Día 25: escribí acerca de un tema del que no tenés ni idea. Inventá todo.
En la actualidad no podríamos pensar en como podríamos ser funcionales sin el uso de algo tan básico como la pantalla subcutánea. Ya en las primeras iteraciones de los prototipos se fueron notando y resolviendo algunas de los retos que presentaba. Era solo
posible mostrar datos en blanco y negro, provocaban irritación, y no servían más que para notificaciones rápidas y mostrar la hora. Poco a poco se fueron desarrollando nuevas aplicaciones tanto de la información a mostrar como de sensores que podrían
aprovecharse. Después de todo, ya está el aparato dentro de tu cuerpo.
Pero ¿cómo funciona? mediante literalmente inyectar cientos de celdas que se postran por debajo de la epidermis. Éstas son las receptoras de la estimulación microeléctrica con un patrón que están programados para detectar. Esto les dice cuando activar ciertas
secciones de su propia celda en coordinación perfecta con las celdas contiguas. Con el paso del tiempo se fueron perfeccionando las técnicas de implantación y ahora ya es posible tener en una sola aplicación la suficiente cantidad de celdas para asegurar una
cómoda lectura y visión de lo que se muestra, a diferencia de hace unos años que prácticamente eran injertadas una a una con una resolución raquítica.
Esta estimulación es la que las celdas requieren para mostrar o dejar de mostrar los puntos precisos para en conjunto mostrar una imagen o texto. Hoy en día ya están a color y en unos cuantos meses ya están por liberar la aplicación para mostrar video en vivo.
Más adelante podrían incluso desarrollar estas celdas de monitor subcutáneo para emitir otro tipo de señal y no solo fotones. No es muy fantasioso pensar en hologramas o incluso la posibilidad de usar esas celdas para grabar imágenes o video.
Pero hablemos de esas otras aplicaciones que actualmente sí existen y son aprovechadas. En lo estético ya es una realidad ver tatuajes animados (como aquella vieja película animada ‘Moana’, aunque no hemos llegado al punto de que el portador interactúe con él ¿o sí?) También la industria del cine se vió beneficiada ya que los efectos especiales para ciertas escenas terroríficas son ahora más reales gracias a estas celdas. Aunque es más caro que lo que se hacía hace décadas con animación por computadora sobrepuesta en la escena, esas imágenes realistas que claramente son visibles en la piel del personaje es muy beneficioso a la hora de contar una historia.
Las más importantes son las aplicaciones médicas. Gracias a otros elementos (o módulos) que pueden ser injertados junto con las celdas ya es cosa del pasado el pinchazo de sangre para detectar niveles de glucosa. Incluso mediante este método se pudo lograr el monitoreo constante de otros disparadores de emergencias que han salvado innumerables vidas. Gracias a esta tecnología que ya está muy estandarizada en el grueso de la población, con una sola indicación del personal médico que cuenta con las credenciales adecuadas, puede ver el tipo de sangre, alergias, enfermedades crónicas y otros indicadores personales a observar aún cuando el paciente no tenga posibilidad de habla.
Y pensar que este desarrollo tecnológico empezó cuando un especialista en radiología notó que el material de deshecho de su laboratorio se «encendía» con el leve estímulo eléctrico que le daba al estar cerca de un podómetro. Definitivamente el momento
«¡eureka!» de este siglo.