record-diagramEn 1977 salieron de la tierra dos sondas Voyager a explorar a detalle con varios instrumentos a bordo las características físicas de Júpiter, Saturno y algunas de sus lunas. Después de completada la misión aprovecharían el impulso gravitacional para salir despedidos a las profundidades del espacio, así que ¿qué otro uso le podrían dar a las Voyager? Le fue encargado a Carl Sagan la compilación de una especie de recuerdo de la tierra para la posibilidad de que entidades inteligentes del otro lado de la galaxia eventualmente se encontrara con esas sondas y descubriera de donde vinieron.

El libro habla de las discusiones iniciales, los retos, la premura de tiempo para decidirse al fin en un disco fonográfico, con el que no solo sonidos y música podrían reproducirse, sino que decifrando correctamente y con la calibración adecuada los seres con los que millones de años más adelante se encuentren pudieran darse una idea de lo que era este planeta en el año 1977. Es un recuento detallado de las decisiones tomadas sobre qué imágenes enviar, cuáles sonidos quisieron que se recordaran de este mundo, qué música representaba los sueños, anhelos y desarrollo como humanidad. No fue tarea fácil, tenían menos de 6 semanas no solo para identificar exactamente qué enviar, también para efectivamente hacer la impresión sobre las placas recubiertas en oro antes de que fueran colocadas a un costado de las sondas.

voyagerAquí hay varias cosas que considerar, por un lado, en la posibilidad más optimista cualquiera de estas sondas podría encontrarse con un sistema planetario de la estrella más cercana en varios millones de años, sin considerar aún que en ese sistema hubiera la posibilidad de vida inteligente que pudiera interpretar el contenido del disco. En el peor de los casos es una cápsula del tiempo para nosotros mismos. En la ciencia ficción podemos imaginar autos voladores, androides o turismo espacial en los próximas décadas. Quizás colonización de otros planetas o visitas a otras galaxias en los próximos siglos. Pero ¿cómo imaginas la humanidad en un millón de años? ¿en diez millones de años? ¿en mil millones? ¿Qué pensarán de esos exploradores que en 1977 enviaron un mensaje dentro de una botella que aventaron al más vasto mar?

Lo que más me ha impactado de esta misión de los Voyager (y que no viene en este libro), es cuando Carl Sagan solicitó en 1990 que el Voyager 1 diera la vuelta a su cámara y tomara la última fotografía a su planeta hogar (y la más lejana jamás captada). Aquí Carl Sagan resume su sentir con la frase «todos los humanos que han vivido siempre, vivieron sus vidas en ese débil punto azul», después lo narra más emocionante en el relato del mismo nombre.

Más información:
Sitio de la misión Voyager en la NASA
El contenido (en audio) del disco
Pale blue dot (en un comic de Zenpencils)

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