Bueno, no fue específicamente en Coronado, pero por ahí. Este año no tenía perspectivas para carreras largas, solo me inscribí al UBT en marzo y no podía perderme la Binational Half-Marathon en septiembre. Así que sucede lo que pasa cuando no tienes un enfoque en este tipo de ejercicio: corridas de 10, 15 kilómetros aquí y allá, 5k si de repente la pereza me ganaba. Al final de cuentas es esa sensación de indiferencia y apatía que aunque disfrutaba correr, no era con demasiado entusiasmo.

Pero hace unos meses Strava lanzó un reto, el Best Efforts 26.2 que consiste en superar tu marca en maratón. Impulsándote a hacerlo, te animaba a que si lograbas hacer un maratón con tiempo suficiente para estar en tu top 3, te mandarían un poster con la ruta para inmortalizar tu logro. Saqué mi calendario de entrenamientos, ajusté la fecha para hacerlo un día antes de la fecha límite y me puse a entrenar.

Estuve leyendo el libro ‘Marathon Man’ de Bill Rodgers, quien en los 70’s fue de los pocos americanos que lograron ganar el Boston Marathon y aunque su experiencia es muy distinta a la mía, me inspiró también a hacer este reto. Logré acordarme siempre a concentrarme en la forma de la corrida y la respiración, por ejemplo, pero sin olvidar que rayos, tienes que disfrutarlo, si no ¿para qué?

Algo que también tuve que analizar fue donde hacer esta distancia. Hace unos años cuando hice el NYC Virtual Marathon hice una ruta sencilla recorriendo la autopista Tecate Tijuana y fue mi primer opción, pero una corrida de prueba me hizo desistir de la idea: demasiado tráfico, y del pesado, por lo tanto mucho ruido. Además de que es una ruta con muchas colinas y bajadas, así que no se prestaba a hacer un buen tiempo. Estuve scouteando otros lugares como algunas avenidas de manzanas largas sin demasiados cruces y aunque las sentí rápidas, sucedía el mismo problema del tráfico, aún a las 4 de la mañana. Una ruta que parecía prometedora también fue el espacio entre la Vía Rápida y la canalización del Río Tijuana. La policía tenía varios años que había limpiado la zona de basura y personas que vivían ahí, por lo que espacio largo sin interrupciones sí hay. Lo que no me gustó es que aunque limpio, hay mucha grava suelta y de repente sí me tocó ver algunos transeúntes vagando por ahí.

Lo que me llevó al Bayshore Bikeway, que es un sendero ciclista que rodea la bahía de San Diego hasta Coronado precisamente. Ruta absolutamente plana y segura, si acaso yo sentía la ansiedad de estar en un espacio que está hecho para ciclistas, pero me tranquilicé al ver muchos otros corredores y paseantes también. De hecho, miré grupos de ciclistas prefiriendo rodar sobre la carretera 75 en lugar de usar ese sendero (lo siento). También podía dejar el carro en el estacionamiento y si algo necesitaba como agua extra o hacer algo con mis prendas (por si el frío o el calor) solo tenía que regresar a este punto y reabastecerme.

Pasó algo significativo cuando empecé este maratón, estaba corriendo la verdad muy bien. Sintiendo la brisa, pero no demasiado frío, agradecí tener un buen clima para llevar a cabo este reto. Me concentraba en la forma y la respiración, pisando firme y bien colocado, sin chancletear los zapatos, pues. Venía quizás demasiado fijado en mi ritmo para estar constante alrededor de 5:10 el kilómetro y así fue por lo menos los primeros 33. Empecé temprano y a oscuras así que eran muy pocos los ciclistas y no vi otro corredor sino hasta una hora después. Por un momento pensé que era como estar en una caminadora pues el terreno es asfalto común, apto para las bicicletas, sin ni siquiera una pequeña inclinación, así que de vez en vez me iba mejor por la orilla en terreno de tierra. Claro, no siempre se podía, en ocasiones estas orillas sí tenía nivel muy irregular y me regresaba al asfalto. Lo que también es un hecho es que yo estoy invadiendo la ruta que usan los ciclistas, así que siempre me iba muy a la orilla procurando no estorbarles tanto, respeto ante todo. Desde el estacionamiento hacia el sur, podía hacer en esta ruta 8 kilómetros aproximadamente ida y vuelta. Hacia al norte, solo te encuentras con 4 cruces de semáforo, pero afortunadamente a esa hora nunca me tocó esperar nada, así que son aproximadamente unos 15 a 16 kilómetros de ida y vuelta, así que mientras corría hacía las cuentas de que tanto correr y hasta donde.

Como mencioné, sopresivamente (para mí, al menos) mantuve mi ritmo constante más o menos al km. 33. Poco antes recibí una llamada de mi hermana y ante los ánimos de mi sobrina «tú puedes tío» no podía decepcionarlos. Pero pues el maldito muro, jaja. Estuve racionando mi suero y geles Gu que tenía, de acuerdo a lo que estaba acostumbrado en los entrenamientos, pero quien sabe porqué tipo al kilómetro 38 ya no me entraba ni agua. Consciente de que no podía NO hidratarme, daba sorbos aunque sea pequeños de mi mochila que siempre tuvo agua suficiente. Pero ya ni siquiera vigilaba el ritmo que llevaba, estaba seguro que me había retrasado demasiado y me sentía desesperado de no lograr mi meta. Pero eso sí, no quería desistir y ponerme a caminar, eso hubiera significado detenerme por completo y no podía llegar a ese punto, así que por lo menos empujé y seguía corriendo. Al marcar mi Garmin el 40 noté que todavía tenía relativamente buen tiempo, no podría superar mi PB, pero al menos sí llegar dentro de mis top 3, así que fue mayor el deseo de no desistir y presioné para al menos cerrar un poco menos mal. Cuando crucé el umbral del maratón me sentí satisfecho por terminar en el tiempo que según yo estaba justo, pero inmediatamente sentí unas ganas enormes de vomitar. Sin fijarme me atravesé a una ciclista pero apenas me salió el «I’m sorry!» cuando ya estaba wacareando a la orilla del sendero.

Ya recuperado pude darme cuenta que este fue mi segundo mejor tiempo en maratón, apenas superando la primera vez que hice menos de 4 horas en el Rock’n’Roll Arizona hace casi 8 años. También ya analizando los parciales, por lo menos no estuvieron tan mal esos últimos 10 kilómetros, oscilaba entre 6 y 7 minutos el kilómetros pero no en los pésimos 10 u 12 minutos/km de otros maratones que me ha tocado hacer de peor manera.

Entonces, retos así que te obligan a salir de la zona de confort se aprecian pero sobre todo, se toman.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.