba totalmente cubierto de neblina o estábamos en medio de las nubes sintiendo lluvia pegarte por todos lados en momentos. Solo agarré la pulsera y me regresé. Y aunque no estaba tratando de regresar corriendo azoté dos veces. No fue tan doloroso pero sí fueron golpes. Y seguía acomulando lodo. Solo quería regresar con Marix y aprovechar el lunch de huevos cocidos.

Pero ya era hora de regresar y vamos de regreso cuando ya me estaba marcando el reloj que teníamos 29 kilómetros. Aquí todo estaba de muy buen ánimo aún. Mi estrategia fue no cargar mucho pero siempre tendría que tener las dos botellas llenas por si las dudas aunque no tuviera la vejiga llena. Tomé una tableta de potasio ahora que sí sentía ya más el cansancio en las piernas por el esfuerzo en la casi vertical subida al Coronel.

Foto por Isabelita Granados

Parecía eterno pero llegando al Wannas ahora sí les pedí un vasito de cerveza, digo, si ya estamos de party aprovechar. Agradecí de nuevo y a seguir. Al bajar por la cuerda (que no me gusta usarla) temía resbalar por el lodo y humedad pero hasta eso que mis Altra tuvieron muy buen agarre y no fue problema. Saludé por última vez a Ricardo y me despedí de todos en el Ahorcado que siguieron los 6 u 8 kilómetros en subida más pesados pues son constantes y ya llevas el cansancio anterior hasta llegar de nuevo a la Rumorosita donde otra vez me compartieron cerveza para terminar de mejor ánimo los últimos 6 kilómetros.

Foto por Germán Rodríguez

Ya es el regreso de lo más ameno a estas alturas, ya es prácticamente terreno nivelado entre vereditas y senderos llenos de plantas, árboles, riachuelos y flores. La meta casi la puedes ver, porque estás sintiendo que ya terminaste este reto. Y llegando a la meta veo a mi hermana con su familia y mis sobrinos recibiéndome, estaba de lo más emocionado.

Fue muy especial esta carrera por regresar después de dos años, porque todo el cariño y buenos deseos de quienes te apoyan es palpable, ¡hay demasiada gente que quiere verte disfrutándolo! Mi agradecimiento a los organizadores, lo he dicho antes pero lo vuelvo a decir, es de los mejores eventos más allá de recibir por lo que estás pagando, estás gozando del esfuerzo de muchas personas que genuinamente están haciendo todo lo que está en su poder para hacer una carrera memorable.

Con esto inicia mi año de retos en la montaña que quería hacer en el 2020. En mayo nos vemos en el PCT 50 millas para luego en junio hacer de pacer a Marco en sus 100 millas de San Diego y terminar con los 100k de Cuyamaca.

Vamos a correr – Virtual #tcsnycmarathon

Del 12 de diciembre del 2019 al 6 de enero del 2020 participé en el reto virtual del Maratón Guadalupe Reyes organizado por 5krun.mx y RunTjRun en Tijuana. Me gustaba la idea de ponerme como reto salir a correr diario durante los días de este maratón simplemente como eso mismo, reto. Lo que me propuse fue hacer al menos 5k diarios (aunque el requisito eran al menos un kilómetro) y de ahí debías reportar tus corridas para que fueras merecedor de la medalla conmemorativa. Repito que aunque la medalla era muy bonita y se agradece el esfuerzo de los organizadores, mi objetivo era simplemente cumplir el reto durante esos días fríos (y helados) de invierno. Esta era mi primera participación en estas carreras virtuales, de ahí en fuera varios organizadores de carreras de todo el mundo no tuvieron de otra más que esta modalidad debido a los efectos de la pandemia y acatando las cancelaciones de eventos presenciales masivos. La mayoría de estos eventos no fueron de mi interés, ya sea por el costo o lo que se ofrecía pero más que nada lo que me parecía menos atractivo (para mí) era que por ejemplo para completar los 21k o la distancia del maratón podrías correrlo durante varios días acumulando esos kilómetros y así demostrar que cubriste la distancia. Como una estrategia de mantener activos a los corredores ante la falta de carreras presenciales, es una estupenda idea, simplemente no me atraía a mí. En los que sí participé fueron en los que organiza Rock ‘n’ Roll Marathon, ahí prácticamente desde que inició la contingencia por la pandemia cada fin de semana hay un reto de hacer carreras de 5k, 10k, medio maratón o maratón; en caminadora o corriendo fuera de casa. Y aunque tenías ese fin de semana como tiempo límite para hacer estas carreras la condición era que debían ser carreras de un solo jalón. Varias veces tuve que parar mi carrera para cubrir el requisito de algún fin de semana que tocara hacer solo 5k y ya continuar mi entrenamiento. Aquí la estrategia de la compañía Rock ‘n’ Roll Marathon es que aunque la inscripción y seguimiento de tus resultados es gratuito, la medalla, playera y otros accesorios los venden a quien se interese en ellos. Me llamó mucho la atención el esfuerzo que se hizo creando contenido, videos, artículos para motivarte a hacer las carreras, una buena estrategia de marketing, me refiero.

En esto andábamos en este 2020, año cuando me propuse hacer solo ultramaratones: UBT50k en marzo, PCT50M en mayo y Cuyamaka 100k en octubre, pero ya todos sabemos lo que ocurrió. Estuve desesperado varias semanas acatando las indicaciones en esta contingencia (quizás para muchos un tanto exagerado, pero es lo que hice) pero yo necesitaba que bombeara sangre mi corazón. Durante varias semanas hice ejercicios en tapete (¿de calistenia serían?), salto de cuerda y hasta yoga que me hicieron abrir un panorama desconocido para mí. Varios músculos y dolores que no sabía existían los conocí durante esta temporada pero yo lo que quería (y quiero) es correr. Hasta que me conseguí una caminadora con la cual pude regresar a la actividad. Gracias a ella pude cubrir la mayor parte de los retos de las carreras virtuales de Rock ‘n’ Roll Marathon y pude disfrutar de correr de nuevo.

En algún anuncio en Facebook seguramente me enteré entonces de que ante la cancelación inminente del Maratón de Nueva York, ofrecían correrlo de manera virtual. Hay varias maneras de participar con varios beneficios y costos dependiendo que objetivo busques, pero también esta versión empieza por gratis con acceso a tu tablero de resultados y la app para tu dispositivo móvil. La condición es que debes cubrir la distancia completa del Maratón (42.2 kilómetros) en una sola corrida en el día que tú quieras durante el periodo del 17 de octubre al 1 de noviembre. Simplemente para seguir el reto y tener el enfoque en algo este año fue que me inscribí, decidiéndome a hacerlo el sábado 24 de octubre y en esta fecha se fijaron mis entrenamientos. Pero de lo que quería que se tratara este escrito es sobre la experiencia en esta carrera virtual y por equis o por ye razón moví todo al primer día del reto, este pasado 17 de octubre de 2020.

Empecé el día como cualquier otro de una carrera importante, despertando antes de tiempo sin poder dormir gracias a vecinos que no conocen a Susana Distancia. Preparé mi mochila de hidratación, snacks y suplementos que necesito llevar, me bañé y me puse mi playera de mi equipo Diablillos y desayunando me entero a través de la app que ya varios en Europa han concluido su maratón. Me sonó muy bien que ya hubiera un ranking de quienes van finalizando. Me dije a mí mismo «aunque sea en el lugar 60 mil, pero ahí estaré en esos resultados hoy» y salí poco antes de las 4 de la mañana. Debía iniciar mi Garmin pero como experimento decidí también correr usando la app oficial y vaya que me sorprendí gratamente.

Iniciando

Siempre escucho música o podcasts y más cuando son largas distancias aunque para esta ocasión en particular solo quería tener un solo auricular puesto para prestar atención a mi alrededor. Pues solo iniciando me saqué de onda como empecé a oir gritos y aplausos de multitudes, era la app que conforme vas avanzando deja sonar distintos clips de audio de acuerdo a donde estés. En este inicio lo que oyes son el apoyo de los miles de asistentes (o simulándolos) están apoyando a los corredores en la salida. También un entrenador te da consejos de que vas iniciando, no te descontroles y mantén un paso confiable para no sobrelimitarte, enfócate en el objetivo y ese tipo de cosas. Y bueno, ya continué con mi música emprendiendo esta nueva carrera.

Solo mis luces

Era emocionante como cada cierta distancia regresaban estos audios diciéndote cosas sobre la experiencia del maratón de Nueva York (el que no es virtual), mencionándote «cuando cruzas este puente» o «ahí en la calle tal esquina con tal otra» y algunas veces mencionando vivencias personales de quien estaba contando la anécdota. De vez en cuando regresaba el coach y mencionaba cosas del tipo «¿cómo sigues? llevas la mitad, pero vas bien». Fue curioso como tuve un par de coincidencias con estos audios: Cuando llegué al medio maratón mencionaron a quienes se congregan en la calle para aplaudir y apoyar a los corredores y en ese momento un trailer tocó su claxon en señal de apoyo, ya sabes, el clásico Tu-tu tu-tu-tú que ya no solo es exclusivo de la Selección Mexicana de futbol. En otra ocasión mencionaron la batucada de apoyo en el Bronx y en mis audífonos empezó a sonar la bataca de Lars en ‘Hardwired’ casi al mismo ritmo.

La app no está como para estarla viendo todo el tiempo (o corres o ves la app), pero sí resultaba muy interesante ver tu pasar por la ciudad cruzando los 5 barrios emblemáticos. Yo sí lo voltié a ver varias veces más que lo que estoy acostumbrado en una carrera y es que con este tipo de acompañamientos sí se prestaba a querer ver más, inspirarte más. Por ejemplo cuando mencionaron que ya estábamos entrando a Central Park sí era para checar en el mapa como entras a ese mítico parque, aunque en la realidad real solo estabas cruzando el semáforo apurándote a que un camión no termine echándote humo en tu cara. Imposible no emocionarte cuando te echan porras diciéndote que faltan solo 100 metros para la meta y el audio es de miles de personas apoyando.

Kilómetro 33

Todo esto es un sumario de porque el TCS New York City Marathon ha sido mi mejor experiencia en cuanto a carreras virtuales. Se agradece cuando organizadores dan aún un paso más en cuanto a este tipo de esfuerzos para hacer mejores vivencias para los corredores. Claro que mucho tiene que ver la diferencia de recursos entre los países, pero saber usarlos bien ofreciendo este tipo de calidad no hace más que querer buscar aún más experiencias de este nivel.

En tierra de ciegos… ‘See’ en Apple TV+

Imagina un mundo donde la humanidad (d)evoluciona hasta perder la vista. Hay muchas teorías sobre el porqué de esta condición pero se ha llegado al grado de olvidar que alguna vez hace cientos de años esos órganos llamados ojos tenían un uso, y eran para mirar el mundo. La humanidad entonces se ve buscando la compañía de otros y formando pequeñas tribus alrededor de ríos o lagunas como en los tiempos antiguos, de los «ancestros», como se refieren a la humanidad con el don de la vista. Un daño colateral de esta sociedad dispersa que no ve, es la superstición y charlatanería en la que pueden caer grupos de personas crédulas en lo que cualquier insinuación siquiera de aquello llamado mirar es entrar en terrenos de la blasfemia.

Seguimos en esta serie a la comunidad o tribu de los Alkenny, liderados por Baba Voss (Jason Momoa). Se nota como el ser humano ante todo es adaptable y en esta sociedad pueden encontrar sustento, vestirse y poner un techo para sus familias a pesar de no ver. Y esto es clave, la ceguera no representa una discapacidad sino solo una circunstancia. Maghra (Hera Hilmar) llegó a esta tribu embarazada pero aún así Baba Voss la aceptó como esposa y cría a sus hijos como suyos desde su nacimiento. Pero es cuando empiezan a crecer que se dan cuenta que ellos son diferentes, parece que «tienen luz» en sus ojos. Pero no pueden mencionarlo, sería perjudicial no solo para ellos sino que podrían exponer a la tribu entera a los cazadores de brujos.

Estos cazadores de brujos son enviados por la Reina Kane (Sylvia Hoeks) en esta región de lo que alguna vez fue los Estados Unidos. Este reinado afincado en una presa con generadores hidroeléctricos les da energía para calor y hasta música para entretener a la más alta clase. Ante la falta de distinción por belleza o color de piel, la nobleza se distingue por colgantes tipo cascabeles que hacen saber su condición de casta alta. La reina es una implacable soberana y no quiere dejar ningún cabo suelto que ponga en riesgo su reino, así que combate a cualquier «brujo» que ose mencionar siquiera alguna referencia al verbo ver. Su dominio es controlado por la fuerza de su ejército implacable a quien encomienda encontrar a quien más supondría poner en peligro su reinado: Jerlamarel (Joshua Henry), quien sospechan está regando su semilla y con ello devolver la luz a la humanidad.

Hay varias cosas adicionales que hacen más rica la historia, pequeñas referencias a como esta nueva forma de vida tiene sus pecualiaridades. Por ejemplo, la escritura sí persistió a pesar de la imposibilidad de ver, ahora se da usando nudos hechos en cuerdas donde sí pueden escribir por lo menos correspondencia y letreros en los caminos. Indagando un poco noté de alguna cultura peruana que usaba algo similar para llevar una especie de contabilidad en esas comunidades, así que por lo menos sí hay un antecedente como para haber tomado esta alternativa. Al depender más de sus otros sentidos como como el sonido, cada tribu tiene sus formas de comunicarse y hacerse notar. Son fascinantes las míticas «Sombras» que son más bien parecidas a las ninfas del bosque de antaño a quien les puedes pedir indaguen en los sueños de los enemigos o quienes nos interesan amorosamente para tomar alguna ventaja con ello; aunque todo simplemente es más sencillo si opacamos el sentido del ofalto para simular poderes sobrenaturales.

Es esta lucha interna de Baba Voss entre su pasado siniestro y su vida familiar actual al mando de su tribu y el contraste con la gran esperanza de quien pareciera ser el padre de sus hijos, aquel que puede cambiar el destino de la humanidad. Pero como todo padre, no abandonará a sus hijos tal cual. ¿Qué otras piezas faltan por ver? ¿Y si el que ve no necesariamente es rey?

‘Watchmen’ y el racismo natural en EEUU

Esta entrada la escribí el año pasado y ha estado en borrador desde entonces pero la situación actual de este verano del 2020 me hizo recordar que por aquí la tenía. Haciendo a un lado el hecho de que estoy en un punto de mi vida en que voy a reventar de tanto material que tenga que ver con superhéroes, no puedo dejar de recomendar esta serie de HBO.

Empezando por explicar de que va. No son superhéroes per se, estamos hablando más que nada de vigilantes (ergo «watchmen») que existen en esta realidad alterna. Hace varias décadas, varios personajes sintieron la necesidad de resguardarse en una máscara para combatir el crimen. Se dieron cuenta que tendrían mejores resultados si conformaban un grupo llamado ‘Minute men’ para poner un alto al crimen. Uno de ellos, Dr. Manhattan, después de un accidente en un laboratorio nuclear adquiere cualidades especiales que lo hacen ser, digamos, un superhéroe; ya había dicho que no hay aquí, pero este es el único que sabemos a ciencia cierta sí tiene poderes. Al usarlo el gobierno en el conflicto en Vietman desencadenó una serie de eventos en este mundo donde EE.UU. ganó esa guerra, Nixon tuvo hasta 5 periodos presidenciales y por alguna razón Robert Redford (sí, el actor) llegó a ser presidente también. En los 80’s, ante la tensión de la guerra fría, uno de los vigilantes (Ozymandias) decide por su cuenta que para unificar al mundo, necesita originar una amenaza exterior, aunque las cosas no salen como las planeó. Aunado a este incidente y por varios conflictos el Dr. Manhattan se ve obligado a vivir en Marte (sí, el planeta) y así lo notan desde la tierra donde es cosa común hablar de este personaje. Hasta aquí el preámbulo que tiene que ver con el cómic de Alan Moore y la película de Zack Snyder.

La serie se desenvuelve en la época actual, donde los vigilantes ahora trabajan en conjunto con las fuerzas policiales, cuyos elementos deben de cubrirse el rostro también para evitar represarias personales o a su familia. Se vive una amenaza de parte de un grupo de renegados sociales llamados ‘7th Cavalry’ que ya se han adjudicado muertes de policías previamente. El tono de la serie deja ver mucho de desigualdad por motivos raciales imperante en este mundo (y el nuestro). Precisamente iniciando la serie vemos una revuelta ocurrida en Tulsa EE.UU. en 1921 que sí ocurrió en nuestra realidad que desemboca en acontecimientos que tienen que ver con la protagonista, una estupenda Regina King interpretando por un lado a una ex-policía Angela Abar que después del incidente con la Caballería decide tomar una identidad vigilante como Sister Night.

Ya hablando con spoilers aquí: Es cierto que la serie se desenvuele con un ritmo por lo menos confuso. Es de esas series que sí demandan toda tu atención pues en todo momento hay algo que ver, que escuchar, que discernir. Tal vez en el momento que lo veas no lo relacionas con nada pero 3 episodios después sí lo recuerdas y aquí no te tratan como un idiota que se le tienen que recordar estos guiños. No por nada abundan los videos de «30 cosas que no notaste» o «100 easter eggs» sobre esta serie. Mencioné antes que esto es un asunto racial y se deja ver desde que la Caballería utilizando una derivación de la máscara de Rorschach justifica sus motivos abiertamente de supremacía blanca. Es entonces que conforme avanzan los episodios y se van develando las historias que se tocan brevemente resultan magistrales las formas de contar estos relatos. En los primeros episodios por ejemplo se le ve a un detestable y genial Jeremy Irons como Ozymandias prácticamente disfrutando en total libertad de la vida en un palacio con sirvientes que le hacen llamar «Amo» y que además le conceden cualquier tipo de inquietud, incluyendo cuando se trata de ofrendar su vida para su beneplácito. No se explica mucho cada vez que se toca algo de esta parte de la historia pero conforme se van construyendo todos los porqués es que se entiende y se descubre la geniliadad detrás de esto.

Misma genialidad que se ve en el episodio donde Angela devora desesperadamente cápsulas de Nostalgia, una droga que permite hacer recordar sucesos de una persona en específico, y así ella puede revivir todo por lo que ha pasado su abuelo. Descubrimos entonces que su abuelo fue el niño que sobrevivió la matanza de Tulsa, se convierte en un oficial de policía pero por ser negro no recibe el respeto de nadie, y ante una situación que muchos están comparando al abuelo del actual presidente de EE.UU. (el de nuestra realidad) ocasiona que sus compañeros policías casi lo linchen aunque lo dejan ir bajo amenaza. Es así que decide tomar justicia por su propia mano, usando la capucha y soga con la que lo iban a linchar para convertirse en Hooded Justice, uno de los miembros fundadores de los Minute Men. Lo interesante aquí es que decide maquillarse como blanco para que a través de los ojos de su capucha esconder su apariencia negra, resignado a que aún con el rostro cubierto solo le tendrán respeto si aparenta ser de una raza que no es la suya. La genialidad de este episodio es como se intercala al actor que personifica esta etapa de la vida del abuelo con la estupenda Regina King. Como los recuerdos aparecen donde no necesariamente ocurrieron (como la siempre presente madre tocando el piano) todo se vuelve un mosaico de vivencias pero sí es muy claro el mensaje complejo de vivir esta vida aunque ajena a Sister Night, refleja como es que terminamos donde estamos.

Mencioné antes que cualquier situación por extraña o confusa sí tiene que ver, y así se nota conforme se desarrolla la historia. Es en perfecta armonía como cada cabo suelto se va acomadando y clarificando, hasta perfeccionar el reloj cuya maquinaría compleja deja ver algo tan simple e inocuo como el tiempo que estamos viviendo.

El #ubt50k2020 y esta contingencia

«Te voy a decir la verdad, está de la chingada la subida pero ya de regreso ¡mírame!» Les decía a los que todavía les faltaba como 2 kilómetros para la cima del Coronel.

Foto de Germán Rodríguez para Yo También Corro en Tijuana

Sí, varios estábamos nerviosos antes de iniciar, sobre todo por la pandemia recién llegada a México. Ante la amenaza de la cancelación, el comité organizador se guió por las recomendaciones oficiales y no había aún la directiva de evitar conglomeraciones siquiera. Vamos, fue el fin de semana en el que el Vive Latino se llevó a cabo sin ninguna restricción. Pues hasta acá en la esquina de este mundo tierra la recomendación entonces fue la de practicar la sana distancia y todos en el staff llevaron cubrebocas y guantes de inicio a fin. Cubierta esta situación, nos fuimos a la aventura.

Foto de ActionShot TJ

Este reto lo veo en cierta manera cercano a la situación que estamos viviendo hoy en día en esta contingencia. Al inicio todos vamos pensando que lo podemos enfrentar sin problema. "Sí, me lo aviento, ¿qué tanto es tantito?" Como en todas las ediciones, hay un elemento sorpresa y en este 2020 esto fue la subida a la Banquita Baja Trail por ahí del kilómetro 5. Al llegar al primer abastecimiento con Ivonne Sita todavía andábamos de buen ánimo, y más cuando más abajo en el kilómetro 10 estaban mis compañeros Diablillos orientando y apoyando a los corredores. Siempre puedes contar con tus amigos.

La meseta la subí bastante bien, en anteriores tiempos era mi coco pero los entrenamientos me prepararon bien para esta subida (y bajada) y ahí seguí a pesar de todo. Ya en el Wanna’s Antonio me decía que no cargara tanta agua pero yo me temía un problema mayor al peso la falta de agua, como ya me ha pasado antes. Así sin problemas de hidratación continué por los Dead Marshes a veces rebasando, a veces evitando estorbar. Eso sí, me daban ganas de sonarme la nariz y me alejaba del sendero 5 o 6 metros para hacerlo siempre hay que seguir el estornudo (o sonadera de mocos) de etiqueta.

El trayecto zigzagueante rumbo al punto de Marix no lo sentí tan pesado hasta que realmente sí, por eso fue un alivio llegar a él y dejar ahí la mochila para el último trayecto hacia la cima del Coronel mejor es dejar atrás cosas que te estorban que llevarlas a cuestas y allá arriba compartimos entre todos los que estábamos suero, barritas Clif y un spray anticalambres que de no haber sido por ello la hubiera pasado muy mal entre todos apoyando, es mejor. De la nada, ya de regreso por alguna razón estaba tarareando una canción punk que a veces la usan en estadios para animar a la audiencia. Ni idea como se llama. En parte porque realmente estaba viviendo mi momento de histeria y en parte para avisar que iba camino abajo y no pegarle a alguien. Ahí fue donde les decía que sí estaba muy pesado, sobre aviso no hay engaño, pero la verdad de bajada ya no se sentía, lo disfrutaba con gusto.

De vuelta con Marix, Rose me obsequió huevo cocido que bañé en sal y me gustó tanto que quería más. Agradecí a todos y emprendí hacia abajo. Ahí animaba a otros que apenas iban y todavía les faltaba bastante, ¿qué más se podía hacer? Entonces llegué al temido trayecto entre el 33½ y 37½ solo de subida, pesada, eterna. Lo único por hacer era seguir a un ritmo leve pero seguir adelante. Faltando un kilómetro para el punto Wanas es la ruta más tediosa para mí, pesada pero todo esto pasará.

Llegué devorando unos sándwiches que tenían ahí en ese punto de abastecimiento y confirmé con Antonio que tenía razón y no necesité tanta agua hay que hacerle caso a los expertos por lo que cargué por ahí de un litro extra que no era necesario cargar. La verdad estuve muy agradecido con cada uno de los miembros del staff en todo momento, y en esta que era la última vez que los vería la despedida era más emotiva. ¡No los he vuelto a ver!

En el playlist que tenía siguió ‘Dittohead’ de Slayer, y con toda la carrilla que tenía a cuestas por ahí del 38, corrí como si no hubiera un mañana siempre puedes dar el extra. Así seguí con la parte que no es de mis favoritas, la sección escarpada que hasta ponen una cuerda para apoyarte en el descenso. La verdad nunca la he usado, siento que me destantea más y prefiero bajar con mucho cuidado. Superado el obstáculo, mi parte favorita es este bosque del ahorcado corriendo tranquilamente a lo largo del riachuelo en medio de los árboles. Una vez saliendo de ahí me topé con compañeras de la ruta de 30k, para mí ya el 43. Y nos topamos con las vacas obstruyendo el camino. La chica tenía mucho miedo de ellas y yo solo atiné en decirle «mira, ellas tienen más miedo que nosotros» y sí, lo pudimos comprobar porque avanzamos y se salieron del sendero. Íbamos con mucha cautela hasta que vimos un macho y antes de continuar solo me quedó hablarle y decirle «vamos de pasada, no queremos incomodarte» todos atravezaremos por cierta locura y no nos peló.

Foto de ActionShot TJ

Ya por fin era la última carpa de apoyo y comí de todo antes de continuar. Salí corriendo porque ya hacía falta. La meta ya la vislumbraba y corría emocionado hacia ella. El último kilómetro lo grité «I’m home free». Llegué emocionado y abrazando a todo mundo.

Foto de Germán Rodríguez para Yo También Corro en Tijuana

Entonces quizás cuando lleguemos a la meta nos enteremos de alguno o varios que abandonaron la carrera. Otros más con alguna lesión que seguramente saldrán bien librados. Y habremos otros que pudimos superar esta prueba. Cada quien lo superará de distinta manera.

Después de esto la contingencia ahora sí fue estricta y no he podido salir a correr como acostumbraba desde entonces. Varios otros eventos y carreras que tenía programadas como el PCT el 16 de mayo fueron cancelados o pospuestos. Pero al final del día, siempre tendremos otra oportunidad de hacer lo que nos gusta.

Eventualmente.

Todo se repite: ‘Years and Years’

La serie ‘Years and Years’ sigue la vida de la familia Lyons a través de los años 2020 al 2035. Nos deja ver que está sucediendo en el mundo con pequeñas cápsulas noticiosas y también por el involucramiento de ellos mismos en los hechos que están sucediendo, principalmente de Edith.

Es relevante todo lo que sucede en el mundo al ser esta una familia muy diversa. La abuela Muriel es la que le da cierta paz y tranquilidad a los hermanos después de que años antes la madre de estos muriera. Stephen es un padre de familia en un empleo muy cómodo casado con Celeste con quien tiene dos hijas. Daniel está comprometido con Ralph antes de conocer a Viktor. Rosie trabaja y se las ingenia para no depender de nadie a pesar de su silla de ruedas y tener que atender a dos hijos pequeños. Edith es una activista de las que van y se enfrentan en persona ante las injusticias o desigualdades, no a través de redes sociales. La cena dominical en la casa de la abuela nos sirve también para ver como les afectan las decisiones de políticos, elecciones y demás (y como no sucede nada también).

A lo largo de los seis capítulos vemos como la carrera política de Viv Rook (interpretada magistralmente por Emma Thompson) asciende desde unas elecciones mediocres hasta ser el centro de la vida política en el país. Y es por sus opiniones (y acciones) poco convencionales y atrevidas que se gana de adeptos y se vuelve tema de conversación en la familia Lyons.

Los avances tecnológicos sí son visibles en una serie que se desenvuelve en nuestro futuro, pero se toman como lo que son, accesorios para la vida diaria. Lo principal podría ser el Signor, una especie de Alexa al que le puedes preguntar cualquier cosa y te sirve de enlace para contestar y hacer llamadas. Lo que lo convierte también en un punto central de la familia, pues son habituales las llamadas en conferencia (en audio o video) entre todos los miembros de esta utilizando este aparato. Por varias situaciones que tiene que ver con el calentamiento global y decisiones políticas que ocasionan impensables apagones en la Gran Bretaña también se ve el sorprendente resurgimiento del papel impreso en este futuro cada vez más digital. Con Bethany (Lydia West) vemos también de que van estos avances pues la vemos desde usar una especie de máscara digital para transmitir sus emociones (imagínate filtros de snapchat pero que puedes ver en la vida real), pasando por mejoras corporales con apartos incrustables en tu cuerpo, hasta su deseo de ser una transhumana, es decir, la posibilidad de transferir tu conciencia al entorno digital.

Con el nacimiento de Lincoln en el primer episodio, y el comentario que hacen de «¿qué te tocará vivir en los próximos años?» es que suceden los primeros «flash forwards» y sirve para darnos cuenta de que en los últimos días del segundo mandato del presidente de los EEUU, éste ordena una detonación nuclear en una isla artificial china donde viven más de 40 mil personas. Edith está en Vietnam y es testigo de esta situación y ella junto con su equipo revelan imágenes tomadas con drones de la debastación después de la explosión. Esto, por supuesto, por estar expuesta muy cerca de la zona cero le supone una afectación en su salud que la llevará a tomar decisiones atrevidas años más tarde.

Por supuesto recuerdas cuando surgió el EZLN, del magnicidio de Colosio o los ataques del 9/11, pero ¿recuerdas qué sentiste? Como había cierta tensión en el ambiente y era palpable la desesperación por el ¿qué va a pasar ahora? a raíz de estos hechos históricos mientras acababan de suceder. Esto es notable en las relaciones familiares de los Lyons y como realmente sí les afectan en su vida diaria que los llevan a tomar medidas extremas para conseguir lo mejor para su familia. Pero también como otros que parecía cambiarían por completo su vida realmente no causaron nada más adelante.

Es muy buena serie, muy bien escrita con actuaciones muy atractivas, especialmente la de Emma Thompson y Anne Reid que interpreta a la matriarca Muriel. Ella encapsula el sentido común a pesar de las desgracias que están aconteciendo en el mundo, en la isla británica y en su pequeño núcleo familiar. La vida siempre es un ciclo.