Hace casi dos años me decidí a hacer ejercicio y opté por correr. Entre algunas de las razones que tenía eran:
- Siempre me ha gustado caminar. Todo el tiempo salgo a caminar y no se diga cuando estoy de visita en alguna ciudad que no conozco. Recorrer las calles de mi ciudad también es algo que me ha gustado hacer desde siempre. Como alguna vez me dijeron «la única manera de conocer esta ciudad es pateándola»
- Necesitaba un ejercicio que bombeara sangre por mis venas. Había hecho spinning por algunos meses años atrás y sí es muy vigorizante pero también muy demandante.
- Es relativamente barato. Salvo por los tenis (pienso yo que sí debes invertir en unos buenos, que ojo, no es lo mismo que unos de marca), lo único que necesitas de equipo es ropa con la que te sientas cómodo.
- Mi horario es limitado. Mi único marco de tiempo era muy temprano por las mañanas, no podía atarme a un horario de gimnasio o sujetarme a horarios de partidos que no controlo.

¿Y qué he obtenido? Sabía que la real «quema» de grasa se da después de que corres ciertas distancias o con ciertas intensidades, no esperaba bajar más de 15 kilos. Me siento muy bien anímicamente y aunque salgo a correr desde las 4 de la mañana o antes, estoy con mucha energía todo el día. Las horas que le dedico a correr son tiempo para mí y no hay reflexiones más profundas que las que tienes contigo mismo.
Algunas recomendaciones:
- Esto es paso a paso, no desesperes si a la primera no puedes correr más allá de una cuadra.
- Siempre estira y siempre calienta. Antes y después, estira bien los músculos. No hay nada peor que no poder salir a correr por una lesión, así que debes cuidarte.
- Es importantísimo hidratarte, sobre todo en tiempo cálido pero aún en invierno, debes tomar de medio a un litro completo de agua, como sea que tú te sientas cómodo.
- Invierte en unos buenos tenis, y estos son los que a tí te resulten cómodos. No te dejes llevar necesariamente por usar la mejor marca o los más caros, busca los que te hagan sentir cómodo.