‘El rockcito y yo’ de Hugo García Michel

Quizás te encuentras en una reunión o fiesta y alguien menciona que le gusta la música latina y el autor es el tipo de agradables sujetos que hace el comentario «¿sí sabes que latino se refiere a los fundadores de Roma y a nada de lo que hay aquí en América?» Razón no le falta, pero suena a que se empeña en demostrar que tiene la razón y tú no. Conozco a un par de columnistas y autores que nunca fueron adeptos a lo que conocemos como rock en español a quienes lo suyo es el rock de verdad que se hace en Estados Unidos o Gran Bretaña y esta tropicalización nunca terminó por encantarles. Pero este no es el caso necesariamente de Hugo García Michel. A diferencia de ellos que simplemente lo ignoraron, el autor lo detesta y demuestra con motivos sus porqué a la primera oportunidad en este libro que es una colección de artículos y columnas publicados a lo largo de casi tres décadas.

Empecemos por el hecho de que llama «rockcito» al llamado «rock» que se hace en México. Salvo muy contadas excepciones, el autor simplemente nunca suscribió esa ola «nueva» surgida en los 90’s. Podríamos decir que es un purista al respecto denostando lo que se llama «rock mexicano» a que no tienen absolutamente ninguna base del rock real surgido en la comunidad negra de EEUU. Pero va un poco más allá. Relata con varios ejemplos como básicamente ese rockcito es más bien un derivado de la egolatría de los rockstarscitos mexicanos que ante la menor oportunidad vendieron el alma al diablo con tal de aparecer en televisión. Es debatible cuestionarlos por aparecer con Paco Stanley y luego en sus conciertos hacer llamados a ignorar «la caja idiota» (y no empecemos con las «causas sociales» a las que abrazan por moda), cierto, pero ¿cuándo el rock (digamos, el rock real) ha estado peleado con la mercadotecnia y el ganarse la vida haciéndolo?

No es que todo lo hecho en este país le disguste: vió con buenos ojos la propuesta inicial de Santa Sabina, por ejemplo, La Barranca y otros proyectos que realmente han destacado por ser originales. Como los dos o tres primeros discos de Julieta Venegas a quien el autor respeta pues le pareció un esfuerzo honesto sin disfrazarlo de rock. Y es que ese es el problema (su problema), quizás izaron la bandera del rock cuando en realidad estos exponentes no iban más allá de un pop juvenil. Ha repetido a lo largo de casi toda su carrera que todas esas bandas le deben un homenaje (en serio) a Timbiriche, como la real influencia en la música que hacen. Le parece imperdonable también que se codeén con grupos de norteño o cumbias y estrellas pop del canal de las estrellas. Recuerdo vívidamente la Eres (no era que lo comprara, estaba en todas partes) donde el rock de entonces ya era totalmente mainstream con fotos de Fobia, Café Tacuba o Saúl Hernández al lado de Paulina Rubio o Thalía.

Carla Morrison

Es muy entretenido como desmenuza (¿o destruye?) la historia del llamado rock nacional a lo largo de su, digamos, historia. Especialmente desde los noventas que empezó a escribir sus columnas y artículos, además de su dirección en la mítica Mosca en la Pared. La lucha constante del autor es contra ese empeño por llamar rock a algo que no lo es, según su apreciación. Y aquí difiero en su crítica a Carla Morrison, de quien he disfrutado mucho su música desde la primera vez que la vi tocando un sintetizador en el patio de una escuela. Entonces y ahora, nunca he oido nadie decir que lo que ella hace es rock (ni siquiera ella, como reconoce el autor), sin embargo Hugo la mete en el mismo saco de estos rockeritos ¿quizás por haber estado en el Vive Latino? ¿Por que le tocó compartir el apellido de su papá con rockstars de verdad como Jim o Van? No he leído todos sus artículos pero hay exponentes de lo regional, corridos tumbados o reguetón que sí tienen toda esa actitud rockstar cuyos shows tienen más pirotecnia que Metallica y no hay crítica hacia ellos sobre esto. Otra constante que repite mucho es esta idea de que los rockeros actuales (de los 90 para acá) consideran a Soda Stereo como los creadores del rock (que obviamente critica por tan salvaje ignorancia). Jamás había escuchado eso hasta ahora que leí sus líneas.

No en todo estoy en desacuerdo. Sí comparto que a final de cuentas la música digamos, popular, es más bien mediocre, como muchas otras ramas de la cultura nacional. Pero también en que hay grupos que lograron cierta fama, él nota que la norma es esa infantil forma de hacer canciones, atraer masas por lo fácil, alcanzar a ser famosos solo por logar el objetivo de figurar a como de lugar a costa de traicionar los valores del rock de verdad. Y lo más seguro es que ni siquiera los conozcan.

Otras observaciones en las que me sorprendí asintiendo con la cabeza son claras, como esa modita que surgió con Lila Downs o esa actitud eternamente adolescente de muchos grupos (me acuerdo mucho de lo estúpido que siempre me pareció Los Lagartos o Genitallica por mencionar algunos), o el pretexto de abrazar causas sociales es innegable que es un recurso barato para ganar adeptos. La crítica sobre la casi nula cultura musical del periodismo del rock nacional que más bien es publicidad encubierta en artículos con el fin de seguir obteniendo pases a las tocadas, es muy acertada. Y antes mencioné que quizás no deban saber historia musical completa quienes tocan en una banda, pero caray, que bien les haría.

Ya en lo personal comento a veces que me enorgullezco, en broma, de no haber asistido nunca a ningún concierto de Caifanes (ahora que lo recuerdo, tampoco de la Maldita Vecindad) pero eso no me impide disfrutar ‘El Diablito’. Coincido en la crítica de todo lo que representó Soda Stereo pero no me impide mencionar que el ‘Sueño Stereo’ es uno de los discos que más significan para mí (con todo y el abierto plagio a la estupenda ‘New York Groove’ y otras más). Y tampoco por ello, estoy impedido de disfrutar el ‘Aladdin Sane’ de Bowie, alucinar con el ‘Waiting for the sun’ de The Doors, emocionarme con Led Zeppelin, leer con cuidado las letras de Bob Dylan. Entonces, vale la pena señalar, criticar, hasta denostar, pero ¿porqué no también bailamos y disfrutamos y si no nos gusta, dejar que otros lo gocen? aunque no tengan idea de nada. ¿Quién sí la tiene absolutamente? Pero no lo sé, tienes unos amigos, te late empezar a tocar y hacer canciones. Empiezan a tocar en la cochera de alguno de ellos y empiezan a presentarse donde los dejen. ¿Porqué no tiene valor esto? Aún cuando no tengan idea de Chuck Berry o nada sobre el blues, si gusta ¿por qué no permitir disfrutarlo?

‘Alien: Earth’ episodio 6

No pretendo que esto sea un recuento o un intento de diseccionar todos los episodios de la temporada, empezando por el hecho que no soy necesariamente un fan conocedor de todo el lore de Alien. Es solo un espacio para anotar mis impresiones y cosas que me parecen relevantes o que me inspiran a reflexionar más allá.

Nibs sufrió una especie de shock mental en episodios pasados por su acercamiento con el ojopulpo, pulpojo o tentáculojo o como le quieras llamar. Que ya hemos sabido no solo se apropia de su huésped mediante la cavidad ocular controlando sus capacidades motoras sino que al parecer también posee una especie de habilidad de ver o influir tu mente. Todo esto lo ven como un problema y deciden resetear a Nibs. Eliminando todo recuerdo de su incursión a la ciudad o encuentro con cualquiera de las especies que encontraron. No recuerda nada de la semana pasada. Esto por supuesto desata la furia de Wendy que no tolera que tan sencillo como apretar un botón se pierda toda la personalidad, memoria e identidad de estos seres híbridos que son una nueva adición a esta saga.

Después de la reunión Prodigy / Weyland-Yutani se toma en cuenta esta discusión también sobre la obsolescencia entre el cyborg y el sintético. Pero ¿son personas los sintéticos? Sienten, saben, indagan, curiosean, guardan discreción o discuten sobre temas existenciales también. La sugerencia del cyborg de que estos nuevos juguetes (la mente de los niños en estos repositorios híbridos) harán que queden en el olvido los Synths, aunque tiene validez, sabemos que no ocurre pues en todo el resto de la saga abundan estos personajes. Pero la duda está ahí.

Por otro lado, esta posibilidad de comunicación entre Wendy y el xenomorfo presenta una serie de posibilidades que resulta muy interesante. Sigo pensando personalmente que es imposible controlar estas máquinas de matar pero que algún directivo sin escrúpulos como el de Prodigy piense que pueda tener la siguiente máxima arma de destrucción biológica, permite que sueñe con ahora sí tener poder absoluto.

Por último, sí me parece un descuido mayúsculo que quede expuesto y comprometido por horas un laboratorio donde resguarda especies parasíticas que pueden poner en peligro la humanidad entera (vamos, no necesitas estudiarlas mucho para darte cuenta desde el primer contacto con ellas). Pero supongo es lo que se necesitaba que sucediera para que pudiera por fin tener un receptor del facehugger para sacar de la isla el espécimen.

Sigo pensando ¿queda aún algo del planeta Tierra a lo largo de la saga después de esta serie?

Por cierto, para una detallada excursión en cada capítulo, junto con referencias de toda la saga de parte de alguien que sí sabe del tema (además de muchas más curiosidades), recomiendo el perfil de Xeno426 en X

Alien: Earth (dos primeros episodios)

Algunas impresiones sobre los dos primeros episodios de ‘Alien: Earth’ que se transmite por Hulu en EEUU, Disney+ (o donde transmitan contenido de FX) en otros territorios.

Se ubica 2 años antes de la primer película ‘Alien’ (1979) y después de ‘Prometheus’ (2012), ambas de Ridley Scott. Estas son algunas observaciones que tuve sin investigar demasiado y alejado del canon de esta saga

La nave de exploración Maginot regresa con varios ejemplares de especies parasíticas obtenidas de algún punto en el universo profundo. Como siempre ocurre en estas situaciones, todo sale mal.

Además de los synths (androides IA), existen cyborgs (humanos actualizados) pero también hybrids (conciencia humana en androides). En esta serie seguimos una «familia» de estos últimos que como explican, solo pueden ser cerebros de infantes, ya que los cerebros adultos son demasiado rígidos. A quienes dan oportunidad de un segunda vida son a aquellos con alguna enfermedad terminal.

Se determina que el xenomorfo huele el miedo, por ello las especies artificiales no lo experimentan y podrían ser prácticamente invisibles a ellos.

Un momento ¿están en la TIERRA? ¿hay un xenomorfo deambulando por ahí (ok, en las ruinas del edificio contra el que chocó el Maginot) pero con facehuggers REPRODUCIÉNDOSE? ¿aún existe en el cronología de las películas este planeta?

Y una buena sorpresa es que los créditos del primer episodio terminan con Mob Rules de Black Sabbath, el segundo con Stinkfist de Tool, espero esta tendencia continúe.

Cine en 2024

Hay una situación peculiar con los nominados al Oscar este año y algo tiene que ver la polémica sobre ‘Emilia Pérez’. Lastimosamente quizás no obtenga la mayoría de los premios por la actual cultura de cancelación y esos inexcusables tuits, y no tanto por la falta de mérito de esta producción.

Entonces sí hay una carrera un tanto inusual. Siempre hay un caballo negro o un premio que rompe todas las quinielas, pero esta vez hay mucha incertidumbre. Casi nunca he disfrutado los recuentos del año de que tanto le atina al Oscar un crítico de cine o que tanto no, pero desde aquí sí puedo comentar lo que me pareció relevante y que no tanto de esta temporada de premios al cine.

Emilia Pérez: Como he dicho antes, no me parece enteramente terrible, pero sí muy mala. Injustificada la cantidad de nominaciones, simplemente inaudito. Sí, fue un esfuerzo extravagante y de propuesta arriesgada pero no me pareció acertada. No abona el hecho de que abandonaron a su suerte a la protagonista después de que salieron a relucir tuits reflejando su verdadera personalidad.

Wicked: Prácticamente siempre evito musicales, pero a veces encuentro alguno que si está tan bien hecho, que te hace vibrar, emocionar y casi cantar. Las actuaciones de Ariana Grande y Cynthia Erivo a final de cuentas son todo lo que se esperaba, y más.

Dune Part Two: Es un blockbuster, sí, pero viendo el tamaño de la producción, todas las decisiones correctas, cinematografía, música, el resultado es espectacular.

Nickel Boys: No es nuevo filmar en primera persona, pero sí el efecto, el motivo y la forma. La historia lleva más allá de este horrible crimen racial en terrenos donde se esperaría todo lo contrario. Pero es precisamente este punto de vista lo que hace genial esta historia, este desenlace y por lo tanto el tratado en global.

The Brutalist: Es simplemente cine. Una historia que merece la pena cada uno de los más de 200 minutos que dura. No hay ninguna escena que parezca fuera de lugar o que se sienta innecesaria. Ni hablar de las tomas que son, bueno, brutales.

A complete unknown: La historia de Bob Dylan es digna de ser contada de por sí, pero es particularmente enfocada en este periodo de tiempo cuando precisamente era un completo desconocido. A final de cuentas estamos hablando de un genio de la música que siempre hizo lo que no se espera de él y el clímax en el festival de folk refleja esto.

Conclave: Increíble fotografía, prácticamente puedes tomar cualquier segundo y tienes una excelente toma. Imperdonable no haber logrado la nominación por cinematografía. Independientemente de esto, la historia es arriesgada y propositiva. Las patadas debajo de la mesa al elegir al nuevo Papa quedan en último plano cuando la historia se convierte en otra cosa aún más arriesgada.

Ainda Estou Aqui: La película es Fernanda Torres. Llevando el peso de una madre de familia que tiene que hacer frente a este desgarrador suceso de parte de los gorilas de la dictadura militar en el Brasil de los 70’s.

Anora: Es una de mis favoritas del año. Siendo esta historia de aspiración a algo mejor de Ani llevada por Mikey Madison quien personifica este personaje magistralmente.

The Substance: Desde que salió la consideré mi favorita. Esta premisa de que incluso alguien que luce como Demi Moore puede tener este tipo de inseguridades me pareció una genialidad. Ni hablar que Margaret Qualley es un acierto que asombra. Coralie Fargeat forjó un guión impresionante además de dirigir esta pieza como eso que solo una mujer podría contar. Y sí, es una exageración, y sí, recae en lo mismo que está criticando, y sí, es incogniscible el ser, pero es maravillosa.

Otras nominaciones

The Apprentice: Sebastian Stan es excelente como un novato Donald Trump apoyado por un Roy Cohn interpretado magistralmente por Jeremy Strong

A different man: Sebastian Stan da una cátedra de como interpretar un personaje tan complejo como alguien que busca cambiar su apariencia física. Pero se vuelve más complejo cuando Adam Pearson sufre realmente de esa apariencia pero sabe como vivirla. La única nominación por maquillaje es merecida, pero faltaron al menos un par más.

Flow: Es una película completa. Aún sin ningún diálogo, aún con una animación que podría decirse básica, todo recae tal cual en la historia que realmente se está contando y como lo hace. De las mejores de este año

The Seed of the Sacred Fig: Nada como ver un reflejo de la sociedad en precisamente la base de esta, una familia. Que se trate de Irán y estos últimos movimientos exigiendo el cambio la vuelve aún más interesante.

The Girl with the Needle: Dinamarca nos ofrece esta representación de una historia real que no esperaba fuera tan impactante. Una joya.

A real pain: Jesse Eisenberg escribe y dirige este relato de un viaje de un par de primos, tan distintos pero fraternales. Kieran Culkin es estupendo como el más desenfadado y aunque pareciera ser irresponsable es simplemente más animado a vivir. Mucho aprenden uno del otro en este viaje a Polonia a reencontrarse con los sucesos que marcaron a su abuela.

Nosferatu: Es una gran película de una historia que ya se ha visto antes pero contada con la visión de Robert Eggers que ya nos tiene acostumbrados a ser más oscuro y podría ser, más blasfemo.

Better Man: La biopic de Robbie Williams, llevando su música a visualizar distintos pasajes de su vida y como llegó a donde está.

Las ignoradas

The Last Showgirl: Pamela Anderson y Jamie Lee Curtis tuvieron un excelente papel como mujeres, digamos, mayores, que vieron sus mejores años décadas atrás. Quizás el guion estuvo un poco flojo pero en conjunto fue una película reflejando estos tiempos de cambio en Las Vegas, en la nostalgia que ahora deshecha lo viejo y construye encima de sus ruinas lo más moderno y actual.

Civil War: En un Estados Unido sumergido en una guerra civil, se nos muestra el gran esfuerzo que un grupo de periodistas para llegar al presidente antes de ser eliminado. Independientemente de la acción y las bajezas humanas que una guerra desata, es un himno a la labor de informar. Especialmente mediante la fotografía.

Ghostlight: A veces surgen películas como esta donde simplemente son una carta de amor al arte de hacer teatro.

Love Lies Bleeding: Una historia de amor, fantástica y estupenda.

Challengers: Música fenomenal de Atticus Rose y Trent Reznor que pasó desapercibida en las nominaciones. La música realmente enaltece esta historia de rivalidades deportivas y amorosas.

Maria: Es genial Angelina Jolie, pero también lo es la increíble cinematografía.

The Outrun: Saorsie Ronan crea este personaje de una persona tratando de recuperarse de sus adicciones, en este paraje alejado y tan cerca de todo.

Le Comte de Monte-Cristo: Esta super producción francesa debió haber sido su apuesta al Oscar, pero ya sabemos que pasó. Es fenomenal esta re-introducción a la historia de venganza de Alexandre Dumas

Lee: Kate Winslet en el papel de la fotógrafa de guerra Lee Miller quien llevó a las casas los horrores donde combatían sus hijos. Quizás pareciera frívola, desactualizada pero para mí fascinante

Como resumen, fue un gran año para quienes disfrutamos del cine. Historias distintas, arriesgadas y bien hechas. Aunque suene pretencioso, pero son películas hechas para esta forma de arte, en lenguaje cinematográfico, que se ven, se viven, se gozan. Mejor para verlas en la sala de cine a oscuras y con el teléfono apagado, pero de no ser así también se vale disfrutarlas en casa. Y por ello los enlaces son a JustWatch, donde también puedes acceder a recursos como calificación en Rotten Tomatoes o más datos de IMDB.

En defensa de ‘Emilia Pérez’

No, en realidad no, es imposible defenderla. Pero me ocurre como los seguidores de cierto equipo de futbol, a veces caen más mal sus detractores. Sin embargo, aquí los que han defendido la película han caído en la descalificación de quienes no gustaron de ella por una supuesta superioridad intelectual. Rafa Sarmiento diciendo en Cinegarage «si yo fuera el director de la película estaría feliz de que la gente imbécil se sienta ofendida» no alienta mejorar tu postura frente a ella. René Franco diciendo que es una «maravillosa obra de arte» y lo mismo, denostando como envidiosos o ardidos a cualquiera que la critique, simplemente no abona a la causa. Han habido más prudentes, como Sergio Zurita, que simplemente afirma que le gustó explicando por qué pero sin descalificar a nadie que opine lo contrario. No quiero hablar de otros que para empezar ni respeto como críticos. Imposible justificar tampoco a Karla Sofía Gascón quien ha bloqueado a medio tuiter que ose decir algo mínimamente negativo acerca de la película. Aunque sí hay algo que ambos bandos no han considerado: es posible que a alguien le guste ‘Emilia Pérez’, y carajo, también quien la deteste.

En lo personal sí tenía altas expectativas de ‘Emilia Pérez’, había disfrutado ‘Spring Breakers’ y ‘A rainy day in New York’ con Gómez, esperando algo en lo que ella figurara. Me ha gustado su música y sus actuaciones y esperaba mucho de Zoe Saldaña con lo versátil actriz que siempre ha demostrado ser, así que sí fui uno de los primeros en verla en Netflix cuando se estrenó en EEUU hace unos meses.

Lo que me gustó no me incomodó (tanto)

  • Musical. Yo no soy seguidor de musicales, pero he disfrutado varios a lo largo de mi vida y le di una oportunidad. Pronto entras en la convención de que se cantará todo. Absolutamente todo.
  • Números de danza. Es una forma de expresión artística que también he disfrutado antes, aunque se trate de una coreografía alrededor de un quirófano que cambia vaginas a penes y penes a vaginas.
  • Acento. Es lo de menos, puedo aceptar que la mexicana se fue a estudiar a República Dominicana porque supongo allá se estudia mejor leyes y por eso tiene acento neoyorquino.
  • Denunciando el estado corrupto. Letra de ‘El Mal’:
    Miren al secretario de educación dizque "pública"
    Especialista en las empresas fantasmas
    Hoy sus contratos, si sí, son reales
    Pero las dizque "escuelas" no se construyen
    Ahora, cuéntanos, Chucho
    ¿De dónde sacaste tu jet, tu alberca, tu hotel?
    Miren al "Gober", gobernador
    ¿Quién votó por él, la gente o el cártel?
    Ah, que compró, ay, sí, uno a uno los votos de los campesinos
    Paga, págale al cártel, bombón
    Ya están sentados en tu pinche trono

Lo que sí me pareció deplorable

  • Los desaparecidos. En el mismo episodio de Cinegarage Rafa Sarmiento recomienda a los detractores no autoflagelarse por lo ofensivo que puede resultar esta película a las familias de las decenas de miles de desaparecidos. Y tiene razón. Yo no se que le parezca esto a una familia, a una madre, que de un día para otro tiene que buscar entre matorrales clavando una varilla en el suelo para oler podredumbre y saber que ahí puede estar enterrado su hijo. Sin embargo, sí me puede parecer una manera muy torpe de abordar este tema. El hecho de redimir a este criminal que atrozmente se encargó de acabar con la vida de sus enemigos pero ahora se le tiene que aplaudir. Ya sé que no estamos viendo un documental, pero hasta en la canción ‘Desapariciones’ de los Fabulosos Cadillacs sobre aquellas ocurridas durante la dictadura militar trata con más respeto el tema.
  • Todo en un set cerrado. Me vale que no hayan filmado nada en México, ¿pero poner en un cuarto oscuro el puesto de tacos en exteriores como telenovela de Televisa en los 80’s? El fondo de pantalla de Windows que muchas veces aparecía también resultó distractor, convirtiendo todo en una caricatura mal hecha.
  • ¿Pero qué diablos con esos diálogos? Me duele la pinche vulva nomás de acordarme.
  • Las letras de la mayoría de las canciones, como I see, I see, I see, man to woman or woman to man? from penis to vagina

A final de cuentas finalmente sí se trata de una obra de arte. Un arte que cualquiera tiene derecho a hacer y si te parece, disfrutar. Pero no me vengas con que me deba gustar a fuerzas solo por ser un retrato folclórico de un México que solo se imagina de lejos un director y guionista que ni se molestó en saber de cerca esta realidad jodida que vivimos.

Zaho de Sagazan en el Fonda Theatre

«Just try to move your body Los Angeles, DANSEZ!»

Después de una serie de canciones profundas, intentó animar el ambiente con otras canciones más movidas. Pero la respuesta de un público tieso (no tanto apático, sino más bien que no conocía del todo su música) seguía tranquilo, como soldados. Todo cambiaría radicalmente en la próxima canción.

But I try, I try

Zaho de Sagazan me cautivó con su interpretación de ‘Modern Love’ en Cannes este año. Me hizo adentrarme a averiguar sobre su carrera y me maravilló su álbum ‘La symphonie des éclaires’, un álbum que es todo un viaje nostálgico electro-pop majestuoso. Después con su interpretación de ‘Sous le ciel de Paris’ en la clausura de los juegos olímpicos quedé prendido de su trabajo. Casi para terminar el año actualizó su album con 7 canciones más y tenemos ahora ‘La symphonie des éclairs: le dernier des voyages’ con música aún más profunda complementando este viaje. Por supuesto que tenía que aprovechar la oportunidad de experimentar de primera mano su show, y la cita fue el pasado 20 de diciembre de 2024, en el Fonda Theatre, justo en Hollywood Blvd.

Llegué a tiempo para ser el 5to o 6to de la fila que esperaban, y ya tenía la primera sorpresa. Zaho estaba tranquilamente en el estacionamiento saludando a fans amigablemente. Una persona sumamente sencilla, agradecida y atenta fue con todos. Se abrió la puerta del recinto y aunque ya se sabía que no había sido sold-out, poco a poco se fue llenando. A las 9 en punto abrió ‘Dove Armitage’ con su propuesta electrónica que también sonaba muy interesante. Desde mi punto de vista el público era más bien ¿maduro? Me daba la impresión de que eran parejas y familias que venían a ver a su compatriota francesa, no como la mayoría de sus shows en Europa donde el público por lo menos es más joven.

L’insatiable parent a tué ses enfants

Pero tocaba el turno de por quien estábamos todos aquí. Y la vimos entrar al escenario tranquilamente y sentarse en su piano donde desde hace más de una década compone sus canciones esta chica de 24 años. Empezó entonces ‘La fontaine de sang’ que con su ritmo suave y melódico esconde un sangriento y oscuro mensaje. Cuando tocó ‘Le dernier des voyages’ explicaba que, simplemente habla de la muerte, parecía que estábamos todos en trance. Con ‘Dis moi que tu m’aimes’ yo estaba maravillado de lo profesional de su interpretación, la manera como lo da todo en el escenario. Su banda son 3 músicos tocando teclados, cajas de ritmo y percusiones electrónicas que también se notaba el esfuerzo por transmitir emocionados ese sentimiento en esta canción.

Siguieron más canciones como ‘Tristesse’ y la bellísima ‘La symphonie des éclairs’ con la que las emociones se me dispararon al tenerla de cerca entregada a este público. Bromeaba con ellos, que parecían soldados americanos, que aquí podemos deshacernos de todo prejuicio, ¿acaso no entendimos ‘Ne te regarde pas’? no hagas caso de tus propios prejuicios, ¡baila! ¡disfruta! ¡estamos vivos!

J’aimerais faire l’amour, juste une fois

Siguió inmediatamente con ‘Hab sex’ y ‘Dansez’, y se desató la locura en el teatro, todos bailamos, cantamos, gozamos. Zaho se saltó la barrera de contención y estaba en medio de todos nosotros participando de esta comunión con la música. Recorrió el piso del teatro y absolutamente todos, hasta los del balcón no podían seguir tiesos. Nos ganó a todos.

Regresó al escenario a despedirse pero no sin antes presentar a todo su equipo que la acompañó a esta mini gira por los Estados Unidos. Sonreía agradecida, pues lo logró, este público le respondió con creces.

Pero había una canción más, una que no podríamos tener excusa de no cantar pues «it’s in your fucking language»: ‘Modern Love’ de David Bowie, cerrando así el círculo y una estupenda noche.

Vamos a correr – Un maratón en Coronado

Bueno, no fue específicamente en Coronado, pero por ahí. Este año no tenía perspectivas para carreras largas, solo me inscribí al UBT en marzo y no podía perderme la Binational Half-Marathon en septiembre. Así que sucede lo que pasa cuando no tienes un enfoque en este tipo de ejercicio: corridas de 10, 15 kilómetros aquí y allá, 5k si de repente la pereza me ganaba. Al final de cuentas es esa sensación de indiferencia y apatía que aunque disfrutaba correr, no era con demasiado entusiasmo.

Pero hace unos meses Strava lanzó un reto, el Best Efforts 26.2 que consiste en superar tu marca en maratón. Impulsándote a hacerlo, te animaba a que si lograbas hacer un maratón con tiempo suficiente para estar en tu top 3, te mandarían un poster con la ruta para inmortalizar tu logro. Saqué mi calendario de entrenamientos, ajusté la fecha para hacerlo un día antes de la fecha límite y me puse a entrenar.

Estuve leyendo el libro ‘Marathon Man’ de Bill Rodgers, quien en los 70’s fue de los pocos americanos que lograron ganar el Boston Marathon y aunque su experiencia es muy distinta a la mía, me inspiró también a hacer este reto. Logré acordarme siempre a concentrarme en la forma de la corrida y la respiración, por ejemplo, pero sin olvidar que rayos, tienes que disfrutarlo, si no ¿para qué?

Algo que también tuve que analizar fue donde hacer esta distancia. Hace unos años cuando hice el NYC Virtual Marathon hice una ruta sencilla recorriendo la autopista Tecate Tijuana y fue mi primer opción, pero una corrida de prueba me hizo desistir de la idea: demasiado tráfico, y del pesado, por lo tanto mucho ruido. Además de que es una ruta con muchas colinas y bajadas, así que no se prestaba a hacer un buen tiempo. Estuve scouteando otros lugares como algunas avenidas de manzanas largas sin demasiados cruces y aunque las sentí rápidas, sucedía el mismo problema del tráfico, aún a las 4 de la mañana. Una ruta que parecía prometedora también fue el espacio entre la Vía Rápida y la canalización del Río Tijuana. La policía tenía varios años que había limpiado la zona de basura y personas que vivían ahí, por lo que espacio largo sin interrupciones sí hay. Lo que no me gustó es que aunque limpio, hay mucha grava suelta y de repente sí me tocó ver algunos transeúntes vagando por ahí.

Lo que me llevó al Bayshore Bikeway, que es un sendero ciclista que rodea la bahía de San Diego hasta Coronado precisamente. Ruta absolutamente plana y segura, si acaso yo sentía la ansiedad de estar en un espacio que está hecho para ciclistas, pero me tranquilicé al ver muchos otros corredores y paseantes también. De hecho, miré grupos de ciclistas prefiriendo rodar sobre la carretera 75 en lugar de usar ese sendero (lo siento). También podía dejar el carro en el estacionamiento y si algo necesitaba como agua extra o hacer algo con mis prendas (por si el frío o el calor) solo tenía que regresar a este punto y reabastecerme.

Pasó algo significativo cuando empecé este maratón, estaba corriendo la verdad muy bien. Sintiendo la brisa, pero no demasiado frío, agradecí tener un buen clima para llevar a cabo este reto. Me concentraba en la forma y la respiración, pisando firme y bien colocado, sin chancletear los zapatos, pues. Venía quizás demasiado fijado en mi ritmo para estar constante alrededor de 5:10 el kilómetro y así fue por lo menos los primeros 33. Empecé temprano y a oscuras así que eran muy pocos los ciclistas y no vi otro corredor sino hasta una hora después. Por un momento pensé que era como estar en una caminadora pues el terreno es asfalto común, apto para las bicicletas, sin ni siquiera una pequeña inclinación, así que de vez en vez me iba mejor por la orilla en terreno de tierra. Claro, no siempre se podía, en ocasiones estas orillas sí tenía nivel muy irregular y me regresaba al asfalto. Lo que también es un hecho es que yo estoy invadiendo la ruta que usan los ciclistas, así que siempre me iba muy a la orilla procurando no estorbarles tanto, respeto ante todo. Desde el estacionamiento hacia el sur, podía hacer en esta ruta 8 kilómetros aproximadamente ida y vuelta. Hacia al norte, solo te encuentras con 4 cruces de semáforo, pero afortunadamente a esa hora nunca me tocó esperar nada, así que son aproximadamente unos 15 a 16 kilómetros de ida y vuelta, así que mientras corría hacía las cuentas de que tanto correr y hasta donde.

Como mencioné, sopresivamente (para mí, al menos) mantuve mi ritmo constante más o menos al km. 33. Poco antes recibí una llamada de mi hermana y ante los ánimos de mi sobrina «tú puedes tío» no podía decepcionarlos. Pero pues el maldito muro, jaja. Estuve racionando mi suero y geles Gu que tenía, de acuerdo a lo que estaba acostumbrado en los entrenamientos, pero quien sabe porqué tipo al kilómetro 38 ya no me entraba ni agua. Consciente de que no podía NO hidratarme, daba sorbos aunque sea pequeños de mi mochila que siempre tuvo agua suficiente. Pero ya ni siquiera vigilaba el ritmo que llevaba, estaba seguro que me había retrasado demasiado y me sentía desesperado de no lograr mi meta. Pero eso sí, no quería desistir y ponerme a caminar, eso hubiera significado detenerme por completo y no podía llegar a ese punto, así que por lo menos empujé y seguía corriendo. Al marcar mi Garmin el 40 noté que todavía tenía relativamente buen tiempo, no podría superar mi PB, pero al menos sí llegar dentro de mis top 3, así que fue mayor el deseo de no desistir y presioné para al menos cerrar un poco menos mal. Cuando crucé el umbral del maratón me sentí satisfecho por terminar en el tiempo que según yo estaba justo, pero inmediatamente sentí unas ganas enormes de vomitar. Sin fijarme me atravesé a una ciclista pero apenas me salió el «I’m sorry!» cuando ya estaba wacareando a la orilla del sendero.

Ya recuperado pude darme cuenta que este fue mi segundo mejor tiempo en maratón, apenas superando la primera vez que hice menos de 4 horas en el Rock’n’Roll Arizona hace casi 8 años. También ya analizando los parciales, por lo menos no estuvieron tan mal esos últimos 10 kilómetros, oscilaba entre 6 y 7 minutos el kilómetros pero no en los pésimos 10 u 12 minutos/km de otros maratones que me ha tocado hacer de peor manera.

Entonces, retos así que te obligan a salir de la zona de confort se aprecian pero sobre todo, se toman.

En fin

¿Qué harías al saber que no hay escapatoria de una extinción eminente? Posiblemente no lo soportarías y al ver ese planeta rojo errante acercarse cada vez más y más a la tierra te convencerías de que lo mejor es escapar. Abandonarías a tu esposa e hija, te entregarías al hedonismo, conocerías más personas como tú que son cobardes y les encanta hacer el idiota a pesar de todo. Finalmente, para dar cierre a la existencia, quizás harías la más escandalosa fiesta y orgía desenfrenada. Pero ¿y si al despertar te dieras cuenta que el apocalipsis no sucedió?

Es la premisa de esta historia de Enrique Lojo y David Sainz, situada en alguna localidad de España relatando este choque de la realidad humana cuando el final, simplemente no llegó. Tomás (José Manuel Poga), es el padre que decidió huir ante la inminencia final, quien ahora vuelve arrepentido tratando de recuperar su familia. Pero Julia (Malena Alterio) no lo acepta así como así, y en su búsqueda del que hacer después de que no llegó el día del juicio final quiere ahora sí empezar a vivir.

La comedia es negra, y ayuda mucho que básicamente todos son unos idiotas, salvo quizás por la hija de ambos, Noa (Irene Pérez). En el camino uno se da cuenta de la locura en la que cayó el mundo en estos meses. No pueden faltar los consparanoicos, las reglas no escritas, los absurdas justificaciones en las que caen quienes hacen cosas horribles. A lo largo de los seis episodios entran y salen a cuadro personajes muy interesantes que aportan más a entender este mundo de absurdos en el que nos hemos convertido. Con todo y pandillas hasta de niños que hacen lo que quieren, donde los veganos ven bien consumir carne humano porque hay consentimiento, o como la moneda corriente son las drogas y la sangre para pagarla.

Kevin can fuck himself

Es un tanto difícil describir esta serie, uno podría verla y simplemente limitarse a atascarte de risa con las escenas con el brillo al cien por ciento en colores pastel. Y luego ver en las escenas de tonos grises la triste realidad de la esposa que sumisamente le sigue el juego a su marido. Y si lo quieres ver hasta ahí está bien, es suficiente. Por lo menos así presenta una propuesta distinta, pero va más allá de mostrar el lado alegre y el lado oscuro de un matrimonio difícil.

Kevin es un tipo muy despreciable, sus necesidades están siempre por encima de cualquier anhelo o petición de su esposa Allison. Se rodea de otras personas que solo le festejan sus locuras y estupideces. Así vemos que su mejor amigo Neil es un idiota sin cerebro muy dependiente; Patty, la hermana de Neil entiende que es un estúpido pero está con ellos para escapar de su propia realidad; además el papá de Kevin por alguna razón no deja de aplaudirle y seguirle cualquier ocurrencia que tengan.

No es tanto que las escenas tipo Sitcom sean para aligerar la oscuridad de las escenas dramáticas. Desde mi punto de vista Kevin se ve a sí mismo con el personaje principal, el mundo gira en torno a él, él lo es todo y por lo tanto es el alma del lugar donde esté, siempre. Por ello, para Allison no existe otra salida, en la primer temporada todo gira en torno a una solución, en la segunda temporada cambia a otra igual o más drástica. Curiosamente la detective que ahora anda con Patty y varios personajes más entienden el embrollo en el que está Allison, lo que alimenta en ella la necesidad de hacer algo.

Son solo dos temporadas, la primera termina en un cliffhanger importante por lo que no es una serie que pudiera ser contenida solo en esta. Sin embargo, la incertidumbre y otras circunstancias alrededor de la segunda evitaron que guardara consistencia, aunque aún así funciona. Si lo pensamos un poco más a detalle, se trata de la lucha de una mujer tratando de salir del letargo de un miserable matrimonio, cuando por fin ella decide no dedicarle ni un segundo más de atención.

Nadie nos va a extrañar

Específicamente 1993. Se trata de ese periodo de tiempo donde grababas en casette canciones de la radio esperando que la jodida voz del locutor no te arruinara la grabación, tenías que rebobinar los videocasettes antes de regresarlos al video club para evitar la multa adicional, tenías que hablar con el tipo que aunque no te caía muy bien podías hacer tus tareas en su computadora, imagina que para consultar algún tema críptico de alguna tarea había que ir a ese lugar donde alojan libros y buscarlo, o peor aún teníamos maestros francamente mediocres pero al menos uno (con suerte, al menos uno) sí veía por la educación y formación de los estudiantes. Eran otros tiempos, y particularmente en México se vivía una atmósfera de que ahora sí vamos a entrar al primer mundo gracias a las políticas económicas implementadas por el presidente. Que ilusos éramos.

Tenoch, Marifer, Alex y Daniela no son los más populares de la escuela. De hecho serían considerados los que nadie voltea ni a ver, invisibles al resto del estudiantado de la preparatoria Héroes de la Revolución. Aquí van los típicos niños cuyas prioridades siempre son ellos mismos y nada más, así que armaron el negocio que queda de maravilla para esta clientela. Venden trabajos, guías para exámenes y tareas a los demás que nunca han tenido intención de aprender nada. De acuerdo a los talentos de cada cual, se distribuyen el trabajo en sus distintas áreas para realizar estos encargos y se reparten la ganancia correspondiente. Pero llega alguien que cambia la dinámica, Memo, quien es inmediatamente confrontando por la realidad de alumnos estúpidos y abusivos, pero el grupo de amigos al darse cuenta que tiene excelente nivel de inglés, lo incorporan al negocio. Ayuda mucho también que tiene una PC con todo y su WordPerfect.

Pero Memo es más que eso, detrás de sus inseguridades y porte de niño rico (vamos, tiene chofer que lo lleva y trae a donde sea), está la vida de un muchacho cuyos padres siempre están ausentes. Es por esto también que su anhelo más que figurar es pertenecer. Cualquier lugar, pero ser parte de algo más grande, ser querido y aceptado. Antes de que sus padres vuelvan a ignorarlo otra vez.

En esta época también había drama. Donde quién anda con quién era más que un chisme, era la historia del universo. Saber que el ridículo que hiciste en la fiesta sería comentado al día siguiente. Cuando haber cortado con alguien sería discutido en la cafetería por todos y no querías ni siquiera entrar ahí. No era tan fácil hablar a casa de quien te gusta pues en una de esas te contesta el papá. En ese entonces, la recomendación de la gente que te conocía te hacía descubrir tesoros en películas, música, libros, que por tu propia cuenta no hubieras podido saber de ellos. Es muy contrastante como se retrata la vida de esos años en esta serie, pues estas diferencias son sutiles. está tan bien llevada la ambientación que te sientes precisamente en esa época. Y más que en ese espacio de tiempo, te transporta a esa edad, con sus ansiedades y preocupaciones. Anhelos y corazones rotos.

Esta serie de Prime Video funciona por la nostalgia (incluyendo los cameos), y cumple con una historia que entretiene y sorprende, y el momento para la reflexión es más que claro. ¿Qué tanto hemos crecido y aprendido de nuestros errores? ¿de los errores de quienes nos rodean?