Empecemos por la parte, digamos, buena: me dieron un reembolso de costos de traslado y estacionamiento. Ya de mi parte no exigí reembolso del boleto o gastos incidentales por la travesía en un día particularmente complicado en Tijuana (cualquier llovizna genera un caos terrible, hoy llovió fuerte).

Lo que no me cuadra es la parte de deslinde responsabilidad, y me enseña definitivamente que una cosa es hacerte responsable de situaciones que no están bajo tu control y otra muy diferente es echarle la bolita a otras personas.

Me explico: después de dos horas de demora (ya eran las 10 de la noche y no podíamos ingresar a la sala siquiera), alguien quien dijo ser la «encargada del venue» mencionó que el productor de la película estaba asegurándose de que todas y cada una de las bocinas Dolby Atmos estuvieran al cien por ciento. Desde el punto de vista técnico, me queda claro que no iban a «liberar» el producto hasta estar cien por ciento seguros de que tendría la calidad requerida para disfrutar esta película. Lo que me parece inaceptable fueron las razones de «no está en mí» o «nosotros estábamos listos para proyectarla en 2k» (lo que sea que eso signifique) «pero no nos dejaron». Todo esto en un ambiente donde trataban de guardar la calma e insisto, comprometiéndose a reponer parte de mis gastos para acudir al «venue«, pero al final me quedé sin ver la película de Cuarón.

Ya había leído comentarios poco halagadores en redes sociales sobre este lugar y a final de cuentas me da pena que un negocio local falle. Pero me queda claro que si es un bar que proyecta películas no tiene porque llamarse cine.

Un comentario sobre “Aquí iba a hablar de ‘Roma’

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