En el último episodio de Salud Mental, el Faus y el Cheko hablan de su propia experiencia en la música. Me inspiro a escribir la mía.
De niño, yo oía a Burbujas y Chabelo, y fue precisamente en el que cantaba rock donde sale la de ‘Adiós, Superman’ que me dí cuenta que me gusta más ese lado de la música. Ya de unos 11 años me encontré en una tienda un cassette llamado Rockorollo donde alguna banda de algún lado reinterpretaba los éxitos de ese «movimiento» del «Rock en tu Idioma» con canciones de Enanitos Verdes, Miguel Mateos, La Unión y entre otros, Hombres G.
Desde que oí esas canciones me llamaron mucho la atención, ¿cómo vas a cantar en una canción «sufre mamón» o «los músculos de tus tetas» y me puse a coleccionar todos los discos disponibles hasta el momento de ellos hasta llegar a una discusión con el primo de un vecino que venía de España y decía que lo que mandaba allá eran los Toreros Muertos (esos de la agüita amarilla) pero obvio, nunca llegaron al nivel de fenómeno como Hombres G. Imagínate mi fanatismo que hasta para ambientar la entrada en mi boda escogimos ‘Sin tí’.
Ya eran tiempos de secundaria y se escuchaban en todas partes el rock en tu idioma pero ahora sí, mexicano. Y aunque mi primer acercamiento no fue precisamente con algo nacional con el cassette ‘Doble Vida’ de Soda Stereo, esto me hizo que volteara a ver a todo un mundo que yo desconocía hasta entonces y me acerqué a otras bandas mexicanas. No hay manera de probarlo pero realmente a mí nunca me gustó Maná, no entendía como una canción tan babosa cuyo coro rezaba «rayando el sol … ooo eee ooo» podía gustarle a la gente. No me parecía rock, no me parecía que aportara nada nuevo como en esos entonces sí lo hacían Caifanes, Maldita Vecindad y otros. Más adelante con Cuca, La Lupita, Santa Sabina y hasta Fobia enterraría más ese engendro.
http://www.youtube.com/watch?v=3pjcgjdaI9Q
En esa época empezaron los clubs de música donde por unos cuantos dólares te llegaban a tu domicilio alrededor de 12 cassettes con el acuerdo de comprar otros 8 a precio regular. Se de varios que nada más se quedaban con los 12 al comienzo y ya se olvidaban, aunque después llegaban las cartas de los servicios de cobranza. El punto es que gracias a estos catálogos pude conocer música que de ninguna manera hubiera podido acceder en mi ciudad. Llegaron los primeros cassettes de The Cure y Depeche Mode aunque con más apego a los primeros que a los segundos, a pesar de que el ‘Violator’ lo he renovado cada ciertos años que por alguna razón lo presto y no me lo regresan.
Otros que empezaron a llegar y que definieron mis gustos fueron los de Soundgarden, Nirvana, Alice in Chains, Korn, el ‘Ten’ de Pearl Jam que nunca he podido oir completo sin quedarme dormido y por supuesto Guns N’ Roses y Metallica. Fue mi primer acercamiento con una de mis bandas favoritas de todos los tiempos en The Doors. Y afortunadamente nunca me gustó nada glam, pero desde que un amigo me prestó un disco de Mötley Crüe no he parado de oirlos. En otra ocasión también me prestaron algo de Scorpions y quedé prendido de ese tipo de música más pesada y no volví atrás. Conocí a Megadeth, Pantera y Sepultura por amigos de la prepa y empecé a ir a los primeros conciertos donde se escuchaba metal.
Llegaba MTV a los hogares latinoamericanos y con ello el Headbanger’s Ball. Entré de lleno a Danzig, Rage Against The Machine, Rollins Band, Morbid Angel, Carcass, algo de Cannibal Corpse y por supuesto más Sepultura, Pantera y sobre todo Megadeth. El album negro de Metallica me hizo repasar su repertorio pasado y nunca compré el ‘Load’ y no volvieron a redimirse conmigo hasta el ‘St. Anger’. Mención aparte tiene Megadeth que por los tiempos del ‘Countdown to Extinction’ ya se conocían como la alternativa a la música alternativa. Y es que en estos tiempos de mediados de los 90’s fueron de los primeros en aprovechar la plataforma de internet con Megadeth Arizona, el único fan club del mundo donde podías estar tan cerca de tu banda como tu monitor lo permitiera. En esta época donde la música banda empezaba a agarrar una modita en la región, Megadeth Arizona fue mi refugio hablando con otros fans de todo el mundo sobre la música que nos gustaba, intercambiando gustos y en alguna ocasión, quizás, solo quizás, hasta llegamos a hablar (vía chat) con David Elefson o hasta Dave Mustaine.
Lo que tenía en esos entonces MTV era una especie de formación de una hermandad latinoamericana y por ellos me enteré de Fabulosos Cadillacs, A.N.I.M.A.L., Todos tus Muertos, Mano Negra y otra banda que me definiría hasta la fecha: Héroes del Silencio. Con un estilo muy particular de cantar, pero sobre todo con letras que pueden significar todo y absolutamente nada a la vez con riffs poderosos y acordes de guitarra magistrales.
Llegando a los 2000 llegué a la edad donde la música de la nueva generación no me agradaba del todo, eso de Linkin’ Park, Limp Bizkit y similares nunca me parecieron. Pero cuando era un grupo que se atrevía a darle una cachetada a todo lo que se pusiera enfrente con lírica hermosa, música brutal pero armoniosa, me aviento con todo. Esta banda se llama System of a Down.
¿Y más adelante que hubo que me gustara? Sinceramente no me acuerdo. Redescubrí Iron Maiden con sus primeros álbums, he consumido nuevos discos de mis bandas favoritas pero nada de lo nuevo realmente me interesa. Quizás es por el síndrome de que todo lo nuevo me suena a mierda.
http://youtu.be/D0EcQ8sFHpw?t=4s
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¿Y cuál fue tu evolución musical?
Addendum: Algunos me han mencionado «¿y todos los conciertos de Carla Morrison a los que has ido qué? y pues es que sí, por alguna razón también ciertas aristas del pop me han interesado, a lo mejor primero por el atractivo visual y después porque son cosas que me han hecho sentir bien en el momento adecuado. Algo de esto encontré en Lisa Loeb (tengo sus primeros 5 discos), Mandy Moore (que sus últimos álbums han sido más maduros), hasta OV7 (he ido a un par de conciertos también), pasando por The Ting Tings (a veces me gusta bailar para mí mismo), Lilly Allen (a veces encuentra uno letras duras en estas chicas británicas), Stacie Orrico (lástima que no pegó tanto, pero era la mejor voz del pop en su momento), y claro, Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Carla Morrison (que vamos, tienen sus diferencias). No considerando a Paramore como pop, pero no necesariamente rock duro, también he disfrutado todos sus discos.
Addendum 2: Mira, todo el tiempo que el carro tiene una autoestéreo la dejo en el XLNC1 104.9 de FM escuchando música clásica. Para nada me aburre, la disfruto y me hace revisar los clásicos de para toda la vida.
Addendum 3: Sigo religiosamente el podcast de Rockofonía donde se exponen los géneros más poderosos del rock. Y es que confío mucho en el gusto de César y Tony para acercarme a la música nueva y de antaño que valen la pena en el terreno de hard rock y metal.
Muy buen post. Mi evolución musical es similar a la tuya en muchos artistas, pero tuve ingrediente adicional: la música que escuchaban mis hermanos mayores. Desde niño oi mucha música disco y luego pop de los ochentas, un hermano mío oia mucho The Beatles y Joan Manuel Serrat. Mis papás oian a Ray Connif pero esa música de elevador nunca me gustó.
En la actualidad me estoy influyendo por lo que oye mi hijo mayor, le gusta Daft Punk, Foster the People y LMFAO, así que cuando ando con él escucho de lo que trae y algunas cosas me gustan.
En resumidas cuentas, mi influencia musical viene mucho de los amigos y familia.
Puff, no empecemos con los Beatles 😛
¿Y no se te quedan viendo los amigos de tu hijo como si fueras el «creepy old dad that tries too hard to be cool»? como Randy de South Park