Después de la preparación por meses llegó el día, y es la tercera prueba de los maratones y medios maratón (a mi parecer) más importantes del estado para este año. Estaba muy nervioso en principio porque el calor estaba arreciando muy fuerte toda la semana pero no había vuelta de hoja, por lo mismo decidí correr con una camiseta de manga larga ligera (para no quemarme y para que secara rápido el sudor). Pues no contaba con que había un 86% de humedad esa mañana y fue comprobable pues todavía no empezaba y ya estaba mi cara completamente empapada de sudor.
Éxtasis

Es la primera fase, apenas vamos empezando y tienes toda la energía. Por la ruta hay un antes y un después cruzando la marca de los 21 kilómetros y 95 metros. Pues bien, la primera parte conservé un ritmo de más o menos 5:40 minutos por kilómetro lo cual iba muy apretadamente a mi meta de hacer el maratón en menos de 4 horas. Así emprendimos cruzando la Zona Río, y llegando a la Ave. Revolución me sorprendí porque ya eran las 7 pasadas y la gente sigue amaneciéndose en los bares aunque hasta eso que todo mundo nos aplaudía y animaba, dicen que un borrachín hasta se metió a la carrera (en pantalón y zapatos) y terminó el medio maratón, no me consta. La cantidad de gente fue enorme (3,500 corredores en ambas pruebas) así que siempre había gente que saludar, a quien seguir, a quien reconocer y platicar. Para esta primera parte, mi cuñado Jonathan me acompañó pues su meta era hacer el medio en menos de 2 horas y así nos mantuvimos compañía hasta el kilómetro 13 (en el puente de la 5 y 10) donde no me pudo seguir el ritmo. Llegando por los rumbos de la Plaza Carrusel noté que la toalla que siempre cargo para secarme el sudor estaba completamente empapada, y de hecho así fue todo el trayecto, mi ropa completa desde los calcetines hasta el auricular bluetooth se mantuvieron mojados. Yo seguía con música en mi reproductor y disfrutando la experiencia. Un gran punto a favor de los voluntarios que siempre estuvieron apoyando, animados y atentos (aunque en los primeros puestos de hidratación les faltó agilidad por la cantidad enorme de corredores). Ahí ya entrando al Blvd. Benítez por el km. 16 se agradecía mucho los bomberos rociándonos agua, que como dije, aunque no había sol, estaba muy caliente y húmedo.
Meta falsa

Ya adentrádonos a Niños Héroes donde ya estaba el Holiday Inn se sentía el ánimo de la gente, ahí pude dar unos gritos de apoyo a Macedonio Marciano de Tecate Running que ya estaba sobre la Vía Rápida en la segunda fase del maratón. Sobre la avenida ya se miraban los que regresaban con la medalla y camiseta bien puesta y que ahora apoyaban a los que llegaron después de ellos. Pero todavía faltaban alrededor de 2 kilómetros y había que seguirle. Llegando a la última glorieta antes de la meta nos separaron a los que ya terminaban su medio maratón y a la derecha los que todavía nos faltaba a mitad, y yo al ver que iba totalmente solo en ese carril y como todos estaban muy serios de este lado mientras que en la meta estaban dando aplausos y vivas tuve que despertarlos gritando «¡todavía me falta la mitad! ¿dónde está el apoyo?» y todo mundo ahora sí como que despertó y aplaudió mientras cruzaba esta meta falsa. Este tramo lo hice en 1:59:10 y aún estaba en el ritmo que yo me había propuesto. Pero…
Cansancio imposible
Saliendo de la Glorieta Cuauhtémoc había que cruzar el puente para ir a la zona del CREA y allá tenían miel, plátanos, Powerade y agua para recuperar energías. Ahí me tomé mi primer Gu para después pasarlo con agua, y es aquí donde debí haber comido plátano pero al menos sí me eché la bolsita de miel que me supo a gloria. Entrando de ese lado de la Vía Rápida ya estaba sintiendo un cansancio muy fuerte en las piernas, no eran calambres ni dolores, simplemente un cansancio muy fuerte y ya cuando regresé a cruzar el puente para regresar a la Zona Río estaba haciendo un ritmo de 8 minutos el kilómetro, todavía corriendo pero sintiendo muy pesadas las piernas. En esta parte ya en lo emocional viendo a toda la gente que ya estaba descansando y conviviendo con sus amigos y familiares cuando a mí todavía me faltaban 17 kilómetros como que me pesó más. Agradezco a los compañeros de Tecate Running que me encontré por ahí del Sanborn’s pues al verme me echaron muchas porras y me dieron el empujoncito para no desistir aún y así estuve hasta que todo mundo miraba que me rebasaba. Cuando me arrebasó mi hermano iba muy fuerte y con muchas ganas y él desde el principio quiso hacer una carrera a su paso pero seguro y ahí me hizo señales de que le siguiera pero ya estaba muy agotado y empecé a caminar, era la parte posterior de la Plaza Río, el kilómetro 26. Cuando te sientes con esta falta de energía cualquier apoyo cae de perlas. Como el sujeto que desde arriba en lo alto del puente me hizo señas y me aventó un Powerade (!), no se que gestos hice pero se lo agradecí con todo el alma. Los amigos de Baja Trail apoyando desde que me rebasaron «síguele dando Berrendo» y todavía me dieron unas gomitas de energía que me supieron bastante bien y me gustó que eran muy fácil de digerir sin empalagar. Había estacionado del otro lado de la Vía Rápida alguien que le ví finta de entrenador que me preguntó si tenía calambres, a lo que le respondí que todavía no y se ofreció para untarme árnica y sentí las piernas renovadas. Había una familia en un carro con unos niños que también me echaron muchas porras a pesar de que venía caminando y eso me dió la idea de seguir aguantando (descansando las piernas caminando) por lo menos hasta el km 30 a ver si me recuparaba.
Nuevos bríos
Era el km. 29 y tal vez por la sombra de los puentes para acceder a la Vía Alamar, había mucha más gente en ese puesto de hidratación, incluido un equipo de porristas. Aquí me dieron un par de esponjas llenas de agua que aproveché, me detuve a tomar como 5 vasos de agua más y al salir el grupo de porristas me dieron tanto apoyo que no se como, pero como una inyección de energía para lentamente dejar de caminar y empezar a trotar de nuevo. Ya con este trote pude avanzar a un ritmo de más o menos 10 minutos el kilómetro pues sentía las piernas más descansadas aunque todavía no tan listas. En eso se me desabrochan las cintas de uno de los zapatos y después de abrocharlos y empezar de nuevo sentía como las piernas prácticamente tenían cuerda y se movían solas ¿alguien sabe como se llama esto? Parecía que al detenerme alguien les dió cuerda y corrían solitas, lo que me ayudó a seguir apretando el ritmo.
La demencia
Es algo que me pasa muy seguido después de ciertas distancias, pero estaba llegando al Costco rayando el kilómetro 32 y empecé a cantar con amplio volumen de karaoke (muy mal cantados pues) las canciones que tenía en mi cel: ‘When I Come Around’, ‘Zero’, ‘Tainted Love’ y otras pero por alguna razón ya por el Home Depot empecé a llorar inexplicablemente. Hasta un señor que estaba ahí que me estaba echando porras se sacó de onda y después al pasar cerca de él me dice «todavía puedes campeón» conmovido, y no pues seguí llorando aún más. Yo lo llamo demencia de endorfinas.
Recuperando posiciones
Ya con más ruta sobre la Vía Rápida estaba empezando a alcanzar a quienes anteriormente me habían rebasado. Me platicó Carlos Arreola (a quien nunca le había visto la cara porque siempre corre con la máscara de luchador puesta) que solamente en otra carrera y ésta tuvo que quitársela, así de fuerte estaba el calor. Por ahí le di ánimos a Luis Murúa que iba a un paso firme y kilómetros más adelante a su hijo. A la otra chica de Baja Trail que corrió con su perro la primer fase del maratón y otros que como yo, aunque seguían caminando lo que querían era alcanzar la meta sea como sea, a todos ellos siempre ofrecí palabras de aliento.
Meta
Ahora sí, ya entrando al km. 40 más espaciados los corredores me sorprendí de la Batucada que al pasar yo empezaron con ‘Matador’, y es que con música en vivo se siente un ambientazo muy diferente. En ese tramo antes de llegar al Holiday Inn de nuevo, encontré a otra chica que a todos los que íbamos tratando de terminar nos daba muchos ánimos para llegar, ya faltaba muy poco. Yo ya estaba recuperando el ritmo de unos 7 minutos el kilómetro y me sentía mucho mejor. Tanto así que ya para cerrar el último kilómetro apreté para terminarlo a ritmo de 6:30 y ahí pude ver a lo lejos la meta, ese arco que significaba el reto por superar, pero faltaba muy poco. Ahora sí, todas las porras eran para quien llegaba y hasta a unos chicos de la banda de guerra que se acercaron apoyar a los últimos corredores les extendí la mano para darles el «high five». Ahí llegando a la meta, ahora sí pisando el tapete y levantando los brazos en alto pude decir meta superada.
Lo no tan bueno
- Al principio no se daban abasto en los puestos de hidratación, como el pelotón de corredores es enorme sobre todo los primeros kilómetros en varios de estos puestos se terminaban los vasos de agua para repartir
- Todavía me parece que sería mejor idea separar como evento el medio maratón del maratón, emocionalmente incluso pasar por donde están ya todos celebrando como que sí afecta.
- Aunque a mí no me pasó, se de muchos casos que no les funcionó correctamente el chip para marcar tiempos.
Lo positivo
- Los policías hicieron muy bien su trabajo todo el trayecto, siempre deteniendo a quien se quería pasar de listo y exigiendo el respeto a los corredores
- Los voluntarios y asistentes que siempre estuvieron dando ánimos y porras y en la medida de lo posible tratando de que no faltara nada
- La organización que hizo de este evento internacional algo de renombre
No me siento orgulloso por el tiempo que hice, sino por el hecho de haberlo terminado:
Sobre todo satisfecho de compartir con mi Club Berrendo la emoción de un reto conjunto, al final todos felices:
Así, ya cumplidos los medios maratones de Mexicali, Ensenada y este maratón de Tijuana, me falta para este año el medio maratón de Tecate y Rosarito, además del Maratón Gobernador en Mexicali.
Great reading yyour blog post