Esta serie en la superficie puedes quedarte con la espiral decadente de Richie Finestra (Bobby Cannavale) a causa del abuso de sustancias. Alguien con el poder que llega a tener (o por lo menos hace creer a sí mismo) pareciera intocable al mando de una importante firma de discos (cuando eran de vinil, claro) hasta que la realidad lo alcanza. Pero también es la historia de Devon (una espectacular Olivia Wilde) como la esposa aflijida que no tiene porque seguir soportando la humillación constante. El músico Lester Grimes (Ato Essandoh) y su vuelta a la industria después de que American Century (la discográfica de Finestra) lo exprimió hasta derrumbarlo. Jamie Vine (Juno Temple) como la ambiciosa ejecutiva que quiere escalar en los peldaños de la industria descubriendo a los Nasty Bits liderados por Kip (James Jagger, sí, el hijo) y descubriendo todos el estiercolero en lo que se ha convertido la industria de vender música.

Pero ese es el punto de esta serie creada por Martin Scorcese, Mick fucking Jagger, Rich Cohen entre otros, la música es el centro y definición de todo lo que se mueve. Desde el primer episodio donde Richie vuelve a sentir aquello que se siente cuando la música te mueve y te llega hasta volverte deseoso de vivir. Es cuando decide que siempre no quiere vender su compañía con un cheque de salida que le permitirá vivir muy holgadamente. Decide apostar a eso, a la música, a volver a levantar esta compañía y buscar esos sonidos que sí vale la pena escuchar y por los que la gente consume discos. Aunque cueste su matrimonio, su paz mental, y su vida esa apuesta.

Y es que la ambientación no pudo ser mejor en estos principios de los 70’s, con referencias a actos que marcaban la pauta en ese entonces como Led Zeppelin, David Bowie (si alguien puede hacer su biopic es Noah Bean), Elvis y más. Pero más que nada, esa actitud de «we want the world and we want it NOW!» es lo que adorna todo alrededor de esta pequeña fotografía a la industria musical, con todos sus cuantiosos y cuestionables defectos pero con toda su magia que provoca la música también. Y es por eso que no se puede comprender como HBO canceló la serie culminada tan solo una temporada, con la calidad de sus guionistas, los actores y la producción. Lo más raro incluso es que ni siquiera en HBO Max se puede ver, se tiene que comprar en Amazon o en algún mercado alternativo.

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