Me llamó la atención por el reparto, pero desde el comienzo me quedó claro que no es una película que haya sido hecha recientemente. Vemos a Anna Paquin quizás en medio de su redescubrimiento en ‘True Blood’, un Mark Ruffalo previo a Hulk, Matt Damon aún pendiente a convertirse el nuevo héroe de acción o un Matthew Broderick que recuerda mucho a su profesor en ‘Election Day’. Sí, claro, es una película que fue distribuida hace más de 5 años, pero aún así noté los actores bastante jóvenes.
Lisa (Paquin) es una adolescente común en Nueva York terminando los últimos cursos de High School, donde sus días transcurren como es normal con cualquier estudiante de 17 años. Sus preocupaciones son básicas limitándose a no reprobar materias, llevar la relación con sus padres divorciados lo suficientemente bien para no arruinar nada, confidenciar con sus amigas sobre sus enredos amorosos o buscar un sombrero vaquero.
En medio de su búsqueda del sombrero, nota que el chofer de un camión (Ruffalo) porta uno perfecto. Tratando de llamar su atención claramente provoca un accidente donde pierde la vida Monica (Allison Janney, conocida por The West Wing) al arrollarla haciendo caso omiso del rojo del semáforo. Pero en el reporte policiaco Lisa testifica esto al revés diciendo que estaba en verde, en una complicidad indirecta por miradas con el chofer.
Una vez iniciada su cruzada personal para enmendar su error, se ve aderesada de tomas en picada de plano abierto y otras en cámara lenta que sirven de intermedio para el reto de mostrarse en un estado perpetuo de enfado y hastío convinado con la impotencia por el sistema policial. Se sobrevienen un sinfín de discusiones cada vez más subidas de tono en sus clases de debate o con sus padres, siendo su madre una actriz de teatro Joan (J. Smith-Cameron) con sus propios problemas y ni hablar de su padre Karl (el también director, Kenneth Lonergan) quien hizo su vida al otro lado del país. También con Emily (Jeannie Berlin) con quien decide emprender una demanda contra la compañía de autobuses, además de con sus maestros y prácticamente todos quienes llegan a toparse con ella. Aquí Jeannie Berlin da una caracterización de clásica neoyorquina sin tapujos ni modales para darse a entender. O una derrochante Hina Abdullah y aportaciones de Olivia Thirlby en los debates escolares que escalan de intensidad dejando ver la presión que tiene Lisa para escapar de su carga de culpa. Solo es con el maestro Mr. Aaron (Damon) con quien ve que puede entablar una conversación al menos más adulta que con el resto de los chicos con los que convive.
Esta historia se adentra en el egoísmo adolescente. Es clarísimo con los chicos con los que se relaciona como Darren (un jovenzuelo John Gallagher Jr) o Paul (Kieran Culkin) y sus escenas en las que buscan solo su satisfacción. Pero también y por sobretodo lo vemos en Lisa que lo único que le importa es expiarse. Poco importa darle paz a Monica quien moribunda en sus brazos añoraba a su hija. Lisa solo quiere obtener su propia conclusión y cerrar este ciclo para su personal consuelo. Tan engreída e insoportable como solo una chica cosmopolita de la gran ciudad podría ser.
Es solo con una preciosa interpretación de la Barcarolla en la sala de ópera donde se conmueve aceptándose y baja la guardia.