He pasado por esto antes. Enfrentarme a una decadente plataforma de dispositivos móviles y una elección que hacer. Tuve la Palm III cuando la mayoría de las personas manejaba los datos de contacto en cientos de tarjetas y la agenda se llevaba en cuadernillos estorbosos. Después actualicé a Palm V y migré a la Handspring Visor que también usaba el PalmOS y de regreso a la Tungsten, así que continuaba usando mi inversión en apps como el (genial) calendario de Pimlico o el siempre fiel teclado (en pegatina y después en virtual) Fitaly para agilizar captura de datos con un stylus.
Pero, los tiempos cambiaban, y Palm no se ponía al corriente con la era del internet suficientemente rápido y tuve que abandonar la plataforma. Debido a mi precedente como desarrollador para sistemas Microsoft, me fuí con Windows Phone. No me preocuparé por narrar mi experiencia con Windows Mobile (6.5 y previos), no importa ya.
Cerca de esos años irrumpe en la escena iPhone cambiando el mercado de los smartphones para siempre. Antes, los sistemas móviles tenían que proveer al usuario con el software para todo lo que necesitara el usuario, como una calculadora, la agenda de contactos, etc. Apple cambió esto preparando su sistema operativo para permitir que desarrolladores independientes pudieran incrustar sus apps en él a través de su tienda por algo así como 99 centavos de dólar, permitiéndoles jugosas ganancias a aquellos realmente populares.
A mí, no me gustaba la idea de iOS. Y es que desde la primera vez que usé un Zune admiré como fluían los menús, como cada pantalla se mostraba radiante al navegar en las apps. Portaron todo esto al Windows Phone Series 7 (lo sé ¿qué carajos con la nomenclatura?) y desde 2011 fuí fiel a la plataforma. Lo fuí.
Me encantaban los tiles (mosaicos), amaba como las notificaciones se mostraban en algo no obstrusivo y como podías ver un extracto del mensaje de texto que acababa de llegar sin abrir precisamente el mensaje. Implementaron muy bien el área de notificaciones que tomaron de Android, y también las carpetas para los tiles. La necesidad de apps universales (para equipos de escritorio o móviles) prometían mayor integración y desarrollo de terceros y las cosas parecían marchar a pesar de las pobres ventas. Los desarrolladores como Rudy Huyn maximizaron el poder de la plataforma explotando todo lo que ofrecía para tener apps excepcionales, funcionales y hasta atractivas. Pero desde 2014 prácticamente cualquier consorcio comercial (como grandes bancos) dejaron de soportar la plataforma. Ante el desinterés de Facebook o Twitter por actualizar (o hacer) sus apps, el final se veía cada vez más cerca.
Entonces, vino 2016 y necesitaba un nuevo dispositivo móvil. Por supuesto que quería un Windows Phone, pero la oferta en México era deprimente. No solo no había terminales suficientemente potentes, en cualquier lado leía que el sistema operativo Windows 10 Mobile simplemente no está listo aún (aún en sitios especializados y foros fanboys de Microsoft). Para mí cualquier sabor de Android y la jungla que representa el Play Store simplemente no eran opción.
Fuí por un iPhone.
Estoy contento con él, es una terminal excelente, sí, pero todavía no me acoplo a varias cosas:
- Hay apps para todo y para todos, virtualmente cualquier cosa que me imagine está disponible ahí en el App Store.
- Necesito las notificaciones toast, a veces el teléfono vibra o timbra y tengo que asomarme al home para ver que icono tiene un globo con notificación, y como algunos los tengo muy dentro en carpetas, no tengo idea a veces que sucede.
- El botón de regresar cada app lo implementa a su modo, a veces arriba, a veces abajo, no hay consistencia.
- Ahora extraño los accesos directos (anclas) a secciones dentro de las apps, siempre los usé. Por ejemplo creas un tile directo a una sitio web de Internet Explorer o un fanpage dentro de la app de Facebook, o un contacto directo de Instagram.
- No entiendo porque no puedo personalizar el área de fácil acceso, ahí a un lado del modo avión por ejemplo poner un icono para activar y desactivar datos móviles
- ¿Porqué no tiene un botón de cámara dedicado?
- Lo que sí, con una palabra puedo describirlo: confiable
Así que ahí vamos de nuevo.
Ya acabo de adquirir el Lumia 640 y creo que es el mejor teléfono que he tenido.