¿Qué harías al saber que no hay escapatoria de una extinción eminente? Posiblemente no lo soportarías y al ver ese planeta rojo errante acercarse cada vez más y más a la tierra te convencerías de que lo mejor es escapar. Abandonarías a tu esposa e hija, te entregarías al hedonismo, conocerías más personas como tú que son cobardes y les encanta hacer el idiota a pesar de todo. Finalmente, para dar cierre a la existencia, quizás harías la más escandalosa fiesta y orgía desenfrenada. Pero ¿y si al despertar te dieras cuenta que el apocalipsis no sucedió?
Es la premisa de esta historia de Enrique Lojo y David Sainz, situada en alguna localidad de España relatando este choque de la realidad humana cuando el final, simplemente no llegó. Tomás (José Manuel Poga), es el padre que decidió huir ante la inminencia final, quien ahora vuelve arrepentido tratando de recuperar su familia. Pero Julia (Malena Alterio) no lo acepta así como así, y en su búsqueda del que hacer después de que no llegó el día del juicio final quiere ahora sí empezar a vivir.

La comedia es negra, y ayuda mucho que básicamente todos son unos idiotas, salvo quizás por la hija de ambos, Noa (Irene Pérez). En el camino uno se da cuenta de la locura en la que cayó el mundo en estos meses. No pueden faltar los consparanoicos, las reglas no escritas, los absurdas justificaciones en las que caen quienes hacen cosas horribles. A lo largo de los seis episodios entran y salen a cuadro personajes muy interesantes que aportan más a entender este mundo de absurdos en el que nos hemos convertido. Con todo y pandillas hasta de niños que hacen lo que quieren, donde los veganos ven bien consumir carne humano porque hay consentimiento, o como la moneda corriente son las drogas y la sangre para pagarla.