Imagina un mundo donde la humanidad (d)evoluciona hasta perder la vista. Hay muchas teorías sobre el porqué de esta condición pero se ha llegado al grado de olvidar que alguna vez hace cientos de años esos órganos llamados ojos tenían un uso, y eran para mirar el mundo. La humanidad entonces se ve buscando la compañía de otros y formando pequeñas tribus alrededor de ríos o lagunas como en los tiempos antiguos, de los «ancestros», como se refieren a la humanidad con el don de la vista. Un daño colateral de esta sociedad dispersa que no ve, es la superstición y charlatanería en la que pueden caer grupos de personas crédulas en lo que cualquier insinuación siquiera de aquello llamado mirar es entrar en terrenos de la blasfemia.

Seguimos en esta serie a la comunidad o tribu de los Alkenny, liderados por Baba Voss (Jason Momoa). Se nota como el ser humano ante todo es adaptable y en esta sociedad pueden encontrar sustento, vestirse y poner un techo para sus familias a pesar de no ver. Y esto es clave, la ceguera no representa una discapacidad sino solo una circunstancia. Maghra (Hera Hilmar) llegó a esta tribu embarazada pero aún así Baba Voss la aceptó como esposa y cría a sus hijos como suyos desde su nacimiento. Pero es cuando empiezan a crecer que se dan cuenta que ellos son diferentes, parece que «tienen luz» en sus ojos. Pero no pueden mencionarlo, sería perjudicial no solo para ellos sino que podrían exponer a la tribu entera a los cazadores de brujos.

Estos cazadores de brujos son enviados por la Reina Kane (Sylvia Hoeks) en esta región de lo que alguna vez fue los Estados Unidos. Este reinado afincado en una presa con generadores hidroeléctricos les da energía para calor y hasta música para entretener a la más alta clase. Ante la falta de distinción por belleza o color de piel, la nobleza se distingue por colgantes tipo cascabeles que hacen saber su condición de casta alta. La reina es una implacable soberana y no quiere dejar ningún cabo suelto que ponga en riesgo su reino, así que combate a cualquier «brujo» que ose mencionar siquiera alguna referencia al verbo ver. Su dominio es controlado por la fuerza de su ejército implacable a quien encomienda encontrar a quien más supondría poner en peligro su reinado: Jerlamarel (Joshua Henry), quien sospechan está regando su semilla y con ello devolver la luz a la humanidad.
Hay varias cosas adicionales que hacen más rica la historia, pequeñas referencias a como esta nueva forma de vida tiene sus pecualiaridades. Por ejemplo, la escritura sí persistió a pesar de la imposibilidad de ver, ahora se da usando nudos hechos en cuerdas donde sí pueden escribir por lo menos correspondencia y letreros en los caminos. Indagando un poco noté de alguna cultura peruana que usaba algo similar para llevar una especie de contabilidad en esas comunidades, así que por lo menos sí hay un antecedente como para haber tomado esta alternativa. Al depender más de sus otros sentidos como como el sonido, cada tribu tiene sus formas de comunicarse y hacerse notar. Son fascinantes las míticas «Sombras» que son más bien parecidas a las ninfas del bosque de antaño a quien les puedes pedir indaguen en los sueños de los enemigos o quienes nos interesan amorosamente para tomar alguna ventaja con ello; aunque todo simplemente es más sencillo si opacamos el sentido del ofalto para simular poderes sobrenaturales.

Es esta lucha interna de Baba Voss entre su pasado siniestro y su vida familiar actual al mando de su tribu y el contraste con la gran esperanza de quien pareciera ser el padre de sus hijos, aquel que puede cambiar el destino de la humanidad. Pero como todo padre, no abandonará a sus hijos tal cual. ¿Qué otras piezas faltan por ver? ¿Y si el que ve no necesariamente es rey?