Procuro siempre al salir de viaje detallar un presupuesto por día, por actividad, por cada suceso que intervenga en mi viaje. Con la economía actual, adquiere mayor importancia planificar nuestros gastos y procurar no pasarse de ellos. Sin embargo, algo que muy seguido me sucede es no considerar las propinas, que de todos modos siempre hay que terminar dando. Se trata entonces de en base a tu plan, ver en que situaciones o lugares será necesario dejar propinas, y no me vengas como Mr. Pink que no cree en dar propinas. Los proveedores de servicios están obligados a ofrecerte su mejor esfuerzo para que tengas una experiencia satisfactoria con ellos, pero también cuentan con esa pequeña aportación que les puedas dar (tú y el resto de sus clientes) para los gastos de su vida diaria, entonces, ¿cómo te sintirías tú si de buenas a primeras te dice tu jefe que el día de hoy no te será incluído en tu paga semanal? Duele ¿no?
Algo muy común es dar el 15% aunque pienso que la mínima propina decente y que no tienes excusas para calcular rapidito, es aportar el 10%, claro, si la cuenta del restaurante es de 200 pesos, es fácil calcular que le debes dar 20 pesos de propina ¿no? Si fue un servicio excelente de ese que te dan ganas de regresar a esa ciudad y a ese sitio en particular no dudes en recompensar a quien te atendió con un poco más.
La economía está para economizar lo más posible, pero no está para privar a la gente que nos atiende (y que nos atiende muy bien) de privarlos de un ingreso.